{"id":61,"date":"2006-03-08T15:36:27","date_gmt":"2006-03-08T14:36:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=61"},"modified":"2006-03-08T15:36:27","modified_gmt":"2006-03-08T14:36:27","slug":"37-una-buena-salud-por-thor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=61","title":{"rendered":"37- \u00abUna buena salud\u00bb  Por  THOR"},"content":{"rendered":"<p>-La verdad, se\u00f1or comisario, desde que cumpli\u00f3 los noventa a\u00f1os, mi hermano ya no es el mismo. Si usted me lo permite, ahora que tengo un momento de respiro, quiz\u00e1 pueda expresar con claridad lo que ha pasado. <font color=\"#000000\"><font face=\"Times New Roman\"><!--more--><br \/>\n<\/font><\/font>Dir\u00e1 usted que a esas edades la gente suele cambiar a ojos vistas. Puede ser. Pero es que lo suyo es algo especial; c\u00f3mo decirle, algo de otro mundo. Entre \u00e9l y yo jam\u00e1s ha habido problemas. Siempre hemos estado muy unidos. No quiero decir que pensemos igual, que sintamos igual; quiero decir que no hay discrepancias apreciables entre nosotros. Y nuestro modo de ser es muy semejante. Por ejemplo, tenemos el mismo concepto de la vida y de la muerte. Sobre todo desde hace diez a\u00f1os.<br \/>\n-Muy bien, se\u00f1or Madariaga-, repuso el polic\u00eda, que hasta entonces hab\u00eda escuchado al anciano con curiosidad y paciencia desde el otro lado de la mesa-. Pero, disc\u00falpeme, no veo qu\u00e9 relaci\u00f3n tiene todo eso con la desaparici\u00f3n de su hermano Jacinto&#8230;<br \/>\n-A eso iba, se\u00f1or agente. Es comprensible que para la polic\u00eda lo importante sea lo que usted llama la desaparici\u00f3n&#8230;<br \/>\n-Hombre, seg\u00fan sus vecinos, a su hermano no le han visto ni una sola vez en los tres \u00faltimos meses. Ni en la terraza, ni el jard\u00edn, ni dando su acostumbrado paseo por los alrededores de su casa. Si eso no es una desaparici\u00f3n&#8230;<br \/>\n-A veces las cosas no son lo que parecen. En su vida profesional habr\u00e1 tenido sobradas ocasiones de comprobarlo.<br \/>\n-Claro que las sorpresas no faltan en nuestras investigaciones, y no son raros los casos que terminan de la manera m\u00e1s insospechada. Sin embargo, en el caso de su hermano se dan circunstancias particularmente extra\u00f1as.<br \/>\n-\u00bfCu\u00e1les son, si puede saberse?<br \/>\n-En primer lugar, no es nada com\u00fan que un caballero de noventa a\u00f1os desaparezca -llam\u00e9moslo as\u00ed de momento- y que usted, su \u00fanico familiar directo, que vivi\u00f3 bajo el mismo techo que \u00e9l toda la vida, no denuncie el hecho a las autoridades. Han sido dos de sus vecinos quienes, alarmados, nos lo han comunicado. Por otro lado, la hip\u00f3tesis, habitual en otros casos, de que su hermano se haya marchado en busca de aventuras sin decir esta boca es m\u00eda, tampoco es muy corriente que digamos en asuntos como el que nos ocupa, sobre todo teniendo en cuenta la venerable edad del desaparecido.<br \/>\n-Un poco de paciencia, se\u00f1or comisario. Iba a decirle c\u00f3mo fueron las cosas. Precisamente porque la situaci\u00f3n es an\u00f3mala, deseo ponerle en antecedentes. No se preocupe, mi hermano no ha desaparecido. Y tampoco se ha marchado a recorrer el mundo. Ya lo hicimos los dos hace muchos a\u00f1os&#8230;<br \/>\n-Eso me tranquiliza, se\u00f1or Madariaga. Por favor, vayamos al grano, si es usted tan amable-, repuso el polic\u00eda echando una r\u00e1pida ojeada a su reloj de pulsera.<br \/>\nErnesto Madariaga, anciano de elevada estatura, complexi\u00f3n fuerte y mirada profunda y serena, se acarici\u00f3 su blanca melena con aire pensativo y continu\u00f3:<br \/>\n-Procurar\u00e9 abreviar, se\u00f1or comisario. Todo empez\u00f3 cuando Jacinto y yo cumplimos ochenta a\u00f1os.<br \/>\n-\u00bfAl mismo tiempo?<br \/>\n-El mismo d\u00eda y a la misma hora. Somos hermanos gemelos aut\u00e9nticos.<br \/>\n-Lo ignoraba. Eso significa que son ustedes iguales&#8230;<br \/>\n-En efecto. Y esta circunstancia no nos ha causado grandes inconvenientes . Lo esencial es que nuestra mente y nuestro coraz\u00f3n funcionan al un\u00edsono. Este extremo hemos podido comprobarlo sin lugar a dudas a lo largo de toda una vida de convivencia. Estamos profundamente compenetrados. Siempre hemos vivido en paz. Ambos somos solteros, y esto ha hecho que no existan interferencias de orden familiar entre nosotros. Usted me comprende: muchas veces las mujeres, los maridos, los hijos y los diversos intereses levantan barreras dif\u00edciles de franquear.<br \/>\n-Eso es muy cierto&#8230;<br \/>\n-Pues bien. Al cumplir los ochenta a\u00f1os, empezamos a presenciar un hecho muy curioso: cada vez que uno de nosotros estaba despierto, el otro dorm\u00eda. Al principio nos parec\u00edan simples coincidencias, incluso divertidas. Por ejemplo, yo me levantaba de dormir la siesta, pasaba por la habitaci\u00f3n de Jacinto para saludarle, y en ese preciso instante \u00e9l se dorm\u00eda. Por la noche, advertimos, cada vez con mayor frecuencia, que en cuanto uno de los dos se despertaba de madrugada, el otro, que estaba despierto, se hund\u00eda en un profundo sue\u00f1o&#8230;<br \/>\n-S\u00ed que parece raro, pero puede no ser m\u00e1s que una casualidad, una an\u00e9cdota familiar, por decirlo as\u00ed.<br \/>\n-Eso es lo primero que pensamos. Sin embargo, muy pronto nos dimos cuenta de que ese hecho se produc\u00eda de manera sistem\u00e1tica e indefinida, d\u00eda tras d\u00eda, semana tras semana, y comprendimos que se trataba de algo m\u00e1s que de una simple coincidencia. No pod\u00edamos desentendernos de una cosa as\u00ed. Ten\u00edamos que ir al fondo del asunto. Empezamos a hablar de ello entre nosotros, y no tardamos en abandonar nuestros temas de conversaci\u00f3n habituales para concentrarnos en \u00e9ste que, despu\u00e9s de todo, nos afectaba a ambos de manera directa y creciente.<br \/>\nEn resumen, lo que pasaba es lo siguiente: cuando yo estaba despierto, ocupaba el lugar de Jacinto -dig\u00e1moslo as\u00ed-, pues, durante ese tiempo, \u00e9l estaba durmiendo. Y a la inversa, cuando \u00e9l estaba despierto, era yo el que dorm\u00eda, o me encontraba ausente, si usted lo prefiere. Lo sorprendente es que todo suced\u00eda de manera espont\u00e1nea e involuntaria. Esta situaci\u00f3n la vivimos much\u00edsimas veces. La duraci\u00f3n del sue\u00f1o y de la vigilia era muy variable. Y eso es lo que m\u00e1s nos intrigaba al principio y nos ha venido inquietando cada vez m\u00e1s. Todo empez\u00f3, como creo haberle dicho, cuando cumplimos los ochenta a\u00f1os, justo hace diez&#8230;<br \/>\n-El caso es, en efecto, francamente curioso, por no decir excepcional. Sin embargo, hay algo que no comprendo: si nunca estaban despiertos a la vez, \u00bfcu\u00e1ndo y c\u00f3mo conversaban?<br \/>\n-Se lo iba a explicar. Es muy sencillo. En vista de que, tal vez por designio divino, los estados de sue\u00f1o y vigilia los ten\u00edamos intercambiados de ese modo, se me ocurri\u00f3 la idea de dejar a mi hermano una nota sobre la mesa del sal\u00f3n cada vez que el sue\u00f1o amenazaba con vencerme. En la nota le ped\u00eda que \u00e9l hiciera lo mismo antes de irse a la cama o al menor s\u00edntoma de sue\u00f1o. De ese modo nos hemos venido comunicando durante estos diez \u00faltimos a\u00f1os.<br \/>\n-La idea parece ingeniosa y acertada. Claro que eso no explica lo m\u00e1s importante&#8230;<br \/>\n-No se preocupe, enseguida termino. En vista de que las cosas segu\u00edan igual, nos pareci\u00f3 conveniente consultar al m\u00e9dico, quiz\u00e1 a un psicoanalista. Pero lo pensamos mejor y decidimos no hacerlo, al menos de momento. Despu\u00e9s de todo, la situaci\u00f3n no era, ni mucho menos, desesperada. Era extraordinaria, que es cosa bien distinta. Nuestra salud era tan buena como de costumbre y hab\u00edamos resuelto el problema de la comunicaci\u00f3n. Claro que, al principio, era penoso renunciar a nuestras largas conversaciones y tener que comunicarnos mediante notas manuscritas. Tambi\u00e9n tuvimos que suspender los peque\u00f1os paseos que a veces d\u00e1bamos juntos, aunque esto era lo de menos, pues por lo general sol\u00edamos pasearnos por separado.<br \/>\nEl verdadero problema surgi\u00f3 hace cosa de tres meses. Debido al sofocante calor que sufr\u00edamos por aquellos d\u00edas en la ciudad -y que usted sin duda recordar\u00e1-, ten\u00eda yo grandes dificultades para conciliar el sue\u00f1o. Sabiendo que mi hermano no despertar\u00eda mientras yo no me durmiese, le escrib\u00ed numerosas notas (en previsi\u00f3n de que por fin me pudiera dormir), en las que le animaba cari\u00f1osamente y me disculpaba por mi tardanza en \u201cliberarle\u201d. Prob\u00e9 toda clase de somn\u00edferos, consult\u00e9 con diversos especialistas&#8230; Y ning\u00fan remedio daba resultado. Como le he dicho, tanto mi hermano como yo hemos gozado siempre de buena salud. Estamos acostumbrados a resolver las peque\u00f1as dolencias con remedios caseros, ejercicios respiratorios y paseos por el jard\u00edn. Supongo que por eso no me hac\u00edan ning\u00fan efecto los f\u00e1rmacos&#8230;<br \/>\n-\u00bfCu\u00e1nto dura esa situaci\u00f3n?<br \/>\n-Tres meses, d\u00eda m\u00e1s o menos, se\u00f1or comisario.<br \/>\n-\u00a1\u00a1\u00a1C\u00f3mo!!!- Grit\u00f3 el polic\u00eda poni\u00e9ndose en pie de un salto-. \u00bfQuiere decir que ha guardado usted en su casa el cad\u00e1ver de su hermano durante tres meses?<br \/>\n-No, se\u00f1or. Jacinto est\u00e1 en su habitaci\u00f3n durmiendo como un beb\u00e9. Seg\u00fan el doctor, es un muerto que respira como si tal cosa. Puede usted ir a comprobarlo cuando guste. En cuanto a m\u00ed, bien quisiera dormir unas horas para que Jacinto se despertase. Estoy tambi\u00e9n en manos del m\u00e9dico, pero el m\u00e9dico est\u00e1 tan asombrado como yo. Me dice que el estado de insomnio permanente no afecta en absoluto a mi salud de hierro. Esta vez, sencillamente, Jacinto duerme m\u00e1s de lo cuenta y yo no s\u00e9 c\u00f3mo dormirme. Pero las cosas son como son. Es lo que le digo en la \u00faltima nota anticipada que le he escrito: \u201cLo siento, hermano m\u00edo, pero es mi turno\u201d.<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-La verdad, se\u00f1or comisario, desde que cumpli\u00f3 los noventa a\u00f1os, mi hermano ya no es el mismo. 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