{"id":91,"date":"2006-03-13T12:31:24","date_gmt":"2006-03-13T11:31:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=91"},"modified":"2006-03-13T12:31:24","modified_gmt":"2006-03-13T11:31:24","slug":"66-a-lo-lejos-por-m-j-baltasar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=91","title":{"rendered":"66- A lo lejos. Por M. J. Baltasar"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Estoy solo. Las hojas de los \u00e1rboles pesta\u00f1ean indiferentes a mi paso. La vereda es estrecha, oscura, sinuosa. Hay nubes movi\u00e9ndose que tratan de decir algo, gesticulan. Tal vez llueva- pienso.<!--more-->\u00a0Las golondrinas sin rumbo, desorientadas, representan inocentemente al olvido. Algunas caen ingr\u00e1vidas tras Vilador. Conozco esta zona desde ni\u00f1o, pero por momentos, reparo en la estupidez de qu\u00e9 puede haber tras esa colina para que las golondrinas desaparezcan. Por unos instantes cedo terreno y me preocupo, doy rienda a las simplezas con las que el temor suele abordarnos, pienso en detenerme, en no acercarme a ese punto maldito que sin darme cuenta me hace apretar los pu\u00f1os. Mi cuello gira cobarde y resignado invit\u00e1ndome a dar la vuelta. Inesperadamente, una que intuyo de aquellas desaparecidas, asciende caprichosa y altiva.<br \/>\nCamino, sigo caminando. Mis pies, livianos por la edad, no dejan huella. La naturaleza es sabia y calcula severa hasta d\u00f3nde ha de llegar nuestro protagonismo. En el suelo solamente quedan las intermitencias del bast\u00f3n y mi sombra fugaz. Ahora me entrego al paso, evito pensar. El pueblo ha quedado atr\u00e1s.<br \/>\n&#8211; \u00a1No vayas muy lejos!- exclam\u00f3 alguien a destiempo.<br \/>\nEn casa no les gusta que salga a pasear. Yo en cambio no soporto la sensaci\u00f3n de sentirme cada vez m\u00e1s solo entre los m\u00edos. Prefiero la compasi\u00f3n del paisaje, la hermosa soledad que invoca un atardecer. Me siento libre, justo conmigo mismo. Este bosque est\u00e1 lleno de leyendas que me remontan a mi infancia. Los viejos contaban grandes haza\u00f1as de todo lo que hoy me rodea. En especial, las que m\u00e1s o\u00eddos atentos suscitaban, las de lobos \u00a1Cuantas historias he o\u00eddo de ese animal tan amado como temido! Por aquel entonces me sobrecog\u00edan los aullidos nocturnos, las noches de penumbra por la llena, el aliento fatigado de los reyes del bosque tras su presa\u2026<br \/>\nYo poco puedo contar. He olvidado todo aquello. Hoy los ni\u00f1os se tapan los o\u00eddos y dan puntapi\u00e9s a la altura de la tibia. Una gota. Una gota por mi mejilla. Acudo raudo con la mano al ojo para soslayar mi emotividad anciana. Cuando el dedo ya ha recorrido el p\u00e1rpado me doy cuenta de que de alg\u00fan modo a\u00fan soy un ni\u00f1o; un infante vergonzoso y est\u00fapido ante la inesperada aparici\u00f3n de una l\u00e1grima. Me han enga\u00f1ado. Me siento in\u00fatil y desconcertado. Insensible. Cuando reparo y salgo de mi letargo personal descubro que la lluvia ya ha empezado a ablandar el suelo. Mi ropa est\u00e1 mojada, pegada al cuerpo. Al mirarme repaso mi figura huesuda y destartalada. El hombre sabe que ha de ir siempre disfrazado, que el tiempo nos convierte, nos hace ser nada.<br \/>\nEn casa estar\u00e1n preocupados. Hoy han dicho verme cara de triste; luego restando importancia rieron y trataron de convencerme de todo lo que habr\u00eda de agradecer a ese nosequi\u00e9n por estar tan bien a mi edad. No hay consuelo. No reparan en que una cara triste sale de dentro. Me importan poco los a\u00f1os y las empresas m\u00edsticas. Soy un viejo ego\u00edsta. En este momento tan solo me importo yo y mi andar extenuado. Tomo asiento para reposar la memoria. He apoyado mi espalda y me he dejado caer a los pies de un roble. Vilador queda lejos. Las golondrinas no se ven en el cielo cubierto, hier\u00e1tico. Ahora las nubes ya no gesticulan; no se sabe lo que puede pasar. Un nimbo de ceniza se burla del infranqueable madero en que me apoyo; el \u00e1rbol como respuesta parece incorporarse sobre la tierra blanda ya, removida. Las hojas se despuntan e intentan decirme algo. Yo me entrego, agacho la cabeza entre ellas tratando de resguardarme del aguacero. Huele a barro, me agazapo. La naturaleza de nuevo, eternamente sabia, se confabula para llevar a cabo sus dict\u00e1menes. En la casa, atentos y vigilantes desde el balc\u00f3n, se preguntar\u00e1n qu\u00e9 habr\u00e1 tras Vilador para que mi figura haya desaparecido del camino. En mi familia son poco perspicaces. De unos a\u00f1os para aqu\u00ed me tratan mejor, pero como insinuaba, han dejado de escucharme. La noche se vuelca y afana a mi capricho: estoy muy solo. Aqu\u00ed nunca nadie lograr\u00eda encontrarme. Ser\u00eda tierra, olvido.<\/p>\n<p>Recuerdo a un ni\u00f1o que se muerde la u\u00f1as con atenci\u00f3n e incredulidad ante un viejo. Nunca se ha cre\u00eddo la f\u00e1bula. No se crey\u00f3 que el lobo, llegada su hora, se entregue a una caminata hacia la lejan\u00eda; y all\u00ed, con pasos cansados, lejos de todo, de su prole, se sienta morir.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estoy solo. Las hojas de los \u00e1rboles pesta\u00f1ean indiferentes a mi paso. La vereda es estrecha, oscura, sinuosa. Hay nubes movi\u00e9ndose que tratan de decir algo, gesticulan. Tal vez llueva- pienso.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/91"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=91"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/91\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=91"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=91"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=91"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}