{"id":159,"date":"2006-03-21T13:09:38","date_gmt":"2006-03-21T12:09:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=159"},"modified":"2006-03-22T09:31:32","modified_gmt":"2006-03-22T08:31:32","slug":"127-direccion-de-un-pollo-por-mazarino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=159","title":{"rendered":"127- DISECCI\u00d3N DE UN POLLO.  Por Mazarino"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana\">El frenazo se escucha claramente, casi todos vuelven la vista justo a tiempo para presenciar c\u00f3mo el cuerpo del peat\u00f3n imprudente vuela unos cuantos metros, dislocado como si fuera un mu\u00f1eco roto, para ir a derrumbarse en medio de la calzada.<font face=\"Times New Roman\" color=\"#000000\" size=\"3\"><!--more--><\/font><\/span><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana\" \/><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana\"><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\">\u00a0Varios de los testigos no pueden contener un grito de horror.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 barbaridad!\u00bb, dice una mujer de abrigo marr\u00f3n. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 barbaridad!\u00bb, repite tambi\u00e9n Alicia, al ver la cola que se ha formado delante de las cajas.<\/p>\n<p>Como siempre que ocurre un atropello de esta clase, muy pronto se va concentrando alrededor del lugar del accidente una gran multitud de curiosos y desocupados. La mayor\u00eda, de hecho, no ha visto nada, pero ya se sabe que a veces basta con que unos cuantos miren hacia un punto para que instintivamente muchos otros hagan lo mismo. Lo cierto es que siempre resulta interesante satisfacer el morbo y nadie quiere perderse detalle de lo sucedido.<\/p>\n<p>En efecto, alguien est\u00e1 explicando lo que ha pasado. Se ha estropeado una de las cajas registradoras, de forma que \u00fanicamente funciona la otra, y adem\u00e1s todos los clientes van cargad\u00edsimos de art\u00edculos, por lo que avanzan muy despacio a pesar de la sirena y de las luces de alarma, que no consiguen abrirse paso entre la mara\u00f1a de autom\u00f3viles. Y mientras tanto, el tipo seguir\u00eda all\u00ed en el suelo, malherido, probablemente desangr\u00e1ndose. Es desesperante, pero no cabe hacer otra cosa sino aguardar a que poco a poco la avalancha humana se vac\u00ede por el estrecho pasillo de la caja, aguardar a que recojan el cambio o firmen el comprobante de compra. Alicia empieza a estar cansada y mira con desolaci\u00f3n el reloj, menos mal que ya casi han llegado al lugar del accidente, menos mal que ya se advierte a lo lejos el gent\u00edo, toda esa masa de habitantes que a las doce y media de la ma\u00f1ana no tienen nada mejor que hacer que estarse all\u00ed curioseando, o lo que es igual, molestando.<\/p>\n<p>\u00abCirculen, por favor\u00bb, resuena el altavoz. \u00abCirculen, por favor\u00bb, repite Alicia a ese matrimonio que se ha detenido en medio del pasillo discutiendo sobre si ser\u00e1 m\u00e1s econ\u00f3mico comprar dos latas peque\u00f1as de alubias o una grande y que est\u00e1n entorpeciendo a toda la fila. Menos mal que por fin parecen decidirse a dejar trabajar a los enfermeros. Para no perder tiempo, abren las portezuelas traseras antes de detener completamente el veh\u00edculo y en seguida le depositan sobre una camilla y le introducen en la ambulancia. Pero a\u00fan queda lo peor, porque la multitud no se dispersa y ella empieza a perder la paciencia. Que si no pinta el bol\u00edgrafo, que si no quedan monedas de cien, que si a un art\u00edculo le falta el c\u00f3digo de barras. Gracias a Dios que ahora parece que se circula con fluidez, y para perder el menor tiempo posible se dedican a sortear obst\u00e1culos, aprovechar los huecos y hasta invadir el carril de sentido contrario. La vida de un herido est\u00e1 en juego y no cabe andarse con contemplaciones, m\u00e1xime cuando ya ha perdido m\u00e1s de media hora en el hipermercado para comprar cuatro cosas. No le queda m\u00e1s remedio que sortear a base de codazos y empujones a los peatones que entorpecen su marcha, adelantando en zigzag a esa masa humana que cubre materialmente el centro de la ciudad. Logra as\u00ed meterse por un atajo y llega al portal sin novedad. Abre con la llave y entra en el ascensor, mientras un enjambre de m\u00e9dicos y asistentes se aprestan a prepararlo todo. Lo llevan casi en volandas hasta la mesa de operaciones, en donde ya est\u00e1 listo el instrumental. El doctor se coloca la bata blanca y los guantes y se acerca hasta el paquete de papel de peri\u00f3dico, lo desenvuelve y siente un poco de asco porque est\u00e1 todo manchado de sangre y ahora tendr\u00e1 que abrirle para extraer las v\u00edsceras.<\/p>\n<p>Coge del caj\u00f3n un cuchillo y las tijeras y comienza a rasgar los tejidos, retirando un poco los ojos porque la visi\u00f3n no es precisamente interesante, sino todo lo contrario, un amasijo de nervios y m\u00fasculos, y la operaci\u00f3n se presenta muy incierta en cuanto a los resultados. Se seca el sudor con una toalla esterilizada y comienza a maniobrar en las partes m\u00e1s afectadas, y es entonces cuando mira de reojo hacia la cabeza del paciente, cuando toma los dos extremos del pico para seccionar el cuello y puede ver la mirada vac\u00eda en sus ojos como la de un p\u00e1jaro muerto, y Alicia cree por un instante que ese rostro humano la observa entre aturdido y aterrado, como si estuviera bajo los efectos de una anestesia, y conteniendo las n\u00e1useas hunde el filo del cuchillo en el cuello del hombre moribundo.<\/p>\n<p \/><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El frenazo se escucha claramente, casi todos vuelven la vista justo a tiempo para presenciar c\u00f3mo el cuerpo del peat\u00f3n imprudente vuela unos cuantos metros, dislocado como si fuera un mu\u00f1eco roto, para ir a derrumbarse en medio de la calzada.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/159"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=159"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/159\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=159"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=159"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=159"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}