{"id":117,"date":"2006-03-14T13:06:51","date_gmt":"2006-03-14T12:06:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=117"},"modified":"2006-03-14T13:28:41","modified_gmt":"2006-03-14T12:28:41","slug":"89-mi-amor-que-ya-no-duerme-por","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=117","title":{"rendered":"89- Mi amor que ya no duerme. Por Quint\u00edn de Parma"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Cada una de las gotas de lluvia que han golpeado el cristal de la ventana desde que tuve este despertar abrupto intentaba decirme lo que ha ocurrido a mi lado durante la noche, dentro de nuestra habitaci\u00f3n, sobre nuestra cama, quiz\u00e1s no haga a\u00fan ni dos horas, pero hasta este preciso instante no he entendido el lenguaje, ni mucho menos, el mensaje.<!--more-->\u00a0La lluvia. S\u00f3lo he sido capaz de o\u00edr un repiqueteo mon\u00f3tono, el son de un meteoro sin \u00e1nima, tac tac tac. La lluvia. Como se oye al viento cuando espira blandamente o como no se oye la quietud de la negrura, sin prestarle atenci\u00f3n alguna, sin percibir que ese sonido conten\u00eda un mensaje, o lo que es peor, sin comprender que era una advertencia. Puede que si hubiese prestado otro tipo de atenci\u00f3n hubiera podido entenderlo pero, por alguna raz\u00f3n, no he tenido esa capacidad.<\/span><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Muchas otras veces, en mitad de la noche, la habitaci\u00f3n hab\u00eda acogido mi despertar con un silencio similar al de este momento, nada distinto a lo habitual. Ella yace a mi lado en la oscuridad. Ning\u00fan sonido sale de dentro de su cuerpo, ning\u00fan ruido producen las s\u00e1banas al rozarlo. Todo es quietud. Nada es extra\u00f1o. Suele moverse poco durante el sue\u00f1o. A veces, insomne, me complazco mir\u00e1ndola yacer tan quieta junto a m\u00ed, en tregua con la vida, toda la habitaci\u00f3n inundada por el aroma de su cuerpo. Pero a pesar de todos los a\u00f1os pasados juntos, me sigue asustando enfrentarme a esos despertares inesperados, en medio de la noche, con ella all\u00ed tan quieta. Me aflige la idea \u2013hasta hoy tan descabellada\u2013 de que haya muerto durante el sue\u00f1o, de que se haya ido sin despedirse, de que me haya dejado aqu\u00ed con mi desamparo.<\/p>\n<p>Y en cada una de esas ocasiones, por fortuna, he podido comprobar que todo era un error, que su vida a\u00fan estaba all\u00ed, latiendo bajo su piel, manifest\u00e1ndose en forma de aire que emergiera por su boca, tan quedamente, como si en realidad no saliera, tan leve que para comprobar que de verdad viv\u00eda, me obligaba a ponerle la palma de la mano delante, hasta hacerme suspirar aliviado en la oscuridad, aplacando as\u00ed mi angustia, quiz\u00e1 con la expresi\u00f3n de un lelo, alegre por haber vuelto a encontrar dentro de su cuerpo la vida que no hab\u00eda dejado nunca de estar all\u00ed.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre esta vez, pero la palma de mi mano no se calienta con su soplo de aire tibio. La acerco un poco m\u00e1s hasta tocar sus labios. Nada. Miro c\u00f3mo mi mano tapa su cara parcialmente, quiz\u00e1 es su \u00faltimo beso, involuntario, sin vocaci\u00f3n ni inter\u00e9s, por accidente, en un lugar tan inhabitual para el dulce roce como la palma de una mano. No sale aire. Nada. Me siento sobre el colch\u00f3n, le agarro la mano que me queda m\u00e1s cerca y se la levanto en el aire. La suelto y cae como un trozo de cuarzo al que le hubieran cincelado cinco dedos muy blancos. Me siento a horcajadas sobre su vientre y la sujeto por los hombros. La sacudo. Su cabeza se bambolea desmadejada. Susurro su nombre un par de veces. La tercera se lo grito. Un ojo se le abre involuntariamente. Doy un respingo. S\u00f3lo mi presa en sus hombros evita que su cabeza vuelva a reposar sobre la almohada, a donde parece tener tanto inter\u00e9s en volver a sosegarse. Tantas veces he tenido la pesadilla de verme en esta situaci\u00f3n. El d\u00eda parece haber llegado. Me viene a la cabeza lo que ha de ocurrir a continuaci\u00f3n y me estremezco. Trato de digerir el miedo que me produce sentir la soledad que me aguarda sin ella.<\/p>\n<p>Todo se desencadenar\u00e1 en el momento en que descuelgue este tel\u00e9fono que dormita indolente \u2013quiz\u00e1 tambi\u00e9n est\u00e9 muerto\u2013 encima de la mesilla: El m\u00e9dico, la ambulancia, los camilleros, el papeleo, el tanatorio, las flores, el coche, puede que hasta la polic\u00eda y el forense. Me doy cuenta de que este es nuestro \u00faltimo rato juntos. Nunca volveremos a estar a solas. Ni podr\u00e9 volver a decirle cu\u00e1nto la quiero \u2013porque aunque nunca vuelvan d\u00edas en los que llueva tanto como hoy, yo la seguir\u00e9 amando como en este momento\u2013 ni podr\u00e9 volver a esconderme para llorar de emoci\u00f3n bajo su pelo.<\/p>\n<p>Me decido. Empiezo por olerla en detalle, ordenadamente, con todo el esmero, deteni\u00e9ndome en cada esquina, en cada \u00e1ngulo, en cada bisectriz, todas tan conocidas. Disfruto de los diferentes aromas que a\u00fan desprende su cuerpo, cada vez menos tibio. Con un dedo le cierro el ojo que se empe\u00f1a en permanecer entreabierto y que parece querer mirar hacia la ventana, donde las gotas de lluvia, ahora m\u00e1s desatentas que nunca, siguen repiqueteando, tac tac tac. Est\u00e1 m\u00e1s guapa con los dos ojos cerrados. Me inclino para besarla despacio. Su boca se entreabre. La lengua le reposa l\u00e1nguida a un lado, pegada por dentro a uno de los carrillos. Se la muevo con la m\u00eda, de un lado a otro, hasta que, en un descuido, queda vuelta hacia atr\u00e1s y hacia adentro. Rescatarla de dentro de su traquea requerir\u00eda usar mis dedos. Prefiero no hacerlo. Ya no tengo que preocuparme porque se ahogue. Chupo sus labios, el lugar de ella que m\u00e1s aprecio, donde tanto me ha gustado demorarme desde el primer d\u00eda en que me lo permiti\u00f3. Los muerdo con suavidad, uno a uno, luego el par, rozo mi mejilla con la suya. As\u00ed estoy un tiempo \u2013creo que mucho, aunque reconozco que ignoro cu\u00e1nto\u2013, procurando no hacer nada que vuelva a abrirle el ojo izquierdo. Me desazona su involuntario empe\u00f1o en mirar hacia la ventana con ese gui\u00f1o ex\u00e1nime. Me permito entrar. Est\u00e1 h\u00fameda, aunque m\u00e1s fr\u00eda de lo habitual, y no me cuesta demasiado. Su inmovilidad es lo m\u00e1s extra\u00f1o. Normalmente ella reaccionaba con agitaci\u00f3n, apret\u00e1ndose contra m\u00ed, como si estuviese desorientada. Pero esta vez no ocurre nada. Su quietud es, quiz\u00e1, la manifestaci\u00f3n m\u00e1s paladina de su ausencia.<\/p>\n<p>Es entonces cuando soy consciente de que ya no est\u00e1 conmigo. De que ya no puedo retenerla como est\u00fapidamente pretend\u00eda. Ni siquiera una \u00faltima vez. Esta vez. Me muevo despacio, con prudencia, evitando cualquier brusquedad que pueda perturbar su sue\u00f1o impostor, hasta que suspiro en un espasmo corto y culpable. Reposo tumbado sobre su cuerpo, tratando de rozar la mayor cantidad posible de su piel, de abarcarla como nunca, sin miedo a que mi peso la lastime. No se ha de quejar. Cojo un mech\u00f3n de su pelo con mis labios y lo mantengo dentro de mi boca. Poco a poco, tras la liberaci\u00f3n por el goce, mi mente se vuelve a llenar de sangre y eso me ayuda a recobrar cierta lucidez. Soy consciente de lo que significa estar all\u00ed, en aquella postura. Me siento culpable pero no s\u00e9 a quien he ofendido. Percibo la inmovilidad de sus miembros con toda su crudeza, la creciente frialdad de su piel. La distancia infinita entre nosotros. Le vuelvo a cerrar el ojo izquierdo. Ha sido la \u00faltima vez que esta mujer me conforta, la que tanto me ha amado y tan bien me ha tratado. Nunca m\u00e1s volver\u00e9 a estar con ella.<\/p>\n<p>Empiezo a echar de menos sus besos, pero no me atrevo a besarla de nuevo. Ahora llegar\u00e1n todos ellos. Miro el tel\u00e9fono que sigue reposando indiferente encima de la mesilla. S\u00f3lo yo puedo hacer lo \u00fanico que me ha de separar de ella para siempre. No quiero hacerlo. Pero al final, como no puede ser de otra forma, lo hago.<\/p>\n<p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada una de las gotas de lluvia que han golpeado el cristal de la ventana desde que tuve este despertar abrupto intentaba decirme lo que ha ocurrido a mi lado durante la noche, dentro de nuestra habitaci\u00f3n, sobre nuestra cama, quiz\u00e1s no haga a\u00fan ni dos horas, pero hasta este preciso instante no he entendido [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/117"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=117"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/117\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=117"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=117"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=117"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}