{"id":50,"date":"2006-03-04T13:21:42","date_gmt":"2006-03-04T12:21:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=50"},"modified":"2018-03-01T21:09:09","modified_gmt":"2018-03-01T20:09:09","slug":"27-frustracion-por-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=50","title":{"rendered":"27- Frustraci\u00f3n.  Por Mujeres"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\" \/><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\"><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana\">Cerr\u00f3 la puerta con suavidad y se mir\u00f3 al espejo. Y s\u00ed, se vio ciertamente atractiva. Se le fue colocando la angustia en la garganta y la imagen fue emborron\u00e1ndose, hasta que las l\u00e1grimas, sucias de maquillaje, empezaron a caer, despacio, sin ruido. <!--more-->Est\u00e1 acostumbrada a tragarse todo, as\u00ed que abre el grifo, coge el jab\u00f3n y se lava bien la cara, dos veces, para que no queden restos de m\u00e1scara en las pesta\u00f1as. Hay que salir con decisi\u00f3n. Unos mimos a la ni\u00f1a, los deberes del mayor, las cenas, preparar para ma\u00f1ana lunes, poner buena cara y forzar la conversaci\u00f3n insustancial y m\u00ednima, monos\u00edlaba, vac\u00eda y necesaria.<br \/>\nHoy se ha celebrado la reuni\u00f3n anual interprovincial del personal de la empresa. Una forma de favorecer las relaciones humanas para mejorar el rendimiento, seg\u00fan la direcci\u00f3n; seg\u00fan la mayor\u00eda de los empleados, ganas de fastidiar un domingo malgastando un mont\u00f3n de dinero. Casi todos acuden. Al menos, los de Madrid, en un momento vuelven a casa, pero algunos vienen de Galicia o de C\u00e1diz. Claro que a \u00e9stos les dan dos d\u00edas y aprovechan para ir al teatro o visitar museos o simplemente para correrse una juerga, que de todo hay. Saludan, critican, comen, beben, fuman, pelotean, conspiran y fingen. Despedidas masivas y hasta el a\u00f1o que viene.<br \/>\nNunca se ha sentido a gusto en las fiestas. Se arregla con esmero, d\u00edas antes piensa en lo que va a ponerse, calculando las posibilidades de que llueva o haga sol y las ventajas o problemas que cada ropa puede ocasionarle. Cuando por fin se decide por un traje, prepara los complementos id\u00f3neos. Necesita sentirse segura para presentarse en p\u00fablico y hasta el color de la sombra de ojos deber\u00e1 ser adecuado al del vestido. Y a pesar de todo, una vez entre la gente, no acierta a encontrar su sitio. Un excesivo sentido del rid\u00edculo la sensibiliza y la coh\u00edbe. Con lo f\u00e1cil que es ir cada d\u00eda al trabajo&#8230; entonces s\u00ed que hay un motivo para salir de casa, para relacionarse con la gente, para estar donde le corresponde. La disculpa del trabajo es excelente. Pero estas otras situaciones son equ\u00edvocas. Y tiene la sensaci\u00f3n, adem\u00e1s, de que parece boba.<br \/>\nAna se acerc\u00f3 por detr\u00e1s aparentando confidencialidad. \u00a1C\u00f3mo si no se conocieran ! A ver cuando \u00e9sta ha dado una puntada sin hilo&#8230;<br \/>\n&#8211; \u00bfYa te has dado cuenta? No te quita ojo.<br \/>\nSonri\u00f3 convencionalmente de igual forma que a cualquier comentario de cualquier persona, sin escuchar.<br \/>\n&#8211; No te hagas la tonta, que te mira sin disimulos&#8230; y no tiene mala planta. Aprov\u00e9chate, mujer.<br \/>\nSe da cuenta de que, efectivamente, unos ojos grises la buscan y la encuentran. Pelo casta\u00f1o, corbata azul con diminutos motivos m\u00e1s claros, y unos dientes fuertes y blanqu\u00edsimos en una sonrisa abierta.<br \/>\nEntran a la conferencia de acogida a los participantes, sopor\u00edfera, como de costumbre. Tanto que empieza a sospechar que ni siquiera se molestan en cambiarla de un a\u00f1o a otro. Y no merecer\u00eda la pena porque nadie escucha; algunos incluso ni se preocupan de disimularlo. Si estuviera en el lugar de los directivos, se le caer\u00eda la cara de verg\u00fcenza. O son asombrosamente est\u00fapidos o su grado de cinismo alcanza cotas insuperables. Ella al menos, no acaba de entender el verdadero alcance de esas famosas reuniones anuales. Despu\u00e9s la comida, en un hotel fuera de la empresa y los autobuses ya esperan al otro lado de la calle. Se hacen apuestas sobre que el primer plato sea una crema pretenciosamente bautizada en franc\u00e9s; en realidad, un pur\u00e9 de patatas clarito con caldo concentrado de pescado.<br \/>\n&#8211; Precisamente hoy tiene que llover \u00bfverdad? &#8211; y se encuentra con aquella mirada gris, que le ofrece un gran paraguas negro y con naturalidad, la toma por los hombros invit\u00e1ndola a salvar el trayecto a cubierto. Bueno, as\u00ed no se estropea la chaqueta nueva. \u00bfSer\u00e1 una casualidad o Ana tendr\u00e1 raz\u00f3n? Es igual, sonre\u00edr y agradecerle la atenci\u00f3n. Es un compa\u00f1ero m\u00e1s, al que dej\u00f3 sentarse a su lado. El obligado intercambio de nombres, el departamento al que pertenecen, el buceo sobre alg\u00fan conocido com\u00fan, mientras observaba sus manos morenas, grandes y bien cuidadas que sal\u00edan de unos pu\u00f1os de camisa blancos, pulqu\u00e9rrimos, quiz\u00e1s reci\u00e9n estrenados, abotonados con gemelos de oro adornados con una perla. Se fija en que sujeta la corbata con un alfiler a juego que denota un refinamiento poco com\u00fan. Y el traje azul marino, de indudable calidad, le sienta de maravilla. Como dice Ana, no tiene precisamente mala planta.<br \/>\nAl bajar del autob\u00fas, un gesto incre\u00edble, le ofrece su mano para ayudarla y la convierte por un momento en una importante dama digna de exquisitas cortes\u00edas. Su apoyo es fuerte y seguro y el tacto de su piel c\u00e1lido y suave, se prolonga algunos segundos intencionados. C\u00f3mo no, le cede el paso. Es un caballero. Le mira, curiosa, esperando encontrar sobre sus hombros un manto de p\u00farpura y armi\u00f1o, porque empieza a creerse una Cenicienta con traje de chaqueta y zapatos de tac\u00f3n. Le calcula una edad pareja a la suya. \u00bfD\u00f3nde estaba \u00e9ste pr\u00edncipe azul hace diez a\u00f1os? \u00a1Bah! Lo peor de los pr\u00edncipes, aunque vayan vestidos de azul, es que terminan convertidos en sapos. Si le hubiese conocido entonces, probablemente ahora sabr\u00eda que es un batracio disfrazado. O no, \u00a1qui\u00e9n sabe! \u00bfPor qu\u00e9 no puede haber alguno diferente?<br \/>\nY la inquietud de elegir sitio para comer, al lado de los compa\u00f1eros con los que se come cada d\u00eda. Otro fracaso de la organizaci\u00f3n, porque nada de mezclarse y lo de la convivencia se queda en mera teor\u00eda.<br \/>\n&#8211; De Teruel vengo yo solo. Iba a venir otro compa\u00f1ero, pero al final&#8230;<br \/>\n&#8211; Qu\u00e9date con nosotros. Mira, aqu\u00ed hay un sitio.<br \/>\n&#8211; Estupendo. Adem\u00e1s de muy guapa eres muy amable.. &#8211; su voz era dulce, su tono comedido muy agradable, y al suavizarla en las \u00faltimas palabras se hizo sugerentemente c\u00e1lida.<br \/>\nComo un cicl\u00f3n, inoportuna, como siempre, ordinaria y caballuna, crey\u00e9ndose graciosa con sus desenvolturas y chabacaner\u00edas, apareci\u00f3 Mati (se llama Matilde, pero como es una cuadrupedante, seg\u00fan su compa\u00f1ero de mesa, exige el ap\u00f3cope y puntualiza que terminado en \u00bb y, y griega\u00bb).<br \/>\n&#8211; \u00a1Hooolaa! \u00a1 qu\u00e9 bien se te ve hija! \u00a1 cu\u00e1nto se nota cuando nos lavamos un poco! \u00bfeh? \u00a1parecemos otras! \u00bfy tu marido?<br \/>\nLa maravillosa sonrisa y el encanto de la profunda mirada gris, se apagaron; la calidez de su inflexi\u00f3n se volvi\u00f3 impersonal.<br \/>\n&#8211; Disculpa &#8230;. creo que he visto a &#8230; hasta ahora, perdona&#8230;<br \/>\nY Ana, que no se hab\u00eda perdido ni \u00e1pice, se enfada.<br \/>\n&#8211; \u00a1Ya lo has echado a perder! Si ten\u00edas que ser t\u00fa&#8230; \u00a1Aqu\u00ed no hay maridos, ni ni\u00f1os, ni madres enfermas! \u00bfcu\u00e1ndo vas a aprender?<br \/>\n&#8211; \u00a1 Ay, hija! De todas formas, con \u00e9sta no hay nada que hacer, va de santita, as\u00ed que al final&#8230; nada.<br \/>\nEl men\u00fa, mediocre, lo esperado. Las conversaciones estereotipadas y sin sustancia, como siempre. El cansancio acumulado suplica una siesta. Las despedidas insufribles, con tanto besuqueo est\u00e9ril y fofo, soportables solo por la inminente desaparici\u00f3n de escena.<br \/>\nA la vuelta, recoge a los ni\u00f1os en casa de la abuela y aguanta en silencio el chaparr\u00f3n, que si la lata que dan, que si est\u00e1n muy mal educados, que si son unos consentidos, y que gracias a la pobre abuela, que se sacrifica para que&#8230; Como si ella llegase de un sarao, en vez de un d\u00eda de trabajo bastante m\u00e1s cargante que cualquier otro, mientras que su hijo, se\u00f1ora, est\u00e1 en casa solo, sin m\u00e1s encargo que apagar la televisi\u00f3n si se duerme y hasta eso se le olvida. Se calla; es m\u00e1s c\u00f3modo, m\u00e1s r\u00e1pido, m\u00e1s pr\u00e1ctico. La abuela reclama para su hijo las injustas prerrogativas de las que ella fue v\u00edctima tambi\u00e9n, por lo menos, que se beneficie aquel a quien m\u00e1s quiere.<br \/>\nAhora, acostada, sin olvidarse del bendito despertador, que ayer fue s\u00e1bado y estaba desconectado, todo en orden, puede desahogarse. Llora por su libertad, hipotecada eternamente por sus hijos, por tantas ilusiones perdidas, por su juventud que cede, aplastada por el exceso de responsabilidad y de trabajo, por la hipocres\u00eda con la que ha de cubrirse cada ma\u00f1ana para seguir adelante. Por el cinismo que supone encontrarse con la muletilla de \u201cigualdad de oportunidades\u201d, que cada vez es m\u00e1s frecuente y m\u00e1s odiosa.<br \/>\nY porque cuando lleg\u00f3 a casa, con una chispita de emoci\u00f3n en el alma, reflejo de aquel brillo elegante y gris que durante unos minutos se hab\u00eda posado en ella, el que ahora ronca a su lado, la recibi\u00f3 en camiseta, tumbado en el sof\u00e1, respondiendo apenas a su beso de compromiso sin apartar la vista de la pantalla. Y cuando le pregunt\u00f3, a pesar de todo, si la encontraba guapa, se encogi\u00f3 de hombros, reclam\u00f3 la cena y cambi\u00f3 de canal.<\/span><\/p>\n<p \/><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cerr\u00f3 la puerta con suavidad y se mir\u00f3 al espejo. Y s\u00ed, se vio ciertamente atractiva. 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