{"id":85,"date":"2006-03-10T18:41:02","date_gmt":"2006-03-10T17:41:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=85"},"modified":"2006-03-10T18:41:02","modified_gmt":"2006-03-10T17:41:02","slug":"60-tinin-y-el-capitan-trueno-por-adolba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=85","title":{"rendered":"60- \u00abTin\u00edn y el Capit\u00e1n Trueno\u00bb. Por Adolba"},"content":{"rendered":"<p>Los domingos no eran tales si en la mesa no hab\u00eda un buen plato de paella y una buena bandeja de pollo con patatas. Mam\u00e1 sol\u00eda pasarse toda la ma\u00f1ana trajinando con perolas, cacharros de cocina.<!--more--> Utensilios que me parec\u00edan enigm\u00e1ticos, llenos de un poder atractivo, envolvente, que seduc\u00eda mis sentidos de ni\u00f1o. El arroz ten\u00eda muchos productos de la huerta. Era una paella vegetal. El segundo plato solo ten\u00eda muslos y contramuslos, \u00a1lo que nos gustaba m\u00e1s!, con una base de patatas, cortadas en c\u00edrculos, que comenzaban a ponerse morenas en la circunferencia. \u00a1Mam\u00e1 era prodigiosa! Despu\u00e9s de esta comida, \u00bfa qui\u00e9n le apetec\u00eda salir, abrigarse en invierno, o sufrir los rigores del verano, con la comida en la boca, y un sue\u00f1o grande \u2013 grande, de verdad?<br \/>\nLos domingos dejaban de serlo, al menos en mi pueblo, si despu\u00e9s de la comida familiar, la chiquiller\u00eda, de la que formaba parte, no acud\u00eda en procesi\u00f3n, otra m\u00e1s dominical, a las puertas del cine para asistir a la sesi\u00f3n infantil con pase doble. Generalmente hab\u00eda una pel\u00edcula c\u00f3mica, de las que te tronchabas de risa, y otra m\u00e1s seria. Por aquel entonces las de Fantomas o las del oeste ten\u00edan mayor predicamento. El d\u00eda que se les ocurr\u00eda pasar una de amores, la revoluci\u00f3n estaba asegurada. \u00bfC\u00f3mo? \u00a1La lucha de clases ya la practic\u00e1bamos desde muy jovencitos! Recuerdo la primera \u201cpaga\u201d de mi infancia. \u00a1Cinco pelas! Tres costaba el cine-arriba, y cinco-abajo. A mi me daban tres para arriba y dos para gastar. \u00a1Si quer\u00eda ir abajo no ten\u00eda para gastar! Pues arriba, con la gente pobre, al gallinero. Arriba hac\u00eda m\u00e1s calor, sobre todo en verano. Las butacas m\u00e1s inc\u00f3modas. Las cabezas de la gente eran m\u00e1s grandes, hab\u00eda menos chicas, y el acomodador parec\u00eda un carcelero. Abajo todo era m\u00e1s pausado, incluso los olores eran diferentes, y las ropas, mejor no hablar. Ante tanta diferencia, cuando la pel\u00edcula no importaba demasiado, las que he dicho de amores, llov\u00edan hacia la parte de abajo todo tipo de cosas, sobre todo las pipas, entradas a escondidas. \u00a1Y claro, se armaba, vaya si se armaba, que en la mayor\u00eda de las ocasiones continuaba \u201ca pedrada limpia\u201d a la salida!<br \/>\nEn fin, con mis cinco pesetas en el bolsillo, en rubias para no esperar el cambio, mis padres me mandaban al cine. \u00a1Seis a\u00f1os! Tras el programa doble, un paseo de la mano con mis padres, y si hab\u00eda suerte, a lo mejor ca\u00eda algo en el \u201ccarrillo de golosinas de Portales\u201d.<br \/>\nMis padres iban aumentando \u201cla paga\u201d a medida que sub\u00eda la entrada del cine. Sabia decisi\u00f3n, adem\u00e1s de ser en muchos a\u00f1os la misma. De tres pesetas subi\u00f3 a cinco, y de aqu\u00ed a siete, y m\u00e1s tarde a diez. Me he cargado de un plumazo m\u00e1s de cuatro a\u00f1os. Ahora estoy en quince pesetas, tengo 5 rubias, atadas en un duro, para gastar. Rondo los once a\u00f1os, y a pesar de ello, todav\u00eda desgasto rodillas.<br \/>\nLos domingos deben seguir as\u00ed, con un cambio introducido, solo en verano, que aparcamos el arroz, y en su lugar metemos ensaladilla rusa, m\u00e1s ligera y fresquita. Tambi\u00e9n nos permitimos alguna alegr\u00eda con el pollo, cambi\u00e1ndolo por at\u00fan con fritada. \u00a1Pero la \u201cinfantil\u201d no cambi\u00f3 para nada! \u00bfLa tem\u00e1tica de las pel\u00edculas? \u00a1Un poco! Con esta edad se me hac\u00edan un poco pesadas las pel\u00edculas, el argumento no se diferenciaba mucho de a\u00f1os anteriores, incluso aprend\u00ed la secuencia de los pases. De los cuatro posibles domingos del mes una pel\u00edcula era fija, la de risa, la otra era del oeste, de aventuras, tipo Julio Verne, de amor, serie de fantomas. Si por alguna casualidad fallaba alguna, recurr\u00edan a las de dibujos animados de Walt Disney. As\u00ed las cosas decid\u00ed \u201chacer pellas\u201d todas aquellas veces que no me interesara la pel\u00edcula.<br \/>\nDespu\u00e9s de comer me pasaban a buscar mis primos. En la puerta del cine nos junt\u00e1bamos con los vecinos, con compa\u00f1eros de clase, en fin, el cine siempre estaba lleno, no hab\u00eda dificultad en perderse. El primero en entrar guardaba sitio a los dem\u00e1s.<br \/>\nAquella tarde hac\u00edan un programa doble de lo m\u00e1s interesante. Una de Louis de Funes, y la otra de espadachines. Los colores de las carteleras invitaban a pas\u00e1rselo estupendamente. Con el dinero sobrante podr\u00eda comprarme un pepinillo en vinagre relleno de anchoa. \u00a1Uhmmmmm! Me relam\u00eda de solo pensarlo. Hice ver que sacaba la entrada y me retir\u00e9 hacia el fondo de la fila. \u00a1Mis primos no notaron la ausencia, nadie pronunciaba mi nombre, estupendo! Esper\u00e9 en la puerta a que todos hubieron entrado. Con una carrera corta estar\u00eda cerca del r\u00edo, lejos de las miradas de curiosos, o de conocidos que pudieran avisar a mi padre. \u00a1Hab\u00eda decidido cambiar la algarab\u00eda del gallinero por la tranquilidad de las aguas del r\u00edo, de sus orillas! La tarde estaba fresquita, un poco h\u00fameda. Deber\u00eda tener cuidado con los zapatos sino quer\u00eda hacer sospechar a mam\u00e1. Los paisajes presentaban un aspecto diferente a los del verano. \u00a1Hasta el pozo fantasma me resultaba desconocido! Los \u00e1rboles sin hojas. El verde de las orillas m\u00e1s apagado. Sobre todo el aire, un viento fr\u00edo, desangelado, que pinchaba como alfileres, se me introduc\u00eda por los huecos de los botones de la trenca. \u00a1Todav\u00eda faltaba tiempo para que la \u201cse\u00f1\u00e1\u201d Concha, la de las novelas, abriera el quiosco! La torre de la catedral estaba cerca, y abajo, junto a ella, el paseo de las bolas, a resguardo del socaire, contemplaba el paseo de algunas parejas. Agudizaba la vista, esperaba detr\u00e1s de un \u00e1rbol, y continuaba mi camino hacia la cuesta que me conducir\u00eda al quiosco. \u00a1A estas horas deb\u00edan pasar la segunda pel\u00edcula. Estaba pasando fr\u00edo, pero merec\u00eda la pena! \u00a1Las aventuras de mis h\u00e9roes me esperaban!<br \/>\nEl reloj del campanario aceler\u00f3 mi paso, y \u00a1mira que la cuesta pesaba lo suyo! Dentro del bolsillo del pantal\u00f3n tintineaban las monedas, tres preciosas y redondas monedas de cinco pesetas, junto a alguna pesetilla suelta. La mano me sudaba de tanto apretarlas. Y las carnes me gritaban de tanto mal que me hac\u00edan las u\u00f1as.<br \/>\nLa \u201cse\u00f1\u00e1 Concha\u201d estaba detr\u00e1s del mostrador, tapada con una toquilla, y con el brasero cerca de las piernas. Me salud\u00f3 al entrar. \u00a1No era la primera vez que acud\u00eda a su tienda en busca de tebeos! Me sac\u00f3 los cuentos nuevos. Los ojos se me sal\u00edan de las \u00f3rbitas. \u00bfPor qu\u00e9? Casi siempre cambiaba los que ya hab\u00eda le\u00eddo que resultaban m\u00e1s baratos. \u00a1Ahora ven\u00eda a comprar! Los hab\u00eda de dos tipos, los de colecci\u00f3n, aquellos que te quedas con las ganas, y los que contienen un cap\u00edtulo entero. \u00a1Una aventura gr\u00e1fica a todo color! Las tapas eran amarillas, y los dibujos, \u00a1madre m\u00eda!, mis personajes favoritos en una escena de acci\u00f3n incre\u00edble. El Capit\u00e1n, Goliath y Crisp\u00edn estaban estupendos, con colores brillantes. \u00a1Qu\u00e9 maravilla! Mientras me deleitaba con su visi\u00f3n, las monedas, en la palma de mi mano, me dec\u00edan que no hab\u00eda suficiente, que dos no pod\u00eda ser. El \u00e1lbum costaba doce pesetas. Dispon\u00eda de dieciocho, justo para uno entero y uno por cap\u00edtulos. Apart\u00e9 con devoci\u00f3n mi tesoro, para dedicarme a escoger uno sencillo.<br \/>\nPagu\u00e9 los tebeos. Sal\u00ed a la calle con los tesoros bien protegidos bajo la trenca. So\u00f1aba con un rato de tranquilidad para poder devorarlos a solas. \u00a1Las cuestas se me hac\u00edan m\u00e1s ligeras cuesta abajo. Con un poquito de suerte llegar\u00eda a la puerta del cine cuando los primeros cr\u00edos estuvieran saliendo. \u00a1De ah\u00ed, a casa, un suspiro!<br \/>\nLlegu\u00e9 al rellano de la puerta con la lengua fuera. Mis padres no estaban en casa. Dej\u00e9 los tebeos debajo del felpudo y sal\u00ed corriendo escaleras abajo. \u00bfMerec\u00eda la pena tanto ajetreo por unos cuentos? \u00a1Sin dudarlo, las pel\u00edculas las podr\u00eda ver otra vez, pero estos cuentos, leerlos, tenerlos en las manos, ser el primero en leerlos, y no tener que devolverlos! \u00a1\u201dTodo ello val\u00eda un valer\u201d!<br \/>\nPap\u00e1 y Mam\u00e1 me esperaban a la salida de la iglesia. En los soportales de la fachada principal, como cada domingo, para dar un paseo antes de volver a casa. \u00a1Era el \u00fanico rato que sal\u00edamos los tres juntos! Domingo si, domingo no, mi padre compraba unos pasteles de mil hojas, en la pasteler\u00eda de las cuatro esquinas, y se los baj\u00e1bamos a la abuela, a la madre de mi padre. A veces me tocaba a m\u00ed tambi\u00e9n, pero no siempre. Aquel domingo no tocaba. Recorrimos varias veces el paseo del Mercadal, la calle Grande, siempre de la mano de mi madre. Debajo de los portales de la calle Grande hab\u00eda dos carrillos con chucher\u00edas, se me iban los ojos, pero no se me ocurr\u00eda pedir. \u00a1Lo hab\u00eda hecho una vez y mi padre me solt\u00f3 un serm\u00f3n acerca del dinero que ya no me quedaron ganas!<br \/>\nA medida que nos acerc\u00e1bamos a casa las manos me comenzaron a sudar de manera copiosa. Las met\u00ed en los bolsillos de la trenca para disimular. Tem\u00eda que alg\u00fan vecino me hubiera visto y mi preciado tesoro hubiera desaparecido.<br \/>\nPap\u00e1 sac\u00f3 las llaves del bolsillo de atr\u00e1s de su pantal\u00f3n, un papelillo sali\u00f3 al mismo tiempo, yendo a parar encima del felpudo. Al retirar los pies para recogerlo, pap\u00e1 desliz\u00f3 un poquit\u00edn la estera y dej\u00f3 al descubierto una reluciente esquina amarilla de uno de mis tebeos. \u00a1Tierra tr\u00e1game! Levant\u00f3 el artilugio, encontr\u00f3 los tebeos, los mir\u00f3, me mir\u00f3, introdujo la llave y pasamos al interior. \u00a1Aquello no era sudar! Mi padre no solt\u00f3 una palabra, y la buena de mi madre mov\u00eda la cabeza con pesar.<br \/>\nTras la cena comenz\u00f3 el chaparr\u00f3n. Mi padre, muy serio, sac\u00f3 los dos libros, los puso encima de la mesa, una vez que mam\u00e1 hubo recogido los platos, y comenz\u00f3 la retah\u00edla de preguntas. \u00bfDe d\u00f3nde has sacado estos tebeos? Ante mi silencio, mi padre continuaba con las preguntas elevando el tono de voz. Las manos me sudaban copiosamente. Miraba a mi madre, \u00e9sta bajaba la cabeza. \u00a1Sab\u00eda que no podr\u00eda contar con su ayuda! Tras unos instantes de pausa en el interrogatorio decid\u00ed asumir el hecho. \u00a1No tendr\u00eda escapatoria! Respir\u00e9 hondo, como cuando el entrenador de f\u00fatbol me dec\u00eda que soplara antes de dirigirme a la pelota, mirara a los ojos al portero y chutara.<br \/>\nMi padre me daba miedo. Lo mir\u00e9, tampoco hab\u00eda ayuda. \u00a1Con el dinero del cine me he comprado esos dos tebeos en el quiosco de la \u201cse\u00f1\u00e1 Concha\u201d esta misma tarde! Dije todo lo m\u00e1s r\u00e1pido, alto y claro que pude. Los mir\u00e9, se miraron, me miraron. Respir\u00e9 hondo otra vez. \u00a1He estado paseando por el r\u00edo, tirando piedras al agua, hasta la catedral!<br \/>\nNo lo ten\u00eda muy claro, mas cre\u00eda que pap\u00e1 no me pegar\u00eda. Me preocupaba no poder leer los tebeos, relucientes las tapas delante de m\u00ed, \u00bfqu\u00e9 har\u00eda con ellos? No acertaba con la respuesta. Mi padre pod\u00eda salir por cualquier lugar. Mam\u00e1 retorc\u00eda la punta del delantal entre las manos sin despegar los ojos del suelo. \u00a1Sab\u00eda que estaba llorando, en silencio, pasando un mal rato!<br \/>\n\u00a1Mira Tin\u00edn, comenz\u00f3 pap\u00e1! Respir\u00e9, \u00a1si pap\u00e1 hablaba estaba salvado! Tu madre y yo estamos tranquilos envi\u00e1ndote al cine. \u00bfY si te hubiera pasado algo? \u00bfCu\u00e1ntas veces lo has hecho? Jur\u00e9 y porfi\u00e9 que era la primera vez, que algunas pel\u00edculas me aburr\u00edan, que prefer\u00eda tener los cuentos, que no lo volver\u00eda a hacer, a\u00fan sabiendo que los tebeos me llamaban m\u00e1s que el miedo a los castigos. \u00a1Jo, es que nunca puedo tener aventuras nuevas. Siempre tengo que leer cuentos viejos! Aqu\u00ed acab\u00f3 la sesi\u00f3n.<br \/>\nCon las manos cruzadas tras la cabeza, y la mirada colgada del techo de la habitaci\u00f3n me qued\u00e9 dormido. Aquellos tebeos me costaron unos cuantos domingos sin ir al cine, el requisamiento de las aventuras de mis amigos, y unas buenas carreras en la calle para sacar mi malhumor. Sin embargo, segu\u00ed fiel al capit\u00e1n, aunque fuera en libros gastados, viejos, cambiados en el quiosco de las novelas, continuando con sus aventuras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los domingos no eran tales si en la mesa no hab\u00eda un buen plato de paella y una buena bandeja de pollo con patatas. Mam\u00e1 sol\u00eda pasarse toda la ma\u00f1ana trajinando con perolas, cacharros de cocina.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/85"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=85"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/85\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=85"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=85"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=85"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}