{"id":116,"date":"2008-04-04T08:47:00","date_gmt":"2008-04-04T07:47:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=116"},"modified":"2008-04-04T09:03:56","modified_gmt":"2008-04-04T08:03:56","slug":"98-cine-al-aire-libre-por-el-farol-del-yerta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=116","title":{"rendered":"98- Cine al aire libre. Por El farol del yerta"},"content":{"rendered":"<p><strong><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">En \u00abLa quimera del oro\u00bb Carlitos<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><\/strong><strong><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0es m\u00e1s h\u00e9roe que nunca,<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><\/strong><strong><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">porque no sucumbe a la fuerza de la naturaleza.<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">(Comentario period\u00edstico sobre el film).<\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\"><strong><em><br \/>\n<\/em><\/strong><\/font><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><!--more-->\u00a0<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Hac\u00eda mucho que no llov\u00eda \u00bfa\u00f1os? Las nubes de polvo se levantaban tras el viento seco\u00a0 como filo del infierno. El sol no atenuaba ni siquiera en el ocaso el calor del d\u00eda. Por las noches las estrellas brillaban atentas, refrescando las piedras con la brisa helada del desierto nocturno que se permite esas pocas horas de duro contraste.<\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">La tierra \u00e1rida, bajo el cielo impiadoso del mediod\u00eda reflejaba los lagos espejados que se esfumaban a medida que apresur\u00e1bamos el paso. Las lagartijas\u00a0\u00a0 permanecen como<strong> <\/strong>\u00fanicos testigos visibles del mon\u00f3tono paso del tiempo en Atacama.\u00a0 <\/font><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">La cordillera de la costa frenaba los vientos del mar en la ladera oeste y Los Andes eran la aduana que reten\u00eda todo contrabando de brisa fresca del centro del continente, dentro de ese presidio de para\u00edso donde<strong> <\/strong>la naturaleza\u00a0 atrap\u00f3 a sus habitantes.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Encerrado<strong> <\/strong>en la rutina del cansino transcurrir se desgastaba\u00a0 el descanso dominguero de Atanor Quipilque, mientras tomaba un pisquito con hielo al levantarse de la siesta para apurar el final de la tarde. \u00c9l era el \u00fanico en el bar solitario del pueblo por donde entraba el desierto para dejar las huellas sensibles de\u00a0 su presencia en la vajilla barata que dorm\u00eda sobre el esta\u00f1o polvoriento.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">El pulpero se hab\u00eda metido en el refugio de su habitaci\u00f3n dejando que las r\u00e1fagas del ventilador rebotaran en su camiseta blanca amarronada y aplacaran el sudor del atardecer. Con un ojo entreabierto y el otro cerrado,\u00a0 con los o\u00eddos atentos al sal\u00f3n, dejaba que el resto del voluminoso cuerpo continuara con la larga siesta.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Las salitreras desped\u00edan su polvo blanco que flotaba cortando los labios de los pampinos como la pobreza corta la justicia en dos. Con el ventoso capricho que detectaba la veleta, una casa de adobe perdida entre adobes sin saber que hay otros mundos m\u00e1s all\u00e1 de las piedras dorm\u00eda en la mezcla letal del calor y el alcohol con la historia de la humanidad. Piel y tierra resquebrajada por el calendario mientras el porvenir talla esculpiendo hondo los sue\u00f1os escondidos de rebeli\u00f3n.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">El chiflido de una bisagra sin grasa cortaba el silencio en el abrir y cerrar de las celos\u00edas, \u00fanico rond\u00edn que recorr\u00eda las calles quebradas\u00a0 por los vientos.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Don Atanor mir\u00f3 el recuadro blanco: letras negras y un dibujo\u00a0 de galera y de bast\u00f3n con bigotes recortados en un cuadrado sobre el labio superior de una boca cerrada anunciaban el \u00fanico cartel de diversi\u00f3n semanal.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Sab\u00eda que la plaza\u00a0 se iba a llenar ese mismo anochecer aprovechando la gratuidad de la funci\u00f3n organizada por la comisi\u00f3n del museo regional. Seguramente recibir\u00eda los saludos de muchos viejos conocidos que sobre sillas de maderas,\u00a0 desplegadas como butacas mirar\u00edan a la pantalla ubicada\u00a0 de espalda a la iglesia.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">A su paso, los compadres se levantar\u00edan preguntando por su suerte, por inter\u00e9s o por compromiso, sabiendo que sus hombros se iban a encoger\u00a0 igual que siempre, y despu\u00e9s una sonrisa y una palmada, que le permitieran continuar a su lugar.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Estar\u00eda el jefe de carabineros, su lugarteniente vigilando el orden, la maestra,\u00a0 su auxiliar repasando los ausentes del a\u00f1o lectivo. El almacenero, su despachante,\u00a0 tratando de cobrar las cuentas mensuales de la magra comida que los espectadores hab\u00edan retirado el \u00faltimo mes<strong>.<\/strong>\u00a0 Toda la peonada, con las mujeres y los ni\u00f1os en primera fila, iban a disfrutar de\u00a0 un Carlitos que burla sin sonido a la autoridad policial,\u00a0 esquiva \u00a0las letras\u00a0 de la educaci\u00f3n formal (que est\u00e1ticas explican la acci\u00f3n en carteles negros) que no remedia la ignorancia y sobre todo escondi\u00e9ndose del cobrador.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Se iban a ilusionar con \u00e9l buscando el oro extra\u00eddo del fondo de esta tierra. Tampoco lo encuentran los pobres, ni en Alaska ni en Atacama. La misma quimera\u00a0 proyectaban los ilusionistas en la pantalla y en los corazones de los presentes.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Los solteros, all\u00e1 en el fondo de la noche,\u00a0 volver\u00edan a re\u00edr, entre sorbo y sorbo de aguardiente por el correr del c\u00f3mico gambeteando su misma pobreza. \u00a0Tambi\u00e9n ese sinsabor del amor perdido, que de reojo pod\u00edan ver del brazo de quienes ocupaban su lugar<strong><s>,<\/s><\/strong> enternec\u00eda a las mujeres\u00a0 y\u00a0 apuraba el trago de chicha de los hombres.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Don Atanor coment\u00f3 que Carlitos sufr\u00eda la misma incomprensi\u00f3n suya, pero el cartel \u00a0en la pared no respondi\u00f3 su lamento. El sab\u00eda de estas cosas, por su vida, y porque durante todo el mes hab\u00eda visto el anuncio que alguien le cont\u00f3 dec\u00eda inconfundible \u201cDomingo Funci\u00f3n: \u00a0Carlitos en la Quimera del oro\u201d<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Pod\u00eda imaginar las escenas vistas cada noche dominical de ese mes de enero. Se sirvi\u00f3 el cuarto o quinto pisco aunque no ten\u00eda m\u00e1s hielo. Hab\u00eda perdido la cuenta con la distracci\u00f3n del afiche, pero sab\u00eda que la botella hab\u00eda bajado hasta la mitad.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">La injusticia hab\u00eda querido que luego de la huelga grande de las salitreras debiera purgar a\u00f1os de c\u00e1rcel y desocupaci\u00f3n, en el\u00a0 olvido de su desierto. Su familia se fue disgregando con la necesidad y sus amigos se fueron yendo. Unos emigraron, los otros no soportaron.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Por eso todos\u00a0 miraban su edad con\u00a0 compasi\u00f3n. Cuando debi\u00f3 exigir un nuevo conchabo a la libertad, nadie le reproch\u00f3 nada. Jur\u00f3 que ya no hablar\u00eda m\u00e1s de sindicatos y pol\u00edtica y obtuvo este nuevo trabajo en la mina. Sin testigos, el actor volvi\u00f3 a filmar luego que fue silenciado, salvando las distancias y con parecido destino. Por promesas\u00a0 de silencio cumplidas y destrezas laborales adquiridas, hac\u00eda ya a\u00f1os que hab\u00eda retornado al trabajo por un pu\u00f1ado de vales de lunes a s\u00e1bado y unos piscos los domingos. Ese d\u00eda hab\u00eda bebido m\u00e1s de la cuenta, y tambi\u00e9n el\u00a0 prolongado sue\u00f1o del due\u00f1o del bar se lo hab\u00eda permitido.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">A la hora del cine, el cielo gris disimulaba el verano en el invierno del Altiplano en la altura des\u00e9rtica de la pampa chilena. La corriente del Ni\u00f1o alojada en el Pac\u00edfico a la altura del Per\u00fa jugueteaba esos a\u00f1os con picard\u00eda apurando las fechas\u00a0 de la muerte de la estaci\u00f3n estival. El calor era m\u00e1s intenso pero m\u00e1s corto.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">La bebida no le dej\u00f3 ver que ese d\u00eda las estrellas curiosamente hab\u00edan fallado a la cita de uno de los cielos m\u00e1s l\u00edmpidos de esta Tierra.\u00a0 Tambaleando sali\u00f3 por la abertura desnuda, sin puerta y casi tropez\u00f3 con la piedra que saludaba a los parroquianos, llevando la cuenta\u00a0 como\u00a0 solterona chismosa de sus borracheras. Dio un giro sobre el poste imaginario de la inconciencia et\u00edlica y supo que s\u00f3lo sus pies lo conduc\u00edan por el sendero resbaloso de la soledad. <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Fue para el cine al aire libre, en b\u00fasqueda de platea preferencial, para\u00a0 que esa noche \u00e9l y\u00a0 Carlitos se contaran sus penas. Al llegar y sin que se diera cuenta, cayeron las primeras gotas. Espaciadas, gruesas, fueron perforando el suelo y ahuyentando las pocas personas que quedaban. \u00a0Un solo rel\u00e1mpago sin truenos turb\u00f3 la negra noche que cubr\u00eda la plaza sin \u00e1rboles y con mucha tierra. Las casas\u00a0 permanecieron con las ventanas bajas y\u00a0 las puertas cerradas. El chaparr\u00f3n fuerte fue el preanuncio de algo no acostumbrado que acobard\u00f3 a todos, menos a Quipilque. Somnoliento e incoherente aguardaba el comienzo apoyado irreverente sobre la estatua del dictador Pinochet.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">No hubo preparativos, tampoco espectadores. La pantalla y el proyector quedaron guardados en el museo minero igual que las proclamas de antes, para mejor ocasi\u00f3n.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">La lluvia ins\u00f3litamente se intensificaba mientras \u00e9l llamaba a Carlitos al encuentro casi con desesperaci\u00f3n, implorando como se le reza\u00a0 a lo santos el milagro de la sanaci\u00f3n. Los gritos despertaron al carabinero, ya pasada la medianoche, quien se dio cuenta que era Atanor Quipilque. Como todos los domingos, Atanor estaba primero en la fila queriendo ver la proyecci\u00f3n. Pero esta vez\u00a0 a un costado, tirado junto a una botella\u00a0 vac\u00eda de Capel.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Esa noche, para desconcertar al desierto, llovi\u00f3, llovi\u00f3 y no par\u00f3. A los empujones como el ogro de cejas grandes que castigaba a Chapl\u00edn en el celuloide, lo levantaron entre dos. Se sacudi\u00f3 la ropa mojada en igual gesto como levita imaginaria aunque sin el bast\u00f3n. Camin\u00f3 unos metros con los pies abiertos para no caerse. Pudo leer en los labios los insultos y los reproches lejanos.<strong> <\/strong>Como en una pel\u00edcula muda\u00a0 y sin comprender qu\u00e9 estaba pasando, tom\u00f3 el camino del regreso a su casa.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">A\u00a0 poco de andar dificultoso, apenas pudo mirar al costado. Vio que alguien iba a su lado. Su acompa\u00f1ante lo salud\u00f3 levant\u00e1ndose el bomb\u00edn y le prest\u00f3 un bast\u00f3n. Se tomaron del brazo, y comenzaron a re\u00edr como si fueran chicos. Atanor Quipilque y Charles Chaplin viajaron \u00a0juntos por un camino embarrado.<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En \u00abLa quimera del oro\u00bb Carlitos \u00a0es m\u00e1s h\u00e9roe que nunca, porque no sucumbe a la fuerza de la naturaleza. 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