{"id":30,"date":"2006-02-27T15:09:50","date_gmt":"2006-02-27T14:09:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=30"},"modified":"2006-02-27T15:09:50","modified_gmt":"2006-02-27T14:09:50","slug":"10-el-corazon-de-la-lagartija-por-alberto-buenaventura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=30","title":{"rendered":"10- EL CORAZ\u00d3N DE LA LAGARTIJA.  Por Alberto Buenaventura"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana\">Tuve la gran suerte de tener acceso desde peque\u00f1o a una gran biblioteca, la de mi abuelo, don Agust\u00edn Buenaventura, un hombre inteligente, vivaz como un ave de rapi\u00f1a, sin profesi\u00f3n definida, y que hab\u00eda hecho una fortuna con el contrabando de volframio o algo parecido, en la \u00e9poca de la guerra civil espa\u00f1ola. <!--more-->Tengo cierta inseguridad en este dato pues siempre fue un gran secreto familiar, es una conclusi\u00f3n personal que saqu\u00e9 despu\u00e9s de o\u00edr algunas conversaciones a los mayores. Aquella fortuna le permiti\u00f3 adquirir la enorme mansi\u00f3n de un catedr\u00e1tico de filosof\u00eda que hab\u00eda muerto fusilado por sus ideas comunistas. Posteriormente, cuando mi abuelo muri\u00f3, justo antes de que yo naciera, mi padre hered\u00f3 dicha casa.<br \/>\nAquella casa que parec\u00eda un laberinto concebido para jugar al escondite, con habitaciones que se comunicaban con otras habitaciones y pasillos que conduc\u00edan a otros pasillos, no era desde luego la mansi\u00f3n de Canterville, pero si se le parec\u00eda en una cosa: ten\u00eda una enorme biblioteca. Una enorme habitaci\u00f3n rectangular, y la pared del fondo, que era la \u00fanica desprovista de estantes llenos de libros, estaba presidida por el retrato de una se\u00f1ora muy p\u00e1lida, toda vestida de negro, con el pelo plateado recogido hac\u00eda atr\u00e1s en un mo\u00f1o. Parec\u00eda un espectro y era mi fantasma particular, no arrastraba cadenas pero llevaba colgando de su cuello un enorme camafeo que parec\u00eda tener vida propia dentro del cuadro. Justamente debajo del fantasma, hab\u00eda un aparador estilo Luis XV, con dos candelabros de bronce a los que faltaban las velas, y entre ambos, un enorme reloj en forma de pez, sin ojos, y que siempre marcaba las tres.<br \/>\nAquella se\u00f1ora, por supuesto no era mi abuela, ni mi bisabuela, ni nadie de mi familia, era la se\u00f1ora que se hab\u00eda quedado a vivir en aquella pared de la biblioteca y que pod\u00eda ser familia del catedr\u00e1tico, su madre o su abuela, o quiz\u00e1s tampoco. Seguramente era un antepasado de los due\u00f1os de la casa anteriores al catedr\u00e1tico, pues aquella casa ten\u00eda m\u00e1s de cien a\u00f1os y por all\u00ed deb\u00edan haber pasado un mont\u00f3n de familias que se la fueron vendiendo unas a otras. Fuera qui\u00e9n fuera, yo le puse un nombre: do\u00f1a Agon\u00eda, me cost\u00f3 un mont\u00f3n encontrar ese nombre tan feo, pero era el que mejor le encajaba.<br \/>\nEn aquella habitaci\u00f3n llena de libros presidida por do\u00f1a Agon\u00eda, encontr\u00e9 lo que necesitaba: mis aut\u00e9nticos maestros. El primero de todos fue Tom, \u00e9l hizo que so\u00f1ara con encontrar los tesoros que se escond\u00edan en mi casa embrujada, pero Tom tenia a su amigo Huck y yo estaba solo, bueno ten\u00eda a mi hermano, Manolo, del que todav\u00eda no os he hablado, pero mi hermano seis a\u00f1os menor que yo, no pod\u00eda ser mi amigo, no pod\u00eda seguirme a mi mundo y no pod\u00eda contarle mis planes. Mi hermano hab\u00eda nacido con una terrible enfermedad, era como dec\u00edan los mayores plurideficiente, es decir que le faltaban muchas cosas en su cerebro o algo parecido. Yo lo ve\u00eda normal, s\u00f3lo que ten\u00eda la cabeza un poco peque\u00f1a, las manos tambi\u00e9n y las piernas un poco arqueadas. No era muy guapo, pero desde luego tampoco era el hombre elefante. El problema era que Manolo no pod\u00eda hacer nada, no sab\u00eda caminar, ni hablar, ni lo m\u00e1s f\u00e1cil que pudierais imaginaros como por ejemplo gui\u00f1ar un ojo, nada, pero lo que se dice nada, a pesar de que ten\u00eda ya cuatro a\u00f1os y a mi madre dedicada a \u00e9l d\u00eda y noche. Esta era la principal raz\u00f3n de mi soledad en aquella casa, con lo cual yo ten\u00eda que ser mucho m\u00e1s valiente que Tom Sawyer.<br \/>\nPoco a poco adem\u00e1s de explorar todos los rincones de la casa buscando tesoros, que nunca encontr\u00e9, me fui convirtiendo en una especie de rat\u00f3n de la biblioteca, a la vez que me fui convirtiendo en un ser cada vez m\u00e1s reacio a exteriorizar mis sentimientos. No ten\u00eda un amigo a qui\u00e9n traspasar las conclusiones de mis experiencias, mis compa\u00f1eros en el colegio segu\u00edan el mundo de sus padres y del maestro don Victoriano, y yo hab\u00eda decidido ir por otro camino: el m\u00edo.<br \/>\nUna tarde, detr\u00e1s del reloj del pez encontr\u00e9 una llave de bronce peque\u00f1a, y que por el tama\u00f1o pod\u00eda corresponder con la puerta del aparador. Prob\u00e9 y encajaba perfectamente, le di dos vueltas y la puerta se abri\u00f3. All\u00ed hab\u00eda un mont\u00f3n de libros llenos de polvo, y apoyado encima de ellos un extra\u00f1o bloc encuadernado en piel negra. Lo cog\u00ed y lo limpi\u00e9 frotando con la manga de mi camisa, lo abr\u00ed despacio, fisgoneando, por el centro para ojearlo y me qued\u00e9 atrapado en su perfecta caligraf\u00eda. Eran unas cien p\u00e1ginas escritas a mano, con una letra tan perfecta que parec\u00eda de imprenta. Comenc\u00e9 a leerlo al azar y mi coraz\u00f3n aumentaba de ritmo en la medida que su contenido me encandilaba a pesar de no entender nada. Busqu\u00e9 la primer p\u00e1gina para ver de que se trataba, all\u00ed, en letra muy grande, encontr\u00e9 su t\u00edtulo: \u201cResumen del tratado de hipnosis del doctor Li\u00e9beault\u201d y debajo, una fecha: Nancy 1860. Me qued\u00e9 electrizado, mi est\u00f3mago se convirti\u00f3 en un pu\u00f1o, me entraron ganas de mear, de cagar, de todo, pero no pod\u00eda moverme de la silla, aquello era un tesoro, el mayor tesoro que yo pod\u00eda so\u00f1ar en aquel momento. Tuve que respirar varias veces, y reanud\u00e9 su lectura con tal estado de euforia que mis ojos se saltaban las l\u00edneas de dos en dos, de tres en tres. Total que segu\u00eda sin entender nada. No lograba concentrarme, la palabra hipnosis hab\u00eda ocupado de tal forma mi cerebro que no hab\u00eda sitio para nada m\u00e1s, mis prisas por adentrarme en aquellas p\u00e1ginas y destripar su interior me produc\u00edan el efecto contrario, no avanzaba, ten\u00eda que volver a releer y segu\u00eda sin enterarme. Lo cerr\u00e9, cog\u00ed aire, cerr\u00e9 los ojos durante un rato y volv\u00ed a intentarlo, hab\u00eda cosas que segu\u00eda sin comprender, pero no estaba dispuesto a abandonar. Durante varias semanas, el contenido de aquel prodigioso bloc fue mi \u00fanica obsesi\u00f3n, y poco a poco logr\u00e9 sacar mis propias conclusiones en la medida de que logr\u00e9 llegar a su final.<br \/>\nUn mes despu\u00e9s, decid\u00ed que era el momento de poner en pr\u00e1ctica mis conocimientos. Era de vital importancia mirar fijamente un objeto durante mucho tiempo para producir una modificaci\u00f3n profunda de todo mi ser que me dejara predispuesto para la autosugesti\u00f3n hipn\u00f3tica. Siempre tuve claro cual era el objeto que deb\u00eda mirar durante todo el tiempo: el camafeo que colgaba del cuello de do\u00f1a Agon\u00eda. Me fui relajando, poco a poco, procurando no pensar en nada, manteniendo mi mente en blanco, aquello funcionaba, mis ojos se iban fatigando, mis p\u00e1rpados pesaban cada vez m\u00e1s y por fin sucedi\u00f3 lo que esperaba: Me qued\u00e9 dormido.<br \/>\nMe sent\u00eda encantado con mis experiencias y c\u00f3mo no quer\u00eda que los efectos pasaran, todos los d\u00edas renovaba m\u00ed sesi\u00f3n de auto-hipnosis, para no perder mi nueva fuerza. No estaba preocupado por las consecuencias que aquello pudiera tener, al contrario \u201c\u00a1Menuda suerte tengo!\u201d\u2212me dec\u00eda a m\u00ed mismo. En ning\u00fan momento me pregunt\u00e9 \u201c\u00bfMe habr\u00e9 vuelto loco?\u201d, que hubiera sido lo que probablemente os hubierais preguntado vosotros. No, yo estaba feliz con mi \u201clocura\u201d si eso era lo que me ocurr\u00eda.<br \/>\nUn d\u00eda, decid\u00ed hacer una prueba con mis nuevos poderes, pero c\u00f3mo no estaba seguro de los resultados, opt\u00e9 en una primera fase por probar con la experimentaci\u00f3n animal, y para mis prop\u00f3sitos captur\u00e9 una lagartija. Yo quer\u00eda saber si con mi fuerza mental pod\u00eda dominar aquella fiera, al fin y al cabo, por su \u00e1rbol de especie, podr\u00eda haber sido un cocodrilo. Entonces comenc\u00e9 el experimento. Primero la mir\u00e9 durante mucho rato a los ojos, a la lagartija me refiero, y se qued\u00f3 c\u00f3mo dormida. No estaba seguro totalmente de que mi sesi\u00f3n de hipnosis hubiera dado resultado y por si acaso, la coloqu\u00e9 sobre una tabla de madera y sujet\u00e9 sus patas con cuatro alfileres. No deb\u00eda de estar dormida del todo, pues se mov\u00eda, no me refiero a su rabo que ese es c\u00f3mo independiente de la lagartija misma -todos habr\u00e9is podido comprobar que cuando se le desprende el rabo, a una lagartija, se sigue moviendo por su cuenta-. Yo creo que si se mov\u00eda fue, por que le dolieron las alfileres, debido a que no estaba dormida del todo. \u201c\u00a1No importa, volver\u00e9 a intentarlo!\u201d\u2212me dije, e inici\u00e9 una nueva sesi\u00f3n de mirarla a los ojos fijamente de por lo menos diez minutos. Se qued\u00f3 totalmente quieta, pero respiraba porque yo ve\u00eda como se inflaba su vientre. Entonces pas\u00e9 a la segunda fase: extraer su coraz\u00f3n. Con una cuchilla de afeitar, la abr\u00ed por la mitad y all\u00ed estaba, latiendo a toda velocidad. Despu\u00e9s, con unas peque\u00f1as tijeras de manicura, lo separ\u00e9 del resto y lo puse en la palma de mi mano. Aqu\u00ed comenzaba mi experimento. \u201c\u00a1No pares! \u00a1no pares! \u00a1no pares!\u201d \u2212le repet\u00ed, mentalmente al coraz\u00f3n para que siguiera latiendo, y efectivamente el \u00e9xito fue total: la lagartija dej\u00f3 de respirar y su coraz\u00f3n sigui\u00f3 latiendo en mi mano durante un buen rato, hasta que me cans\u00e9 y despu\u00e9s el coraz\u00f3n tambi\u00e9n se par\u00f3.<br \/>\nUnos meses mas tarde y tras varias experiencias con animales, pens\u00e9 que hab\u00eda llegado el momento de intentar algo m\u00e1s grande, algo definitivo, pero ten\u00eda miedo del posible resultado y no quer\u00eda que nadie se enterara de lo que iba a hacer.<br \/>\nUna tarde, se present\u00f3 la oportunidad que esperaba. Mis padres ten\u00edan que ir, no s\u00e9, al entierro de alguien, y mi madre me pidi\u00f3 que cuidara de mi hermano Manolo. S\u00f3lo ten\u00eda que estar a su lado en la habitaci\u00f3n, y vigilar que no se cayera de la cama o no se hiciera da\u00f1o. La verdad c\u00f3mo ya os he dicho, no es que Manolo se fuera a escapar. Ese fue el momento esperado. Si yo ten\u00eda alguna clase de poder mental, deb\u00eda ponerlo en pr\u00e1ctica con mi hermano, el pobre, me daba mucha pena y yo estaba dispuesto a ayudarle.<br \/>\nComenc\u00e9 mi sesi\u00f3n. Primero me di cuenta enseguida de que era bastante m\u00e1s dif\u00edcil con Manolo que con la lagartija, pues era pr\u00e1cticamente imposible que me mirara a los ojos: siempre los ten\u00eda para un lado. Tuve que ingeni\u00e1rmelas para poder fijar su mirada, por lo que, para \u00e9l, eleg\u00ed el m\u00e9todo de la luz inteligente. Apagu\u00e9 la luz y le puse enfrente una peque\u00f1a linterna. No funcion\u00f3, la luz era demasiado potente y le hacia contraer las pupilas, y cerrar los ojos. \u201c\u00a1Una vela!\u201d\u2212pens\u00e9, y baj\u00e9 a la cocina a por ella, a Manolo no le dije nada, ni tan siquiera \u00a1no te muevas, mientras vuelvo!, sab\u00eda que no se iba a mover, pero por si acaso, dej\u00e9 una silla apoyada en su cama para que hiciera de barrera.<br \/>\nRegres\u00e9 a la habitaci\u00f3n y encend\u00ed la vela. \u00a1Aquello funcionaba! Manolo segu\u00eda con sus ojos la peque\u00f1a luz en la oscuridad. Esper\u00e9 unos minutos y cuando me pareci\u00f3 que ya estaba hipnotizado, mediante mi fuerza mental, traspas\u00e9 toda mi informaci\u00f3n hacia su mente. Le di todas las instrucciones para que aprendiera a andar, a comer, a re\u00edrse, a rascarse cuando le pique algo, a no mearse en la cama, a tirarse pedos. Le repet\u00ed muchas veces, que todo eso era muy f\u00e1cil, que lo intentara sin miedo, que seguro que lo conseguir\u00eda. En fin, le ense\u00f1e todo lo que yo sab\u00eda, bueno hasta los cuatro a\u00f1os, que era la edad que \u00e9l ten\u00eda, tampoco le iba a ense\u00f1ar cosas de seis a\u00f1os m\u00e1s, no siendo que despu\u00e9s saliera m\u00e1s inteligente que yo, y, adem\u00e1s porque, me estaba cansando. Pasar toda esa informaci\u00f3n, aunque seas muy r\u00e1pido, te lleva m\u00e1s de dos horas, y me daba la impresi\u00f3n de que mis padres estaban a punto de volver.<br \/>\nYo no dije nada a nadie, ni tampoco a Manolo, pens\u00e9 dec\u00edrselo cuando fu\u00e9ramos mayores.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tuve la gran suerte de tener acceso desde peque\u00f1o a una gran biblioteca, la de mi abuelo, don Agust\u00edn Buenaventura, un hombre inteligente, vivaz como un ave de rapi\u00f1a, sin profesi\u00f3n definida, y que hab\u00eda hecho una fortuna con el contrabando de volframio o algo parecido, en la \u00e9poca de la guerra civil espa\u00f1ola.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=30"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=30"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=30"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=30"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}