{"id":55,"date":"2006-03-06T18:40:59","date_gmt":"2006-03-06T17:40:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=55"},"modified":"2006-03-06T18:40:59","modified_gmt":"2006-03-06T17:40:59","slug":"31-el-joven-de-las-quinientas-hojas-por-le-lafaut","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=55","title":{"rendered":"31- El joven de las quinientas hojas.  Por  Le Lafaut"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana\">\u00c9sta es una historia que ocurri\u00f3, quiz\u00e1s, en alguna ciudad de un mundo sin nombre. All\u00ed viv\u00eda un joven silencioso, de grave expresi\u00f3n y complexi\u00f3n ausente. Era estudiante, en una universidad de faz descolorida.<br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana\">Un d\u00eda como cualquier otro caminaba nuestro estudiante hacia ella. El d\u00eda era gris y amenazaba lluvia. Hac\u00eda fr\u00edo. El joven se dio cuenta de que no ten\u00eda donde apuntar las lecciones de sus maestros. Era demasiado t\u00edmido para pedir a sus compa\u00f1eros que le dejaran alg\u00fan folio, as\u00ed que se acerc\u00f3 hasta una papeler\u00eda. <\/span><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana\"><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#000000\" size=\"3\">.<!--more--><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\">Pidi\u00f3 con un hilo de voz que le vendieran diez hojas. M\u00e1s el hombre que le atend\u00eda, viejo cascarrabias con demasiados atardeceres a su espalda, le respondi\u00f3 con voz cortante que si quer\u00eda hojas tendr\u00eda que comprar un paquete de quinientas.<\/p>\n<p>El joven, que ya llegaba tarde, no tuvo m\u00e1s opci\u00f3n que comprar el paquete entero. Su madre le hab\u00eda ense\u00f1ado que no hab\u00eda que despreciar nada de lo que se nos da, as\u00ed que se lo llev\u00f3 a cuestas.<\/p>\n<p>Fuera hab\u00eda comenzado a llover. Temeroso de que las hojas se estropearan a pesar del pl\u00e1stico protector, las guard\u00f3 dentro de su abrigo y sigui\u00f3 su camino hacia la universidad. Cuando lleg\u00f3 como si de sus cabellos brotaran r\u00edos salvajes, no pocos se preguntaron con curiosidad que tesoro guardaba bajo el abrigo. M\u00e1s una vez lo dej\u00f3 evapor\u00e1ndose sobre uno de los radiadores y mostr\u00f3 (aunque no fuera su intenci\u00f3n) el paquete de hojas, los j\u00f3venes que se hab\u00edan acercado expectantes mostraron unos su decepci\u00f3n, y otros su burla.<\/p>\n<p>Pero el joven no respondi\u00f3 ni a unos ni a otros. Centr\u00f3 su atenci\u00f3n en su nueva compra, y puesto que deb\u00eda prepararse para empezar la clase, abri\u00f3 el paquete y guard\u00f3 el pl\u00e1stico en uno de los bolsillos de su abrigo. Las quinientas hojas le miraban en silencio, como si exigieran de \u00e9l que las tomara en cuenta.<\/p>\n<p>Tom\u00f3 su viejo bol\u00edgrafo, y comenz\u00f3 a escribir sobre la primera hoja. Algunos compa\u00f1eros le preguntaban qu\u00e9 hac\u00eda, otros se re\u00edan, pero \u00e9l solo respond\u00eda con nuevas frases y dibujos. As\u00ed pas\u00f3 el tiempo hasta que lleg\u00f3 el profesor. Su voz resultaba mon\u00f3tona, repetitiva. Hablaba de asuntos que el hombre por ignorancia hab\u00eda tratado de esconder con su conocimiento.<\/p>\n<p>Nuestro joven dej\u00f3 que las palabras volaran en el aire, sin atraparlas con su alma. \u00c9l s\u00f3lo escrib\u00eda. El profesor, enfadado por su actitud, le inquiri\u00f3:<\/p>\n<p>-\u00bfQuieres dejar de distraerte con tus tonter\u00edas y prestar atenci\u00f3n?<\/p>\n<p>Sobre la lisa superficie del papel apareci\u00f3 en respuesta la frase \u201cEl jam\u00e1s entender\u00e1\u201d. El joven se detuvo un momento en leer lo que hab\u00eda escrito, y suspir\u00f3. Luego sigui\u00f3 su trabajo sin levantar la vista.<\/p>\n<p>-\u00a1Fuera de aqu\u00ed!<\/p>\n<p>Y as\u00ed march\u00f3 de la habitaci\u00f3n, con las hojas cogidas contra su pecho. Sus pasos le llevaron al campus de la universidad, donde el amargado profesor le hab\u00eda enviado.<\/p>\n<p>Hab\u00eda dejado de llover. Se recost\u00f3 sobre el tronco inclinado de un poderoso \u00e1rbol. Las hojas se mec\u00edan inquietas a su alrededor. La estaci\u00f3n amarilla sembraba el suelo de deseos y caricias del viento que llegaban hasta su coraz\u00f3n. Y su coraz\u00f3n se perfilaba en los trazos de su bol\u00edgrafo.<\/p>\n<p>Caminaba un anciano de aspecto maliciento. Y un joven cuya fuerza era mayor que sus piernas. Unos parec\u00edan temer no llegar, otros que no quisieran llegar all\u00e1 donde fueran. La figura de una pareja se entrecortaba en la lejan\u00eda, sentados sobre la madera de un banco. Escuchaba al aire traer los secretos que se susurraban los enamorados al o\u00eddo\u2026 Un hombre lloraba desconsolado entre las risas de unos ni\u00f1os y el hablar interesado de unos hombres de negocios&#8230;<\/p>\n<p>Pasaron las horas, quiz\u00e1s los d\u00edas. Algunos al pasar se preguntaban qu\u00e9 extra\u00f1a raz\u00f3n le mov\u00eda para escribir sin descanso, la mayor\u00eda s\u00f3lo pasaban de largo sin siquiera advertir su presencia. Una mujer, incluso, se detuvo y se acerc\u00f3 a \u00e9l. Sus rasgos eran dulces y sus cabellos se repart\u00edan confusos por efecto del viento.<\/p>\n<p>-\u00bfEst\u00e1s bien? \u2013le dijo. \u00bfPuedo ayudarte en algo?.<\/p>\n<p>El joven alz\u00f3 la vista y sus miradas se juntaron por un instante. Sus almas se encontraron rompiendo todas sus barreras, y una l\u00e1grima surgi\u00f3 de los arrugados ojos de la mujer. \u00c9l neg\u00f3 lentamente con la cabeza y la volvi\u00f3 a bajar con un suspiro para escribir algo. Ella se fue.<\/p>\n<p>-Ella merecer\u00eda ser feliz, pero su vida es un tormento\u2026 -ley\u00f3.<\/p>\n<p>Cuando termin\u00f3 la \u00faltima de las hojas, el invierno hab\u00eda llevado la lluvia hasta la insensible ciudad. Guard\u00f3 las hojas dentro de su abrigo y se levant\u00f3. A su alrededor todo era fr\u00edo silencio. Camin\u00f3 durante largo tiempo, sin rumbo ni destino. Y as\u00ed lleg\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de su barrio. Y como no quisiera quedarse all\u00ed, camin\u00f3 m\u00e1s lejos, por los montes, por los prados, por los bosques y por las llanuras, hasta que finalmente lleg\u00f3 al oc\u00e9ano.<\/p>\n<p>Lo contempl\u00f3 en silencio. Levant\u00f3 las hojas por encima de \u00e9l y esper\u00f3 que el mar se las llevara consigo. Pero el mar no quiso hacerlo.<\/p>\n<p>-No son para m\u00ed esos anhelos, por m\u00e1s que me lleve a mis profundidades tantos y tantos sue\u00f1os de los mortales.<\/p>\n<p>Confundido y triste, el joven se gir\u00f3 y comenz\u00f3 a andar de nuevo. Lleg\u00f3 de nuevo a la gran ciudad, que le recibi\u00f3 sin preguntarle su nombre ni su historia, a la misma calle donde hab\u00eda comprado las hojas.<\/p>\n<p>Una s\u00fabita r\u00e1faga de viento se llev\u00f3 las hojas de su mano, haci\u00e9ndolas volar en cientos de direcciones diferentes. El joven mir\u00f3 angustiado aquellos p\u00e1jaros blancos. \u00bfAd\u00f3nde marchaban aquellas historias?<\/p>\n<p>Una de las hojas golpe\u00f3 a una mujer de avanzada edad en el rostro. La cogi\u00f3 con las manos que delataban su vida entera y al leerla sus ojos se alumbraron un instante con una s\u00fabita luz. Mir\u00f3 al frente y solt\u00f3 la hoja mientras una l\u00e1grima escapaba de sus ojos. En ella estaba escrita una sola palabra: \u201cfelicidad\u201d.<\/p>\n<p>Otra de las hojas se asent\u00f3 sobre una barandilla, en lo alto de una escalera. Un hombre de aspecto menudo, encorvado por el peso de la vida, oje\u00f3 sin mucho inter\u00e9s las palabras, y volvi\u00f3 a dejar la hoja sobre la barandilla.<\/p>\n<p>-Tonter\u00edas \u2013dijo. Y se alej\u00f3. Pero en el principio de la escalera se gir\u00f3 y sus ojos dijeron \u201cOjal\u00e1\u201d. En la hoja se pod\u00eda leer \u201cDios y todos sus hijos\u201d.<\/p>\n<p>En otra s\u00f3lo se pod\u00eda ver un bello dibujo. Cay\u00f3 sobre un charco y alguien la pis\u00f3. La tinta se diluy\u00f3 y el dibujo qued\u00f3 pr\u00e1cticamente irreconocible. Un hombre de unos cuarenta a\u00f1os y expresi\u00f3n afable se apercibi\u00f3 de la hoja y la recogi\u00f3 del charco.<\/p>\n<p>-Vaya \u2013dijo. Debi\u00f3 de ser un bello dibujo.<\/p>\n<p>Y la tinta, extendi\u00e9ndose como un r\u00edo de l\u00e1grimas por la hoja, le replic\u00f3;<\/p>\n<p>-El dibujo de una paloma\u2026<\/p>\n<p>Una \u00faltima hoja se encontr\u00f3 con la mano de un hombre de unos veinticinco a\u00f1os, que cubr\u00eda sus ojos con unas gafas y miraba invariablemente al frente. En ella hab\u00eda escrita una historia de amor verdadero, la m\u00e1s bella jam\u00e1s escrita. El hombre la devor\u00f3 con actitud altiva, y despu\u00e9s ri\u00e9ndose la rompi\u00f3 en mil pedazos y la tir\u00f3 en un rinc\u00f3n embarrado.<\/p>\n<p>El joven al ver aquello cay\u00f3 sin fuerzas y comenz\u00f3 a llorar. En sus hojas hab\u00eda escrito la vida entera, y a nadie le importaba, nadie la entend\u00eda.<\/p>\n<p>M\u00e1s oy\u00f3 unos pasos en el invernal suelo. Un ni\u00f1o de unos cinco a\u00f1os que andaba descalzo se acerc\u00f3 al rinc\u00f3n embarrado. Mir\u00f3 el amasijo que antes fuera una bella historia de amor y sonri\u00f3. Lo tom\u00f3 en sus manos junto con el barro y lo abraz\u00f3 fuerte. Mir\u00f3 al joven y luego sopl\u00f3. Miles de fragmentos como miles de mariposas surcaron el aire rebeldes.<\/p>\n<p>El joven llor\u00f3 aliviado y luego cerr\u00f3 los ojos, vencido por el cansancio de mil y un d\u00edas. Antes de dormirse se dio cuenta de que hab\u00eda olvidado incluir algo en sus hojas.<\/p>\n<p>\u2026 La esperanza\u2026<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9sta es una historia que ocurri\u00f3, quiz\u00e1s, en alguna ciudad de un mundo sin nombre. 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