{"id":63,"date":"2006-03-08T15:44:41","date_gmt":"2006-03-08T14:44:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=63"},"modified":"2006-03-10T11:03:59","modified_gmt":"2006-03-10T10:03:59","slug":"39-vacaciones-mentales-por-manuel-cardenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=63","title":{"rendered":"39- Vacaciones mentales.  Por Manuel C\u00e1rdenas"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0Desde luego hay que ver el buen gusto de estos ingleses para decorar los pubs. Bueno, m\u00e1s bien habr\u00eda que decir \u201cbrit\u00e1nicos\u201d porque lo cierto es que yo me encontraba en Escocia. De vez en cuando yo hac\u00eda \u201cmis vacaciones mentales\u201d.<!--more--> Esto consiste en que en vez de hojear un cat\u00e1logo de una agencia de viajes, uno coge un mapa y, quiz\u00e1 influido por un libro o por una pel\u00edcula elige un lugar para hacer una parada en la rutina diaria. No se organiza nada, ni hoteles ni comidas ni excursiones. Sencillamente se elige el sitio y, como en este caso, se compra un billete de avi\u00f3n para Edimburgo. En condiciones normales se hace una visita por la ciudad pero en \u201cmis vacaciones mentales\u201d, a pesar de que nunca hab\u00eda estado all\u00ed, me mont\u00e9 en el primer taxi que atisb\u00e9 y le ped\u00ed que me llevara a Rosslyn, un poblacho que se encuentra a unos cinco kil\u00f3metros al sur de la capital escocesa. Era el sitio elegido, era el punto en el mapa que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n y era uno de los enclaves protagonistas del \u00faltimo libro que me hab\u00eda le\u00eddo. Pagu\u00e9 al rollizo y pelirrojo taxista y me qued\u00e9 pensativo en la \u00fanica calle merecedora de tal calificativo. Llov\u00eda a c\u00e1ntaros y mis pasos se encaminaron hacia una tienda de comestibles situada en mitad de la calle. La se\u00f1ora que estaba detr\u00e1s del mostrador y que me miraba como si se le hubiera aparecido un espectro rondaba la cincuentena. No me pregunt\u00f3 qu\u00e9 quer\u00eda ni nada por el estilo sino que me mir\u00f3 con unos ojos que expresaban su pensamiento de que yo no encajaba all\u00ed, mucho menos a esas horas de la tarde (eran las ocho y media) y con esas trazas de no ser escoc\u00e9s, ni siquiera brit\u00e1nico. No s\u00e9 si adivin\u00f3 que era espa\u00f1ol por el acento pero el caso es que bastante escandalizada me indic\u00f3 que la se\u00f1ora McDowell de vez en cuando alquilaba una habitaci\u00f3n a extravagantes extranjeros, generalmente americanos, que se atrev\u00edan a viajar hasta all\u00ed. As\u00ed que sin dar m\u00e1s importancia al asunto me dirig\u00ed a la casa McDowell y en un abrir y cerrar de ojos me encontr\u00e9 instalado en mi habitaci\u00f3n, por cierto, modesta. Una cama, una mesilla, un lavabo con espejo y moho resbalando por las paredes. Justo lo que necesitaba.<br \/>\nLo hab\u00eda mencionado antes, hay que ver que a gusto se siente uno en esos pubs. Ped\u00ed una cerveza al camarero, gordo, alto y de unos setenta a\u00f1os por lo menos y, me dediqu\u00e9 a observar el panorama aunque m\u00e1s bien, era yo el centro de todas las miradas. Menos mal que los seres humanos se acostumbran a todo y al cabo de los diez minutos, con otra cerveza esper\u00e1ndome en la barra, estaba totalmente integrado en el paisaje del bar. Ese mimetismo permit\u00eda que me encontrara a gusto y observar sin ser observado. Los tipos charlaban animadamente y la televisi\u00f3n ofrec\u00eda un Liverpool-Chelsea. No paraban de beber cerveza en un formato que se me antoj\u00f3 exagerado, pero qu\u00e9 carajo, est\u00e1bamos en el Reino Unido en donde la ingesti\u00f3n del dorado l\u00edquido era una religi\u00f3n. Al parecer todos simpatizaban con el equipo de la ciudad que anta\u00f1o vio nacer a los Beatles y al enterarse de mi nacionalidad, que concordaba con la del entrenador que les hab\u00eda hecho ganar su \u00faltima copa de Europa, no dejaron que pagara nada. De repente me encontr\u00e9 sentado en una mesa conversando y abrazado por aquellos bebedores de cerveza. El due\u00f1o del establecimiento cerr\u00f3 la puerta por dentro aunque hizo varios intentos al meter la llave en la cerradura. El Liverpool gan\u00f3 por tres a uno y todos brind\u00e1bamos salpic\u00e1ndo cerveza por nuestros cuerpos. De pronto escuch\u00e9 un ruido seco y al instante un sonido de carcajadas escocesas, porque no se re\u00edan igual que en Espa\u00f1a. El tabernero yac\u00eda en el suelo con los ojos cerrados y con dos hilillos espumosos que le ca\u00edan por ambas comisuras de los labios. Lejos de recogerle, los parroquianos se lanzaron como lobos a la barra del bar y un vejete encorvado se dedic\u00f3 a llenar las jarras vac\u00edas de cerveza. Estaba yo pensando en el surrealismo de la situaci\u00f3n, cuando un aborigen de largas cabelleras blancas me dijo \u201canda Binaitis, toma otra cerveza\u201d. La tom\u00e9, por no hacer el feo, y brind\u00e9 con un t\u00edo que me sacaba dos cabezas. Cuando al parecer se cansaron de celebraciones, el del pelo blanco sugiri\u00f3 que deb\u00edamos llevar al tabernero a su casa. Le cogimos en volandas y le trasladamos doscientos metros m\u00e1s abajo de la calle. Le dejamos en su dormitorio y el vejete que nos hab\u00eda servido antes se hab\u00eda preocupado de escrutar el frigor\u00edfico y nos ofrec\u00eda nuevas provisiones de \u201cGuinness\u201d. Juntos cantamos canciones que yo no entend\u00eda y poco a poco los c\u00e1nticos se fueron tornando en ronquidos desagradables, momento que yo aprovech\u00e9 para escabullirme y dirigirme a la casa McDowell al refugio de mi habitaci\u00f3n.<br \/>\nA la ma\u00f1ana siguiente me despert\u00e9 con un dolor de cabeza de los que hacen \u00e9poca. Menos mal que con la edad, uno no sale de casa sin llevar todo tipo de pastillas. Me tom\u00e9 dos aspirinas y al rato, mientras contemplaba por la ventana las verdes colinas escocesas, me rehice. Tom\u00e9 a duras penas los huevos fritos con panceta, patatas fritas, pan con mantequilla, queso y pastel de manzana que la se\u00f1ora McDowell me hab\u00eda preparado y sal\u00ed de la casa.<br \/>\nSal\u00ed del pueblo en direcci\u00f3n al North Esk, lugar misterioso y con fama de estar habitado por fantasmas. El camino del valle se encuentra regado de numerosas construcciones en ruinas con una verdadera madriguera de t\u00faneles de los que se dice que el famoso Bruce, en uno de sus escarceos militares, encontr\u00f3 refugio. Esculpida en una roca cubierta de musgo una cabeza de origen pagano observa al caminante. Pronto divis\u00e9 en el borde de la garganta un edificio que se alza espectral y majestuoso. Parec\u00eda un trozo de catedral g\u00f3tica extirpado y situado all\u00ed, en aquellas tierras ind\u00f3mitas. La capilla de Rosslyn, de hecho, es una construcci\u00f3n inconclusa por falta de fondos y que estaba destinada a formar parte de una obra mucho m\u00e1s grande, una enorme colegiata que nunca lleg\u00f3 a construirse. El interior de la capilla es una alucinante locura en piedra, una explosi\u00f3n de im\u00e1genes talladas y configuraciones geom\u00e9tricas superpuestas una encima de otra. Fascinado por lo que estaba viendo casi ni me di cuenta de que alguien me saludaba.<br \/>\n-Hola joven &#8211; me dijo, a pesar de que yo ya no cumpl\u00eda los cuarenta, en un ingl\u00e9s que apenas entend\u00ed. El tipo era bajito, delgado, con los ojos hundidos y pelirrojo. Llevaba un gorro picudo y por debajo del mismo le asomaban unos rizos que le tapaban las orejas. Ten\u00eda una curiosa barba que tambi\u00e9n acababa en pico, creando un efecto visual curioso. Su semblante parec\u00eda un rombo en cuyo centro se dibujaba su cara, cuyo rasgo m\u00e1s llamativo era una colorada y redonda nariz. No hubiera sabido decir si ten\u00eda cincuenta o setenta a\u00f1os.<br \/>\n-Buenos d\u00edas padre -se me ocurri\u00f3 contestarle al ver que llevaba negro h\u00e1bito hasta los pies.<br \/>\n-Ah, no, se equivoca joven. No soy can\u00f3nigo, me dedico a la construcci\u00f3n pero no importa- respondi\u00f3. Inmediatamente pens\u00e9 que ser\u00eda un pobre desgraciado que no andaba muy bien de la azotea, aunque cambi\u00e9 de idea cuando empez\u00f3 a explicarme con detalle aspectos referentes a la capilla. &#8211; Este lugar es un foco de misterios y leyendas, la m\u00e1s famosa de ellas, un pilar situado al este llamado \u201cel Pilar del Aprendiz\u201d , venga conmigo sea tan amable -continu\u00f3 diciendo y sin saber muy bien qu\u00e9 hacer le segu\u00ed-. Esta capilla se construy\u00f3 por orden de la familia Saint-Clair, grandes protectores de la construcci\u00f3n. Cada generaci\u00f3n est\u00e1 obligada a recibir la palabra del Alba\u00f1il, una se\u00f1al secreta que tienen los alba\u00f1iles en todo el mundo para reconocerse entre ellos. Una gente muy culta, cr\u00e9ame, y muy ricos, relacionados desde siempre con el poder.<br \/>\nAvanzamos contemplando todo tipo de inscripciones en la piedra, dif\u00edcilmente inteligibles a ojos profanos y llegamos a \u201cel Pilar del Aprendiz\u201d. Me qued\u00e9 anonadado por su belleza. Una especie de guirnaldas p\u00e9treas serpentean por el fuste de la columna, desde la basa hasta el capitel, formando un lujoso sost\u00e9n para el artesonado superior.<br \/>\n-Cuenta la leyenda joven, que un modelo de este pilar lleg\u00f3 a Rosslyn desde Roma o alg\u00fan otro territorio extranjero. Al verlo, el maestro alba\u00f1il no consinti\u00f3 en trabajarlo hasta no viajar al lugar de procedencia para ver el pilar original. En su ausencia el aprendiz trabaj\u00f3 la columna hasta dejarla como puede usted contemplar hoy. Al regresar el maestro y ver el pilar tan exquisitamente acabado, presa de la envidia mat\u00f3 al aprendiz.<br \/>\nDe hecho, me llev\u00f3 hasta la puerta occidental de la capilla. Encima de la misma se halla la cabeza tallada en piedra de un joven con un corte en la frente. Pero mi sorpresa fue may\u00fascula cuando me ense\u00f1\u00f3 la talla de la parte opuesta, la del maestro. A pesar de los siglos transcurridos lo vi perfectamente. La talla en piedra era una copia fiel del rostro de mi interlocutor. Me qued\u00e9 de piedra, nunca mejor dicho. Cuando gir\u00e9 la cabeza para mirar a mi acompa\u00f1ante y pedirle una explicaci\u00f3n \u00e9ste hab\u00eda desaparecido, se hab\u00eda evaporado. Era imposible que hubiera caminado hacia alg\u00fan lugar, no hac\u00eda ni cinco segundos que estaba hablando conmigo. Cuando logr\u00e9 recuperarme de la impresi\u00f3n, me acerqu\u00e9 a un hombre que estaba sentado en un saliente observ\u00e1ndome. Le pregunt\u00e9 que si hab\u00eda visto a la persona que iba conmigo. Me mir\u00f3 como si me faltara un tornillo y me dijo que yo hab\u00eda caminado solo todo el rato. En fin, recuper\u00e9 la compostura y me march\u00e9 de all\u00ed como alma que lleva el diablo.<br \/>\nLlegu\u00e9 a la casa McDowell, com\u00ed y me acost\u00e9. No dej\u00e9 de so\u00f1ar ni un momento con el viejo, con la capilla y con demonios que quer\u00edan llevarme a los abismos. As\u00ed que me levant\u00e9 sudoroso y bastante agotado. Tom\u00e9 una ducha y me dirig\u00ed al pub a tomar una cerveza con \u201cmis amigos\u201d. Al entrar todos me saludaron y me dieron palmadas en la espalda. El due\u00f1o del establecimiento, que hab\u00eda recuperado s\u00fabitamente su dignidad, me sirvi\u00f3 con adem\u00e1n solemne una pinta y entablamos conversaci\u00f3n. Disimuladamente llev\u00e9 la misma a donde me interesaba, es decir, hacia el incidente matutino de la capilla. El tabernero no se sorprendi\u00f3 en absoluto y me cont\u00f3 que no era la primera vez que ocurr\u00eda esto.<br \/>\n-Al parecer cuenta la leyenda que el viejo es el esp\u00edritu del maestro alba\u00f1il y que est\u00e1 condenado a vagar por la capilla -empez\u00f3 diciendo indiferente-. Siempre cuenta la misma historia en se\u00f1al de arrepentimiento y la maldici\u00f3n terminar\u00e1 cuando no quede ninguna piedra del templo de Rosslyn. Pero qu\u00e9 quiere que le diga amigo, yo no creo en fantasmas.<br \/>\nLo que m\u00e1s llam\u00f3 mi atenci\u00f3n era que el tipo me lo estaba contando tan campante, como si fuera lo m\u00e1s normal del mundo. Apur\u00e9 mi cerveza y con la segunda ped\u00ed un filete con patatas del que di cuenta con avidez. Esa noche me retir\u00e9 temprano, entre las protestas de mis compa\u00f1eros, y curiosamente dorm\u00ed diez horas seguidas.<br \/>\nLos ocho d\u00edas de vacaciones transcurrieron apacibles y al final no pude resistirme a visitar Edimburgo, en donde me contaron otras tantas historias de fantasmas. Hoy, mirando por la ventana de mi apartamento y viendo llover, me he acordado de las vacaciones. Y lo cierto es que cuando veo fotograf\u00edas de la capilla de Rosslyn siento un escalofr\u00edo, sobre todo cuando contemplo el detalle de la cabeza tallada del maestro alba\u00f1il, el \u00fanico fantasma que he visto en mi vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Desde luego hay que ver el buen gusto de estos ingleses para decorar los pubs. Bueno, m\u00e1s bien habr\u00eda que decir \u201cbrit\u00e1nicos\u201d porque lo cierto es que yo me encontraba en Escocia. 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