{"id":90,"date":"2007-03-23T15:13:44","date_gmt":"2007-03-23T14:13:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/?p=90"},"modified":"2007-03-23T15:13:44","modified_gmt":"2007-03-23T14:13:44","slug":"68-la-otra-vida-de-krista-hruska-por-kalos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/?p=90","title":{"rendered":"68- La otra vida de Krista Hru\u0161ka. Por Kal\u00f3s"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F90&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"View PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F90&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\"><img src=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Print Content\" \/><\/a><\/div><p><span style=\"font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Verdana; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">-\u00bfNo eres de aqu\u00ed, verdad? \u2013me dijo en perfecto espa\u00f1ol.<!--more--><br \/>\nLa mujer ten\u00eda alrededor de treinta a\u00f1os. Su voz era dulce y pura, ten\u00eda el sonido del agua.<br \/>\n-No, soy espa\u00f1ol, de Madrid.<br \/>\nSonri\u00f3 con un rictus forzado.<br \/>\nRubia y de cara alargada, ojos marrones y labios finos. Trataba infructuosamente de llevarse un manojo de pelos detr\u00e1s de las orejas. Nervios, pens\u00e9. Mir\u00f3 hacia la calle balanceando la pierna derecha montada sobre la izquierda. Muchos nervios, pens\u00e9. Se volvi\u00f3 hacia m\u00ed y me dio su nombre: Krista. El apellido, que me son\u00f3 a v\u00f3mito de consonantes, no pude retenerlo.<br \/>\n-Soy de Karlovy Vary. Est\u00e1 muy cerca de Praga. \u00bfConoces?<br \/>\nNegu\u00e9 con un \u2018no\u2019 algo brusco sin saber por qu\u00e9.<br \/>\n-He venido a trabajar en Maersk, habr\u00e1s visto los contenedores con letras celestes cerca de la lille havfrue&#8230; \u00bfc\u00f3mo se dice en espa\u00f1ol?<br \/>\n-Sirenita.<br \/>\nSus ojos marrones me llamaban, me ped\u00edan que me metiera en ellos.<br \/>\nSu gesto se oscureci\u00f3 de pronto y me dijo:<br \/>\n-Viv\u00ed en Zaragoza. All\u00ed estudi\u00e9 el idioma por un intercambio universitario.<br \/>\nPidi\u00f3 un vaso de vodka.<br \/>\n-Desde que llegu\u00e9 a Espa\u00f1a me toc\u00f3 vivir una situaci\u00f3n bastante kafkiana. Fui cubierta por un enorme nube oscuro, mejor dicho por un noche eterno.<br \/>\nSe mir\u00f3 las manos. Me divirti\u00f3 el cambio de g\u00e9nero de nube y noche. No la correg\u00ed.<br \/>\n-Encontr\u00e9 a la muerte sentada en el horrible carro -pronunci\u00f3 dificultosamente pero con \u00e9xito tanta R junta-, de la vejez. El lado negro de la existencia.<br \/>\nSu expresi\u00f3n pareci\u00f3 opacarse a\u00fan m\u00e1s. Se hab\u00eda vuelto intelectual, parec\u00eda Kafka reencarnado en unas largas piernas enfundadas en botas hasta las rodillas. Me pareci\u00f3 que andaba por el borde de la cornisa y a punto de lanzarse al vac\u00edo. Quer\u00eda alejarme, pero tambi\u00e9n adentrarme m\u00e1s en aquella mujer. Sus piernas\u2026<br \/>\nLe ped\u00ed que no me contara nada que no quisiera, despu\u00e9s de todo no hac\u00eda ni cinco minutos que nos hab\u00edamos conocido. Al tiempo que rogu\u00e9 para mis adentros que continuase.<br \/>\n-No me hagas caso \u2013me dijo-, quiz\u00e1s alguna otra vez cuente lo de Zaragoza.<br \/>\nEso quer\u00eda decir que nos volver\u00edamos a ver, as\u00ed lo hab\u00eda decidido ella.<br \/>\nSonri\u00f3 con esfuerzo y se bebi\u00f3 el vodka de un trago. Encendi\u00f3 un cigarrillo, cambi\u00f3 el cruce de piernas, apoy\u00f3 un codo sobre la barra y lanz\u00f3 volutas de humo mir\u00e1ndome a los ojos.<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 hace un espa\u00f1ol en estos confines?<br \/>\n-Estudio en la Universidad de Copenhague una especializaci\u00f3n en administraci\u00f3n.<br \/>\nParec\u00eda estar distra\u00edda con algo que la inquietaba y que, obviamente, no me iba a desvelar, ya bastante se hab\u00eda sincerado ante un extra\u00f1o.<br \/>\n-Cuando me gradu\u00e9, pocos meses antes de viajar a Espa\u00f1a, trabaj\u00e9 como profesora en un colegio de Praga, fue bonito, estaba miedosa de pie frente a los alumnos. Lamentablemente dur\u00f3 muy poco.<br \/>\nDesconozco la relaci\u00f3n, pero le cont\u00e9 la historia de Men\u00e9ndez, mi profesor de comienzos de carrera, el de los pelos que le sal\u00edan de las cavidades de las fosas nasales, con los mofletes ca\u00eddos y la mirada clara hacia la nada. A\u00fan me da risa aquella pregunta suya que ninguno entendi\u00f3: \u201c\u00bfSi muere una puta aqu\u00ed, qu\u00e9 efectos tiene en Jap\u00f3n?\u201d. Nos miramos y alguien dijo: \u201c\u00bfUna de lujo o una de la Montera?\u201d. Men\u00e9ndez cambi\u00f3 de tema.<br \/>\nEl apasionamiento mediterr\u00e1neo relatando historias la hicieron mirar a los lados.<br \/>\n-No necesitas hablar tan alto \u2013me rega\u00f1\u00f3-.<br \/>\nQuise saber sobre Franz Kafka y si conoc\u00eda la casa en el castillo; y si era verdad el alo tr\u00e1gico y melanc\u00f3lico del barrio jud\u00edo.<br \/>\n-\u00bfEl Golem todav\u00eda vive en Praga? \u2013le pregunt\u00e9 con jocosidad.<br \/>\nMe respondi\u00f3 que s\u00ed a todo y que la casa del castillo no era m\u00e1s que una librer\u00eda para turistas. A\u00f1adi\u00f3 que ella era jud\u00eda, que ten\u00eda una relaci\u00f3n dif\u00edcil con su padre, casualmente tambi\u00e9n llamado Hermann.<br \/>\n-Tal vez el fr\u00edo, la lluvia y la bruma que cubre a la ciudad durante meses, nos ha hecho a los checos de un car\u00e1cter ajeno a las alegr\u00edas. \u00a1Qu\u00e9 diferentes sois vosotros!<br \/>\nMe limit\u00e9 a sonre\u00edr y a aspirar el aroma a alcohol, clavo de olor, canela y naranja del gl\u00f6gg.<br \/>\nKrista pidi\u00f3 la cuenta de lo que hab\u00eda consumido y con la colilla que estaba a punto de consumirse encendi\u00f3 otro cigarrillo. De refil\u00f3n, se mir\u00f3 en un espejo cuarteado, de esos que son de mal ag\u00fcero, seg\u00fan afirmaba con total seguridad mi abuela. De su bolso sac\u00f3 una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica.<br \/>\n-Sonr\u00ede \u2013me dijo-. Debemos quedar otro d\u00eda para que te la pueda dar \u2013y el flash estall\u00f3 en mis ojos.<br \/>\nPag\u00f3, cogi\u00f3 el ticket del bar y me anot\u00f3 su n\u00famero de tel\u00e9fono. Se calz\u00f3 en la cabeza la ushanka de falso zorro y, sin dejarme a\u00f1adir palabra, me extendi\u00f3 la mano y desapareci\u00f3 con paso r\u00e1pido.<br \/>\nAcab\u00e9 de beber el gl\u00f6gg y me march\u00e9.<br \/>\nEran las seis cuando abandon\u00e9 el caf\u00e9 Kys. Me desaboton\u00e9 el abrigo y el viento fr\u00edo me golpe\u00f3 el pecho&#8230; Las rumorosas barrenadoras levantaban velos de nieve y dejaban una estela blanca tras su paso.<br \/>\nMe sent\u00eda extra\u00f1o, quiz\u00e1s un poco aturdido.<\/p>\n<p>La esper\u00e9 sentado junto a una peque\u00f1a ventana en el piso que hab\u00eda alquilado en un antiguo caser\u00f3n de estilo n\u00f3rdico, en la calle Skinder, cerca de la universidad. La hab\u00eda llamado por tel\u00e9fono y quedamos para cenar unos coloridos sm\u00f8rrebr\u00f8d con arenques y mariscos y unas cervezas.<br \/>\nLa vi cruzar de acera ataviada con un largo abrigo blanco y la misma ushanka falsa de la primera vez, por debajo de la cual se le escapaban unos cabellos rubios, casi albinos. Toc\u00f3 el timbre, le abr\u00ed y subi\u00f3 la escalera. Me dio dos besos y entr\u00f3.<br \/>\nEstaba muy hermosa. Era muy hermosa. No parec\u00eda la mujer triste, sombr\u00eda, del Kys. Ahora parec\u00eda radiante con su sonrisa fresca y hasta algo p\u00edcara que me excit\u00f3.<br \/>\nKrista se qued\u00f3 conmigo aquella noche.<br \/>\nA la ma\u00f1ana siguiente, s\u00e1bado, nos despertamos casi al mediod\u00eda, desayunamos r\u00e1pido y tomamos el tren a Frederikssund, donde Krista quer\u00eda ir por zapatos. Yo insist\u00ed en acompa\u00f1arla, a pesar de su f\u00e9rrea oposici\u00f3n. Acept\u00f3 sin ganas. Pero ced\u00ed a su deseo cuando me pidi\u00f3 que la esperase en una cafeter\u00eda frente al fiordo, que prefer\u00eda ir sola de compras. Reconozco que no me agrad\u00f3, pero no me quedaban m\u00e1s opciones. Estuve leyendo por m\u00e1s de una hora hasta que regres\u00f3 sin haber comprado nada. Su semblante reflejaba el cariz umbr\u00edo con el que la hab\u00eda conocido. Encendi\u00f3 un cigarrillo y me dijo:<br \/>\n-Cuando viv\u00ed en Espa\u00f1a yo no hab\u00eda cumplido a\u00fan veinte a\u00f1os. Me hab\u00eda escapado de Checoslovaquia porque no soportaba m\u00e1s la situaci\u00f3n, las humillaciones, el dolor era muy grande\u2026<br \/>\nYo la escuchaba algo sorprendido por esa s\u00fabita necesidad de confesi\u00f3n.<br \/>\n-En Zaragoza estudi\u00e9 el idioma por necesidad, no por intercambio universitario. Llegu\u00e9 all\u00ed y me fui a vivir durante mucho tiempo con una anciana a la que aseaba, entreten\u00eda y sacaba a pasear como a un perro. Horas y d\u00edas hablando de nada, durmiendo en una habitaci\u00f3n calentada con una estufa, de paredes marrones y con olor a madera vieja y a humedad.<br \/>\nLa o\u00eda sin entender ad\u00f3nde se dirig\u00eda con esa historia. Se retorc\u00eda los dedos por los nervios y encend\u00eda cigarrillos, uno tras otro, sin llegar a consumirlos hasta el final.<br \/>\n-Junto a la casa hab\u00eda un cementerio. Desde la ventana de mi dormitorio pod\u00eda contemplar las cruces, las l\u00e1pidas y los entierros que se suced\u00edan cada ma\u00f1ana, era una escena reiterativa, con m\u00e1s o menos asistentes, pero siempre era lo mismo.<br \/>\n-Krista \u2013le dije- no comprendo esa historia de la vieja con que te hayas tenido que escapar de tu pa\u00eds.<br \/>\n-Mi padre \u2013me dijo con un revoloteo de ojos-. Me tuve que ir por su culpa. \u2013Suspir\u00f3-. Sus manos recorr\u00edan mi culo y mi espalda. Llegaba a la casa con amigos borrachos que tambi\u00e9n me tocaban.<br \/>\nMi boca deb\u00eda estar abierta de una manera peculiar.<br \/>\n-\u00bfPor qu\u00e9 abres la boca como un tonto?<br \/>\nLa observaba al tiempo que intentaba asimilar sus palabras. Pero no me atrev\u00eda a preguntarle nada. S\u00f3lo se me ocurri\u00f3 pensar en el cine.<br \/>\n-Me imagino que est\u00e1s cont\u00e1ndome una desesperante tragedia a lo Lars von Trier.<br \/>\nNo dijo m\u00e1s nada. Me sent\u00ed con rabia por mi comentario est\u00fapido e inc\u00f3modo por su silencio durante todo el viaje de regreso. Al llegar a la estaci\u00f3n de N\u00f8rreport nos separamos con un beso insulso.<br \/>\nSu perfil pas\u00f3 delante de mi cara a trav\u00e9s de los cristales de la ventanilla, mirando fijamente hacia delante.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s pudieron transcurrir unas dos semanas, en las que Krista no respondi\u00f3 a mis llamadas ni me llam\u00f3 ella. Mientras tanto le segu\u00ed dando vueltas a su historia y con cada vuelta que le daba pensaba en el cuerpo que hab\u00eda tocado la \u00fanica noche que dormimos juntos; intentaba rehacer el recorrido que hab\u00edan hecho mis manos y mi boca. Aquello era como la reconstrucci\u00f3n de un crimen, seguir las huellas del asesino. Y me daba asco pensar que hab\u00eda pasado mi lengua por sus piernas largas y su culo resping\u00f3n, sobados por una panda de viejos borrachos.<br \/>\nAl cabo de esas dos semanas, y por casualidad, la vi descendiendo del trasbordador que ven\u00eda de Oslo y que acababa de atracar en el puerto. Llevaba los labios arqueados, vencidos por la tristeza y el brazo de un hombre mayor y regordete la rodeaba por la cintura. Me escond\u00ed detr\u00e1s de un coche para que no me descubriera. Los segu\u00ed hasta el parking y la mano sebosa del tipo baj\u00f3 hasta la redondez del trasero de Krista. Ella no se inmut\u00f3. Los vi montarse en un Mercedes Benz.<br \/>\nA la siguiente noche, o\u00ed el timbre de mi casa. Mir\u00e9 por el balc\u00f3n y reconoc\u00ed la copa de su sombrero. Le abr\u00ed. Tra\u00eda la mirada helada. Se quit\u00f3 el abrigo y le ofrec\u00ed si quer\u00eda tomar algo.<br \/>\n-No, gracias.<br \/>\nAbri\u00f3 la puerta del balc\u00f3n y apoy\u00f3 los brazos desnudos en la barandilla humedecida por el roc\u00edo. Me met\u00ed un trozo de chocolate en la boca y dej\u00e9 que se fuera derritiendo.<br \/>\n-\u00bfSabes algo Krista? \u2013Grit\u00e9 desde adentro-. Me hubiera gustado conocer a Kafka.<br \/>\nSe gir\u00f3 hacia m\u00ed y se apoy\u00f3 de espalda en la barandilla del balc\u00f3n.<br \/>\n-Ser\u00e1 mejor que no volvamos a vernos.<br \/>\n-\u00bfEn qu\u00e9 trabajas?<br \/>\n-No trabajo en Maersk ni voy a comprar ropa a Frederikssund, all\u00ed ten\u00eda una cita.<br \/>\nAbandon\u00f3 el aire g\u00e9lido del balc\u00f3n y, cogi\u00e9ndose las nalgas con las manos, dijo con un orgullo tan falso como la piel de su sombrero:<br \/>\n-\u00c9ste me alimenta desde que escap\u00e9 de Zaragoza en un cami\u00f3n que me dej\u00f3 tirada a las afueras de esta ciudad.<\/p>\n<p>Hoy me ha llegado un sobre a Madrid que, a tener en cuenta los sellos y anotaciones a mano que tiene, debi\u00f3 haber recorrido medio continente hasta hallarme. En el remitente s\u00f3lo hab\u00edan escrito Amsterdam. Lo abr\u00ed y saqu\u00e9 la fotograf\u00eda que Krista me hab\u00eda sacado en el Kys, con un trozo del espejo resquebrajado a mi espalda y destellos de luz de las tulipas. En el reverso de la foto dec\u00eda: Lo prometido. Hasta siempre. K.H<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-\u00bfNo eres de aqu\u00ed, verdad? \u2013me dijo en perfecto espa\u00f1ol.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/90"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=90"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/90\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=90"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=90"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/4certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=90"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}