{"id":125,"date":"2006-03-14T15:49:00","date_gmt":"2006-03-14T14:49:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=125"},"modified":"2006-03-14T15:49:00","modified_gmt":"2006-03-14T14:49:00","slug":"97-el-oficinista-por-i-vitale","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=125","title":{"rendered":"97- EL OFICINISTA. Por I. VITALE"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana\">Cada d\u00eda me cruzo con \u00e9l en mi camino.<br \/>\nYo llevo a mis hijos de la mano como dos marionetas que se mueven sin parar cada uno por su lado; vamos corriendo al colegio para que luego pueda llegar a tiempo a la peluquer\u00eda antes de las nueve.<!--more-->\u00a0Los ni\u00f1os muchas veces van llorando o protestando por algo o chillan para llamar mi atenci\u00f3n. Hago lo que puedo, procuro estar tranquila porque no me gusta que la gente crea que soy una madre impaciente, aguanto sus protestas y sus rabietas y les hablo con voz serena.<br \/>\nMe cruzo con \u00e9l en el sem\u00e1foro de la avenida. Va siempre con un traje gris que no le queda muy bien, el pelo rubio y rizado, una corbata discreta y, a veces, una carpeta en la mano. Es sin duda un oficinista, quiz\u00e1 trabaje en un banco porque tiene ese aire infeliz de las personas que est\u00e1n a diario tocando un tesoro ajeno. \u00c9l ha de atravesar la calle en mi direcci\u00f3n y yo en la suya, todos los d\u00edas. Llegamos al mismo tiempo. Uno de los primeros d\u00edas de viento del oto\u00f1o me di cuenta de que su horario y el m\u00edo, en direcci\u00f3n opuesta, era el mismo.<br \/>\nMe gust\u00f3 aquella coincidencia cada ma\u00f1ana.<br \/>\nY empezamos a mirarnos. Al principio como se miran los anuncios publicitarios, un poco por encima, velozmente, para recoger la informaci\u00f3n esencial. Todos los d\u00edas. Nos mir\u00e1bamos del mismo modo, intercalando la observaci\u00f3n con un vistazo al reloj o al resto de la gente que esperaba. No est\u00e1 mal visto que la gente que espera se mire, siempre que no se detenga demasiado. Nos mir\u00e1bamos sin que llegaran nunca a coincidir nuestras miradas.<br \/>\nDespu\u00e9s, a medida que se despleg\u00f3 el oto\u00f1o, fuimos ampliando el periodo de mutua dedicaci\u00f3n. De manera natural, como si la obligada espera nos diera permiso para ello. Cada d\u00eda un poco m\u00e1s, cada uno desde su acera, mientras el sem\u00e1foro cumpl\u00eda con su misi\u00f3n de organizar el tiempo y el espacio seguro de la gente.<br \/>\nAhora es como si fu\u00e9ramos ya viejos conocidos.<br \/>\nLos d\u00edas que el probable oficinista lleva su carpeta, se le ve m\u00e1s preocupado, como si dentro ocultara alg\u00fan asunto de mal presagio; los d\u00edas que no lleva nada en las manos, de no ser por el traje, parecer\u00eda un hombre feliz. Debe de ser importante la carpeta.<br \/>\nAntes de llegar al sem\u00e1foro les digo siempre a mis hijos que se porten bien, que aprendan a esperar, que no lloren ni griten, para que me dejen tranquila ese minuto de admiraci\u00f3n rec\u00edproca. Y aunque parece que cada d\u00eda hay m\u00e1s confianza entre nosotros y supongo que \u00e9l est\u00e1 acostumbrado a que los ni\u00f1os se muevan sin parar y molesten, les insisto para que est\u00e9n tranquilos hasta que crucemos, les prometo que les dar\u00e9 un caramelo si se est\u00e1n quietecitos en el borde de la acera, un caramelo o cualquier otra cosa que me pidan. Casi siempre hay suerte y, ante la esperanza de su recompensa, mis hijos se paralizan por completo, apenas juguetean un poco con sus pies o dan alg\u00fan peque\u00f1o salto. Aguantan.<br \/>\nY \u00e9se es mi momento de intimidad inconfesable. Digo inconfesable porque no me atrever\u00eda a contar a nadie que el momento m\u00e1s feliz del d\u00eda es cuando \u00e9l me mira y espera que yo le mire. S\u00f3lo eso. Me tomar\u00edan por loca. Sin embargo, no estoy avergonzada, creo que todo el mundo tiene secretos semejantes, conductas tan simples como \u00e9sta que deben ocultar a los dem\u00e1s. Cosas que nunca hay que decir.<br \/>\nEl tr\u00e1fico es siempre muy intenso. Si alguna vez uno de mis hijos empieza a tirar de mi mano antes de tiempo, interrumpi\u00e9ndome, parece como si despertara de un sue\u00f1o lejano y hubiera llegado de repente a un lugar desconocido. Me molesta tanto regresar que debo hacer un esfuerzo para no enfadarme con el ni\u00f1o y mantener la calma.<br \/>\nHay d\u00edas que, desde lejos, veo que el sem\u00e1foro se abre; calculo que llegar\u00eda a cruzar si me diera un poco de prisa. Los ni\u00f1os tiran de m\u00ed para que corra y aproveche el momento y les d\u00e9 cuanto antes su caramelo. Pero yo me demoro, tardo todo lo que puedo, y veo que \u00e9l, a lo lejos, hace lo mismo: enlentece su paso, casi se detiene, busca algo en sus bolsillos, mira hacia atr\u00e1s y cuando est\u00e1 seguro, acelera y llega al paso de cebra en el momento exacto de la prohibici\u00f3n. Ah\u00ed estamos los dos otra ma\u00f1ana, una ligera sonrisa por haber conseguido otra vez que el sem\u00e1foro coincida con nuestro deseo, cada uno a un lado de la calle con un largo minuto para ofrecernos nuestra atenci\u00f3n secreta.<br \/>\nAs\u00ed de f\u00e1ciles deber\u00edan ser todas las cosas en la vida, s\u00f3lo esperando un momento y calculando la velocidad de nuestros pasos, conseguir lo que queremos. Manejar a nuestro antojo el tiempo y las casualidades.<br \/>\nLe miro del mismo modo que \u00e9l me mira, mantengo mis ojos todo lo que puedo en los suyos y, aunque est\u00e1 lejos, s\u00e9 que no son muy oscuros, que son grandes y que parpadean lentamente, como si pensaran. Ahora nos miramos a los ojos la mayor parte del tiempo, aunque tambi\u00e9n tenemos en cuenta otras cosas: yo le miro las manos y la carpeta, si es que la lleva, repaso su traje gris que veo que nunca le planchan, el cuello de la camisa, que le queda grande, y termino otra vez en sus ojos. Me da un poco de pena que nadie se ocupe de \u00e9l de la manera adecuada, yo no dejar\u00eda que saliera de casa con esa camisa y le arreglar\u00eda un poco el pelo. \u00c9l mira a mis hijos y sonr\u00ede.<br \/>\nCuando los coches finalmente paran y el hombrecillo rojo se vuelve verde, empieza el malestar. Los ni\u00f1os son incapaces de ir despacio, tiran de m\u00ed los dos con la fuerza de la esperanza del caramelo, arrastr\u00e1ndome veloces al otro lado de la calle, y \u00e9l comienza a acercarse de igual modo a su otro lado de la calle. Camina tranquilo con pasos extensos, yo voy corriendo a pasos breves al ritmo que marcan los ni\u00f1os. As\u00ed que coincidimos exactamente en la mitad de la avenida y nos dejamos una \u00faltima mirada antes de seguir cruzando solos. Desde hace poco, desde hace muy poco, una mirada y una peque\u00f1a sonrisa.<br \/>\nSi es viernes, yo veo en su cara y \u00e9l debe observar en la m\u00eda una mueca que oculta la ansiedad de un deseo inexpresable: es viernes y estaremos dos d\u00edas sin mirarnos, es viernes y empieza la otra parte de la vida, que no se para por sem\u00e1foros que cruzar, que nunca se detiene. El viernes nos miramos de otro modo. M\u00e1s triste. Si adem\u00e1s lleva su carpeta en la mano, la tristeza en \u00e9l es definitiva.<br \/>\nAs\u00ed que desde hace un tiempo no me ilusiona que llegue el fin de semana, es como un largo castigo. Me han empezado a gustar los lunes. Cualquiera dir\u00eda que he perdido la cabeza; los lunes, con ese brillo blanquecino y cansado, son ahora mis d\u00edas favoritos. He transformado la semana gracias a un oficinista triste y rubio que me espera en un sem\u00e1foro; sin futuro, ya lo s\u00e9. Durante el s\u00e1bado y el domingo, para hacer m\u00e1s corta su ausencia, sue\u00f1o.<br \/>\nSue\u00f1o que un d\u00eda al pasar nos rozamos con levedad, sue\u00f1o que no nos conformamos con vernos de frente y volvemos la cabeza y seguimos cruzando los dos de ese modo, la cabeza hacia atr\u00e1s; sue\u00f1o que me habla y me pregunta mi nombre, que me saluda en voz alta, confirmando algo profundo entre nosotros. Sue\u00f1o que, finalmente, uno de los dos cambia el paso y cruzamos por fin juntos en la misma direcci\u00f3n. Los dos con las manos vac\u00edas. Todo nos espera en alguna parte.<br \/>\nLo sue\u00f1o cuanto puedo. Las vacaciones llegar\u00e1n pronto. Ya no ser\u00e1 necesario seguir ese camino y cruzar la avenida para llevar a los ni\u00f1os a la escuela. Entonces \u00e9l quiz\u00e1 crea que lo he abandonado y busque otra calle, otro sem\u00e1foro y otra mujer con menos complicaciones con quien cruzarse. O, peor a\u00fan, desesperado al comprender que nunca m\u00e1s volveremos a vernos, se confunda y se lance a cruzar con el sem\u00e1foro en rojo.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada d\u00eda me cruzo con \u00e9l en mi camino. Yo llevo a mis hijos de la mano como dos marionetas que se mueven sin parar cada uno por su lado; vamos corriendo al colegio para que luego pueda llegar a tiempo a la peluquer\u00eda antes de las nueve.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/125"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=125"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/125\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=125"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=125"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=125"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}