{"id":140,"date":"2006-03-16T17:31:01","date_gmt":"2006-03-16T16:31:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=140"},"modified":"2006-03-16T17:31:01","modified_gmt":"2006-03-16T16:31:01","slug":"110-platos-combinados-por-giordana-bruna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=140","title":{"rendered":"110- PLATOS COMBINADOS. Por GIORDANA BRUNA"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana\">Remedios se sent\u00eda perezosa. Durante todo el d\u00eda hubiera querido tener ocasi\u00f3n de envolver todas sus obligaciones en un papel de peri\u00f3dico y echarlas a un contenedor de basura. <!--more--><br \/>\nIba a coger el autob\u00fas que la llevaba de regreso a su casa, pero le dol\u00eda un poco la espalda, y el autob\u00fas se estaba demorando demasiado. Enfrente hab\u00eda un jard\u00edn con unos apetecibles bancos de piedra donde poder sentarse unos minutos. Ella hab\u00eda escuchado contar muchas historias que dec\u00edan que ocurr\u00edan en ese lugar, sobre todo de noche. Se rumoreaba que pasadas ciertas horas no era un lugar seguro, pero la gente hablaba de cualquier cosa, de sobra lo sab\u00eda ella, que soportaba los chismes de todos los que la rodeaban, gente que hablaba de lo que fuera sin contemplar si se trataba de verdades o mentiras. A ella, en cambio, le gustaba hablar s\u00f3lo lo preciso.<br \/>\nCruz\u00f3 la acera sin respetar siquiera el sem\u00e1foro rojo y se sent\u00f3 en un banco de los que quedaban libres en el jard\u00edn. Quiz\u00e1s, en el momento de decidirse a cruzar ya sab\u00eda que no estar\u00eda s\u00f3lo unos minutos. Era delicioso ese lugar\u2026 Remedios hab\u00eda cerrado los ojos y escuchaba los p\u00e1jaros escondidos dentro del frondoso enebro, y aunque la tarde estaba a punto de desaparecer a\u00fan sent\u00eda el sol con su tibieza de amante suave sobre su rostro, no ya tan joven como el de esas chicas r\u00e1pidas y vivaces como las palomas del parque. De pronto estaban y de pronto hab\u00edan dejado de estar, llev\u00e1ndose las risas como una estela de colores que se desvanec\u00eda r\u00e1pida a sus espaldas. El autob\u00fas se hab\u00eda marchado con ellas dentro. Gracias a Dios \u2013pens\u00f3, sin saber muy bien qu\u00e9. Remedios se alegr\u00f3 del silencio repentino, y no se arrepinti\u00f3 de haber dejado escapar el autob\u00fas. Pero ella era una mujer intachable. Ese d\u00eda, como todos, hab\u00eda cumplido con todo lo que se esperaba de ella, minuto a minuto, desde que por la ma\u00f1ana temprano pusiera los pies en el suelo hasta ese momento, la hora en la que deb\u00eda regresar a casa para preparar la cena. No hab\u00eda nada de lo que tuviera que avergonzarse. Su marido y sus hijos pod\u00edan estar bien orgullosos de su autenticidad, y tambi\u00e9n de que fuera una perfecta organizadora dom\u00e9stica. Ella era verdaderamente quien hab\u00eda logrado que su hogar existiese.<br \/>\nA pesar de que su trabajo la obligaba a pasar muchas horas fuera de casa sab\u00eda c\u00f3mo exprimirle el jugo al tiempo; cada segundo ten\u00eda un valor inmediato que se traduc\u00eda en valiosos actos dom\u00e9sticos. En la cocina, por ejemplo, mientras vigilaba c\u00f3mo se hac\u00eda la comida en el fuego era capaz de transformar el desorden de todos los rincones y convertirlos en algo limpio y ordenado. Sus manos ten\u00edan una inteligencia independiente del resto de su cuerpo, habituadas a facilitar la vida de todos quienes viv\u00edan a su lado. Manos de estupenda cocinera, de perfecta planchadora, de buena administrativa, de excelente madre, de tierna esposa\u2026<br \/>\nPero esa tarde Remedios se sent\u00eda perezosa. Era como si una r\u00e1faga de olvido hubiera soplado dentro de su voluntad robotizada y nada de su vida estuviera tan f\u00e9rrea e irremediablemente ligado a ella. \u00bfPor qu\u00e9 no dejar de ir donde la esperaban?, \u00bfqui\u00e9n la esperaba, y para qu\u00e9? Querr\u00eda no tener que ir a casa a preparar la cena, pobre destino suyo de cada anochecer. Querr\u00eda poder elegir dirigirse a otro lugar donde nadie le pidiera nada, o s\u00ed\u2026 y hacer algo que nunca antes se hab\u00eda atrevido a hacer, abandonarse a otra suerte. \u00bfC\u00f3mo ser\u00eda esa suerte\u2026? Dejarse arrastrar por esa corriente, d\u00e9bil a\u00fan, que hab\u00eda soplado dentro de su voluntad amaestrada y que de pronto hab\u00eda conseguido tambalearla. Se sent\u00eda extra\u00f1a, extraviada. Abandonarse\u2026 La palabra misma le produc\u00eda un vaiv\u00e9n en el est\u00f3mago, como si se hubiera montado sobre una ola y siguiera su ritmo y su destino.<br \/>\nEn ese jard\u00edn ocurr\u00edan cosas que ella s\u00f3lo alguna vez hab\u00eda imaginado con temor. Se dijo con su sensatez habitual que lo mejor era irse, el \u00faltimo autob\u00fas no tardar\u00eda en pasar, pero en el enebro el aire jugueteaba con las hojas y provocaba sonidos vibrantes y seductores. Le dec\u00eda: \u201c\u00a1Qu\u00e9date!\u201d, \u201c\u00a1no vayas!\u201d Hasta ella, desacostumbrada a esas sensibilidades, pod\u00eda percibir el murmullo de las ramas. El sol se escond\u00eda definitivamente y el \u00e1rbol se hac\u00eda oscuro y profundo. Y\u2026\u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00eda en el parque despu\u00e9s? Nada extraordinario \u2013pens\u00f3-, la gente siempre piensa y dice lo peor.<br \/>\nRemedios segu\u00eda concentrada en el \u00e1rbol y sus murmullos, en la vida secreta y desconocida del parque. Se abandonaba a sus misterios. Abandonarse\u2026 Su mente avanz\u00f3 un poco m\u00e1s: hacerlo al contacto tibio de otra piel, de otro cuerpo, de otras manos. Suavidad. Dejarse amar, que unos dedos nuevos la recorrieran, que unos ojos de otro color la descubrieran y otra voz distinta le susurrara en el o\u00eddo palabras diferentes. A\u00fan era joven, a\u00fan pod\u00eda vivir muchas cosas nuevas. Pero ella no ten\u00eda otro destino que la calle Laredo 43, y el \u00faltimo autob\u00fas hac\u00eda un buen rato que parti\u00f3 cargado de gente cansada que sab\u00eda de memoria, sin embargo, el lugar de su regreso. A ella cuatro personas la esperaban para cenar y, sin embargo, de repente, eso no ten\u00eda ninguna importancia. En los labios de la mujer se dibuj\u00f3 una sonrisa traviesa.<br \/>\nDentro de su bolso, gastado y pasado de moda, el bolso de una mujer humilde y trabajadora, tintineaban las llaves de su casa, donde sus hijos y su esposo aguardaban impacientes a que ella entrara por la puerta para preguntarle: \u201c\u00bfqu\u00e9 has preparado para cenar?\u201d Nadie le preguntar\u00eda que c\u00f3mo hab\u00eda pasado el d\u00eda. Ninguno de ellos la mirar\u00eda a los ojos para comprobar que detr\u00e1s de su mirada se escond\u00eda un atisbo de luz nueva e inquietante.<\/p>\n<p>El parque estaba lindo cuando anochec\u00eda. Acababa de descubrirlo, \u00a1y cu\u00e1nto se alegraba de estar all\u00ed! Las luces se encend\u00edan poco a poco, y la iluminaci\u00f3n le daba un aspecto cada vez menos inocente. Ella sab\u00eda que s\u00f3lo era el primer efecto de su metamorfosis. Estaba realmente fascinada. Pasaba por all\u00ed todos los d\u00edas desde hac\u00eda a\u00f1os, y a pesar de todas esas historias que hab\u00eda escuchado cientos de veces nunca se hab\u00eda atrevido a demorarse un poco para presenciar la secreta transformaci\u00f3n del parque.<br \/>\nEra cierto: al caer la noche ese no era un lugar en el que una mujer como ella tuviera algo que hacer. No era su sitio, pero Remedios cerr\u00f3 otra vez los ojos y se qued\u00f3 sentada. No hab\u00eda decidido nada, ni irse ni quedarse, s\u00f3lo deleitarse en un instante prohibido, y no quer\u00eda volver a escuchar la voz de la sensatez dirigi\u00e9ndola como si fuera una mu\u00f1eca.<\/p>\n<p>Un hombre enfundado en un abrigo negro, con zapatos brillantes y un cigarrillo atrapado con experiencia entre sus labios la contempl\u00f3 en ese momento. A trav\u00e9s de sus p\u00e1rpados cerrados ella supo lo que estaba viendo: una mujer cansada de su vida, a punto de desvanecerse. \u00bfEra hermosa esa mujer? \u00bfLe parec\u00eda deseable a ese desconocido? Tal vez \u00e9l hab\u00eda descubierto, vi\u00e9ndola, alguna belleza que ella desconoc\u00eda. \u00a1Y cu\u00e1nto ser\u00eda capaz de dar por descubrirla ella tambi\u00e9n!<\/p>\n<p>El reloj de la plaza se\u00f1alaba un cambio de hora. Ya era tarde, pero los cambios se suced\u00edan implacables, como si se girara y de repente estuviera en otra escena. El hombre, sin embargo, segu\u00eda all\u00ed, ahora un poco m\u00e1s cerca de ella. Se hab\u00eda sentado en el banco de enfrente, y ya no estaban los ni\u00f1os de hac\u00eda un momento jugando a la pelota. Tampoco ninguna joven madre paseaba un cochecito.<br \/>\nAlgunas personas cruzaban el parque con prisa, quiz\u00e1s con miedo, pero otras parec\u00edan no tener ning\u00fan temor y ninguna prisa. La noche era un destino para ellas. Aparec\u00edan de pronto, como llamadas por la oscuridad y all\u00ed se quedaban, a la espera de alg\u00fan otro suceso que alimentara sus voluntades. Unas prostitutas de labios rojos tomaban posesi\u00f3n de sus rincones. Una de ellas le dirigi\u00f3 una mirada competitiva. Remedios comprendi\u00f3 que ten\u00eda que irse de all\u00ed, aunque no sab\u00eda d\u00f3nde. Al levantarse se le cay\u00f3 el bolso. A trav\u00e9s de la tela, en el parque se escuch\u00f3 el sonido de las llaves de su casa estrell\u00e1ndose en el suelo. El hombre del abrigo negro se precipit\u00f3 a d\u00e1rselo. Era un gesto de amabilidad. Le roz\u00f3 la mano y la mir\u00f3 con intensidad. Ya no ten\u00eda el cigarro en sus labios. \u201c\u00bfEspera a alguien?\u201d \u2013le pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s llevaba en su bolso, aparte de las llaves para regresar a casa\u2026? Estaba nerviosa\u2026 Remedios rebusc\u00f3 a tientas y sus dedos encontraron una barra de carm\u00edn, y unas monedas. Seguramente no eran suficientes, pero se dirigi\u00f3 a un peque\u00f1o bar que anunciaba platos combinados por un m\u00f3dico precio. Ella no hab\u00eda preparado nada para cenar, estaba lejos de casa, y ten\u00eda hambre.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Remedios se sent\u00eda perezosa. 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