{"id":102,"date":"2008-04-01T09:33:08","date_gmt":"2008-04-01T08:33:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=102"},"modified":"2008-04-01T09:34:29","modified_gmt":"2008-04-01T08:34:29","slug":"84-alberto-y-su-metamorfosis-por-kafkiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=102","title":{"rendered":"84- Alberto y su metamorf\u00f3sis. Por Kafkiana"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Alberto terminaba de comer el helado de chocolate con pasas de uvas al ron mientras Marta, su mujer, le dec\u00eda, casi en tono suplicante, que si segu\u00eda comiendo de ese modo terminar\u00eda por convertirse en un cerdo.<!--more-->\u00a0\u00abPesas setenta kilos m\u00e1s de lo que deber\u00edas. Deber\u00edas ir al m\u00e9dico urgente&#8230; \u00a1And\u00e1 a saber c\u00f3mo te dar\u00edan los an\u00e1lisis de sangre!&#8230; Ten\u00e9s que empezar a cuidarte&#8230; Date cuenta que cada vez est\u00e1s m\u00e1s parecido a un cerdo que a un hombre\u00bb. Alberto hac\u00eda o\u00eddos sordos, perdiendo su vista en la compotera y segu\u00eda engullendo su tercer helado, luego de las masas finas, los panqueques con dulce de leche, las dos porciones de torta de chocolate con crema extra, una porci\u00f3n de tarta de ricota, la suculenta entrada de quesos y fiambres, los \u00f1oquis para dos, una porci\u00f3n de rabas y luego de mojar el pancito en la salsa blanca de los ravioles de su mujer. <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Ella lo miraba estupefacta, no dejaba de sorprenderse de todo lo que cab\u00eda en el est\u00f3mago de su marido. Ella se asqueaba cada ma\u00f1ana y cada mediod\u00eda que pasaba con su esposo. Agradec\u00eda no estar para la hora de la cena (por suerte, el trabajo le permit\u00eda escapar al espect\u00e1culo de las motos de los delivery desfilando por la puerta de su casa con pilas de cajas de pizza y empanadas). Pero lo que ella m\u00e1s detestaba no era lavar los platos sucios y ordenar los chiqueros con los que se encontraba cuando regresaba a su casa&#8230; \u00a1Eso no era nada comparado con tener que sacar los restos de comida de los bigotes de su marido!&#8230; \u00a1Eso s\u00ed que daba n\u00e1useas!&#8230; \u00a1Y ni hablar de los ronquidos que \u00e9l hac\u00eda por las noches! (y eso que dorm\u00edan en habitaciones separadas).<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" \/><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">El mediod\u00eda de aquel domingo en el restaurante hab\u00eda sido el colmo, nunca hab\u00eda pasado tanta verg\u00fcenza&#8230; La pobre silla de madera no hab\u00eda soportado el peso de Alberto y \u00e9l hab\u00eda ca\u00eddo al piso agarrado del mantel. Una escena inolvidable para todos&#8230; un hombre de un metro sesenta y dos, que pesaba m\u00e1s de cientodiez kilos, ca\u00eddo&#8230; volcado&#8230; revolc\u00e1ndose en el piso entre restos de salsas, \u00f1oquis, ravioles, platos, panes, vino, helado, crema, chocolate&#8230;\u00a0 gru\u00f1endo inentend\u00edbles insultos debido a la cantidad de helado que escup\u00eda por tener la boca llena. Fue necesaria la ayuda de tres mozos, el cocinero y dos comensales para levantarlo. Una vez de pie, termin\u00f3 de tragar lo que le quedaba en la boca, con la manga de la camisa se limpi\u00f3 algunos restos de comida que le quedaron en las comisuras de los labios, agradeci\u00f3 a la fatigada gente que lo hab\u00eda ayudado, pidi\u00f3 otra silla y otro helado \u201cque sea de lim\u00f3n\u201d dijo, \u201ces digestivo\u201d. Marta petrificada en la silla y roja como un tomate, s\u00f3lo pudo ponerse a llorar, \u00abSos un cerdo\u00bb-balbuce\u00f3. \u00c9l quiso decirle que esta hab\u00eda sido su \u00faltima comilona, pero s\u00f3lo pudo pronunciar un entreverado: \u00abOkeinc, ma\u00f1ana empiezo la dieta\u00bb&#8230; <\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Pasada las cuatro de la tarde se fueron del restaurante. Marta al trabajo, Alberto a hacer la digesti\u00f3n en una siesta.\u00a0\u00a0<\/font><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">A la noche, cuando Marta regres\u00f3 del trabajo, oy\u00f3 los habituales ronquidos de su marido, pero not\u00f3 que esta vez parec\u00edan m\u00e1s agudos, como m\u00e1s chillones. Algo preocupada entreabri\u00f3 la puerta del dormitorio de Alberto y asom\u00f3 la cabeza en la habitaci\u00f3n (a donde hac\u00eda mucho tiempo que no entraba), enseguida la sac\u00f3 debido al repulsivo olor que de all\u00ed se emanaba. Era una mezcla del olor de comida rancia, gases\u00a0 intestinales, encierro y humedad. Junto a esa r\u00e1faga nauseabunda salieron como espantadas unas cuantas moscas, que zumbando parec\u00edan agradecerle su intromisi\u00f3n libertadora. \u201cParece que no estoy tan equivocada\u201d-pens\u00f3- \u201cNi las moscas soportan estar demasiado tiempo junto a ti\u201d, y se volvi\u00f3 a la cocina a preparar un t\u00e9.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" \/><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">A la ma\u00f1ana siguiente, cuando Alberto se despert\u00f3 se sinti\u00f3 raro, como que la cama le quedaba un poco grande; quiso sentarse y no pudo, quiso darse vuelta y su espalda tampoco se lo permiti\u00f3. Algo extra\u00f1ado por la situaci\u00f3n, pero no demasiado preocupado, bostez\u00f3 para terminar de despertarse y al llevarse la mano para taparse la boca vi\u00f3 que ya no ten\u00eda cinco dedos. De su brazo, que m\u00e1s bien parec\u00eda no serlo, se asomaba una peque\u00f1a pata peluda con unos cortos dedos y unas grandes pezu\u00f1as. Crey\u00f3 que todav\u00eda estaba so\u00f1ando, como no pod\u00eda pellizcarse se mordi\u00f3 la lengua, sus afilados colmillos le hicieron darse cuenta que ya estaba despierto, que sus dientes eran diferentes y que ten\u00eda hambre. Ten\u00eda que ir a desayunar&#8230; Sacudi\u00e9ndose como si bailara el hula-hula en la cama fue llegando hasta el borde de \u00e9sta y cay\u00f3 al piso haciendo un terrible alboroto. No se le hab\u00eda ocurrido otra forma de llegar al piso. Marta, que estaba en la cocina preparando el desayuno con la radio encendida no hab\u00eda escuchado el bullicio. Alberto se qued\u00f3 quieto unos instantes, para percibir el ambiente y cuando se di\u00f3 cuenta que no hab\u00eda sido o\u00eddo, decidi\u00f3 bajar a desayunar. Suspir\u00f3 prepar\u00e1ndose para escuchar las r\u00e9plicas de su mujer. <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Al salir de la habitaci\u00f3n se encontr\u00f3 con el espejo que adornaba el pasillo. Se qued\u00f3 entre absorto y sorprendido en su nueva imagen. No sab\u00eda si re\u00edrse de lo que estaba viendo o preocuparse y comenzar a llorar&#8230; Eligi\u00f3 la primer opci\u00f3n&#8230; Se vio de cuerpo entero, hac\u00eda mucho que no pod\u00eda hacerlo&#8230; Ya se hab\u00eda olvidado de sus pies, sus rodillas y de alguna otra parte m\u00e1s&#8230; Dio una vuelta sobre s\u00ed mismo y vio que del gris\u00e1ceo y grueso pelaje que cubr\u00eda su lomo resaltaba un peque\u00f1o mech\u00f3n de color blanco. \u00abLe voy a pedir a Marta que me lo ti\u00f1a, no me gusta verme con canas\u00bb, murmur\u00f3. Gir\u00f3 para el otro lado y pudo ver la risue\u00f1a y enroscada cola que le sobresal\u00eda en el trasero \u201cPor fin la cola dura, la envidia de los gordos flojos\u201d y trat\u00f3 de moverla de un lado hacia otro, como hacen los perros, pero no pudo hacerlo. Se mir\u00f3 de frente y le dio mucha risa el tama\u00f1o desproporcionado de sus orejas, casi entre carcajadas dijo despacito para que Marta no lo oiga \u201cVoy a tener que ponerme varios aros para que queden m\u00e1s a la moda\u201d. Sonri\u00f3 mir\u00e1ndose la nueva dentadura, castane\u00f3 los dientes y se alegr\u00f3 porque no tendr\u00eda que ir al dentista el pr\u00f3ximo jueves. Se dio cuenta que estaba desnudo, pero las patas traseras hac\u00edan el trabajo de taparrabos, no habr\u00eda problema. Adem\u00e1s, \u00e9l no trabajaba y la pensi\u00f3n pod\u00eda ir a cobrarla Marta. \u00a1Por fin no ser\u00eda necesario que saliera a la calle! \u00a1Ahora podr\u00eda estar todo el d\u00eda viendo televisi\u00f3n y nadie lo molestar\u00eda! \u00a1Hoy comenzar\u00eda a vivir! \u00a1Si!&#8230; \u00a1Todo lo que har\u00eda ser\u00eda comer, dormir y mirar TV!&#8230; <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Baj\u00f3 las escaleras tropez\u00e1ndose en cada paso, jam\u00e1s hab\u00eda bajado las escaleras en cuatro patas. Era algo que ya aprender\u00eda, no ten\u00eda apuro. Al entrar a la cocina Marta lo mir\u00f3 distra\u00edda y antes de que \u00e9l pudiera decir nada en su defensa; ella le dijo, mucho m\u00e1s calmada de lo que \u00e9l esperaba: \u201cYa sab\u00eda yo que cualquier d\u00eda de estos te me aparec\u00edas as\u00ed en la cocina. Espera que te paso el caf\u00e9 con leche de la taza a un plato, as\u00ed podes desayunar sin ensuciar que est\u00e1 todo limpio\u201d. Y as\u00ed hizo. <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Ese d\u00eda Marta pidi\u00f3 una licencia en el trabajo, y se dedic\u00f3 a la exclusiva tarea de alimentar a su marido. Cuando los vecinos preguntaban por \u00e9l, ella les dec\u00eda que hab\u00eda viajado a conocer a unos parientes en Portugal. \u00c9l siempre dec\u00eda que lo har\u00eda, y nadie dudaba del repentino viaje, ya que muchos ya daban por sentado que al fin, ellos se habr\u00edan separado y cada uno hab\u00eda tomado su camino, m\u00e1s cuando \u00e9l siempre dec\u00eda que su mujer lo ten\u00eda harto con sus r\u00e9plicas. <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Como ella no lo dejaba hablar, para que los vecinos no sospecharan, Alberto fue perdiendo la habilidad de hablar y su vocabulario fue limit\u00e1ndose a uno o dos \u201cOinc oinc\u201d. A las tres o cuatro semanas de estar durante todo el d\u00eda comiendo, Marta comenz\u00f3 a hartarse de cocinar para un insaciable cerdo. Ya no lo dej\u00f3 dormir en la habitaci\u00f3n y lo oblig\u00f3 a cambiar su cama por los trapos que se amontonaban en la cucha de Toby, el grandan\u00e9s de Marta. Perro que al poco tiempo, le prohibi\u00f3 la entrada a la casa. A esa altura de los acontecimientos, para comer, Alberto ahora deb\u00eda conformarse con los restos de Toby (\u201cL\u00e1stima que se come toda la carne y s\u00f3lo deja las verduras y el arroz\u201d, pensaba mientras zambull\u00eda el hocico en el plato) Al acercarse fin de a\u00f1o, se dio cuenta que su mujer preparaba una gran fiesta para todos los vecinos de la cuadra. \u201c\u00a1Por fin se reencontrar\u00eda con sus viejos amigos!\u201d. Esper\u00f3 durante varios d\u00edas que su mujer lo invitara a la fiesta, cada vez que la ve\u00eda colgando ropa chillaba varios \u201coinc oinc\u201d para llamar la atenci\u00f3n de Marta, a los que ella s\u00f3lo le gritaba que se callara, que dejara de hacer tanto ruido.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">El veinticuatro, muy temprano, se acerc\u00f3 Marta con Jorge, el vecino de al lado, Alberto se dio cuenta que \u00faltimamente \u00e9ste visitaba muy seguido a su esposa, \u00e9l tra\u00eda una machaca. Cuando Alberto quiso saludarlo y preguntarle c\u00f3mo andaba, s\u00f3lo le sali\u00f3 una cadena de \u201coinc-oinc\u201d. Su mujer lo miraba tranquila, con una sonrisa en los labios, le acarici\u00f3 la cabeza sin decir ninguna palabra, y lo at\u00f3 del cuello al poste que sostiene la soga de la ropa. Jorge le acariciaba el hombro derecho a su mujer y bromeaba con respecto al escote del vestido de ella. Ante esto, Alberto lanz\u00f3 otra cadena de \u201coinc-oinc\u201d enfadados, celosos, pero no se pudo mover porque su mujer los hab\u00eda atado de tal manera, que se ahorcaba en los movimientos. <\/font><\/p>\n<p>Lo \u00faltimo que escuch\u00f3 de Jorge, su antiguo vecino y amigo, fue: \u201cPobre bicho, parece que se dieran cuenta cuando les llega la hora\u201d. Alberto vio el movimiento de su vecino al alzar la maza; pero cerr\u00f3 los ojos muy fuertes cuando cay\u00f3.<\/p>\n<p><\/font><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto terminaba de comer el helado de chocolate con pasas de uvas al ron mientras Marta, su mujer, le dec\u00eda, casi en tono suplicante, que si segu\u00eda comiendo de ese modo terminar\u00eda por convertirse en un cerdo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/102"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=102"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/102\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=102"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=102"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=102"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}