{"id":62,"date":"2006-03-08T15:40:26","date_gmt":"2006-03-08T14:40:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=62"},"modified":"2006-03-08T15:40:26","modified_gmt":"2006-03-08T14:40:26","slug":"38-el-amigo-fiel-por-penelope","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=62","title":{"rendered":"38- El amigo fiel.  Por Pen\u00e9lope"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Era una tarde de Febrero. Yo estaba all\u00ed, en el escaparate de la tienda de un aeropuerto, una duty-free dicen que se llama. Estaba, como dec\u00eda, junto a otros amigos de otros colores, como imitaci\u00f3n de la diversa realidad de este mundo; pero me eligieron a m\u00ed, un osito de peluche blanco y negro. <font face=\"Times New Roman\" color=\"#000000\" size=\"3\"><!--more--><\/font>Me metieron en una bolsa de pl\u00e1stico de vivos colores y me llevaron a otro pa\u00eds, a otra casa, con otras gentes&#8230; No ser\u00eda ese mi \u00faltimo viaje, pero tampoco ha habido muchos m\u00e1s.<\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 a mi destino me entregaron al cuidado de una ni\u00f1a de cinco a\u00f1os. Era esbelta, morena, de ojos vivos y pelo casta\u00f1o. Su alegr\u00eda cuando me vio, as\u00ed como la luminosidad de su rostro me gustaron.<\/p>\n<p>Enseguida me estrech\u00f3 contra su pecho con sus infantiles brazos para no desprenderse de m\u00ed durante todo el d\u00eda.<\/p>\n<p>Llegada la noche, sin soltarme, me acost\u00f3 en su cama; abraz\u00e1ndome y acarici\u00e1ndome le invadi\u00f3 el sue\u00f1o hasta el d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Siempre me dejaba en su cama cuando no pod\u00eda tenerme entre sus brazos; fui su confidente y compa\u00f1ero de juegos durante muchos d\u00edas, durante mucho tiempo. Luego, poco a poco, fue separ\u00e1ndose de m\u00ed aunque no me olvid\u00f3. Siempre estaba en su cama, pero ya no dorm\u00eda con ella.<\/p>\n<p>Un d\u00eda me metieron, junto con otras cosas, en una caja de cart\u00f3n y me llevaron a vivir a otra casa. El cuarto donde me dejaron ya no ten\u00eda la alegr\u00eda infantil de otros d\u00edas, era m\u00e1s serio, m\u00e1s formal, pero m\u00e1s luminoso.<\/p>\n<p>Como dec\u00eda, con el tiempo, aquella ni\u00f1a que me recibi\u00f3 con su amor infantil, cambi\u00f3 mi cuerpo peludo por otros brazos m\u00e1s vigorosos y fuertes y con menos vello que los m\u00edos. Entonces, pas\u00e9 a quedarme en una estanter\u00eda desde donde pod\u00eda ver todo lo que ocurr\u00eda en esa casa que, por cierto, quedaba solitaria la mayor parte del d\u00eda.<\/p>\n<p>No es que estuviera all\u00ed a disgusto, pero me aburr\u00eda; a\u00f1oraba los juegos de anta\u00f1o aunque me llevase alg\u00fan que otro coscorr\u00f3n. Me consolaba saber que todav\u00eda me apreciaban y que no terminar\u00eda mis d\u00edas en un contenedor de basura o regalado a otro ni\u00f1o que no supiera apreciarme, como le ocurri\u00f3 a otros juguetes.<\/p>\n<p>De vez en cuando me limpiaban el polvo y me mov\u00edan algo, lo cual era de agradecer por que me serv\u00eda para muchas cosas: pod\u00eda desentumecer mis costuras y pod\u00eda comprobar que el rostro de aquella ni\u00f1a, que cambiaba con el paso del tiempo, todav\u00eda manten\u00eda su sonrisa y luminosidad. Pero enseguida regresaba a mi sitio en la estanter\u00eda; aunque fuera por poco tiempo, ese momento me hac\u00eda feliz, me sab\u00eda querido y eso me hac\u00eda que yo quisiera a esa ni\u00f1a ahora cambiada, a esa casa y a quien en ella viv\u00eda.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde empezaron a cambiar la habitaci\u00f3n donde yo me encontraba. Pusieron cortinas y muebles nuevos. Le daban al cuarto un aire m\u00e1s alegre que el que entonces ten\u00eda.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s hubo un d\u00eda en el que me sent\u00ed preocupado. Como se habr\u00e1n dado cuenta la ni\u00f1a, mi ni\u00f1a, era una mujer que tendr\u00eda m\u00e1s o menos la edad que ten\u00edan sus padres cuando me entregaron a su cuidado. Ese d\u00eda ella me recogi\u00f3 de la estanter\u00eda sonriendo. Fue su sonrisa lo que me preocup\u00f3. Sonre\u00eda como hac\u00eda mucho tiempo la hab\u00eda visto sonre\u00edr. Estaba algo m\u00e1s gruesa que de costumbre cuando me estrech\u00f3 contra su pecho, que not\u00e9 algo crecido y m\u00e1s duro. Su cara era angelical, redonda como cuando era una ni\u00f1a, hace ya m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os y quiz\u00e1s m\u00e1s luminosa si cabe; era una cara como una lunita. Fue entonces cuando me dijo:<\/p>\n<p>\u2014 Soy feliz, osito<\/p>\n<p>Luego, despu\u00e9s de abrazarme como lo hizo aquel primer d\u00eda, me dej\u00f3 en mi sitio.<\/p>\n<p>Eso es lo que me preocup\u00f3; esa actitud infantil que casi hab\u00eda olvidado. Pens\u00e9 que estaba trastornada, enferma; pero result\u00f3 ser otra cosa.<\/p>\n<p>Al cabo de un par de meses entr\u00f3 en la casa a vivir una nueva criatura. Era una ni\u00f1a muy peque\u00f1a que, poco tiempo despu\u00e9s, acomodaron en mi cuarto. Entonces fue cuando me bajaron de la estanter\u00eda y me pusieron a su lado.<\/p>\n<p>Aquello me hizo muy feliz y me sent\u00ed rejuvenecer al recordar las sensaciones que experiment\u00e9 despu\u00e9s de hacer aqu\u00e9l viaje en avi\u00f3n varios a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Era una delicia sentirse de nuevo abrazado por brazos infantiles. Yo procuraba tener todo mi pelo suave y limpio para agradar a esta nueva ni\u00f1a, aunque ella me daba tirones en las orejas y me mord\u00eda de vez en cuando; pero yo estaba contento y me sent\u00eda \u00fatil y doblemente querido.<\/p>\n<p>Durante esos a\u00f1os sufr\u00ed algunos percances, como la costura rota que enseguida me remendaron antes de que mi cuerpo se escapara por el descosido. Otro d\u00eda fue un ojo que se me cay\u00f3 y no pudieron encontrar; menos mal que mi primera due\u00f1a, la madre de la ni\u00f1ita, fue capaz de encontrar uno que me fij\u00f3 con pegamento. No era un ojo igual que el que perd\u00ed, pero tampoco se notaba mucho.<\/p>\n<p>Durante aquel tiempo volv\u00eda a dormir cobijado por brazos infantiles y pasaba los d\u00edas recostado sobre la almohada de una cama, cuando no era part\u00edcipe de los juegos de la ni\u00f1a o sus amigos. Vi crecer a la ni\u00f1a como creci\u00f3 su madre conmigo y, al mismo tiempo, ve\u00eda a su madre madurar mientras cuidaba de nosotros dos: mi ni\u00f1a y yo.<\/p>\n<p>As\u00ed fue hasta que nuevamente cesaron las risas infantiles y yo regres\u00e9 a la estanter\u00eda donde hab\u00eda pasado tantos a\u00f1os. La monoton\u00eda y el silencio, interrumpido de cuando en cuando por el televisor, regresaron a la casa.<\/p>\n<p>No recuerdo o no quiero recordar cuantos a\u00f1os pasaron hasta que empec\u00e9 a preocuparme seriamente por ella, por mi verdadera due\u00f1a. Fue un d\u00eda en el que el silencio mon\u00f3tono fue interrumpido por el murmullo de varias voces hablando simult\u00e1neamente en voz baja. Supongo que hab\u00eda mucha gente pero yo, desde mi cuarto, no pod\u00eda verlos aunque notaba su presencia.<\/p>\n<p>Hubo un momento en el que vi que se llevaban una caja grande y alargada para despu\u00e9s quedar la casa en silencio. Pero supe, algo extra\u00f1o me lo dec\u00eda, que no era el mismo silencio de siempre, era un silencio fr\u00edo, como si hubiera distintos tipos de silencio con distintas temperaturas ambientales; era un silencio que no se pod\u00eda romper, que te obligaba a hablar en voz baja si quer\u00eda decir algo.<\/p>\n<p>As\u00ed fue durante varias horas hasta que ella regres\u00f3; vino sola, extra\u00f1amente sola y vino hacia m\u00ed. Me cogi\u00f3 y me estrech\u00f3 contra su pecho como lo hizo la primera vez; pero no fue como la primera vez, porque ahora ella lloraba. Lo supe cuando una l\u00e1grima humedeci\u00f3 mi peluda cabeza al tiempo que la o\u00eda exclamar entre hipos:<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Ay, osito! Qu\u00e9 triste estoy! Todo llega y todo se acaba.<\/p>\n<p>Fue a partir de ese momento cuando empec\u00e9 a preocuparme por ella. No supe entender lo que me dec\u00eda o quer\u00eda decirme por que soy un simple osito de peluche; pero por alguna extra\u00f1a raz\u00f3n sent\u00ed que si yo hubiera podido llorar tambi\u00e9n lo habr\u00eda hecho.<\/p>\n<p>Sent\u00eda que deseaba que la abrazase y lo intent\u00e9. Procur\u00e9 estirar mis brazos cuanto pude a pesar de ser cortos y dej\u00e9 caer mi cabeza sobre su pecho para transmitirle mi calor. As\u00ed permanecimos unos minutos, en silencio, mientras ella depositaba sus l\u00e1grimas sobre mi espalda. No me importaba si se me estropeaba el pelo o me deste\u00f1\u00eda por ser tan viejo; me importaba ella y yo estaba preocupado por ella.<\/p>\n<p>Luego me llev\u00f3 a su cuarto y me dej\u00f3 sobre la c\u00f3moda cuando son\u00f3 el timbre. Desde entonces no he salido de esa habitaci\u00f3n y de vez en cuando me coge y me acaricia.<\/p>\n<p>Afortunadamente ahora puedo verla m\u00e1s a menudo que antes y tambi\u00e9n puedo velar su sue\u00f1o, por que estoy muy preocupado por ella. El d\u00eda que le pase algo, me dejar\u00e9 caer al suelo desde la c\u00f3moda y no me importar\u00e1 acabar en un contenedor de basura o en las manos de un ni\u00f1o que no sepa apreciarme como ella me ha apreciado durante tantos a\u00f1os. Por que, a pesar de que han pasado casi cincuenta a\u00f1os, ella todav\u00eda es mi ni\u00f1a y yo soy su osito; su amigo fiel.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era una tarde de Febrero. Yo estaba all\u00ed, en el escaparate de la tienda de un aeropuerto, una duty-free dicen que se llama. 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