{"id":152,"date":"2006-03-21T12:21:38","date_gmt":"2006-03-21T11:21:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=152"},"modified":"2018-03-01T21:12:41","modified_gmt":"2018-03-01T20:12:41","slug":"120-hank-tiene-razon-por-esama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=152","title":{"rendered":"120- Hank tiene raz\u00f3n.  Por E.Sama"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">No s\u00e9 si el mundo tiene m\u00e1s imb\u00e9ciles o m\u00e1s cabrones, pero est\u00e1 claro que Hank lleva raz\u00f3n y que los dos abundan. A los capullos nos toca siempre y nada nos redime.<font face=\"Times New Roman\" color=\"#000000\" size=\"3\"><!--more--><\/font>Como a m\u00ed el viernes. Nada me evit\u00f3 mi particular dosis de mierda el viernes.<br \/>\nLlegu\u00e9 con cervezas a mi piso vac\u00edo alquilado y me sent\u00e9 en el sal\u00f3n, en ese sof\u00e1 inc\u00f3modo de cualquier piso alquilado. La tele mierda no me interesaba nada y a esa hora mi emisora de radio tiene un programa de pol\u00edtica, finanzas y otros tipos de delito refinado fuera de mi alcance. Encend\u00ed un negro, fum\u00e9 y o\u00ed los ruidos de la gente. M\u00fasica en los coches, risas de j\u00f3venes camino de los bares, la televisi\u00f3n atronadora de los ancianos del cuarto, las discusiones de madre e hijo en el segundo, el leve sonido que debe hacer la bonita vecina del quinto cuando sale de los vaqueros. La bronca del segundo se pone fea. Hay un par de golpes fuertes y secos. Tal vez la madre ha estampado al chaval de un bofet\u00f3n en la pared o el hijo ha golpeado los tabiques con la cabeza de su madre. Est\u00e1n bien porque vocean de nuevo. Ella reproches que no llego a entender con claridad; supongo que los eternos reproches de madre hastiada. \u00c9l vocea como pose\u00eddo que quiere irse, que lo deje salir. Y los dos gritan cada vez m\u00e1s alto y hay golpes que ahora supongo portazos o patadas a la pared. Yo enciendo otro negro en el sof\u00e1 y espero a ver qu\u00e9 pasa. Los gritos salen a la calle por las ventanas del sal\u00f3n y al patio del edificio por las interiores. Todos los vecinos estar\u00e1n pendientes de la escena. Los ancianos del cuarto han silenciado la tele. Tal vez la del quinto est\u00e9 apoyada junto al marco de su ventana, sin atreverse a mirar y de puntillas sobre la alfombra, con braguitas diminutas de algod\u00f3n floreado y los pechos tersos al aire antes de la ducha. Algo se rompe en el segundo. Quiz\u00e1 un jarr\u00f3n. Siguen los gritos y los reproches que se superponen incomprensibles. Y la discusi\u00f3n, m\u00e1s caliente, quiz\u00e1 llegue desnuda a la vecina del quinto.<br \/>\nContesto al timbre cuando suena. Alguien dice ser polic\u00eda y pide que le abran la puerta. Mierda, no los o\u00ed llegar. No pasa nada, estoy limpio. A\u00fan no fui a ver a mi colega. Son casi las diez, es viernes, tengo trescientos pavos en el bolsillo de un trabajo reci\u00e9n cobrado y, sin embargo, hay maderos bajo mis pies, no tengo perspectiva de sexo gratis ni ganas de comerme esta mierda de discusi\u00f3n que se pone seria. La polic\u00eda se identifica, piden que les abran la puerta y la mujer se niega mientras el energ\u00fameno del hijo berrea quiero salir, sacadme de aqu\u00ed. Una voz diferente a la del primer poli dice que lo har\u00e1n, que van a sacarlo. Y la madre que aqu\u00ed no entra nadie. El poli amable trata de congeniar d\u00e9jenos ver que el chico est\u00e1 bien y nos vamos. Y la madre responde muy serena y educada que v\u00e1yase a la mierda se\u00f1or y no me moleste en mi casa. El otro madero recurre al soplar\u00e9 y soplar\u00e9, echaremos la puerta abajo y esposada a comisar\u00eda. Pero el amable debe haberle dado un codazo por imb\u00e9cil y se ha callado en seco. El poli dialoga y lo mandan, de se\u00f1or, a la mierda. El madero dice que van a tener que echar la puerta abajo. Y la madre, tranquila y satisfecha, responde que adelante, que est\u00e1 blindada y que ma\u00f1ana directa al peri\u00f3dico, la radio y la tele. Yo pienso en darme aire. Pero no parece oportuno salir del edificio cuando la polic\u00eda quiere derribar la puerta de una vecina. Y lo intentan. Suenan golpes fuertes y secos. Van a entrar. Pam pam pam. Pam pam pam. El poli se traga un la muy zorra antes de decir que la tiene bien blindada. Hablan de llamar a los bomberos y entrar por la ventana. Y yo, ahora s\u00ed, me piro en lo que llegan. A comerme una pizza con una buena cerveza helada.<br \/>\nHace calor esta noche. La ciudad est\u00e1 espesa. La gente aparca coches, lame helados o mira culos que pasan. Yo tambi\u00e9n miro; hay mucha chica bonita dispuesta a divertirse. Basta un gramo de cincuenta pavos, como una puta de carretera o un detalle para tu esposa. Bendito pa\u00eds que no te encarcela por esto si no conduces.<br \/>\nEstoy cerca de la pizzer\u00eda. Por las voces, llevo detr\u00e1s cuatro gilipollas que se quejan de que la \u201cchacha\u201d no les recoge el cuarto. Sudamericana, rumana, polaca o similar; me jugar\u00eda un gramo a que puteada y sin papeles.<br \/>\nSaludo al entrar en la pizzer\u00eda y no espero a que me atienda la camarera, que se acerca. Camino seguro, como si me esperasen dentro. Es complicado detener a un hombre seguro de sus pasos. No espera nadie. S\u00f3lo quiero elegir mesa. Mientras llega la pizza vegetal empiezo la botella de cerveza helada y enciendo un negro.<br \/>\nLos cuatro mierdas se han sentado d\u00e1ndome el culo en una mesa redonda. Dos de ellos totalmente de espaldas a mi vista y dos ladeados. El ladeado de la izquierda es bajo y se lo curra en el gimnasio. El ladeado de la derecha lleva camisa rollo Ibiza y tambi\u00e9n va de gimnasio. No s\u00e9 qu\u00e9 destacar del que se sienta vuelto de espaldas a la izquierda. El de la derecha tiene pinta de flamenco del cortingl\u00e9s. Llegan a la mesa tres muchachas (Hank hubiera dicho tres zorritas) super ideales de la muerte como reci\u00e9n sacadas del cosmop\u00f3litan. Se me acaba la cerveza. La pizza llega con la segunda. Los mierdas y las chicas bobean nader\u00edas mientras les llevan la ensalada y el resto de comida. Platos al centro. Los dos ladeados parecen que lo tienen bien. Coquetean, sonr\u00eden, limpian con mimo la comisura de los labios. S\u00ed se\u00f1or, estas chicas saben c\u00f3mo va la cosa. La del centro es mona, no tanto como sus amigas pero dudo que le hicieran ascos en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Yo lo intentar\u00eda. La miro un par de veces de reojo hasta que me descubre, para que me descubra. Ser\u00e1 la opci\u00f3n de los dos mierdas que me dan la espalda. El flamenco no se arranca y al otro no le sobra arte. Vuelvo a mirarla de reojo hasta que me encuentra, un par de veces. Mirar esquivar mirar\u2026 el pampaneo. Sus amigas lo tienen claro y ella lleva pinta de zamparse al soso. Esta vez ella me mira cuando levanto los ojos de la pizza. Hank sabr\u00e1 perdonarme y arranco la \u00faltima hoja de uno de sus libros de relatos, esa que no se imprime, la de bulto. Y escribo en ella, por si me atrevo a dejarla junto a la muchacha del pampaneo cuando salga de la pizzer\u00eda, con el n\u00famero de mi tel\u00e9fono port\u00e1til apuntado y un estar\u00e9 fuera diez minutos. Con el primer ron cola escribo:<\/span><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Est\u00e1s prisionera en una guarida de lobos; est\u00e1s en una trampa. El sitio que ocupas en la mesa no es casual; tus amigas lo tienen claro. Lo tuyo es m\u00e1s complicado. Dando conversaci\u00f3n al bajito de tu derecha te arriesgas a re\u00edr sin motivo. El repeinado flamenco tampoco tiene inter\u00e9s alguno. Ambos quieren follarte sin saber qu\u00e9 te enamora de la vida. No pierdas esta noche \u00fanica en sus brazos.<\/p>\n<p>Ah\u00ed era donde ten\u00eda que haber puesto lo del tel\u00e9fono y el te espero fuera, pero no lo hice. En vez de eso beb\u00ed otro ron cola y pagu\u00e9 la cuenta. Nos miramos de nuevo mientras me iba.<\/p>\n<p>La ciudad sigue espesa y a m\u00ed se me ha calentado el morro con la cerveza y el ron. Hank me ha cogido el tel\u00e9fono a la tercera y dice que la cosa est\u00e1 bien en la granja, que esta misma noche han parido las conejas y que hay alg\u00fan gazapo. Su piso est\u00e1 muy cerca del centro. Es un piso marronero por si las cosas se ponen feas. Dice que coja cervezas de la nevera y encienda un porro. Hablamos de poca cosa pero con entusiasmo; una charla agradable mientras bebemos cerveza y fumamos. Suena el timbre y Hank abre. Es un colega, me dice, pero no entra al sal\u00f3n con \u00e9l. Van a la cocina, lo despacha y vuelve. Hank suele tener estos detalles de confianza conmigo. Quiz\u00e1 no le caigo mal aunque no sea su mejor cliente. Cuando me ofrece la segunda cerveza los dos sabemos que es hora de hablar, as\u00ed que le doy las gracias y reh\u00faso, \u00e9l insiste afectuoso, yo digo otra vez que no, gracias, que he quedado con una gente y que quiero llevarme algo. Le cojo dos gramos y diez pavos de porros. \u00c9l se marca dos lonchas generosas, nos las metemos, me da lo m\u00edo, lo guardo sin mirarlo y pago ciento diez pavos. Le gusta que guarde el tema sin dudar, fi\u00e1ndome de \u00e9l. Aunque yo sepa al tacto que faltan al menos ciento cincuenta micras por gramo. Pero es buena cosa. Venga, te pongo otra loncha antes de que te vayas. Nos damos la mano de colegas, un par de palmadas en el hombro; s\u00e9 bueno; nos vemos. Me voy a gusto con las cervezas, el ron, las caladas y el par de lonchas. No noto la nariz y empieza a resecarse la garganta. Pido un botell\u00edn de agua en el primer bar y me voy al centro, a escuchar rocanrol en el Heartbreak y a zumbarme unos tiros y unos tragos. Tal vez conozca alguna chica que me deje entrar esta noche.<br \/>\nLas lonchas est\u00e1n ricas, como las dos muchachas que llevo delante, con esas falditas cortas y camisetas que se atan en la espalda. Llevo tema para los tres. Me acerco un poco m\u00e1s para ver la marca de sus tangas de cerca. Ellas han acelerado un poco el paso. Yo tambi\u00e9n aprieto. A este ritmo sus culos son muchos m\u00e1s apetitosos; tan recios, tan firmes. Ellas aceleran otro poco. Casi empiezan a trotar. A m\u00ed me divierte el juego pero el coche se detiene a mi lado. Los cabrones llevan las luces apagadas. Y van dos en unas horas. Me dicen que me pare y yo me paro. A ver si no.<br \/>\nPreguntan a las chicas si me conocen y dicen creer que las iba siguiendo y que estaban asustadas y que menos mal que han aparecido se\u00f1or agente. Documentaci\u00f3n, vac\u00ede los bolsillos, ponga sus cosas sobre el coche y separe las piernas. Ah\u00ed van dos gramos cojonudos y diez pavos de porros bien pasados. De remate mi albacete\u00f1a, que yo siempre uso para el pan, la fruta, abrir una caja y cosas as\u00ed; pero a ver c\u00f3mo lo explicas en este contexto. S\u00e9 que me van a esposar y antes de que lo hagan me muevo r\u00e1pido, cojo los porros y doy un bocado que trago deprisa. Y me gano una hostia por listo; pero as\u00ed ser\u00e1 menos duro. Podr\u00edan haberme multado por los porros y haberse quedado los gramos y las pelas, pero arma blanca, pasta y drogas ante un juez pueden terminar en tr\u00e1fico al menudeo.<br \/>\nYo, como buen capullo que soy, me como toda la mierda que tocaba hoy. Y eso que era viernes, ten\u00eda pasta y hab\u00eda chavalas bonitas en la calle. No puedo evitar volverme a re\u00edr, a\u00fan a riesgo de que el madero me empalme otra hostia, porque Hank tiene raz\u00f3n y yo tampoco s\u00e9 si el mundo tiene m\u00e1s imb\u00e9ciles o m\u00e1s cabrones, aunque creo que ganamos los capullos.<\/p>\n<p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No s\u00e9 si el mundo tiene m\u00e1s imb\u00e9ciles o m\u00e1s cabrones, pero est\u00e1 claro que Hank lleva raz\u00f3n y que los dos abundan. A los capullos nos toca siempre y nada nos redime.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6,5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/152"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=152"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/152\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":293,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/152\/revisions\/293"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=152"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=152"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=152"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}