{"id":51,"date":"2007-03-15T13:50:10","date_gmt":"2007-03-15T12:50:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/?p=51"},"modified":"2007-03-15T13:50:10","modified_gmt":"2007-03-15T12:50:10","slug":"31-a-destiempo-por-el-rey-de-los-suenos-rotos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/?p=51","title":{"rendered":"31- A destiempo. Por El rey de los sue\u00f1os rotos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F51&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"View PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F51&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Print Content\" \/><\/a><\/div><p>&#8211; La vida es la mayor de las falacias- dijo ella.<br \/>\n\u00c9l no supo qu\u00e9 responderle. Tanto tiempo anhelando ese reencuentro, tantas noches so\u00f1ando con verla, y ahora que la ten\u00eda delante la sent\u00eda m\u00e1s lejos que nunca.<!--more--><br \/>\n&#8211; \u00bfPor qu\u00e9 esperaste tanto?-.<br \/>\nBuena pregunta\u2026 c\u00f3mo decirle que no era algo voluntario, que no pod\u00eda hacer otra cosa, que cada paso que daba estaba llev\u00e1ndolo hacia ella como un camino sinuoso y laber\u00edntico del que no pod\u00eda salir. Nada depend\u00eda de \u00e9l desde hac\u00eda tiempo. Su vida se hab\u00eda convertido en la sala de espera de un lugar impreciso, en un espacio ajeno lleno de silencios y flores muertas. Apenas pod\u00eda recordar c\u00f3mo empez\u00f3 todo. Ella habl\u00f3:<br \/>\n-\u00bfNo te acuerdas de c\u00f3mo nos conocimos? Bueno, lo cierto es que no fue muy espectacular. No fue una de esas cosas que se te quedan grabadas, pero a m\u00ed no se me olvida\u2026 estabas detr\u00e1s de m\u00ed en la cola de la cafeter\u00eda; ped\u00ed un cortado y, y al pagar, me d\u00ed cuenta de que hab\u00eda olvidado el monedero (esta cabeza m\u00eda\u2026). Me puse toda roja, no s\u00e9 si te dar\u00edas cuenta, y entonces me dijiste que no me preocupara, que t\u00fa me lo pagabas. El camarero sonri\u00f3, como adivinando ciertas intenciones tuyas; se quedar\u00eda tan pasmado como yo cuando cogiste tu caf\u00e9 y te sentaste en una mesa, sin mirarme siquiera. Era l\u00f3gico, s\u00ed, pero yo ten\u00eda entonces ese orgullo femenino de creer que todo lo hacen por ti, no por amabilidad. \u00a1Mi orgullo herido\u2026!<br \/>\nQu\u00e9 extra\u00f1o, no pod\u00eda recordar ese d\u00eda. A veces la memoria tiene esas cosas, cada uno graba im\u00e1genes distintas de un mismo hecho o lo borra totalmente. \u00bfSe decepcionar\u00eda ella si supiera que para \u00e9l ese d\u00eda nunca existi\u00f3?<br \/>\nNo, para \u00e9l el primer d\u00eda no fue ese. El primer d\u00eda fue el del beso, un beso que ella le arranc\u00f3 de improviso bajo un paraguas. Fue bonito: llov\u00eda como raras veces en esa ciudad, y \u00e9l esperaba el autob\u00fas. Tardaba tanto en llegar que pens\u00f3 que pod\u00eda haber problemas con el tr\u00e1fico, quiz\u00e1s no viniera. As\u00ed que decidi\u00f3 ir andando, no viv\u00eda tan lejos. Tras un rato caminando bajo el agua la vio: estaba de espaldas, empapada (no parec\u00eda importarle). Andaba r\u00e1pido, y cuando la alcanz\u00f3 ella lo mir\u00f3 largamente. Le ofreci\u00f3 un sitio en su paraguas, y ella acept\u00f3 con una sonrisa. No hablaba mucho, pens\u00f3 que ser\u00eda t\u00edmida. Quince minutos pasaron sin decirse apenas nada, y ya ella torc\u00eda por otra calle, as\u00ed que pararon. \u00c9l se desped\u00eda cort\u00e9smente, pero ella no le contest\u00f3. S\u00f3lo le dio un beso suave en los labios y se fue r\u00e1pidamente. No dijo su nombre. No mir\u00f3 atr\u00e1s. Y el sabor de ese beso lo atorment\u00f3 cada noche desde entonces.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo encontrarla? Por lo poco que hablaron s\u00f3lo sab\u00eda que estudiaba algo relacionado con medicina, no recordaba qu\u00e9. \u00bfC\u00f3mo buscarla? Ni una direcci\u00f3n, ni un nombre. Nada.<br \/>\nVag\u00f3 d\u00edas enteros cerca de la calle de la despedida, sin resultado. Pas\u00f3 muchas madrugadas despierto, imaginando cada detalle de la vida de ella, so\u00f1ando con nuevos encuentros misteriosos, con m\u00e1s besos\u2026 S\u00f3lo hab\u00eda una cosa que no se atrev\u00eda a inventar: su nombre, porque \u00e9l sab\u00eda que un nombre recoge la esencia de una persona. \u00a1Y le daba tanto miedo conocerlo\u2026!<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil todo hoy, no!- dijo ella mientras se encend\u00eda un cigarrillo (\u00a1qu\u00e9 m\u00e1s daba que estuviera prohibido! Nada ten\u00eda ya demasiada importancia). Tras una larga pausa la chica le cogi\u00f3 la mano. Era fuerte, la ten\u00eda muy fr\u00eda. La sent\u00eda como algo tan suyo que decidi\u00f3 no soltarla nunca m\u00e1s. Su vida en los ultimos tiempos le era un tanto extra\u00f1a; andaba a la deriva, sin encontrar ning\u00fan puerto en el que anclar. No es que lo buscara, pero ten\u00eda cierta ansiedad por dejar de vagar por un mundo que no le pertenec\u00eda. Viajaba de un lado para otro intentando asesinar al fantasma de la monoton\u00eda, que no le daba tregua. Pero el maldito esp\u00edritu parec\u00eda decidido a seguir con su guerra. Los d\u00edas transcurr\u00edan iguales, uno detr\u00e1s de otro como soldaditos de plomo (igual de pesados, igual de grises). Y los problemas de los que hu\u00eda no se quedaban atr\u00e1s con su partida, sino que se colaban en las maletas haci\u00e9ndolas insoportablemente pesadas. So\u00f1aba con ser parte de algo especial. Por eso a veces actuaba instintivamente, en un est\u00fapido intento de mostrar a los dem\u00e1s que era diferente. Eso le hab\u00eda jugado muy malas pasadas. Como la del beso fugitivo bajo el paraguas: ese chico le gustaba desde hac\u00eda tiempo, pero no pens\u00f3 que ese jueguecito de los instintos fuera a costarle tan caro: meses sin poder pensar en otra cosa, sin dejar de arrepentirse a cada instante. Sin parar de inventar universos en los que \u00e9l no exist\u00eda y no hab\u00eda as\u00ed testigos de su torpeza, o invent\u00e1ndolos infinitamente llenos de su presencia. Y despu\u00e9s de tanto sue\u00f1o in\u00fatil, s\u00f3lo esa mano quieta bajo la suya le parec\u00eda firme, real.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 hermosa era! El humo del cigarro que fumaba se le enredaba en el pelo, hac\u00eda figuras alrededor de su cara, jugueteaba con sus labios. Su expresi\u00f3n era la misma del d\u00eda en que la encontr\u00f3 de nuevo. Hac\u00eda tiempo que se hab\u00eda dado por vencido, pero secretamente recitaba una frase de una novela: \u201cand\u00e1bamos sin buscarnos, pero sabiendo que and\u00e1bamos para encontrarnos\u201d. Ten\u00eda la certeza de que iba a verla de nuevo.<br \/>\nUn d\u00eda estaba en el autob\u00fas. Sonaba una vieja canci\u00f3n, \u201cAhora recuerdo tus manos, tu ausencia, la soledad\u201d, miraba distra\u00eddo por la ventanilla cuando algo salt\u00f3 dentro de su pecho. Era ella. Estaba entrando en un bar, llevaba el mismo abrigo rojo de la otra vez. Cada paso suyo, seguro, en\u00e9rgico, hacia resonar dentro de su cabeza un eco de esperanza. Era el momento perfecto para fingir un encuentro casual, para echarle la culpa al azar del instante deseado. Pero, y si ella no lo recordaba? Empez\u00f3 a temblar, sudaba. Se levant\u00f3 del asiento y baj\u00f3 del autob\u00fas. Inici\u00f3 una carrera desesperada hacia el bar. Intent\u00f3 calmarse por el camino, no quer\u00eda que ella notase su nerviosismo. Se acerc\u00f3 al cristal antes de entrar, y se le congel\u00f3 la respiraci\u00f3n: ella no estaba sola. Miraba distra\u00edda a un lugar indefinido mientras un hombre sentado enfrente le hablaba con vehemencia y le acariciaba la mano. Le acariciaba la mano. La tormenta del primer d\u00eda se desat\u00f3 en su interior (m\u00e1s enfurecida, m\u00e1s triste). El tiempo par\u00f3 entorno suyo. No exist\u00eda nada m\u00e1s que esa mano tan blanca acariciada por otro hombre. No sabe cu\u00e1nto tiempo pas\u00f3, solo que poco a poco se gir\u00f3 y ech\u00f3 a andar lentamente.<\/p>\n<p>&#8211; Un d\u00eda te vi, \u00bfsabes? T\u00fa no te diste cuenta. Estaba con mi primo en un bar. Yo acababa de llegar de Par\u00eds, y hac\u00eda mucho que no lo ve\u00eda. T\u00fa cruzaste paseando por delante, estabas como ausente. Sal\u00ed para llamarte, pero al final me dio verg\u00fcenza y no te dije nada. \u00a1Me apetec\u00eda tanto conocerte! Pero no me atrev\u00ed, pens\u00e9 que no te acordar\u00edas de m\u00ed.<\/p>\n<p>\u00c9l sonri\u00f3 para s\u00ed mismo. \u00a1La vida es curiosa a veces! Dos almas busc\u00e1ndose sin saberlo. Desde aquel d\u00eda del bar \u00e9l se habia propuesto olvidarla. Se sent\u00eda tan iluso, tan rid\u00edculo. S\u00ed, hab\u00eda visto demasiadas pel\u00edculas; pero la vida real no era as\u00ed, en la vida de verdad el amor no surge de pronto entre dos desconocidos. Se convenci\u00f3 a s\u00ed mismo de que ella no le gustaba, de que no pod\u00eda gustarle una persona con la que ni siquiera hab\u00eda cruzado tres palabras. Sigui\u00f3 con su rutina, estudiando, trabajando, saliendo con mujeres (con ninguna m\u00e1s de un par de d\u00edas, no sab\u00eda por qu\u00e9). Pero la noche es caprichosa, escapa al dominio de la raz\u00f3n. Y ella viv\u00eda en sus noches&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Necesito decirte algo, aunque sea extra\u00f1o ahora y seguramente no sirva para nada: no he podido olvidarte desde que te vi en la cafeter\u00eda. No s\u00e9 si me entiendes, pero te lo dir\u00e9 de todas formas: creo que te amo. Me hubiera gustado compartir tantas cosas contigo\u2026 Pienso a menudo en que mi verdad, mi vida, gira en torno a ti. Pese a no saber nada de ti. Ahora s\u00e9 tu nombre, al menos (\u00a1nunca quise imagin\u00e1rmelo!).<\/p>\n<p>\u00c9l no pod\u00eda expresarle lo que sent\u00eda, y ella le dec\u00eda todas esas cosas ahora que quiz\u00e1s ya era tarde. Intent\u00f3 al menos sonre\u00edr, pero su boca no le obedec\u00eda. \u00a1La quer\u00eda tanto!<\/p>\n<p>-Oye, creo que es mejor que salgas, va a entrar el doctor-. Su compa\u00f1era le puso la mano en el hombro. Estaba preocupada, hac\u00eda m\u00e1s de dos horas que ella hab\u00eda acabado su turno y a\u00fan estaba all\u00ed, hablando con un paciente que probablemente no pod\u00eda o\u00edrla. No sab\u00eda qu\u00e9 la un\u00eda al chico en coma que hab\u00eda ingresado esa tarde. Pero algo le dec\u00eda que era mejor no preguntar&#8230;<\/p>\n<p>Volv\u00eda a perderla, una vez m\u00e1s sin saber su nombre. Pero no se preocup\u00f3; intu\u00eda que no ser\u00eda la \u00faltima vez que sus ojos la ver\u00edan. S\u00ed, sus ojos cerrados. Ya no los necesitaba para verla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211; La vida es la mayor de las falacias- dijo ella. \u00c9l no supo qu\u00e9 responderle. Tanto tiempo anhelando ese reencuentro, tantas noches so\u00f1ando con verla, y ahora que la ten\u00eda delante la sent\u00eda m\u00e1s lejos que nunca.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/51"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=51"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/51\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=51"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=51"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=51"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}