{"id":71,"date":"2007-03-21T18:54:34","date_gmt":"2007-03-21T17:54:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/?p=71"},"modified":"2007-03-21T18:55:09","modified_gmt":"2007-03-21T17:55:09","slug":"50-historia-de-mario-por-clea-bartov","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/?p=71","title":{"rendered":"50- Historia de Mario. Por Clea Bartov"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F71&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"View PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F71&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Print Content\" \/><\/a><\/div><p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">El rel\u00e1mpago me despert\u00f3 en una ma\u00f1ana que m\u00e1s parec\u00eda una noche de tormenta. Recordaba poco de la noche verdadera, de la noche de hu\u00edda.<!--more-->\u00a0Los objetivos estaban claros: beber y quemar tacones. Me costaba reconocer el sabor terroso y amargo de la boca, mezcla de tabaco, ron y saliva ajena. Un nuevo rel\u00e1mpago, nieve de luz sobre la s\u00e1bana roja. Esta noche las nubes juegan a los dados. \u00c9ste se las da de intelectual.<\/span><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Fuera el mundo se ha acabado. El gui\u00f1o \u00e1mbar de los sem\u00e1foros, se\u00f1al de caos ciudadano. Un sucio charco es lo que queda de calle. Un charco o un mar. Coches navegando entre basura. Es imposible salir de casa cuando la lluvia muestra su v\u00f3mito de muerte, cuando la lluvia te sonr\u00ede en el cristal. Ven que te mate. Ven que te invite a una copa. Al menos es generoso. Esto no te saldr\u00e1 gratis. Ron cola para ahogar la noche antes de que la noche sea m\u00e1s r\u00e1pida y no falle el tiro. La sonrisa y un diente, un colmillo que en alguno de mis sue\u00f1os estaba ba\u00f1ado en sangre.<\/p>\n<p>Para irme a dormir con alguien, para despertarme una ma\u00f1ana calculando si la cat\u00e1strofe ha sido mayor fuera que dentro, no son necesarios atuendos de pr\u00edncipe ni acrobacias verbales. S\u00f3lo una copa bien puesta, mitad misterio, mitad familiaridad. Las cejas de mi padre, las manos de mi maestro, la voz del locutor. Como salir a pasear, en la ventana la calle cotidiana, tras la puerta, el desierto. La extra\u00f1eza y la curiosidad detr\u00e1s de las dunas. Y la calma de tener tu hogar a la espalda.<\/p>\n<p>No me cuentes ni una sola verdad sobre ti. Ma\u00f1ana no quiero acordarme de tu nombre. Ma\u00f1ana no me llames a casa. El tel\u00e9fono me asusta. Coincide con el trueno. Hola, mam\u00e1. S\u00ed, estoy aqu\u00ed. Imposible que no se note la verg\u00fcenza. No me pasa nada. Claro, sola. Me moj\u00e9 much\u00edsimo. Un estremecimiento entre las piernas. Mucho, me moj\u00e9 tanto que tuve que ducharme. S\u00ed, tengo comida. La conocida molestia en la mand\u00edbula. No te preocupes por nada. Descubro, con el rayo siguiente, un oscuro mapa del deseo en mis piernas. Adi\u00f3s, mam\u00e1. Un beso. Un beso de hielo que se va derritiendo, primero mojando los labios, luego los dientes. Al final la boca entera inundada de otro. Te llamar\u00e9 Mario. Es todo el tiempo que pienso pasar contigo. Ni un segundo m\u00e1s.<\/p>\n<p>La luz del mediod\u00eda es un reflejo ocre en la pantalla del televisor. Luz de farolas. Luz epil\u00e9ptica de taxi nocturno que esconde dos cuerpos inermes en el asiento de atr\u00e1s. Dos muertos de ganas de vivirse. Lo que no se conoce, no se vive. Lo siento, no me queda ron. Me conformo con el que te queda en los labios. Y mis labios sonrieron por la ingenuidad del tipo. Mario, armario de rizos, lengua de pez. No hay nada m\u00e1s exquisito que ese fr\u00edo en mitad de mi cuerpo. No hay nada m\u00e1s placentero que escucharte ponerme un nombre de prostituta. Renacentista, aclaras. Beatriz.<\/p>\n<p>Beatriz me mordi\u00f3 los labios con mis dientes. Beatriz hizo surcos de saliva para plantarlos con u\u00f1as y mordiscos. La tierra tembl\u00f3. Y luego el trueno, arrogante. La espalda sudando s\u00e1banas. Los otros ojos cerrados. Repetir los movimientos de la pista de baile, sin m\u00fasica. Es inevitable el asco. Siempre hay un asco que me hace mirar para otro lado. Un instante. Mi raci\u00f3n de asco se escond\u00eda en el extra\u00f1o perfume de su cuello. Y despu\u00e9s de conseguir domar mi est\u00f3mago, en el perfume hall\u00e9 el siguiente c\u00edrculo. El placer por nada. El oloroso placer del asco.<\/p>\n<p>Rayo, uno, dos, tres, cuatro\u2026Tel\u00e9fono. Dejo que suene hasta que no lo soporto.\u00bfMar\u00eda? No, no me acuerdo de ti. Clases de literatura rusa. Para m\u00ed fueron un c\u00e9sped plantado de cervezas\u2026 Ya te recuerdo. Vestida de colores. Aquella vez en el ba\u00f1o. Llov\u00eda como hoy. Tu mano gui\u00e1ndome hacia el infierno. La c\u00e1lida sensaci\u00f3n de estar besando un espejo. En el espejo tus manos tocando mis pechos. Mis ojos gritaron suavemente, m\u00e1s para se\u00f1alar el lugar exacto que para apartarte. Entonces estabas cansada de la falocracia universitaria. Ahora est\u00e1s casada con un falo universitario. Te acuerdas de m\u00ed. Te espero ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Ma\u00f1ana la ciudad se habr\u00e1 acabado. Nada puede continuar cuando el cielo insiste en ser un mar. La calle ha desaparecido bajo una manta de palomas muertas. Ratas aladas, blancura infecciosa, peste de plumas. Y anoche, las pesta\u00f1as de Mario entre mis piernas, p\u00e1jaro oscuro jugando a comerme. Fuerza de gr\u00faa moviendo mi cuerpo. Mi cuerpo no es m\u00edo. Te lo presto. Tomas posesi\u00f3n de tu cargo de rey de mi cuerpo. Abr\u00eds nuestras piernas, se\u00f1or. Prob\u00e1is a explorarnos con la regia mano. Os place lo que encontr\u00e1is. Me place que ya lo encontr\u00e9is. El dolor en el vientre me indica el tama\u00f1o exacto, el real tama\u00f1o. No soy m\u00e1s que vuestra tormenta, se\u00f1or. Soy yo, yo trueno y yo rayo bajo su peso, majestad. Yo giro, rebelde, campesina regicida, para cambiar de papel. Nos fallaron los c\u00e1lculos. No era tan amplia la cama feudal. Un crujido de hielo. Mi asco, hielo roto tras tu cuello. Mario III rey de Beatriz yace en el suelo. Y un grito, un rayo cegador en el colmillo. Sangre de mi sue\u00f1o, nieve roja en mi s\u00e1bana.<br \/>\nLos imagino vestidos de azul. Boca, tri\u00e1ngulo oscuro silbando en el auricular. Comisar\u00eda. S\u00e9 que estamos en alerta. S\u00e9 que los coches navegan. Mario empieza a oler mal. Vengan a buscarlo.<\/p>\n<p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El rel\u00e1mpago me despert\u00f3 en una ma\u00f1ana que m\u00e1s parec\u00eda una noche de tormenta. 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