{"id":49,"date":"2006-03-04T13:08:49","date_gmt":"2006-03-04T12:08:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=49"},"modified":"2018-03-01T21:09:25","modified_gmt":"2018-03-01T20:09:25","slug":"26-%c2%bfsabes-mama-por-talon-de-aquiles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=49","title":{"rendered":"26-\u00bfSab\u00e9s mam\u00e1?  Por Tal\u00f3n de Aquiles"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">\u00bfSab\u00e9s mam\u00e1? Hoy me siento aliviada porque creo que empec\u00e9 a perdonarte. Fue hace un ratito nom\u00e1s. Parece que vomit\u00e9 al monstruo, a ese monstruo que me metiste adentro, como una astilla de plomo, aquel d\u00eda de enero cuando aparec\u00ed asquerosamente por ese asqueroso lugar que vos ten\u00edas entre las piernas.<br \/>\nComo yo mam\u00e1, igual que yo. <!--more--><br \/>\nY vos que esperabas otra cosa, deseabas a Marcelo, sin la entrepierna vac\u00eda, quer\u00edas a Marcelo, con gritos gruesos, quer\u00edas a Marcelo porque tu hermana ten\u00eda a Carlos y a Jorge y la otra a Sergio y tu hermano a Roberto y vos, pobre, vos me tuviste a m\u00ed.<br \/>\nNombre para m\u00ed, no, sencillamente porque el nombre, la ropa, la cuna, todo era para un imaginario Marcelo.<br \/>\nPor suerte las ecograf\u00edas eran ciencia ficci\u00f3n.<br \/>\nPor suerte.<br \/>\nEntonces otros eligieron mi nombre. Vos estabas agotada, medio dormida, desilusionada. Con bronca. Aceptaste el que te propusieron.<br \/>\n\u00bfSab\u00e9s mam\u00e1?, amo mi nombre, es corto y dulce, cortito y dulce como una patadita de beb\u00e9, como esas pataditas que yo daba al aire vac\u00edo. Y es nombre de virgen, lo eligieron las t\u00edas, que eran v\u00edrgenes, vos dijiste bueno, vos, que hubieras querido seguir virgen.<br \/>\nPero yo no mam\u00e1. A m\u00ed nunca me molestaron las caricias, me gust\u00f3 el subibaja del placer a escondidas, me gusta que me amen, que me necesiten, me gustan las manos y la lengua repasando con detalle mis detalles.<br \/>\nLa porquer\u00eda. \u00a1Pobre mam\u00e1! \u00bfDe qu\u00e9 porquer\u00eda hablabas, mam\u00e1?<br \/>\nPorquer\u00eda fue lo que fabricaste en tu cuerpo, eso que vos llamabas una enfermedad de mierda, porque tampoco quisiste darle el nombre, como si al ignorarla no existiera.<br \/>\nEntonces me alejaste, para protegerme, porque te hab\u00edan hecho una carnicer\u00eda al amputarte ese pecho, ese pecho in\u00fatil. Y no pod\u00edas manejar el brazo, ni hacer fuerza, ni tampoco atender a una nena, nena mala, nena moscard\u00f3n asqueroso y verde, nena pesadilla de noches de porquer\u00eda.<br \/>\nLas t\u00edas v\u00edrgenes, viejas, solteras, s\u00ed. Ellas pod\u00edan y viv\u00edan lejos, en una casa fr\u00eda y oscura, tan vieja como ellas, y vos trabajabas mucho durante la semana, porque en el negocio no precisabas mover el brazo, y en el negocio estaban tus hermanos y tus sobrinos m\u00e1s grandes y ten\u00edas a tu mam\u00e1 cerca, que te necesitaba, seguramente, m\u00e1s que yo.<br \/>\nNunca quise sumar los inviernos en la casa de las t\u00edas, inviernos que no se pod\u00edan apaciguar ni siquiera bajo el antiguo edred\u00f3n de plumas gastadas. Tambi\u00e9n rest\u00e9 veranos an\u00f3nimos, de gritos alejados sobre la frescura de aguas ajenas, veranos de luz interminable, asesinato de mariposas, vuelo desconocido de panaderos, historias de libros anticuados durante las siestas tramposas.<\/p>\n<p>Un d\u00eda alguien me vio detr\u00e1s de las rejas. Alguien que llevaba carpetas, como yo, y uniforme, como yo, y flequillo rubio, como yo. La voz me despert\u00f3, la cita fue despu\u00e9s del almuerzo. Noviembre caluroso, noviembre excitado, noviembre de calles solitarias, noviembre con manos detr\u00e1s del port\u00f3n oxidado, noviembre de pezones alertas, de hambre de m\u00e1s.<br \/>\n\u00bfSab\u00e9s mam\u00e1?, las t\u00edas dorm\u00edan y yo estrenaba ser mujer, a pesar del encierro, de lo prohibido, del pecado.<\/p>\n<p>La enfermedad de mierda se te fue con el pecho derecho. Y yo volv\u00ed a casa, porque era bueno estar sola todo el d\u00eda, eran buenas las escapadas a la oscuridad del cine, eran tristes las horas del mediod\u00eda. Fue triste ese febrero de puertas cerradas porque un amiga tuya, de esas tantas buenas amigas que nunca conoc\u00ed, te cont\u00f3 que me vio con el hijo de. Ese vago, ese harag\u00e1n, ese atorrante sin futuro.<br \/>\nTambi\u00e9n te contaron del otro, del que bajaba del tren, del que caminaba conmigo de la mano por las calles de Adrogu\u00e9, desconocido, seguro que otro vago, otro harag\u00e1n, no como los novios de mis primas, de las hijas de tu hermano. Y del otro, del que estudiaba filosof\u00eda, y del otro, que, tal vez no era de buena familia, como nosotros.<\/p>\n<p>La tos te apareci\u00f3 cuando lo llev\u00e9 a casa. Te rob\u00e9 la imaginaci\u00f3n y las mentiras. Era demasiado grande para m\u00ed, era divorciado, no era profesional. No ten\u00eda nada de pr\u00edncipe, ni de azul. Estaba muy lejos de tus planes. Claro que no te gust\u00f3, no pudiste largar palabras y del hueco, tambi\u00e9n vac\u00edo, de la garganta, empez\u00f3 a salir el aire viciado de saliva y el ruido molesto que llen\u00f3 las noches y las ma\u00f1anas, las tardes de s\u00e1bado y los mediod\u00edas de los domingos. Hasta el final.<\/p>\n<p>Si hubieras podido hablar mam\u00e1, tal vez te hubieras evitado el c\u00e1ncer y la tos y los calmantes y la depresi\u00f3n y el intento de suicidio. L\u00e1stima que nadie te ayud\u00f3, l\u00e1stima que a m\u00ed no quisiste escucharme, porque yo segu\u00eda siendo una nena, nena tonta, nena in\u00fatil, nena maleducada.<br \/>\nNena, a pesar de oler a hombre, como dijiste un d\u00eda, con asco.<\/p>\n<p>\u00bfSab\u00e9s mam\u00e1?, ayer tuve mi tercer hijo. Var\u00f3n, como los otros. Como si el destino se empecinara en darme una revancha que jam\u00e1s pretend\u00ed. Otro var\u00f3n. Estamos barajando el nombre, ahora somos cuatro para decidir. En la cl\u00ednica me apuran, por la identificaci\u00f3n y los tr\u00e1mites idiotas. No importa, aunque no tenga nombre no pasa desapercibido.<br \/>\nAhora estamos los dos solos y lo acuno y siento en las miradas cruzadas el placer de orgasmos interminables. Descubro en sus ojos las manchitas que ten\u00edas en tus pupilas verdes, porque aunque no lo permit\u00edas, yo, a veces, te miraba.<\/p>\n<p>Entonces pienso en vos, en los t\u00e9mpanos que circulaban por tus venas, en el fr\u00edo que se te hab\u00eda metido en el cuerpo esa ma\u00f1ana cuando naciste, el \u00fanico d\u00eda que nev\u00f3 en Buenos Aires. Seguramente ese d\u00eda la sala del hospital estaba congelada y ol\u00eda a escarcha de violetas, seguramente las manos de todos se escond\u00edan debajo de las cobijas. Seguramente, aqu\u00e9l, no fue un d\u00eda para caricias. Para no ablandarse, para no tiritar, para no aflojar. Qui\u00e9n sabe por qu\u00e9.<br \/>\nFue una l\u00e1stima que no lo hayas averiguado, que te hayas quedado con el hielo adentro, que no hayas podido derretirlo, espantarlo y ser mi amiga, mi mam\u00e1, la abuela de mis tres varones.<\/p>\n<p>S\u00e9 que te llenaron de culpas y que no pudiste hacer otra cosa.<br \/>\nS\u00e9 que yo eleg\u00ed ser tu opuesto<br \/>\nS\u00e9 que peleo para ser feliz.<\/p>\n<p>Y lloro por vos frente a mi beb\u00e9.<br \/>\n\u00bfSab\u00e9s mam\u00e1?, creo que Marcelo ser\u00e1 un buen nombre para \u00e9l.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfSab\u00e9s mam\u00e1? Hoy me siento aliviada porque creo que empec\u00e9 a perdonarte. Fue hace un ratito nom\u00e1s. Parece que vomit\u00e9 al monstruo, a ese monstruo que me metiste adentro, como una astilla de plomo, aquel d\u00eda de enero cuando aparec\u00ed asquerosamente por ese asqueroso lugar que vos ten\u00edas entre las piernas. 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