{"id":115,"date":"2006-03-14T13:00:20","date_gmt":"2006-03-14T12:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=115"},"modified":"2006-03-14T13:00:20","modified_gmt":"2006-03-14T12:00:20","slug":"87-juego-de-mascaras-por-lumiere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=115","title":{"rendered":"87- JUEGO DE M\u00c1SCARAS. Por LUMI\u00c8RE"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana\">I<br \/>\nLas pasiones, a\u00fan siendo las mismas en todos nosotros, se pueden manifestar de muy distintas maneras.<!--more-->\u00a0La ira, por ejemplo, a algunos se les desata f\u00e1cilmente y les desfigura el semblante hasta convertirlo en una m\u00e1scara grotesca a la que va ti\u00f1endo, seg\u00fan oscila la fiereza del voceo mediante el que se desfoga, de un rojo progresivamente amoratado, como le sucede a nuestro primer personaje: un hombre ya cincuent\u00f3n, de evidente complexi\u00f3n recia cubierta por un elegante indumento. En cambio, hay a quien la ira, firmemente contenida, en lugar de congestionarle el rostro se lo desangra, como una experta taxidermista, y para agredir no se sirve, porque no la precisa, de la voz; le basta con armar al rictus con la daga del reproche y a la mirada con el rej\u00f3n de la inquina. \u00c9ste \u00faltimo es el caso de nuestro segundo personaje: una mujer que tambi\u00e9n anda por la quinta d\u00e9cada de su vida y que viste no menos elegantemente que el hombre unas formas bastantes m\u00e1s estilizadas.<br \/>\nPero a todas y cada una de las expresiones pasionales, el cinemat\u00f3grafo les saca un gran provecho, sobre todo en los primeros planos, pues le sirven a la perfecci\u00f3n para transmitir el ambiente de la historia que se cuenta; y el que se respira en la estancia donde empieza la nuestra est\u00e1 cargado de veneno.<br \/>\nEl hombre y la mujer son matrimonio, y tienen un \u00fanico hijo, nuestro protagonista, que est\u00e1 con ellos en la habitaci\u00f3n y no sabe ad\u00f3nde mirar, ni qu\u00e9 hacer, ni qu\u00e9 decir. Sus padres le parecen dos extra\u00f1os acusadores sin ninguna relaci\u00f3n con las personas prudentes, serenas y cari\u00f1osas que suelen ser: una pareja a la que en sus c\u00edrculos familiar y social se coincide en calificar de encantadora. A sus veinticuatro a\u00f1os \u2013reci\u00e9n terminada la carrera de Empresariales, en proyecto un magisterio en Yale, capit\u00e1n del equipo de jockey sobre hierba m\u00e1s relevante del pa\u00eds\u2013, Alberto Filustre se siente indefenso ante las arremetidas del discurso de un padre que repasa, sin un asomo de piedad, la letan\u00eda de las maldades, en absoluto veniales, de su hijo: con el dinero obtenido al vender el anillo que rob\u00f3 a su abuela materna, pag\u00f3 a un mafioso para que hiciese drogar a un caballo participante en una famosa carrera en la que hab\u00eda apostado buscando, con las ganancias, pagar las deudas contra\u00eddas al quebrar una productora de pel\u00edculas pornogr\u00e1ficas, creada y dirigida por \u00e9l mismo, y perder el juicio en el que se enfrent\u00f3 a la compa\u00f1\u00eda aseguradora que le denunci\u00f3 por incendiario cuando la productora se quem\u00f3. Alberto, aunque reconoce que todo eso ha estado mal hecho, trata de argumentar una atenuante de su culpabilidad: \u201c\u00bfQui\u00e9n, durante la juventud, no comete algunas locuras, algunas insensateces?\u2026 Lo que pasa es que cada cual lo hace seg\u00fan sus posibilidades\u201d. Pero, desafortunadamente para el acusado, el padre convertido en fiscal y juez no se deja influir por un razonamiento tan indulgente, y su sentencia es catoniana. Primero, llega el ap\u00f3strofe cargado de mal ag\u00fcero: \u201cTu bisabuelo, banquero; tu abuelo, banquero; yo, banquero\u2026 y t\u00fa, ladr\u00f3n y estafador. \u00bfC\u00f3mo ha podido salir tal astilla de tal palo?\u201d; y, despu\u00e9s, la condena: \u201cYa no eres hijo nuestro. M\u00e1rchate. No queremos volver a verte\u201d. Entonces, la madre, como las grandes cl\u00e1sicas del melodrama, se tapa la cara con las manos y llora.<\/p>\n<p>II<br \/>\nLe sienta bien el vestuario. Siempre ha sido un tipo elegante, y se le nota acostumbrado a lucir el negro de la chaqueta y el corbat\u00edn sobre el blanco inmaculado de la camisa. Unas incipientes entradas y alg\u00fan que otro cabello gris tempranero le a\u00f1aden apostura y categor\u00eda, y le hacen todav\u00eda m\u00e1s interesante. A los treinta y cuatro a\u00f1os es un hombre menos esbelto que a los veinticuatro y no tan arrogante como entonces, pero al que las mujeres siguen encontrando muy atractivo, seg\u00fan se puede deducir de las miradas que le lanzan, las sonrisas m\u00e1s o menos disimuladas que le dedican y lo solicitado que est\u00e1 por ellas.<br \/>\nEl bullicio, en el suntuoso sal\u00f3n, es considerable. Se celebra el cumplea\u00f1os de un destacado personaje de muy alta esfera, una mezcla de magnate de las finanzas y promotor de la intelectualidad, y se ha reunido all\u00ed buena parte de la flor y nata de la ciudad aderezada con algunos distinguidos forasteros. Una fiesta de \u00e9sas a las que el llamado s\u00e9ptimo arte ha sabido sacar tanto partido en cualquier \u00e1mbito y \u00e9poca \u2013en \u201cIl Gattopardo\u201d, \u201cGone whit the wind\u201d o \u201cLa notte\u201d se encuentran magn\u00edficos ejemplos de ello\u2013. Alberto se mueve en esos ambientes con una comodidad impropia de su actual rango, porque tuvo ocasiones de sobra para conocerlos antes de ser expulsado de su familia; y sabe que es precisamente su entronque con la \u00e9lite social lo que, sin poderlo precisar, las mujeres perciben bajo su uniforme de camarero y le hace ser tan lisonjeado, acosado incluso, por damas oto\u00f1ales tensadas quir\u00fargicamente, treinta\u00f1eras de sexualidad voraz e insatisfecha y jovencitas casquivanas. La bandeja que pasea con su porte se\u00f1orial es siempre la primera en quedar hu\u00e9rfana de copas o canap\u00e9s.<br \/>\nLos diez a\u00f1os transcurridos desde aquel lamentable incidente que cambi\u00f3 su vida no son obst\u00e1culo para que ella le reconozca de inmediato. Mariola, que ha viajado hasta all\u00ed para presenciar la actuaci\u00f3n del equipo nacional de h\u00edpica, del que su marido forma parte, sabe que aquel camarero es Alberto nada m\u00e1s verle, y lo primero que le acude a la memoria es la expresi\u00f3n de la madre de \u00e9l cuando le anunci\u00f3 que su hijo se hab\u00eda marchado y ni ella ni su marido sab\u00edan ad\u00f3nde ni lo quer\u00edan saber: \u201cNo te merec\u00eda, Mariola\u201d, concluy\u00f3 entonces la de Filustre. Despu\u00e9s lloraron juntas, apoyada la cabeza de la joven en el pecho de la se\u00f1ora; la novia abandonada lo hizo libr\u00e1ndose al desconsuelo, con abundancia de fluidos; la madre, elegantemente contenida, solo se permiti\u00f3 un par de l\u00e1grimas exiguas, de las que nunca llegan a descolgarse del p\u00e1rpado. No volvieron a verle ni a saber de \u00e9l, y al cabo de dos a\u00f1os Mariola se cas\u00f3 con el jinete. Y, de pronto, una d\u00e9cada despu\u00e9s, le descubre al otro lado del sal\u00f3n, transportando con donosura una bandeja llena de copas sobre la palma de una mano, y se le hiela la sangre. \u201c\u00bfQu\u00e9 te ocurre, querida\u201d, le pregunta alguien del grupo. \u201c\u00bfTe encuentras bien?\u201d, se interesa, al percibir el tono p\u00e1lido amarfilado que ha tomado el rostro de Mariola, su marido, y al ver que ella se lleva una mano a la frente, insiste: \u201c\u00bfTe mareas?\u201d. \u201cNo\u2026 No es nada, no\u201d, responde Mariola, y hace un leve movimiento de cabeza que se interpreta como una confirmaci\u00f3n de sus palabras aunque quiz\u00e1 no sea sino un temblor. El camarero, exhibiendo la bandeja, ignorante de lo que le espera, se aproxima al grupo; Mariola se da cuenta de que la hermosa sonrisa de conquistador que anta\u00f1o luciera quien fue su novio ha cambiado el toque de soberbia por un aire servil que le ha robado el encanto, y mientras se le mezcla la pena con el temor y la nostalgia, Alberto llega con su oferta de bebidas: \u201cSe\u00f1oras\u2026, se\u00f1ores\u2026\u201d, dice, al tiempo que recorre con la vista a los componentes del corro. Y cuando su mirada coincide con la de ella siente como si una descarga el\u00e9ctrica le sacudiese el cerebro. Todo sucede en un instante: la propuesta aperitiva tiembla, \u00e9l descompone la figura, los que est\u00e1n a su lado intentan apartarse, cae una primera copa sobre la bandeja, un par al suelo, otra derrama su contenido en el escote de una dama, se oye un chillido\u2026 y un grito col\u00e9rico: \u201c!Coooorten! \u00a1Corten! \u00a1No! \u00a1No es as\u00ed como lo quiero!\u201d. El director est\u00e1 enfurecido.<\/p>\n<p>III<br \/>\nAlberto llega agotado al hotel. El rodaje de aquella pel\u00edcula est\u00e1 resultando muy duro, aunque eso no representa para \u00e9l una sorpresa, porque a pesar de no haber trabajado nunca antes con aquel director ya sab\u00eda de su soberbia y su enfermizo af\u00e1n perfeccionista que le hacen enfrentarse a actores, productores y guionistas. Pero cuando le ofrecieron el papel en lo \u00fanico que pens\u00f3 fue en que era su gran oportunidad.<br \/>\nEn las pel\u00edculas, en momentos as\u00ed, echan una mirada atr\u00e1s a la que llaman flash back y nos cuentan el pasado: el primer elegido para encarnar aquel personaje no fue Alberto, sino un italoamericano de ojos negros como el azabache y cabello engominado a quien muchos consideran el n\u00famero uno entre los galanes; pero, tras unos d\u00edas de rodaje, el director declar\u00f3 p\u00fablicamente que, si de \u00e9l dependiera, el \u00fanico puesto que aquel envanecido pimpollo podr\u00eda ocupar en el mundo del cine ser\u00eda el de acomodador. Y tras un espectacular esc\u00e1ndalo, avivado por la prensa especializada, que acab\u00f3 con el descarte del italoamericano, pensaron en Alberto, le hicieron una propuesta, unas pruebas y le contrataron. Aquel pod\u00eda ser un gran salto adelante en una carrera de actor que empez\u00f3 casi por casualidad, cuando andaba medio perdido por el mundo tras decidir abandonar su ciudad, y hasta su pa\u00eds, rechazado por su gente, por su propia familia. Le result\u00f3 dif\u00edcil abrirse paso, sobre todo porque no estaba acostumbrado a seg\u00fan qu\u00e9 tipo de luchas, pero, teniendo en cuenta que cualquier otro, en un caso como el suyo, muy probablemente hubiera ido a parar a la c\u00e1rcel, no puede quejarse de su suerte, y menos a\u00fan cuando lo que lleg\u00f3 de una manera inesperada y con apariencia de quimera se va convirtiendo en una realidad s\u00f3lida y prometedora, quiz\u00e1 tanto como para permitirle enterrar definitivamente el pasado. Es un estupendo recurso, \u00e9se del flash back.<br \/>\nDe nuevo en la actualidad, nuestro protagonista est\u00e1 ya casi desnudo, prepar\u00e1ndose para un ba\u00f1o, cuando llaman a la puerta. Se pone el albornoz y abre. La visita es de un compa\u00f1ero de reparto en la pel\u00edcula que se hospeda en la habitaci\u00f3n de al lado, un actor veterano con quien se lleva muy bien. \u201cEscucha esto, Alberto \u2013le pide el visitante, con expresi\u00f3n maliciosa\u2013: \u00a1Creo que ma\u00f1ana le voy a mejorar una escena al maestro!\u201d. \u201c!Qu\u00e9 dices! \u00bfMejorarle algo a \u00e9l? \u00bfPero eso no es imposible?\u201d, ironiza Alberto. \u201cJuzga t\u00fa mismo, camarada \u2013sigue el veterano\u2013: \u00bfQu\u00e9 te parece la posibilidad de que despu\u00e9s de decirte: Ya no eres hijo nuestro. M\u00e1rchate. No queremos volver a verte, yo refuerce la crudeza de la situaci\u00f3n peg\u00e1ndote una buena bofetada?\u201d. \u201c!Cooorten! \u00a1Corten! \u2013brama el director\u2013. \u00a1Se supone que est\u00e1s encantado con tu idea, sobre todo porque crees que con ella vas a acuchillar en el orgullo al sabelotodo! \u00bfPor qu\u00e9 me lo recitas como si le dictaras una carta de negocios a una secretaria? \u00a1Has de mostrarte entusiasmado!\u2026 \u00bfY ustedes qu\u00e9 quieren? \u00bfQui\u00e9n les ha dejado entrar aqu\u00ed?\u201d, interpela a dos individuos que se han colocado junto a \u00e9l. El m\u00e1s alto saca una mano de un bolsillo de la gabardina y muestra una cartera abierta, al tiempo que dice: \u201cInterpol. Venimos a detener a Alberto Filustre. Se le acusa de robo, fraude, estafa\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Bajo una lluvia fina, los dos agentes meten a Alberto, esposado, en un coche oficial; uno se sienta al volante y el otro detr\u00e1s, junto al detenido. El veh\u00edculo se pone en marcha y a los pocos segundos ya no es m\u00e1s que un punto oscuro alej\u00e1ndose en la pantalla mientras aparece la palabra FIN.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I Las pasiones, a\u00fan siendo las mismas en todos nosotros, se pueden manifestar de muy distintas maneras.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/115"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=115"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/115\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=115"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}