{"id":92,"date":"2006-03-13T12:51:44","date_gmt":"2006-03-13T11:51:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=92"},"modified":"2006-03-13T12:51:44","modified_gmt":"2006-03-13T11:51:44","slug":"67-bajo-el-aliento-del-agua-por-laureles-vanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/3certamen\/?p=92","title":{"rendered":"67- Bajo el aliento del agua. Por Laureles vanos"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Dime, misterio, \u00bfpor qu\u00e9 este dolor? \u00bfPor qu\u00e9? Dime. \u00bfA cambio de qu\u00e9?<!--more--><\/p>\n<p>Tengo la sensaci\u00f3n de que el tiempo se ha detenido en este escenario que, a\u00f1o tras a\u00f1o, piso para no envejecer. Cuando era m\u00e1s joven, aprend\u00ed de un libro que el tiempo que se pasa esperando a alguien no envejece al hombre, y, supongo que lo mismo le suceder\u00e1 a la mujer que vive su vida con un m\u00ednimo de imaginaci\u00f3n. Por eso lo hago. Y, por eso, hoy me he llegado hasta este caf\u00e9 que fue testigo de nuestras bodas invisibles hace ya quince a\u00f1os. Puntualmente, he venido a celebrar un aniversario solitario que t\u00fa desconoces, pero que a m\u00ed me mantiene viva, porque desde el d\u00eda en que te conoc\u00ed, el mundo ha girado solamente para buscarte y traerte hasta aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Me siento en nuestra mesa, la terraza rezuma las gotas de una brutal primavera. Se agitan insectos, larvas, mariposas, polen de flores. Los rayos del sol me traspasan los brazos y se ensa\u00f1an con el brazalete de \u00f3nix que me arde como un volc\u00e1n. Somos dos extra\u00f1os, uno frente al otro, a la espera de encontrarnos. T\u00fa no te atreves a pedirme que te quiera, yo no me atrevo a pedirte que me ames. \u00bfC\u00f3mo olvidarlo? Vuelvo a tener la edad de entonces, vestida de color verde y negro, me observo en el escote un lazo lila de raso, lencer\u00eda que le sirve a mi pecho de alf\u00e9izar. Zapatos negros de tango, pantal\u00f3n negro ajustado, amatistas. Tu camisa vaquera compite con el color del cielo para que yo deje de mirarlo, est\u00e1s nervioso, no dejas de mover las manos mientras hablas&#8230; me pides tus gafas de sol, me pides el mechero, te enciendes un habano, fumas. \u00bfC\u00f3mo olvidarlo?<\/p>\n<p>De repente, el aire de un trino llega hasta mi cara. \u00a1Despierta! \u00a1\u00c9l no est\u00e1 aqu\u00ed! \u00a1Despierta! \u00a1Se fue! Desde los \u00e1rboles, unos mirlos en pleno cortejo nupcial me explican que hay momentos en que es mejor decir adi\u00f3s, que es mejor irse del brazo de un amigo que quedarse tan sola como yo, con estos tristes ojos ni\u00f1os que se esconden tras unas gafas de sol, eso s\u00ed, con mucho estilo. Y tienen raz\u00f3n, lo s\u00e9. A estas horas, el parque de las palomas moribundas est\u00e1 lleno de viejos sentados en bancos que parecen barcas, yacen ah\u00ed esperando la marea. F\u00edjate, la luz que nos invade, a ellos y a m\u00ed, es ya un bolero perdido en el aire de un trino. Estamos solos, tan solos como el \u00fanico beso que no abandon\u00f3 nunca sus labios. Ver\u00e1s qu\u00e9 pronto vendr\u00e1n todas esas locas a comer las migajas del pan de los abuelos. A ellos les gusta ech\u00e1rselas al suelo, quiz\u00e1 eso les recuerda su historia, el defecto de dar y dar de sus manos.<\/p>\n<p>Cambio de mirada y escucho las conversaciones de los hombres sentados a mi espalda. Su vocer\u00edo me entretiene tanto que, por un momento, he olvidado el ritual del recuerdo. Es divertido escuchar al m\u00e1s mayor explicando c\u00f3mo se hacen las arepas que \u00e9l cocina mejor que nadie. Unos y otros discuten sobre la harina, sobre c\u00f3mo hay que dejar la mezcla ralita para que queden finitas, que es como le coge uno adicci\u00f3n a las arepas, dice el gran chef. Una verdadera oda a la cocina isle\u00f1a se levanta entre murmullos de hombres enardecidos por su buen paladar. Nadie est\u00e1 de acuerdo con \u00e9l, pero cualquiera le baja a \u00e9se del burro&#8230; As\u00ed le dec\u00eda su madre que se com\u00edan las arepas&#8230; c\u00f3metelas mi ni\u00f1o&#8230; c\u00f3metelas todas&#8230; ay, las mujeres&#8230; a m\u00ed me gustan as\u00ed&#8230; me hablaron el otro d\u00eda de que hay una arepa reina&#8230; baj\u00e9 por un barranco, chico&#8230; ay, yo a\u00fan no he estado all\u00ed&#8230; pues de ah\u00ed para abajo la encuentras&#8230; pero hay que comerla fr\u00eda&#8230; te lo digo yo.<\/p>\n<p>Dejando atr\u00e1s ese di\u00e1logo de ansiedades masculinas, hago un nuevo intento de volver a la enso\u00f1aci\u00f3n, pero ahora tampoco puedo concentrarme, porque hasta aqu\u00ed llega el lamento del vendedor del euroboleto. Se va acercando con una triste canci\u00f3n que s\u00f3lo a m\u00ed me sacude con su cadencia, parece que los dem\u00e1s ya est\u00e1n acostumbrados y no le hacen el menor caso. Posiblemente, sepan m\u00e1s que yo de su vida, qui\u00e9n sabe si disfruta m\u00e1s que yo. Su rostro envejecido se convierte en el \u00fanico paisaje del presente cuando le miro a los ojos. Un euro soolameeente, se\u00f1orita&#8230; ayu\u00fademe&#8230; ayu\u00fademe&#8230; por favor&#8230; un euro soolameeente&#8230; caballero&#8230; ayu\u00fademe&#8230; ayu\u00fademe&#8230; por favor. Le compro los dos \u00fanicos boletos que le quedan, no me puedo resistir a la s\u00faplica.<\/p>\n<p>Por fin se hace el silencio. Es la hora de comer y todos se van marchando. En la terraza, s\u00f3lo quedamos cinco personas, cada uno con su pel\u00edcula, sin molestar a nadie. Estoy sentada entre turistas que toman su aperitivo al sol del mediod\u00eda. Por fin empiezo a escuchar la voz del pasado dejando fluir esa vis literaria que t\u00fa adivinaste en mi ser, todo el talento art\u00edstico que dec\u00edas que yo llevaba reflejado en mi cara. Voy entrando en el umbral de mi vida interior y all\u00ed me quedo flotando, como una cometa asciendo con las risas de los ni\u00f1os que juegan en la plaza&#8230; De ni\u00f1a so\u00f1aba que volaba, hasta ten\u00eda varias modalidades, unas veces, a ras de suelo y, otras, como a brincos. Si me encontraba un obst\u00e1culo, siempre lo sorteaba con destreza, a pesar de que las pesadillas me hac\u00edan creer que me hab\u00eda equivocado y que me precipitaba al vac\u00edo por un gran abismo. Creo que en otra vida volver\u00e9 en forma de ave nocturna, as\u00ed podr\u00e9 volar toda la noche sin que me vean los pobres humanos y, por fin, har\u00e9 lo que me d\u00e9 la real gana, f\u00edjate que hasta podr\u00eda ba\u00f1arme desnuda en el mar y tenderme a mis anchas sobre la arena negra de esta isla con el placer que me tengo prohibido. Como ves, sigo so\u00f1ando despierta. Lo m\u00edo no tiene remedio&#8230;<\/p>\n<p>Si yo pudiera dibujar la cercan\u00eda, ver\u00edas en qu\u00e9 kil\u00f3metro de distancia sit\u00fao yo al mundo y en qu\u00e9 mil\u00edmetro de mis c\u00e9lulas te encuentras t\u00fa. Observa como mi mano obedece al impulso, va llagando la piel con la pluma, tomo mi cuaderno y te escribo:<\/p>\n<p>Erguida como puedo<br \/>\nen la mesa del caf\u00e9,<br \/>\nveo navegar el tiempo<br \/>\ntras nubes de escualos.<br \/>\nAtravieso carnavales de sol y sangre<br \/>\nen un castillo dormido entre hiedras<br \/>\ndel brazo de una imagen,<br \/>\ntu imagen,<br \/>\npor la escalinata,<br \/>\nmientras me froto los ojos como t\u00fa<br \/>\naquel d\u00eda de abril.<br \/>\nY me llega el olor de las flores m\u00e1gicas<br \/>\nde Paradiso,<br \/>\ncon tu mano inquieta<br \/>\nen el piano de un coraz\u00f3n<br \/>\nde ni\u00f1o grande,<br \/>\nel brillo de un tiempo<br \/>\nque ya nunca pasar\u00e1 por aqu\u00ed.<\/p>\n<p>A menudo pienso que descargarme sobre este papel, que lo aguanta todo, no es m\u00e1s que una cobard\u00eda, el miedo a vivir que me persigue. Miedo al riesgo, al rechazo. Tendr\u00eda que haberte dicho hace mucho tiempo que t\u00fa nunca fuiste una burbuja para m\u00ed, no te empe\u00f1es en eso. T\u00fa eres el alimento de mis d\u00edas y, sin ti, yo soy una mujer a medias. Dime, \u00bfacaso a ti te ha servido todo esto? Lo que llevo aqu\u00ed dentro. Esta esquina pre\u00f1ada de mi alma. Calcula t\u00fa el tiempo. Te grit\u00e9 que me estaba muriendo, pero no te lleg\u00f3 mi mensaje. Desde entonces, vivo a\u00fan bajo el aliento del agua.<\/p>\n<p>Sospecho que t\u00fa no sospechas, como dice la canci\u00f3n de Marta Vald\u00e9s, pero yo te respiro ahora, sentada en esta terraza, reausente del sue\u00f1o. Nada y todo ha pasado entre ternura y crueldad. Escucha&#8230; de aquel viento ya s\u00f3lo nos quedan los m\u00e1stiles, cortados, amputados de un cielo de miradas. Aqu\u00ed ruge la maquinaria del puerto, gente, mercanc\u00edas, gr\u00faas, tristes veleros a la espera de un primer sorbo de locura.<\/p>\n<p>\u00a1Ja! \u00bfTe lo puedes creer? A cambio de un beso, se ha puesto a so\u00f1ar contigo mi zumo de naranja abandonado.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dime, misterio, \u00bfpor qu\u00e9 este dolor? \u00bfPor qu\u00e9? 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