{"id":114,"date":"2008-04-04T07:47:50","date_gmt":"2008-04-04T06:47:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=114"},"modified":"2008-04-04T09:28:26","modified_gmt":"2008-04-04T08:28:26","slug":"96-la-belleza-sesgada-por-damnatio-memoriae","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=114","title":{"rendered":"96- La belleza sesgada. Por Damnatio Memoriae"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><span lang=\"ES-TRAD\"><span lang=\"ES-TRAD\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 &#8211;<em>\u00bfCu\u00e1nto habr\u00eda de pagarte por la educaci\u00f3n de mi hijo?<br \/>\n<\/em><\/span><em><span lang=\"ES-TRAD\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Mil dracmas.<br \/>\n<\/span><\/em><em><span lang=\"ES-TRAD\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfMil dracmas? \u00a1Por ese precio puedo comprar un esclavo!<br \/>\n<\/span><\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211;<em>Hazlo y as\u00ed tendr\u00e1s dos: Aquel que compres y tu propio hijo.\u201d<\/em><\/span><\/font><\/font><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><span lang=\"ES-TRAD\"><em><br \/>\n<\/em><em><span lang=\"ES-TRAD\" \/><\/em>-&#8230; y a buen seguro que tu padre dar\u00eda por bien empleado el dinero que anualmente me entregar\u00e1 para tu educaci\u00f3n si,<!--more-->\u00a0adem\u00e1s de volcar en ti parte de mis conocimientos, consiguiera que hicieras tuya mi propia vida hasta llegar a reproducirla. Sin embargo, has de ser t\u00fa, Arcantos, quien encuentre una manera propia con la que recorrer el camino antes de intentar la asunci\u00f3n de modelos ajenos, tanto si el modelo elegido fuera yo mismo o fuera resultado de la s\u00edntesis de varios modelos. Has de ser t\u00fa quien dise\u00f1e tu propio modo puesto que la vida que has de vivir es tu vida y no la m\u00eda, ni siquiera la m\u00eda junto con la de otros, por mucha que sea la admiraci\u00f3n que yo o esos otros despertemos en ti. Piensa que toda s\u00edntesis de modelos habr\u00e1 de conjugar, necesariamente, elementos inconciliables que tendr\u00e1n como resultado la elaboraci\u00f3n de una actitud inconsistente y err\u00e1tica. No intento, cr\u00e9eme, evitar con esto tu pregunta acerca de cu\u00e1l es mi actitud ante la vida sino advertirte de que no debes dise\u00f1ar tu vida con retazos de otras vidas, pero, como presiento, por la actitud expectante de tu rostro, que contin\u00faas interesado en una respuesta, te dir\u00e9 que mi actitud ante la vida est\u00e1 presidida por una continua b\u00fasqueda de la belleza en todo aquello en lo que pudiera encontrarse.<br \/>\n-Pero, Menkhaure &#8211;<em>se sorprendi\u00f3 Arcantos<\/em>-, todo cuanto bello hay, si bien numeroso, es asimismo finito, por lo que esa b\u00fasqueda de la que hablas podr\u00eda llegar alg\u00fan d\u00eda a agotarse, desapareciendo, entonces, la raz\u00f3n \u00faltima de la vida. Entiendo, por tanto, que esa actitud vital ha de dise\u00f1arse en funci\u00f3n de aspiraciones no tan limitadas, no tan condicionadas por factores finitos que pudieran llegar a su fin con el paso del tiempo, para que jam\u00e1s pueda derivar en el agotamiento la raz\u00f3n nuclear de la propia vida, pues, en tu modelo, \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00eda en el caso de que llegaras a conocer todo lo bello que ha sido creado?<br \/>\n-Arcantos, intentar responder esa pregunta ser\u00eda como pretender contestar aquella que formulara qu\u00e9 ocurrir\u00eda si aconteciera lo imposible,\u00a0 pues algo as\u00ed jam\u00e1s suceder\u00e1. En cada tiempo vivido siempre aparecer\u00e1 algo desconocido hasta entonces que consiga emocionar a aquel que busca la belleza pues \u00e9sta no reside exclusivamente en la est\u00e9tica de las obras creadas ni en la naturaleza de las personas, de las cuales, por otra parte, pareces olvidarte. He visto todo cuanto bello hay en el mundo conocido debido al largo periplo que me veo obligado a realizar a causa del hereje que gobierna mi pa\u00eds. He le\u00eddo, entre otras muchas obras, las m\u00e1s significativas de los grandes hombres que alumbr\u00f3 vuestra tierra; he visitado todas las grandes construcciones de mi pa\u00eds y conozco tambi\u00e9n las m\u00e1s significativas del vuestro as\u00ed como las de los pa\u00edses situados m\u00e1s all\u00e1 del Helesponto, por lo cual, si la b\u00fasqueda de la belleza se limitara exclusivamente a lo susceptible de ser conocido, podr\u00eda detener ya mi b\u00fasqueda m\u00e1xime cuando tambi\u00e9n he encontrado la belleza de las gentes en Maat-Ra, sacerdotisa de Wadjet en Buto, pues nadie, conocido o desconocido, podr\u00e1 reunir jam\u00e1s sus cualidades, ni siquiera modelando un nuevo ser tras haber extra\u00eddo de los mejores sus mejores cualidades. Sin embargo, en esa b\u00fasqueda contin\u00fao porque siempre habr\u00e1 un lugar, una palabra, una obra desconocida hasta entonces que a m\u00ed logre conmoverme.<br \/>\n<em>Tres meses despu\u00e9s de aquella brumosa tarde transcurrida en los jardines del Cer\u00e1mico, la nueva situaci\u00f3n creada en Tebas como consecuencia del magnicidio acaecido en Amarna hac\u00eda ya posible el regreso de Menkhaure a su templo de Abydos sin que por ello su vida resultara amenazada. Cuando el desvencijado trirreme que lo devolv\u00eda al Pa\u00eds de las Dos Tierras enfilaba la bocana del puerto de Falero, Arcantos, que lo acompa\u00f1aba, interpel\u00f3 a su tutor:<br \/>\n<\/em>-Maestro, siguiendo tu consejo, no pretender\u00e9 hacer tus ideas las m\u00edas, porque, en efecto, no debo aspirar a resultar ser una mala r\u00e9plica de Menkhaure sino el mejor Arcantos posible, pero he pensado muchas veces en aquella conversaci\u00f3n que mantuvimos meses atr\u00e1s acerca de la actitud ante la vida en la que manifestabas tu af\u00e1n continuo de encontrar la belleza, y, ante ello: \u00bfC\u00f3mo es posible que una parte de ella, la belleza en las gentes, la des por encontrada de manera definitiva en aquella sacerdotisa que nombrabas? T\u00fa sabes de nuestra mutabilidad y a buen seguro conoces el di\u00e1logo entre Sol\u00f3n y Creso acerca de la felicidad que recomienda hacer balance de la vida s\u00f3lo cuando \u00e9sta concluya.<br \/>\n-Claro, Arcantos, claro que lo conozco. Por suerte o por desgracia he permanecido en Atenas el tiempo suficiente como para conocer vuestras tradiciones, pero a\u00fan estando de acuerdo con Sol\u00f3n, no renuncio a lo dicho con respecto a Maat-Ra \u2013<em>replic\u00f3 Menkhaure, suspendiendo las palabras en el aire como hace quien, lejos de intentar zanjar un di\u00e1logo, pretende continuarlo incitando a su interlocutor a defender sus argumentos con mayor vigor. Para Menkhaure, Arcantos era su disc\u00edpulo, no un rival dial\u00e9ctico.<\/em><br \/>\n-Sin embargo, t\u00fa sabes que el hombre cambia sustancialmente a lo largo de la vida y, siendo as\u00ed, no entiendo que digas que en ella has encontrado de manera definitiva la manifestaci\u00f3n de la belleza. A lo sumo podr\u00e1s decir, a mi juicio, que has encontrado en ella una belleza temporal en espera de que contin\u00fae bella hasta el final de sus d\u00edas.<br \/>\n-Sab\u00eda que algo as\u00ed dir\u00edas desde el momento que has hecho referencia al di\u00e1logo que has citado, pero no veas inconsistencia en cuanto he dicho respecto de la sacerdotisa pues ese convencimiento no sufre amenaza alguna pese a que lo tamices con el factor tiempo. Esa certeza es para m\u00ed tan s\u00f3lida que ni siquiera al tiempo teme.<br \/>\n-Pero, maestro, la belleza que has encontrado en Maat-Ra es la belleza observada en un momento de su vida. Quiz\u00e1 no sepa explicarme, aunque lo intentar\u00e9. Imagina un busto que reproduzca con toda fidelidad los rasgos de aquel en cuya memoria fue esculpido. En un principio, todos podemos reconocer en \u00e9l a quien representa, pero m\u00e1s adelante apenas habr\u00e1 similitud entre ellos ya que tanto el busto como el personaje habr\u00e1n cambiado y ya no se reproducir\u00e1n mutuamente; del mismo modo que nadie puede embarcar dos veces en una nave como en la que navegamos, pues, a la segunda oportunidad que lo intentara, ni ser\u00eda ya el mismo hombre ni ser\u00eda ya la misma nave en la que aquel pretendiera embarcar.<br \/>\n-Tu argumento es brillante, muy brillante \u2013<em>replic\u00f3 Menkhaure, acompa\u00f1ando la respuesta de la gestualidad precisa para que Arcantos percibiera que se enorgullec\u00eda de tener un disc\u00edpulo as\u00ed-, <\/em>pero su consistencia resulta ser tan s\u00f3lo aparente al contener escondido un notable sesgo en sus entra\u00f1as, sesgo que, te prevengo para el futuro, habr\u00e1s de buscar en todo aquello que oigas pues gran parte de las argumentaciones lo contienen, incluso las aparentemente irrefutables, como un monstruo embozado que habita la sima de las palabras hasta conseguir viciarlas.<br \/>\n-\u00bfA qu\u00e9 sesgo te refieres? <em>\u2013pregunt\u00f3 Arcantos, en cierta manera deseando que el maestro desmontara todo aquello que tanto le hab\u00eda costado dar forma en su mente, pues, al fin y al cabo, lo que le llevaba a Abydos era aprender de Menkhaure, no derrotarlo en una contienda verbal.<br \/>\n<\/em>-Arcantos, el sesgo que se esconde en tu razonamiento consiste en considerar la apariencia de la materia como exclusivo soporte de la belleza, sin aludir en ning\u00fan momento a su composici\u00f3n, limit\u00e1ndote \u00fanicamente a \u201cc\u00f3mo\u201d es el busto sin tener en cuenta al mismo tiempo \u201cde qu\u00e9\u201d est\u00e1 hecho. Vuestros kouroi, esculpidos en arenisca, cierto es, pasado el tiempo no reproducen a aquellos en cuya memoria se concibieron. Sin embargo, cuando lleguemos a Gizeh, observa la estatua de Khefren, esculpida en diorita; sus m\u00e1s de mil a\u00f1os no le han restado ni un \u00e1pice de esplendor.<br \/>\n-Menkhaure \u2013<em>se removi\u00f3 Arcantos atisbando un resquicio de debilidad en las palabras del tutor-, <\/em>he dicho que no s\u00f3lo muta el busto sino el busto junto al representado, mientras que t\u00fa s\u00f3lo te refieres al primero para avalar tu tesis.<br \/>\n-As\u00ed es, Arcantos \u2013<em>sonri\u00f3 Menkhaure ti\u00f1endo de conmiseraci\u00f3n su sonrisa-. <\/em>Continuaba mi argumentaci\u00f3n sin advertirte de haber introducido en ella un sesgo de los que hablaba con el prop\u00f3sito de saber si ser\u00edas capaz de descubrirlo. Me congratulo de que lo hayas hecho, pero ahora, evitando cualquier ardid, piensa, utilizando un ejemplo similar, en el auriga que representa a Ger\u00f3n en el t\u00e9menos de Delfos. Est\u00e1 realizado en bronce y resulta previsible que, en efecto, mute con el tiempo, pero la clave de esa mutaci\u00f3n est\u00e1 en qu\u00e9 medida cabe esperar que cambie atendiendo a esa aleaci\u00f3n con la que fue realizado. \u00bfQu\u00e9 esperas, Arcantos, en qu\u00e9 pueda convertirse ese auriga con el paso del tiempo? En nada distinto de el auriga que es. A lo sumo se cubrir\u00e1 con una p\u00e1tina de \u00f3xido verdoso que aumentar\u00e1, m\u00e1s si cabe, su belleza, o acaso, \u00bfhas visto alguna vez que el bronce se comporte como la arenisca? No, Arcantos, no. La incertidumbre, en efecto, preside nuestras vidas, pero podemos combatirla con \u00e9xito utilizando la prognosis, deduciendo con ella adonde es previsible llegar en funci\u00f3n del punto del que partimos. Si as\u00ed lo haces, la niebla de la incertidumbre jam\u00e1s te cegar\u00e1, jam\u00e1s te dejar\u00e1 inerme. De esta manera, volviendo a Maat-Ra, tambi\u00e9n es previsible que el tiempo no consiga otra cosa que aumentar su belleza al cubrirla con la p\u00e1tina invisible formada por la sedimentaci\u00f3n de lo vivido. Contra la incertidumbre, Arcantos, prognosis. Ella te llevar\u00e1 a la certeza, y \u00e9sta, a no dudar.<br \/>\n<em>Quiz\u00e1 no fuera intenci\u00f3n de Menkhaure dar por terminado ah\u00ed el di\u00e1logo, aunque la contundencia con que sonaron sus \u00faltimas palabras as\u00ed parec\u00eda indicarlo. Sin embargo, Arcantos insisti\u00f3 una vez m\u00e1s:<br \/>\n<\/em>-Menkhaure, la belleza que encontramos en las gentes es producto de la imagen que proyectan hacia nosotros, la cual est\u00e1 condicionada, ciertamente, por lo que ellas mismas nos muestran, pero tambi\u00e9n, justo es reconocerlo, por todo aquello con que nosotros mismos contribuimos a su elaboraci\u00f3n movidos por el deseo, la deducci\u00f3n o la idealizaci\u00f3n. Si es as\u00ed, y sin referirme concretamente a la sacerdotisa, imagina a alguien que habitualmente se mueva entre la impostura, entre la mentira. No en la mentira banal sino en la mentira bien tramada, en la mentira bien urdida; la mentira tenida como raz\u00f3n de vida de la misma forma que t\u00fa tienes como tal la b\u00fasqueda de la belleza. No hablo de la mentira utilizada como un recurso ocasional, de la mentira empleada como una m\u00e1scara que eventualmente nos protege ante una amenaza, sino de la mentira que se hace ser, que adquiere corporeidad, de la mentira que se hace carne con la propia carne. Si de esa mentira hablamos, \u00bfexiste mayor ardid?, \u00bfexiste mayor sesgo en la elaboraci\u00f3n de una imagen, a la que, en funci\u00f3n de \u00e9l, podemos considerar as\u00ed err\u00f3neamente bella?<br \/>\n<span \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Nadie supo jam\u00e1s si el repentino silencio del maestro fue producto del infortunio o de la desesperaci\u00f3n; del infausto azar o del desconsuelo derivado de no haber tenido en cuenta el sesgo m\u00e1s universal. Quiz\u00e1s un accidente o quiz\u00e1s el no haber podido hacer frente al hecho de carecer, en el momento en que m\u00e1s la necesitaba, de una respuesta que continuara dando aliento a su vida. Sea como fuere, Arcantos, en lugar de la esperada\u00a0 r\u00e9plica, s\u00f3lo oy\u00f3 un desesperado y desgarrador grito: \u201c\u00a1Salvad a Menkhaure!\u201d, mientras varios hombres se arremolinaban en la amura del trirreme se\u00f1alando el lugar por donde el sacerdote se hab\u00eda precipitado al mar. Quiz\u00e1s por azar, pero quiz\u00e1s tras haber elegido, ya para siempre, el silencio. Quiz\u00e1s tras haber elegido como raz\u00f3n de vida, esa vez, no ya la belleza, sino la muerte.<br \/>\n<\/em>&#8212;<\/span><\/font><\/font><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><span lang=\"ES-TRAD\"><\/p>\n<p \/><\/span><\/font><\/font><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 &#8211;\u00bfCu\u00e1nto habr\u00eda de pagarte por la educaci\u00f3n de mi hijo? \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Mil dracmas. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfMil dracmas? \u00a1Por ese precio puedo comprar un esclavo! \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211;Hazlo y as\u00ed tendr\u00e1s dos: Aquel que compres y tu propio hijo.\u201d -&#8230; y a buen seguro que tu padre dar\u00eda por bien empleado el dinero que anualmente me [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/114"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=114"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/114\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=114"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=114"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=114"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}