{"id":161,"date":"2006-03-21T13:22:39","date_gmt":"2006-03-21T12:22:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=161"},"modified":"2006-03-21T13:26:10","modified_gmt":"2006-03-21T12:26:10","slug":"129-zapatos-de-cuero-cosido-por-korzeniowsky","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=161","title":{"rendered":"129- Zapatos de cuero cosido.  Por Korzeniowsky"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Iba a ser su primera noche, y estaba nervioso. Julius le hab\u00eda conseguido una chaqueta oscura que le ven\u00eda peque\u00f1a, pero no los zapatos.<font face=\"Times New Roman\" color=\"#000000\" size=\"3\"><!--more--><\/font> &#8211; Tu pie es demasiado grande &#8211; le hab\u00eda dicho Julius, &#8211; tendr\u00e1s que comprarte unos de tu medida -. Iffenai s\u00f3lo ten\u00eda las botas que se pon\u00eda en la obra y unas deportivas blancas, y no quer\u00eda ir con las deportivas. No puedo ir as\u00ed, pensaba, cuando apaguen las luces sabr\u00e1n perfectamente donde estoy, por arriba se me ver\u00e1 el blanco de los ojos y por debajo el de los pies. Julius le hab\u00eda dicho que los zapatos eran muy importantes, pero todos los d\u00edas volv\u00eda del trabajo demasiado cansado para salir a comprar, y ninguno de sus compa\u00f1eros de piso calzaba un cuarenta y ocho para poder ped\u00edrselos prestados.<\/span><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Se qued\u00f3 sentado en la cama, mirando los tejados de Lavapi\u00e9s por la ventana de su cuarto. En la habitaci\u00f3n de al lado alguien hab\u00eda puesto un disco de Fela Kuti, y su r\u00edtmica voz sonaba a todo volumen a trav\u00e9s de la pared. Si me va bien quiz\u00e1 pueda cambiar de piso, pensaba. S\u00f3lo por eso valdr\u00eda la pena. Porque a Iffenai le gustar\u00eda poder vivir en un bonito piso, con una habitaci\u00f3n para \u00e9l s\u00f3lo, una habitaci\u00f3n con cuarto de ba\u00f1o, como las que constru\u00eda en Sanchinarro. A veces, mientras trabajaba en alguna obra, Iffenai pensaba en que le gustar\u00eda vivir en un sitio as\u00ed, un sitio d\u00f3nde el w\u00e1ter no oliera a podrido y sin rodales negros en la cortina de la ducha. En una ocasi\u00f3n en que su cuadrilla enluc\u00eda las escaleras de un edificio casi terminado, Iffenai encontr\u00f3 abierto el armario de las llaves, y con cuidado de que no lo vieran se col\u00f3 en uno de los pisos. Dej\u00f3 la puerta cerrada al entrar, y estuvo un rato all\u00ed, yendo de habitaci\u00f3n en habitaci\u00f3n, admirando el parqu\u00e9 reci\u00e9n puesto y los aseos sin estrenar. Esa noche, al volver a Lavapi\u00e9s, Iffenai oy\u00f3 m\u00e1s fuertes los ronquidos de su compa\u00f1ero de cuarto, y le pareci\u00f3 m\u00e1s sucio el ba\u00f1o que compart\u00edan entre todos. Iffenai quer\u00eda vivir en un bonito piso, pero para eso necesitaba pasta, m\u00e1s de lo que ganaba trabajando duro en las obras de Sanchinarro y haciendo chapuzas los fines de semana, que apenas le llegaba para pagar su parte del alquiler y para alimentar los noventa kilos de m\u00fasculos que Dios le hab\u00eda regalado. Necesitaba pasta, y la pasta se consegu\u00eda trabajando duro, pero tambi\u00e9n hab\u00eda otra forma. A \u00e9l no le gustaba esa otra forma, pero Iffenai estaba harto, y ya no le importaba tanto.<\/p>\n<p>Julius se lo llevaba diciendo desde que lo conoci\u00f3 al poco de vivir en Madrid. &#8211; Con ese cuerpo podr\u00edas hacer muchas m\u00e1s cosas que ser pe\u00f3n, Iffenai &#8211; le dijo la primera vez que se encontraron, mientras lo repasaba de arriba a abajo. &#8211; Hay trabajos en los que un negro guapo como t\u00fa puede ganar mucho dinero, y algunos ni siquiera son trabajos -. Pero entonces Iffenai acababa de llegar, y a\u00fan no hab\u00eda aprendido que existen apartamentos bonitos donde las paredes de la cocina no est\u00e1n amarillentas y donde algunas habitaciones hasta tienen cuarto de ba\u00f1o. Hasta que la semana pasada se encontr\u00f3 a Julius en un bar, y mientras beb\u00edan sentados a una mesa le pregunt\u00f3 a Iffenai si sab\u00eda bailar. &#8211; Ver\u00e1s, &#8211; le dijo ech\u00e1ndole a la cara el humo de su cigarrillo &#8211; conozco un sitio donde las mujeres pagan por ver bailar a chicos como t\u00fa. Tienes un cuerpo que da gusto, \u00bfVas a alg\u00fan gimnasio? -. No, no iba al gimnasio, no ten\u00eda dinero para ir, y de todas formas a qui\u00e9n le quedan ganas de ir al gimnasio despu\u00e9s de acarrear sacos de cemento diez horas diarias, pens\u00f3 Iffenai. &#8211; Algunas te dar\u00e1n dinero a cambio de que te las folles, \u00bfQu\u00e9 te parecer\u00eda que te pagaran por follarte a una blanca? -. Y Julius se ri\u00f3 a carcajadas, ense\u00f1ando una fila de dientes amarillos que llegaba de lado a lado de la mesa. Iffenai baj\u00f3 la mirada al suelo al o\u00edr eso, porque sab\u00eda poco de mujeres, s\u00f3lo hab\u00eda tenido una medio novia en Lagos antes de hartarse de la miseria y emprender el viaje que lo hab\u00eda tra\u00eddo a un bar de un barrio llamado Lavapi\u00e9s. Se acord\u00f3 de ella, y dese\u00f3 no estar hablando con un negro escurrido que dejaba el cenicero lleno de cigarrillos pringosos de saliva y que le ofrec\u00eda ganar dinero ense\u00f1ando sus verg\u00fcenzas y acost\u00e1ndose con espa\u00f1olas aburridas sobradas de dinero que gastar. Pero Julius le prometi\u00f3 que s\u00f3lo tendr\u00eda que hacer de camarero, &#8211; No te preocupes, que no tendr\u00e1s que hacer nada que no quieras, s\u00f3lo servir copas y sonre\u00edr a las clientas. Y podr\u00e1s seguir en el tajo, ser\u00e1 los viernes y s\u00e1bados por la noche, y te sacar\u00e1s cien euros por sesi\u00f3n, &#8211; le explic\u00f3 &#8211; ochenta para ti y veinte para m\u00ed, mientras trabajes en el Noche Loca. Da igual que no hayas hecho de camarero en tu vida, all\u00ed tienes un colega nigeriano, p\u00e9gate a \u00e9l y aprender\u00e1s enseguida. Es un sitio s\u00f3lo para mujeres, despedidas de soltera lo llaman aqu\u00ed, son las fiestas que hacen las mujeres antes de casarse, y lo que les importa no es que sepas poner copas sino que seas guapo y t\u00fa lo eres, chico, que si espabilas podr\u00e1s sacar bastante m\u00e1s de cien euros la noche -.<\/p>\n<p>As\u00ed que Iffenai sali\u00f3 de su habitaci\u00f3n ese primer viernes, vestido con la chaqueta oscura que le apretaba cada vez que estiraba los brazos, las zapatillas en los pies y la bolsita de deportes que se llevaba a la obra colgando al final de su inmensa mano, y camin\u00f3 subiendo por Lavapi\u00e9s hasta cruzar la calle Atocha, mirando las tiendas en busca de una zapater\u00eda. Y entonces los vio brillando bajo las luces de un escaparate, unos zapatos de cuero negro adornados con una hebilla de acero pulido y costuras de hilo que rodeaban el empeine formando dibujos. &#8211; Nunca he tenido unos zapatos as\u00ed, se dijo Iffenai, qu\u00e9 bonitos son, y se acerc\u00f3 a leer la etiqueta, palpando en el bolsillo el par de billetes de veinte que hab\u00eda tenido que pedir prestados. No eres pobre por lo que tienes sino por lo que no tienes, pens\u00f3 tras ver el precio, y sigui\u00f3 buscando hasta que en una tienda de la calle Preciados se compr\u00f3 unos feos zapatos de piel de imitaci\u00f3n sin hebilla ni adornos cosidos alrededor del empeine.<\/p>\n<p>Julius le hab\u00eda escrito la direcci\u00f3n en una servilleta que llevaba doblada en el bolsillo. Pregunt\u00f3 por la calle un par de veces, y con los zapatos en los pies y los deportivos en la bolsa se present\u00f3 en el Noche Loca buscando al encargado. Era un hombre muy p\u00e1lido, con un bigote espeso que le tapaba el labio superior, que examin\u00f3 a Iffenai de arriba a abajo con las manos en las caderas. &#8211; As\u00ed que t\u00fa eres el negrito nuevo que manda Julius -, le dijo el encargado, &#8211; tienes buena planta. Empieza por echar una mano con estas cajas, y ni se te ocurra jug\u00e1rmela que tengo muy mala leche. Con las clientas haz lo que quieras, pero si me enga\u00f1as con el dinero te corto la herramienta -. Iffenai acarre\u00f3 cajas, y luego freg\u00f3 los ba\u00f1os, pero las botellas pesaban menos que los sacos de cemento de Sanchinarro, y los ba\u00f1os ol\u00edan mejor que el de su piso de Lavapi\u00e9s. &#8211; T\u00fa har\u00e1s carrera &#8211; le dijo la chica del guardarropa, haci\u00e9ndole desviar la mirada, mientras Iffenai llevaba botellas de un lado a otro sorteando los sillones bajos y las mesas que llenaban el local. Su compa\u00f1ero nigeriano le ense\u00f1\u00f3 a preparar ron con coca cola y ginebra con t\u00f3nica, &#8211; Aqu\u00ed todas piden lo mismo, y si te sale una original, me avisas &#8211; le explic\u00f3, y por fin se apagaron las luces y empez\u00f3 a sonar m\u00fasica en los altavoces de la sala. Los descosidos de la tapicer\u00eda se hicieron invisibles, y el ritmo de la canci\u00f3n hizo a Iffenai mover el cuerpo sin darse cuenta, balanceando las caderas mientras esperaba paseando de lado a lado de la barra. Al rato lleg\u00f3 un grupo de clientas riendo alto mientras le echaban miradas a hurtadillas, y sirvi\u00f3 su primera copa. &#8211; Tranquilo, ver\u00e1s como te va bien &#8211; le dijo su compa\u00f1ero mientras el local se llenaba, y cuando empez\u00f3 el espect\u00e1culo y tuvieron menos trabajo en la barra se tom\u00f3 una copa que le quem\u00f3 la garganta e hizo m\u00e1s deseables a las chicas blancas que le miraban de reojo. Luego su compa\u00f1ero le invit\u00f3 a una raya en la cocina, e Iffenai volvi\u00f3 con las piernas ligeras y oyendo la m\u00fasica en las tripas, y bail\u00f3, y sigui\u00f3 bailando mientras serv\u00eda m\u00e1s copas, hasta que ya tarde una clienta morena con los ojos brillantes y un vestido ajustado marc\u00e1ndole el tipo le pregunt\u00f3 al o\u00eddo que si era posible hacer algo m\u00e1s que bailar. &#8211; Pronto te vas a estrenar &#8211; le dijo su compa\u00f1ero en tono c\u00f3mplice cuando Iffenai le pregunt\u00f3 que quer\u00eda decir la chica, que esperaba fumando en la barra sin perderle de vista, mientras sus amigas se re\u00edan nerviosas sentadas en una mesa y alguna se mord\u00eda los labios al hacerlo. &#8211; Dile que pase por debajo de la barra y entra en el almac\u00e9n de las bebidas, al fondo hay una puerta cerrada y detr\u00e1s un cuarto con una cama, la llave la tenemos nosotros y del encargado no te preocupes, que hace la vista gorda porque dice que esto trae m\u00e1s clientas -. Iffenai pens\u00f3 en la mujer, en su pelo moreno y el vestido ajustado, trag\u00f3 saliva, y con el coraz\u00f3n lati\u00e9ndole acelerado y el calor subi\u00e9ndole ya por las ingles abri\u00f3 la puerta del almac\u00e9n y desde all\u00ed la llam\u00f3 con la mirada. &#8211; Creo que esto es lo habitual -, le dijo la chica media hora despu\u00e9s, sonri\u00e9ndole, antes de despedirse con un beso. Un poco despu\u00e9s Iffenai volvi\u00f3 a la barra, notando al moverse el roce de los dos billetes de cincuenta que ahora cruj\u00edan en su bolsillo. Se sirvi\u00f3 otra copa, se mir\u00f3 los pies, y decidi\u00f3 que al d\u00eda siguiente cuando fuera a trabajar llevar\u00eda zapatos de cuero de verdad, con hebillas brillantes y adornos de cosido rodeando el empeine.<\/p>\n<p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iba a ser su primera noche, y estaba nervioso. Julius le hab\u00eda conseguido una chaqueta oscura que le ven\u00eda peque\u00f1a, pero no los zapatos.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/161"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=161"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/161\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=161"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=161"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=161"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}