{"id":62,"date":"2007-03-20T14:12:59","date_gmt":"2007-03-20T13:12:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/?p=62"},"modified":"2018-03-01T21:54:05","modified_gmt":"2018-03-01T20:54:05","slug":"41-se-puede-hacer-por-jonathan-glazer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/?p=62","title":{"rendered":"41- Se puede hacer. Por Jonathan Glazer"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F62&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"View PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F62&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Print Content\" \/><\/a><\/div><p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">\u201cA veces te preguntas c\u00f3mo hiciste para subir esta monta\u00f1a.<br \/>\nY a veces te preguntas: \u00bfC\u00f3mo bajo de aqu\u00ed?\u201d<br \/>\nJoan Manley<\/span><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Ese ni\u00f1o insoportable de pelo rojo llevaba ya media hora para comerse un maldito donuts que encima estaba desparramando por toda la mesa al masticarlo.<!--more--><br \/>\n&#8211; Se puede hacer -dec\u00eda con la comida en la boca- Me han dicho que si le cortas la cabeza a una gallina con cuidado, la gallina sigue viviendo sin cabeza y puede poner huevos y \u201ct\u00f3\u201d eso sin cabeza. Que se puede hacer.<br \/>\n&#8211; Eso es imposible, Guille. A lo mejor puede correr unos segundos sin cabeza, pero ya est\u00e1. Si le cortas la cabeza a una gallina, se muere.<br \/>\n&#8211; Se puede hacer.<br \/>\nEra toda la capacidad argumentativa de aquel ni\u00f1o de once a\u00f1os. Si le rebat\u00edas algo, \u00e9l no te proporcionaba un nuevo argumento; simplemente, se enfurru\u00f1aba y repet\u00eda taxativamente lo que hab\u00eda dicho. Ante eso, claro est\u00e1, poco m\u00e1s se pod\u00eda decir ya. Era inapelable: \u201cSe puede hacer\u201d.<br \/>\nLuc\u00eda se call\u00f3, no estaba acostumbrada a luchar sino a resignarse a la primera. Y ahora a llevar al ni\u00f1o tonto este al colegio, vaya tela. Aquel ni\u00f1o pelirrojo y tonto, su hijo, no dejaba de decir disparates en ning\u00fan momento, y, cuando se callaba, ella se echaba a temblar porque sus silencios eran el preludio de que algo a\u00fan m\u00e1s absurdo estaba prepar\u00e1ndose para salir por esa boca. Mientras el ni\u00f1o acababa el desayuno, Luc\u00eda entr\u00f3 en el cuarto de ba\u00f1o, cerr\u00f3 la puerta, se qued\u00f3 apoyada ah\u00ed, y ahora aquella voz era s\u00f3lo un eco distante. Quiz\u00e1, si se concentraba lo bastante, podr\u00eda incluso dejar de o\u00edr esa voz sin tener que taparse los o\u00eddos. S\u00ed, ahora era casi inaudible. Ni siquiera esforz\u00e1ndose podr\u00eda entender lo que aquel ni\u00f1o dec\u00eda, aunque, de todos modos, no har\u00eda la prueba por si acaso. All\u00ed, encerrada, en el silencio as\u00e9ptico que le ofrec\u00eda su cuarto de ba\u00f1o, se lav\u00f3 la cara para despabilarse, pero no lo consigui\u00f3. Cansada, apoy\u00f3 sus manos en el lavabo y dej\u00f3 pasar el tiempo mientras se miraba en el espejo. Se puede hacer. Un nuevo eco lejano comenz\u00f3 a percibirse junto con el primero. Pero \u00e9ste era el eco de una voz parsimoniosa, pausada, rayana en lo mon\u00f3tono. Una voz que la irritaba ligeramente. Tom\u00f3 aire, sali\u00f3 del cuarto de ba\u00f1o, se detuvo un instante, y, haciendo acopio de fuerzas, entr\u00f3 en la cocina y forz\u00f3 una sonrisa que no pareciera forzada mientras se acercaba a su marido y a su hijo, que segu\u00eda a vueltas con gallinas que llevaban una vida normal sin cabeza. Una sonrisa helada que evitaba que aflorara el llanto que tantos a\u00f1os llevaba reprimiendo.<br \/>\n-\u00bfLo llevas t\u00fa hoy, no cari\u00f1o? -le pregunt\u00f3 su marido mientras la besaba en la cabeza como se besa a un gato, haci\u00e9ndole forzar a\u00fan m\u00e1s la sonrisa.<br \/>\n-Claro. Vamos, Guille. Voy a llegar tarde al instituto.<br \/>\nSe puso su abrigo gris, volvi\u00f3 a mirarse en el espejo de la entrada, sin saber muy bien para qu\u00e9. La carpeta. La bufanda. Las llaves. La puerta chirriando al abrirla. Fuera, un fr\u00edo desapacible. Hacia el coche. Sentada. Su hijo tambi\u00e9n, en el asiento del copiloto.<br \/>\n-Ponte el cintur\u00f3n.<br \/>\n-\u00bfPara qu\u00e9?<br \/>\nPor Dios Santo, \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda preguntar ese ni\u00f1o lo mismo todos los d\u00edas?, pens\u00f3, porque no dijo nada. Meti\u00f3 la marcha. Se puso el cintur\u00f3n. Arranc\u00f3. Da igual, que no se lo ponga. Igual hay suerte. Y un enorme sentimiento de culpa sigui\u00f3 a ese pensamiento. Y un amor lleno de tristeza hacia ese ni\u00f1o al que no aguantaba. Reci\u00e9n casados, hablando sobre su futura paternidad, Felipe y ella hab\u00edan bromeado sobre la posibilidad que ahora era tan dolorosamente palpable.<br \/>\n-\u00bfTe imaginas que tenemos un ni\u00f1o y no lo aguantamos? Como uno de esos ni\u00f1os del instituto que te dan tanta lata pero hijo nuestro.<br \/>\nPues bien, ya no ten\u00eda que imagin\u00e1rselo.<br \/>\nY pensar que cuando iba a dar a luz me dio la neura aquella de que no me pusieran la epidural por si me atontaba demasiado, para as\u00ed ver a mi hijo y asegurarme que no me lo cambiaban por otro, recordaba mientras conduc\u00eda al lado de aquel extra\u00f1o. Ahora que lo pienso, bien me podr\u00edan haber puesto la anestesia despu\u00e9s de todo.<br \/>\nS\u00ed, \u201c\u00bfte imaginas tener a un ni\u00f1o al que no aguantamos?\u201d, hab\u00edan dicho entre carcajadas, mientras se miraban a la cara con brillo en los ojos, entendi\u00e9ndose, y las carcajadas se iban apagando, dando paso a una mirada alegre y pl\u00e1cida que terminaba en un beso, \u00e9l sobre ella, con los ojos cerrados, y a una paz inmensa que la envolv\u00eda y que pod\u00eda sentir hasta con la piel. Y el tiempo se deten\u00eda.<br \/>\nAhora, al volante, no pod\u00eda evitar sentir pena al recordar momentos as\u00ed con su marido. No pena por haber perdido todo aquello en alg\u00fan momento del camino (pero, \u00bfc\u00f3mo?); no, aquella pena se hab\u00eda ido hac\u00eda tiempo ya. Era pena por no sentir pena.<br \/>\n-\u00a1\u00a1Mam\u00e1\u00e1\u00e1\u00e1\u00e1\u00e1\u00b4!! \u00a1\u00a1Frenaaaaaaaaa!! Que te comes el coche.<br \/>\nLuc\u00eda dio un frenazo en seco, un coche que pasaba justo por delante de ellos toc\u00f3 el claxon y el conductor protest\u00f3 airadamente. El ni\u00f1o, que al final se hab\u00eda puesto el cintur\u00f3n, resopl\u00f3.<br \/>\n-Jo\u00e9, quilla.<br \/>\n-No me llames \u201cquilla\u201d<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 tiene de malo?<br \/>\n-No me gusta que me llames quilla.<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 tiene de malo?<br \/>\nDespu\u00e9s de dejar a Guille en el colegio, a\u00fan tuvo que conducir treinta minutos m\u00e1s hasta llegar al Jacarand\u00e1. Durante esos minutos, retom\u00f3 en su pensamiento aquella conversaci\u00f3n con Felipe. Y aquel beso. Hac\u00eda tantos a\u00f1os. A Luc\u00eda a\u00fan le sorprend\u00eda la nitidez con que recordaba momentos tan lejanos en el tiempo. Probablemente, si les hubieran seguido pasando cosas buenas juntos, la memoria de recuerdos m\u00e1s recientes habr\u00eda ido difuminando los m\u00e1s antiguos, que habr\u00edan cedido al peso de aquellos. Pero este no era el caso.<br \/>\nMedia hora m\u00e1s tarde, el pasillo; la sala de profesores; una compa\u00f1era.<br \/>\n&#8211; Hola, Luc\u00eda.<br \/>\n&#8211; Hola.<br \/>\nMir\u00f3 el reloj. Ya va a tocar, ni un segundo de respiro antes del zafarrancho. Qu\u00e9 asco de \u201ct\u00f3\u201d.<br \/>\nA predicar en el desierto. No, qu\u00e9 digo, peor que en el desierto, en el desierto nadie te escucha pero al menos no te tiran gomas ni te mientan a tu familia\u2026<br \/>\nEl desierto. Ese chaval estuvo en el desierto el verano pasado, se lo o\u00ed decir, el nuevo de ingl\u00e9s, ese tan guapo. Vaya, no me acuerdo de c\u00f3mo se llama, la memoria&#8230; En Jordania creo. El calor abrasador, los camellos, las jaimas, la arena, el desierto por la noche, la noche en el desierto, el desierto en silencio. El desierto. Desde peque\u00f1a, siempre hab\u00eda querido ir al desierto. El a\u00f1o pasado le hab\u00eda propuesto a Felipe ir a Marruecos.<br \/>\n&#8211; O a T\u00fanez. All\u00ed hay mucho turismo. Hay vuelos baratos. Y me han dicho que te plantas all\u00ed en una hora.<br \/>\n&#8211; Ya ser\u00e1 m\u00e1s.<br \/>\n&#8211; Se puede hacer. No es tan complicado, se va a una agencia y ya est\u00e1. Siempre pones pegas a todo.<br \/>\n&#8211; Bueno, ya veremos. Estuvimos en Chipiona el verano pasado. Nunca est\u00e1s contenta -dijo sin ni siquiera mirarla.<br \/>\nY sigui\u00f3 all\u00ed sentado en el sof\u00e1, imperturbable, a millones de kil\u00f3metros de ella, mientras ella, hundida en su sill\u00f3n, se hac\u00eda cada vez m\u00e1s peque\u00f1a hasta confundirse con un pliegue de la tela.<br \/>\nLa tela del sill\u00f3n, hecha jirones, sub\u00eda las escaleras, con el recuerdo del desierto que nunca hab\u00eda visto y que nunca ver\u00eda a\u00fan pululando por su mente, cuando el involuntario pero violento empuj\u00f3n de un alumno la sac\u00f3 de su ensimismamiento y la devolvi\u00f3 de bruces contra la realidad. Todav\u00eda descolocada por el golpe, y sin \u00e1nimos ni fuerzas, entr\u00f3 en clase, cabizbaja, para hacer como que ordenaba papeles en su mesa a fin de retrasar el inicio de la clase y as\u00ed ganar (o perder) tiempo. Cuando ya no pudo alargar m\u00e1s el momento, comenz\u00f3 a corregir los deberes del d\u00eda anterior.<br \/>\nLa ma\u00f1ana transcurri\u00f3 como todas las ma\u00f1anas; a la ma\u00f1ana, como siempre, le sigui\u00f3 la tarde sola en casa, aquella casa desacogedora, y a la tarde, no fallaba, le sigui\u00f3 la noche, tambi\u00e9n sola, s\u00f3lo que con su marido all\u00ed. Esa noche Guille dorm\u00eda en casa de un amigo del colegio. Luc\u00eda sent\u00eda un alivio inmenso. Y a la vez se sent\u00eda fatal. Una mala madre. Muchos de los d\u00edas en los que sent\u00eda as\u00ed se mortificaba por ello. Hoy no ser\u00eda uno de esos d\u00edas. Se llev\u00f3 su sensaci\u00f3n de alivio a la cama y se tumb\u00f3, agazapada, all\u00ed, a dos metros de Felipe, cada uno lo m\u00e1s al borde posible de la cama sin caerse. Los p\u00e1rpados le pesaban. Pas\u00f3 el tiempo en un silencio sepulcral. Hasta que aquel silencio fue interrumpido cuando Felipe dio las \u201cBuenas noches\u201d de rigor. Luc\u00eda, con la arena y el viento golpeando sus o\u00eddos, los ojos casi cegados, y el sol del Sahara acariciando sus mejillas, no respondi\u00f3.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, Luc\u00eda se dio prisa por salir a la calle. El fr\u00edo fuera era a\u00fan m\u00e1s intenso que el del d\u00eda anterior, casi polar. Tuvo que coger un trapo viejo para quitar la escarcha del coche \u00bfDesde cu\u00e1ndo tengo este trapo viejo? Estaba helada. Con los miembros entumecidos, a juego con su coraz\u00f3n, entr\u00f3 en el coche.<br \/>\nLleg\u00f3 al instituto con una sensaci\u00f3n de desaz\u00f3n que hac\u00eda tiempo que no experimentaba. En la puerta, observ\u00f3 c\u00f3mo el edificio y el propio aire circundante parec\u00edan formar un todo de color ceniciento, triste. Mientras entraba en la sala de profesores, se mir\u00f3 a s\u00ed misma, sus brazos, su ropa, por si tambi\u00e9n ella se hab\u00eda te\u00f1ido de gris. Dentro, sin embargo, hoy hab\u00eda algo distinto en el ambiente. S\u00ed, pod\u00eda sentirlo. Vibraciones o algo as\u00ed&#8230; \u00a1Efectivamente! Desde el otro lado de la habitaci\u00f3n, una mirada c\u00f3mplice, casi insinuante, hizo que su coraz\u00f3n se acelerara. All\u00ed, a lo lejos, pero pod\u00eda distinguirla claramente\u2026No&#8230;No pod\u00eda ser\u2026S\u00ed, inequ\u00edvocamente, Beckham le estaba dirigiendo una mirada libidinosa desde la pared de enfrente. Ya s\u00f3lo los hombres de los p\u00f3sters la miraban con deseo. Es m\u00e1s, si se fijaba bien, seguro que descubr\u00eda que miraba a la de al lado..<br \/>\nVolvi\u00f3 a la c\u00e1rcel ya de noche. El carcelero estaba gracioso hoy. Mientras dejaba la compra en el frigor\u00edfico, la obsequi\u00f3 con un par de chistes contados sin gracia. Empezaba a notar un olor a Chiquito de la Calzada en la cocina.<br \/>\nEl tercer chiste colm\u00f3 su paciencia.<br \/>\n&#8211; No tiene gracia -se escuch\u00f3 decir a s\u00ed misma desde su sill\u00f3n.<br \/>\n&#8211; \u00bfC\u00f3mo? -respondi\u00f3 ese hombre estupefacto, aunque no tanto como ella misma.<br \/>\n&#8211; Tus chistes. No tienen gracia.<br \/>\nDos horas m\u00e1s tarde, Felipe se hab\u00eda marchado de casa. Luc\u00eda lo hab\u00eda hecho.<\/p>\n<p>Un nuevo d\u00eda, s\u00ed. Luc\u00eda fue a limpiar la escarcha del coche con un trapo viejo, pero no hab\u00eda escarcha. Tir\u00f3 el gui\u00f1apo. Hoy, luc\u00eda un sol resplandeciente. Unas sensaciones ineluctables recorr\u00edan su cuerpo en oleadas, deteni\u00e9ndose en cada cent\u00edmetro de ella. Exudando vida por cada poro de su piel, se adentr\u00f3 en el instituto. Hasta el propio edificio brillaba hoy bajo una luz distinta. La realidad, antes monocroma, reflejaba ahora destellos de todos los colores.<br \/>\nHoras m\u00e1s tarde, la noche ya arropaba al d\u00eda que se iba a descansar con una manta de estrellas de una belleza arrebatadora. En su cama, entre s\u00e1banas que nunca le hab\u00edan parecido tan suaves, a medida que Morfeo la recib\u00eda en sus brazos, los pensamientos de Luc\u00eda se volv\u00edan m\u00e1s ca\u00f3ticos y desordenados, pero no por ello carentes de significado. Ve\u00eda un cine. Y un videoclub con un nombre extra\u00f1\u00edsimo en el que ella, enfundada en un uniforme que le quedaba como un guante, era la encargada. Y un campo de almendros en flor. Y una bicicleta. Y el desierto. Y so\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n con gallinas sin cabeza que, efectivamente, hac\u00edan una vida normal \u00bfExist\u00eds?, les pregunt\u00f3. De haber tenido cabeza, habr\u00edan asentido con ella.<\/p>\n<p>A todas las Luc\u00edas.<\/p>\n<p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cA veces te preguntas c\u00f3mo hiciste para subir esta monta\u00f1a. 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