{"id":34,"date":"2006-02-27T15:29:44","date_gmt":"2006-02-27T14:29:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=34"},"modified":"2006-02-27T15:29:44","modified_gmt":"2006-02-27T14:29:44","slug":"14-destino-afganistan-por-raixa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=34","title":{"rendered":"14- DESTINO AFGANISTAN.  Por Raixa"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana\">Todo parec\u00eda lejano, irreal, casi imposible. La \u00fanica verdad de aquel momento era que de no haber sido por su padre, jam\u00e1s se habr\u00eda subido a aquel H\u00e9rcules. Pero ahora estaba all\u00ed, en la oscuridad de la noche, pisando suelo enemigo, muy lejos del mundo civilizado. No pod\u00eda creerlo.<!--more--><br \/>\nCon el trabajo de los \u00faltimos meses, el ajetreo de las maniobras de supervivencia, los cursillos b\u00e1sicos sobre explosivos, no le hab\u00eda dado tiempo de pensar. Y le hab\u00edan ocurrido tantas cosas\u2026<br \/>\nRecordaba su agitaci\u00f3n para preparar el viaje, las compras, el papeleo, las vacunas y el GPS que meti\u00f3 en el \u00faltimo momento en su equipaje de mano. El desayuno con la familia en Madrid en un d\u00eda lluvioso. El trayecto desde el cuartel hasta la base a\u00e9rea. Y a su padre: No me defraudes hijo, defiende la patria y lucha hasta la muerte si hace falta. Las doce horas de vuelo sin azafatas. Un avi\u00f3n al que los motores le rug\u00edan amenazando con pararse a mitad de vuelo. Madrid-Afganist\u00e1n. Nada de toallitas h\u00famedas con olor a lavanda ni bocadillos peque\u00f1os, ni raciones de agua. S\u00f3lo un olor \u00e1cido a aceite y combustible. Not\u00f3 todo esto porque los colegas se quejaban y remov\u00edan inquietos. Habr\u00eda cundido el p\u00e1nico si no se hubieran puesto a hablar de mujeres. Cinco meses sin catar. Si era un crimen mirarlas y adem\u00e1s las cubr\u00edan los velos no iban a poder entretenerse mucho. \u00c9l disimulaba bien. Gastaba bromas como todo el mundo.<br \/>\nLa mayor\u00eda de sus compa\u00f1eros hab\u00eda entrado en el ej\u00e9rcito por dos razones; o bien porque les gustaba eso de jugar a la guerra o porque ten\u00edan un sueldo asegurado y se libraban de engrosar la lista del paro. A \u00e9l no le pasaba nada de eso. Odiaba todo lo relacionado con la vida militar. La escolta de su padre. La vida marcada por la disciplina y los rangos. Y odiaba no poder hacer lo que le viniese en gana. No tener voluntad salvo por boca del se\u00f1or coronel.<br \/>\nSaltarse las normas era firmar una sentencia de muerte. Aquello le preocupaba m\u00e1s que el propio conflicto. Pensaba que era como si de una forma muda su padre le estuviese poniendo sobre aviso. Recordaba la bronca que escuch\u00f3 en casa cuando lleg\u00f3 de improviso a recoger algo de ropa. Su madre suplicando que lo borrara de las listas y su padre gritando que as\u00ed aprender\u00eda a ser un hombre. Una coincidencia demasiado relevante. Le hab\u00eda visto con Mikel charlando en varias ocasiones, igual que podr\u00eda haber hablado con otros. Pero se le hab\u00edan encendido los ojos de furia y quiz\u00e1 se estaba vengando. \u00bfQuerr\u00eda darle un escarmiento?<br \/>\nUna r\u00e1faga de viento provoc\u00f3 una turbulencia y le hizo volver a la realidad, al peligro que corr\u00eda su vida.<br \/>\nAfganist\u00e1n ten\u00eda unas monta\u00f1as agrestes, un cielo rojizo por el reflejo de los m\u00faltiples fuegos que ard\u00edan diseminados. A lo lejos se apreciaban los rezos de alg\u00fan mulhac\u00edn. Y no pudo por menos que preguntarse que demonios se le hab\u00eda perdido en esas tierras. Todo aquello que se colaba por sus retinas lo dejaba fr\u00edo e indiferente. No le seduc\u00edan ni los rostros velados, ni los saris hasta los tobillos. Nada se parec\u00eda a las sensaciones que le produc\u00eda Mikel, ni se asemejaban en dulzura ni en serenidad.<br \/>\nMikel. No pod\u00eda dejar de pensar en \u00e9l. Hab\u00eda entrado en su vida para instalarse silencioso. Hab\u00eda formado poso en su coraz\u00f3n. Lo hab\u00eda sentido cercano desde el primer d\u00eda que lo conoci\u00f3 con los pelos alborotados en un bar de copas en el casco viejo bilba\u00edno. Aquella noche regresaron en el mismo taxi atravesando toda la ciudad, dejando atr\u00e1s la noche y su segunda vida. O la primera. Porque con la luz ya nadie recuerda, nadie sabe si fue cierto el beso, el abrazo, las promesas\u2026<br \/>\nMikel s\u00ed recordaba. Se llamaban. Quedaban en alg\u00fan caf\u00e9. S\u00f3lo a veces se cog\u00edan de la mano. Hac\u00edan planes de futuro. Charlaban e imaginaban un viaje a Egipto, a Marruecos.. Para excavar tumbas, ver chicos con turbantes, dar un paseo en dromedario. Sentir la arena ardiendo bajo los pies.<br \/>\nUnos disparos a pocos metros de donde estaba el pelot\u00f3n le hicieron tirarse al suelo, ajustarse el casco y levantar el seguro del celme. \u00bfIba a ser capaz de apuntar y apretar el gatillo? Le temblaban las manos, las mismas que hab\u00edan recorrido otra piel hac\u00eda d\u00edas. No sab\u00eda cuanto tiempo llevaba as\u00ed. Mir\u00f3 el reloj. Las once y veinte. La mente quer\u00eda hacer los c\u00e1lculos de la diferencia horaria, acertar con la hora que ser\u00eda en Bilbao y adivinar que estar\u00eda haciendo Mikel. Las piedras se le clavaban en la carne. El petate lo estaba aplastando contra el suelo. Los huesos sonaban a cada movimiento como si fuese un esqueleto a punto de desarmarse. A \u00e9l le habr\u00eda gustado estudiar medicina o veterinaria. Adoraba a los animales. Ten\u00eda nota suficiente para haber entrado en cualquier Universidad. Y el se\u00f1or coronel diciendo que antes el ej\u00e9rcito y que si de verdad le gustaba cuidar bichos ten\u00eda tiempo para estudiar de tardes. Ese hab\u00eda sido el trato, s\u00f3lo que hab\u00eda ca\u00eddo en la trampa. Le faltaban horas. Cuando no era una guardia eran unas maniobras, cuando no, un servicio extra. Y ya hab\u00edan pasado un par de a\u00f1os sin aprobar una sola asignatura. Le habr\u00eda gustado que su padre le hubiera escuchado. Decirle que ten\u00eda una vida propia y quer\u00eda equivocarse solo, decidir por s\u00ed mismo. Que era mayor de edad. Que pensaba irse de casa. Pero todo aquello se le atragantaba ante la mirada seca, el gesto firme y las \u00f3rdenes cortantes. Que m\u00e1s que un padre ten\u00eda un verdugo y que all\u00ed, tumbado en la tierra no pod\u00eda recordar ni un solo abrazo, un gesto cari\u00f1oso o una felicitaci\u00f3n por un trabajo bien hecho. Aprovech\u00f3 la oscuridad de la noche para dejar correr a sus anchas las l\u00e1grimas. Al d\u00eda siguiente todo ser\u00eda distinto. El cuartel era un lugar seguro. Las emboscadas con tiros no eran muy frecuentes. Pero \u00e9l sab\u00eda que con la luz de la ma\u00f1ana sentir\u00eda el mismo vac\u00edo en la boca del est\u00f3mago, la misma angustia al ser consciente de que estaba solo y una rabia cada vez m\u00e1s grande contra su padre. Se sent\u00eda como una marioneta y ve\u00eda como otros manejaban los hilos. Alguien hab\u00eda dicho que no hab\u00eda peor soledad que la de estar falto de cari\u00f1o. \u00bfC\u00f3mo se le hab\u00eda ocurrido pensar en eso? Se sent\u00eda herido, alcanzado en la parte que m\u00e1s duele. Porque de todos los compa\u00f1eros, quien m\u00e1s quien menos, ten\u00eda con quien desahogar sus penas. O por lo menos lo aparentaban.<br \/>\nCuando despuntaba el alba ten\u00eda la firme resoluci\u00f3n de que pod\u00eda cambiar su vida. La distancia le hac\u00eda valiente. No deber\u00eda volver a guardarse las palabras, las frases y los deseos sin pronunciar. Ya estaba bien de tratar de agradar siempre, de hacer lo que quisieran los dem\u00e1s, de ser un cobarde.<br \/>\nResultaba extra\u00f1o caminar entre piedras rojizas, tragando polvo pensando que si Mikel apareciera era capaz de escapar al fin del mundo. All\u00ed nada parec\u00eda estable. Los carteles que anunciaban los pueblos ten\u00edan los r\u00f3tulos en \u00e1rabe. Podr\u00eda aprender el idioma, a fin de cuentas siempre hab\u00eda tenido habilidad para las lenguas extranjeras.<br \/>\nLa vida en el cuartel era mon\u00f3tona. Igual a Mikel le estaba pasando lo mismo. Ahora estar\u00eda quiz\u00e1 en la India, buscando restos arqueol\u00f3gicos. Pasaba el dedo por el mapa calculando distancia que los separaba. Se preguntaba si habr\u00eda tenido plaza para unirse a la expedici\u00f3n, si le recordar\u00eda. No se hab\u00edan prometido nada.<br \/>\nPensaba \u201cno soy nadie\u201d, \u201cnunca podr\u00e9 hacer lo que me venga en gana\u201d y como si el fantasma del se\u00f1or coronel estuviese all\u00ed, sinti\u00f3 alguien cerca de \u00e9l. Le estaban llamando porque hab\u00edan recibido un aviso. No sab\u00edan a ciencia cierta sobre la veracidad, ni quien hab\u00eda sido el informante. Al parecer deb\u00eda acudir a la capital, coger un vuelo de turista y regresar a Bilbao lo antes posible. Algo hab\u00eda ocurrido en casa y reclamaban su presencia.<br \/>\nNo supo como encajar la noticia. Por una parte deber\u00eda haber estado contento por abandonar un pa\u00eds que no le dec\u00eda nada. Por otra, deber\u00eda haber estado preocupado pero parad\u00f3jicamente se encontraba fr\u00edo, como si hubiese dejado de importarle el resto del mundo.<br \/>\nEn el aeropuerto pregunt\u00f3 en un ingl\u00e9s perfecto los horarios de vuelos. Y como en un arrebato, sobre el avi\u00f3n que hac\u00eda escala para Nueva Delhi. Unas horas de diferencia. Abri\u00f3 una libreta para matar el tiempo. Ten\u00eda notas sobre los viajes que hab\u00eda planeado con Mikel. Escribi\u00f3 encima \u201cimposible\u201d y lo tach\u00f3 con furia. Uno tras otro.<br \/>\nLo ten\u00eda detr\u00e1s de \u00e9l, esperando. Lo llam\u00f3 por su nombre. Antes de que pronunciara palabra lo tom\u00f3 del brazo, entraron por una de las puertas de embarque con dos billetes, una amplia sonrisa de triunfo y un destino a ninguna parte.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo parec\u00eda lejano, irreal, casi imposible. 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