{"id":89,"date":"2007-03-23T15:10:10","date_gmt":"2007-03-23T14:10:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/?p=89"},"modified":"2007-03-23T15:10:10","modified_gmt":"2007-03-23T14:10:10","slug":"67-un-instante-por-mariana-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/?p=89","title":{"rendered":"67- Un instante. Por Mariana Paz"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F89&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"View PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F89&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Print Content\" \/><\/a><\/div><p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Su mirada estaba clavada en la pared blanca y desali\u00f1ada del lugar. los ojos negros perdidos en el espacio. <!--more-->Bianca parec\u00eda pensar en algo m\u00e1s, pero en realidad no estaba pensando en nada m\u00e1s, que en lo que siempre pensaba, cuando ser\u00eda el d\u00eda que pudiera dejar, el trabajo de la noche&#8230; mientras contemplaba un punto fijo, que en realidad no exist\u00eda.<br \/>\nSab\u00eda que aquella noche, no ser\u00eda diferente de todas las noches que hab\u00eda vivido, desde hacia mas de dos a\u00f1os, en aquel burdel de mala muerte. En realidad, no es que fuera un lugar que mereciera ser llamado \u201cde mala muerte\u201d, pero ella sab\u00eda que, cada d\u00eda que pasaba all\u00ed, mor\u00eda un poco m\u00e1s, cada segundo, cada minuto, cada hora&#8230; en ese lugar, su coraz\u00f3n se iba convirtiendo en un bloque de hierro, imposible de traspasar. El bullicio de la gente, parec\u00eda no llegar a sus o\u00eddos, la verdad era que, muy poco le importaba lo que los dem\u00e1s pod\u00edan decir&#8230; estaba sentada en la barra del lugar, deleit\u00e1ndose con su mas fiel compa\u00f1ero nocturno, un whisky doble. Su largo cabello negro ondulado, ca\u00eda sobre sus hombros desnudos, como la noche brillante y suave&#8230; su piel blanca y p\u00e1lida como la luna, la hac\u00edan parecer alguna estrella perdida&#8230;. los labios rojos y el vestido rojo corto que llevaba puesto, brazaletes de plata y piedras en sus brazos y mu\u00f1ecas, zapatos cristalinos de mas de quince cent\u00edmetros, la convert\u00edan en una ninfa del bosque. Cualquiera que entrara, quedaba hipnotizado con su belleza fresca y natural. No deber\u00eda tener m\u00e1s de veinte a\u00f1os, pero su aspecto la hac\u00eda parecer una mujer mucho m\u00e1s grande, y en su interior, la experiencia de su triste vida, todav\u00eda no sab\u00eda la edad que le corresponder\u00eda tener, pero no eran veinte a\u00f1os, definitivamente. Lo que la hac\u00eda aun m\u00e1s llamativa, que el resto de las mujeres del lugar&#8230;<br \/>\nSu existencia no hab\u00eda sido nada f\u00e1cil&#8230;. no conoc\u00eda a su padre y su madre era una alcoh\u00f3lica, perdida por alg\u00fan lugar del pobre Buenos Aires, deambulando y pidiendo limosnas para seguir bebiendo sin parar&#8230; si ten\u00eda hermanos, no lo sab\u00eda&#8230; ni tampoco quer\u00eda saberlo o le importaba demasiado poco esa informaci\u00f3n. Hab\u00eda vivido siempre en un orfanato&#8230; donde aprendi\u00f3 como sobrevivir, en este mundo que nada bueno le hab\u00eda dado. All\u00ed aprendi\u00f3 a defenderse de las agresiones nocturnas, all\u00ed perdi\u00f3 su virginidad, bajo el mando de una de las celadoras&#8230; all\u00ed aprendi\u00f3 a dormir con una botella rota debajo de la cama, para asustar a quien se atreviera a enfrentarla&#8230;. entre otras cosas, eso fue lo \u00fanico que conoci\u00f3 siempre&#8230;. defenderse y seguir adelante.<br \/>\nMuy en el fondo, quiz\u00e1s por leer tanto, quiz\u00e1s por so\u00f1ar despierta o dormida, muchas veces en como hubiera sido su vida, si hubiera tenido una verdadera familia, sab\u00eda que eso no era todo lo que exist\u00eda&#8230; Sab\u00eda que deber\u00eda de haber algo mas para ella, si es que exist\u00eda un Dios&#8230; y sin saber porque, ni como, no perd\u00eda la esperanza. Sus sue\u00f1os estaban guardados en un frasquito de cristal, hasta el momento en que ella decidiera abrir la tapa y dejarlos volar, como si fueran mariposas. Por el momento, se limitaba a pasar el tiempo trabajando, para juntar dinero, m\u00e1s r\u00e1pido y f\u00e1cil que ning\u00fan otro trabajo. Al principio fue necesidad, hoy por hoy, era elecci\u00f3n.<br \/>\nMientras pensaba en todo esto, sinti\u00f3 un movimiento a su lado&#8230; el perfume de un hombre, se le meti\u00f3 por la nariz y la inund\u00f3 de una sensaci\u00f3n extra\u00f1a&#8230; hab\u00eda aprendido a escuchar hasta el vuelo de una mosca cuid\u00e1ndose la espalda y el hombre apenas hizo un leve viento al sentarse a su lado&#8230; Bianca gir\u00f3 la cabeza y lo observ\u00f3 sutilmente mientras el extra\u00f1o ped\u00eda un trago al barman. Se qued\u00f3 observando su perfil masculino de hombre joven.<br \/>\nSu voz hab\u00eda sido fuerte, clara y a pesar del ruido del lugar, fue el \u00fanico sonido que ella escuch\u00f3. La voz de \u00e9l. Nunca lo hab\u00eda visto, lo sab\u00eda bien porque conoc\u00eda a todos los hombres que entraban y sal\u00edan de all\u00ed sin excepci\u00f3n, decididamente ella no lo hab\u00eda visto nunca. Tampoco lo hubiera olvidado, si en verdad alguna vez, lo hubiera notado. El segu\u00eda con la vista fija en el barman, mientras este preparada el trago que le hab\u00eda pedido. Estaba vestido de traje gris, tra\u00eda una camisa blanca, una corbata y ten\u00eda el cuello desabrochado. Su cabello dorado como el sol de la ma\u00f1ana, o un campo de trigo, estaba despeinado y le ca\u00eda desprolijamente sobre la frente&#8230; ten\u00eda una mano sosteniendo su mejilla derecha y estaba inmerso en sus pensamientos, como lo hab\u00eda estado ella hacia solo unos segundos antes. Se notaba que reci\u00e9n sal\u00eda de su trabajo, pero era obvio que el hombre sab\u00eda a donde se hab\u00eda metido y era innegable que si estaba all\u00ed era porque solo quer\u00eda una cosa, una mujer&#8230;<br \/>\nJusto cuando iba a ponerse de pie para acercarse a \u00e9l, vio por el rabillo del ojo que se acercaba una de sus compa\u00f1eras del otro lado&#8230; una rubia glamorosa, con un cuerpo voluminoso de tantas operaciones, con la que ella no ten\u00eda buena relaci\u00f3n. Gir\u00f3 su cabeza y vio como desde diferentes puntos, las chicas observaban al extra\u00f1o No se sorprendi\u00f3, estaban acechando como buitres y en cualquier momento se abalanzar\u00edan sobre la carnada. La rubia se arrim\u00f3 al extra\u00f1o y poni\u00e9ndole el brazo sobres sus hombros, le murmur\u00f3 algo al o\u00eddo. En ese momento el joven gir\u00f3 su cabeza para escuchar mejor y se encontr\u00f3 con los ojos negros de Bianca, quien al ser sorprendida mir\u00e1ndolo, se sonroj\u00f3 hasta la ra\u00edz del cabello como hac\u00eda mucho no le suced\u00eda. Al mismo tiempo, su compa\u00f1era gir\u00f3 para ver el motivo de la distracci\u00f3n de \u00e9l y enganch\u00f3 la mirada de Bianca, justo cuando \u00e9sta se daba vuelta. Ella volvi\u00f3 la mirada hacia su vaso de whisky, sin poder comprender que era lo que hab\u00eda sucedido en ese momento fugaz, en el que sus miradas se encontraron. Y maldici\u00e9ndose por haber actuado como una ni\u00f1a inexperta, se tom\u00f3 todo el vaso de una sola vez.<br \/>\n&#8211; Hola.- dijo \u00e9l a su lado. Bianca gir\u00f3 su cabeza, como una gata audaz, levant\u00f3 el ment\u00f3n con soberbia preparada para la lucha.- No saques las u\u00f1as&#8230;- sigui\u00f3 dici\u00e9ndole \u00e9l. Ella lo mir\u00f3 a los ojos y en ese momento supo que nunca hab\u00eda visto ojos tan hermosos. Mirada m\u00e1s transparente, sonrisa m\u00e1s fresca, rostro m\u00e1s perfecto y bello, que el que ten\u00eda en frente. Decididamente era el hombre mas hermoso que hab\u00eda visto en su vida&#8230; y no sab\u00eda si en realidad era as\u00ed o solo a ella le parec\u00eda.<br \/>\n&#8211; Me llamo Manuel&#8230;- Al ver que ella no emit\u00eda sonido, \u00e9l ech\u00f3 la cabeza hacia atr\u00e1s y larg\u00f3 una carcajada. Pero a Bianca no le molest\u00f3, sino que al contrario, la hizo sonre\u00edr y la sonrisa plateada de dientes perfectos dej\u00f3 sin palabras a Manuel. El hombre estaba paralizado con la belleza de la mujercita, que lo hab\u00eda mirado tan profundamente hacia solo unos segundos&#8230;<br \/>\nLos dos lo sab\u00edan&#8230; algo que se hab\u00eda detenido y no fue precisamente el tiempo, cuando sus miradas se encontraron por primera vez&#8230; como si sus vidas pasadas no existieran, como si hubieran nacido desde el momento en que se miraron, algo m\u00e1gico, algo que no pod\u00eda explicarse con palabras&#8230; algo que iba mas all\u00e1 del entendimiento racional de las personas&#8230; de la humanidad&#8230; solamente se pod\u00eda sentir&#8230; y solamente eran pocas las personas que lograban experimentar este sentimiento tan maravilloso en sus vidas, hab\u00eda que estar muy atento&#8230; y ser muy perceptible.<br \/>\nNo necesitaron palabras. El la tom\u00f3 del brazo y la sac\u00f3 del lugar. Ella no dijo ni una palabra. El crey\u00f3 que era muda y no insisti\u00f3. Ella simplemente no pod\u00eda hablar, las palabras se quedaban estancadas en su garganta y sent\u00eda la boca seca de la emoci\u00f3n, de aquella extra\u00f1a sensaci\u00f3n que ten\u00eda dentro suyo y que le hac\u00eda latir el coraz\u00f3n a toda velocidad.<br \/>\nEl cielo parec\u00eda mas estrellado que de costumbre. Las estrellas parec\u00edan brillar m\u00e1s, y Bianca supo, en ese instante, que nunca m\u00e1s, iba a volver a sentir aquella sensaci\u00f3n de vida, como la de ese momento. Manuel, con solo eso, sin saber, sin querer, con su mirada color de mar, hab\u00eda taladrado el bloque y se hab\u00eda introducido en ese coraz\u00f3n averiado sin que ella supiera, quisiera o pudiera detenerlo\u2026<br \/>\nSe amaron como la luna y el sol. Como la lluvia y el viento, como las hojas y los \u00e1rboles, como los \u00e1ngeles cuando cantan al cielo&#8230; Bianca sab\u00eda perfectamente, como si hubiera nacido sabi\u00e9ndolo, que no hab\u00eda conocido el amor hasta el momento en que conoci\u00f3 a Manuel. Con su corta vida, de peque\u00f1as cosas y de esas peque\u00f1as cosas, tan tristes\u2026 no hab\u00eda conocido a nadie que la hiciera sentir, como \u00e9l. \u00bfC\u00f3mo era posible que esto le pasara con solo un encuentro? Ella reconocer\u00eda el amor, apenas lo viera. Y as\u00ed, fue.<br \/>\nSe qued\u00f3 observ\u00e1ndolo mientras dorm\u00eda tranquilamente, en la cama del hotel a donde la hab\u00eda llevado. Su rostro fresco mostraba cansancio&#8230;. Bianca observ\u00f3 cada cent\u00edmetro de su cuerpo, cada mil\u00edmetro de su esbelta silueta, los m\u00fasculos, los brazos, sintiendo cosquillas en la panza, sigui\u00f3 observ\u00e1ndolo hasta que lleg\u00f3 a sus manos suaves&#8230; y algo brillante le llam\u00f3 la atenci\u00f3n, un anillo. No un anillo cualquiera, un anillo de matrimonio. Manuel era casado. No era que esto significara demasiado para las chicas de la noche, que estaban cansadas, hartas, de ver hombres casados\u2026. Pero si significaba mucho para ella.<br \/>\nUn nudo se le hizo en la garganta, se alej\u00f3 como si algo la hubiera quemado. Observ\u00f3 detenidamente la ropa del hombre tirada en el piso y record\u00f3 con una leve sonrisa, el momento de pasi\u00f3n que los hab\u00eda envuelto. Se acerc\u00f3 a los pantalones y tom\u00f3 la billetera. Cuidadosamente, sin hacer ruido la abri\u00f3&#8230; la foto de dos ni\u00f1as sonriendo la asaltaron desde su interior&#8230;<br \/>\nAll\u00ed estaba, desnuda, y no solo de ropa sino desde el interior tambi\u00e9n, frente al \u00fanico hombre que sab\u00eda, le hab\u00eda devuelto las ganas de vivir, que solo hab\u00eda conocido hacia horas, pero que hubiera podido acompa\u00f1ar por el resto de su vida, sin dudarlo y \u00e9l&#8230; ya ten\u00eda una vida&#8230; y ella ya hab\u00eda dejado caer la coraza y era tarde para volverse atr\u00e1s. Pero no era tarde para que \u00e9l la olvidara&#8230; \u00bfAcaso \u00e9l no la hab\u00eda ayudado a despertarse de nuevo? \u00bfno le hab\u00eda regalado hermosos sentimientos haci\u00e9ndole acordar, que estaba viva?<br \/>\nSe levant\u00f3 de la cama, con movimientos tranquilos e inertes, como si le costara realmente mucho el trabajo&#8230; tom\u00f3 su vestido rojo, se puso las medias y los zapatos, tom\u00f3 su cartera y se par\u00f3 al lado de la cama para mirar a Manuel, que aun dorm\u00eda pl\u00e1cidamente.<br \/>\n&#8211; Espero con todo mi coraz\u00f3n, que no olvides esta noche &#8211; Dijo en un murmullo casi silencioso. Dio media vuelta y sin mirar atr\u00e1s, sali\u00f3 a la calle, su mundo.<br \/>\nEl joven abri\u00f3 los ojos&#8230;y tambi\u00e9n murmur\u00f3 algo para si:<br \/>\n&#8211; No la olvidar\u00e9.-<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su mirada estaba clavada en la pared blanca y desali\u00f1ada del lugar. los ojos negros perdidos en el espacio.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/89"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=89"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/89\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=89"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=89"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=89"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}