{"id":127,"date":"2008-04-05T11:45:07","date_gmt":"2008-04-05T10:45:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=127"},"modified":"2008-05-15T18:00:49","modified_gmt":"2008-05-15T17:00:49","slug":"108-1984-por-rosalia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=127","title":{"rendered":"108- 1984. Por Rosal\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\"><strong>1984<br \/>\n<\/strong><u>Ella<br \/>\n<\/u>Se conocieron una noche de verano. Dec\u00edan que Madrid era la capital del mundo, pero ellos sab\u00edan que s\u00f3lo era una f\u00e1brica de sue\u00f1os.<!--more-->\u00a0<img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"More...\" height=\"10\" alt=\"More...\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/wp-includes\/js\/tinymce\/themes\/advanced\/images\/spacer.gif\" width=\"590\" \/><\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Sal\u00edan mucho. A veces el amanecer les sorprend\u00eda en El Retiro o corriendo por el Viaducto, siempre con la boca amarga por la cerveza y la m\u00fasica de Radio Futura retumbando en el pecho. Ten\u00edan 20 a\u00f1os.<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Ella estudiaba en la facultad y all\u00ed aprendi\u00f3 a defenderse del miedo leyendo y jugando al mus en la cafeter\u00eda. Apenas iba a clase y casi nunca se presentaba a los ex\u00e1menes de manera que su paso por la universidad promet\u00eda ser muy largo, pero trabajaba por las tardes y eso la libraba de las cr\u00edticas de la familia y de los compa\u00f1eros serios. No aprobar el curso era su peculiar forma de luchar contra el paso del tiempo. Le asustaba llegar a la madurez. Nada le daba m\u00e1s inseguridad que cumplir a\u00f1os, y cuando sent\u00eda que el futuro le robaba la calma, hu\u00eda al Blue, el bar m\u00e1s cutre del centro de la ciudad. All\u00ed siempre hab\u00eda refugiados. J\u00f3venes que escond\u00edan sus angustias en una jarra de cerveza. Estudiantes, currantes, vagos, horteras y rockers, y hasta alg\u00fan pijo que se hab\u00eda atrevido a pasar la frontera de la madrugada fuera de Pozuelo.<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Unas de esas noches de huida le conoci\u00f3. Estaba all\u00ed con unos amigos, chapoteando entre un maxi de cerveza y medio oculto tras una cortina de marihuana. No era su tipo, nunca le fue, pero se miraron y ya no encontr\u00f3 la forma de evitar que le chupara la voluntad.<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\"> <\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Se acerc\u00f3 despacio. Hoy hay poca gente por aqu\u00ed, se nota que es d\u00eda de diario. S\u00ed, s\u00f3lo salimos los m\u00e1s desesperados. Y la mir\u00f3 con ojos sorprendidos, como quien se sabe descubierto robando un disco o meando en plena calle. Bebieron mucho, hablaron del concierto de los Rolling, de Falcon Crest, de su barrio. \u00c9l trabajaba en un taller y pintaba cuando estaba muy borracho. Ella se convirti\u00f3 en una chica lista que llegar\u00eda lejos, ya ver\u00e1s, dentro de unos a\u00f1os me llamas y me cuentas.<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Cuando estuvieron lo suficientemente borrachos como para no pensar, se besaron en las calles m\u00e1s oscuras del centro de Madrid. Yo tengo novio, t\u00edo, esto es s\u00f3lo una escapada. Y yo no me enamoro, as\u00ed que ma\u00f1ana olv\u00eddate. Pero no dejaron de tocarse, de abrazarse como locos, ri\u00e9ndose, jugando, corriendo por las calles m\u00e1s oscuras de Madrid. Ma\u00f1ana no vas acordarte de nada, repet\u00eda, esto es una chorrada, olv\u00eddate de mi, a mi no me gusta estar con nadie.<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Volvi\u00f3 noche tras noche a ese garito. Y noche tras noche durante aquel verano se besaron por las calles, por los rincones del Retiro, entre los coches de Bail\u00e9n. Cualquier espacio era proclive al amor. Se desped\u00edan al amanecer siempre con la misma palabra. Olv\u00eddame<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Y la olvid\u00f3.<\/p>\n<p>Pero ella no pudo<\/p>\n<p>Segu\u00eda yendo al Blue casi todas las noches. A veces sola, otras con su pareja, sus amigos\u2026 siempre busc\u00e1ndole. Recordaba sus vaqueros viejos, la camiseta negra, la apariencia de macarra de barrio al que no le pegaban nada esos ojos negros, sombr\u00edos, como de quien ha conocido la\u00a0 muerte antes de tiempo. Pero nunca estaba.<\/p>\n<p>El Blue lo cerraron unos meses despu\u00e9s de que terminara la carrera. Maldita\u00a0 casualidad que la hizo sentir la bofetada de la madurez poco antes de cumplir los 30.Y como no pudo defenderse, puso la otra mejilla. Se caso con su novio del barrio, y dej\u00f3 que los a\u00f1os le hicieran crecer el vientre, pero dos hijos no le hicieron olvidar su mirada. Ni sus besos. Ni el sabor del sexo en el asfalto.<\/p>\n<p>La vida, sin embargo, era un regalo de tranquilidad. Puso su memoria en la estanter\u00eda de los discos de vinilo, y cambi\u00f3 los tapices de Marruecos por muebles noruegos. Ya era mayor para seguir yendo a conciertos y, desde luego, no quer\u00eda volver a las locuras de los veinte a\u00f1os. Un porro de vez en cuando con los amigos y alg\u00fan escarceo los viernes de marcha sin las parejas, pero nada que pusiera en peligro su apacible, dulce, segura y aburrida vida familiar. Cuando una ya ha vivido lo suficiente, lo \u00fanico que echa de menos es su cama cuando tiene que viajar.<\/p>\n<p><u>\u00c9l<br \/>\n<\/u><\/p>\n<p>Malditas las ganas que ten\u00eda esa noche de salir, estaba muy cansado de currar desde las ocho, pero necesitaba emborracharse, comprobar que la vida empezaba fuera de las cuatro paredes del taller de mec\u00e1nica del barrio donde trabajaba como auxiliar.<\/p>\n<p>Hac\u00eda muchos d\u00edas que no quer\u00eda quedarse en los garitos de siempre. Algo dentro le pon\u00eda rumbo al centro de la ciudad. Le encantaba Madrid en oto\u00f1o. Le parec\u00eda una horterada, pero reconoc\u00eda que \u00e9l tambi\u00e9n hab\u00eda pintado sus cielos al atardecer.<\/p>\n<p>Eso s\u00ed, le jod\u00eda esa gente que iba de progre y que infectaba los garitos del centro, no soportaba a los modernos que se jactaban de vivir del arte. \u00c9l curraba, y pasaba de la movida, pero le molaba pintar, y lo hac\u00eda porque no se le daba mal, pero nunca pens\u00f3 vivir de eso, a esas cosas se dedicaban los pijos, y \u00e9l s\u00f3lo era un chaval de barrio que ten\u00eda que trabajar ajustando piezas para ayudar en casa.<\/p>\n<p>Por aquello de pintar, lleg\u00f3 al vicio de leer. Nunca lo reconoci\u00f3, pero leer le produc\u00eda tanto placer como beber cerveza con los amigos. En verano, lo hac\u00eda en el parque, y en invierno, por los rincones sin clientes del taller. Le gustaban las novelas de aventuras, las historias de otros mundos, y se imaginaba protagonista de otras vidas que siempre le alejaban de las calles de Vallecas. Pero nunca se permiti\u00f3 un \u00e1pice de debilidad. Todos le ten\u00eda por el eterno luchador que morir\u00eda donde hab\u00eda nacido. Su barrio era lo que m\u00e1s le importaba, sus colegas, su camello, su familia y, desde hac\u00eda unos meses, tambi\u00e9n su chica. No se hab\u00eda enamorado, se repet\u00eda, pero tir\u00e1rsela de vez en cuando le renovaba las ilusiones.<\/p>\n<p>Cuando necesitaba aire, se acercaba al centro, y llevaba varios d\u00edas que esas escapadas eran cada vez m\u00e1s frecuentes. Sal\u00eda solo, pero siempre se encontraba alg\u00fan colega que a \u00faltima hora de la tarde no ten\u00eda voluntad para elegir donde tomar la pen\u00faltima. \u00bfAl Blue?, pero t\u00edo, si est\u00e1 en el quinto co\u00f1o. Anda, dec\u00eda mosqueado, si a ti te da lo mismo estar en un cubo de basura. V\u00e1monos del barrio, hace un calor agobiante.<\/p>\n<p>El Blue le gustaba porque desde las ventanas se ve\u00eda el viaducto, y desde el viaducto los mejores cielos de Madrid. Los atrapaba en su retina con la avidez del ni\u00f1o que mira un escaparate de una pasteler\u00eda. Luego, en casa, los pintaba. Decenas de l\u00e1minas de todos los tama\u00f1os daban a su habitaci\u00f3n peque\u00f1a, y rectangular como un vag\u00f3n de tren, un aire bohemio. A\u00fan conservaba la cama de su adolescencia, los muebles que sus padres le compraron cuando cumpli\u00f3 catorce, y lo \u00fanico que le hac\u00eda recordar que ya era un adulto eran esas l\u00e1minas desperdigadas. Los cielos de Madrid por el suelo de terrazo de su casa de Vallecas.<\/p>\n<p>Cuando la vio por primera vez ya llevaba unas diez mahous. Por eso le aguant\u00f3 la mirada. No le pegaba estar all\u00ed. Ella, tan lista, con esa pinta de intelectual desarraigada. No pegaba en el Blue. Pero all\u00ed estaba. Y \u00e9l, como un jilipollas, se enganch\u00f3 a su voz. lenta de borracha. Mira que le jod\u00eda que le molara esa t\u00eda. Se acord\u00f3 de su chica, de lo empe\u00f1ada que estaba en tener un hijo. Pas\u00f3 de todo y se fue con ella. No se acordaba muy bien de las veces que se abrazaron entre los coches, ni si llegaron o no a echar un polvo, pero si se acuerda que al despedirse le dijo lo que le dec\u00eda a todas: no te enamores, esto es s\u00f3lo un rollo, pasa de mi\u2026. \u00bfPor qu\u00e9 co\u00f1o no funcion\u00f3? Al d\u00eda siguiente, y al otro, volvieron a encontrarse en la misma barra. Se acostumbraron a mezclar los atardeceres del viaducto con cerveza y sexo. Le habl\u00f3 de sus dibujos, le cont\u00f3 que le encantaba leer, que trabajaba en un taller pero que no conoc\u00eda las marcas de ning\u00fan coche\u2026 Se r\u00edo tanto\u2026, con esa sonrisa que le remov\u00eda todo, y casi pens\u00f3 que se hab\u00eda enamorado. Pero s\u00f3lo por aquella noche en la que amanecieron en la habitaci\u00f3n de la casa del Servas, en esa cama grande que se sorteaban lo fines de semana y que ol\u00eda a porro y a birra. Nunca hab\u00eda sentido lo que sinti\u00f3 con ella. Y le dio miedo.<span lang=\"ES-TRAD\"><br \/>\n<\/span><span lang=\"ES-TRAD\">Ya no volvi\u00f3 al Blue.<br \/>\n<\/span><span lang=\"ES-TRAD\">Dej\u00f3 que la vida le viviera. Se cas\u00f3 con su novia, tuvo un hijo y se coloc\u00f3 en una imprenta. Cuidaba que los cuadros de los dem\u00e1s quedaran perfectos. Su trabajo consist\u00eda en hacer precioso lo que los dem\u00e1s hab\u00edan hecho. Su vida consist\u00eda en hacer perfecto lo que los dem\u00e1s hab\u00edan so\u00f1ado. No pensaba. Su vida estaba marcada por lo correcto. Prosperaba. Vinieron m\u00e1s ni\u00f1os. Gan\u00f3 m\u00e1s dinero. Ya nunca pintaba.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-TRAD\"><br \/>\n<\/span><span lang=\"ES-TRAD\"><span lang=\"ES-TRAD\"><u><span lang=\"ES-TRAD\">Ellos<\/span><\/u><\/span><\/span><span lang=\"ES-TRAD\"><span lang=\"ES-TRAD\"><u><span lang=\"ES-TRAD\"><br \/>\n<\/span><\/u>\u00a0Cumplir cuarenta a\u00f1os es una obscenidad. Se lo dijo su jefe, mir\u00e1ndola con cara de guasa. A mi me parece una suerte, le contest\u00f3. Bueno, ser\u00eda una suerte si no tuvieras dos hijos, dos perros, dos coches, dos cr\u00e9ditos y dos teles. Y a lo mejor, hasta dos hombres\u2026 \u00bfDos hombre<span lang=\"ES-TRAD\">?<\/span>. Ni siquiera uno.<\/span><\/span><span lang=\"ES-TRAD\"><span lang=\"ES-TRAD\">El d\u00eda de su cumplea\u00f1os, siempre brindaba con los compa\u00f1eros. Le regalaban un cd y un collar. Bromeaban sobre lo joven que estaba y apostaban quienes seguir\u00edan all\u00ed el pr\u00f3ximo a\u00f1o. A ella le divert\u00eda. Le gustaba su trabajo. No era lo que hab\u00eda so\u00f1ado, pero estaba a gusto editando libros que nadie leer\u00eda. Eso le daba la tranquilidad de poder cometer errores.<\/p>\n<p>Los cuarenta coincid\u00edan con un proyecto nuevo. Se trataba de la reedici\u00f3n de un atlas del siglo XVIII, una serie de l\u00e1minas extra\u00f1as que, por lo visto, ten\u00edan un valor incalculable y hab\u00eda revolucionado tanto a su jefe que decidi\u00f3 cambiar de imprenta para editar ese trabajo. Mira que le molestaban los cambios, y m\u00e1s cuando eran en el trabajo, pero no pod\u00eda negarse y, adem\u00e1s, a ella le daba lo mismo, pero le fastidiaba tener que reunirse precisamente el d\u00eda de su cumplea\u00f1os.<\/p>\n<p>Con un vino de m\u00e1s, se sent\u00f3 en la mesa de cristal, una horterada que eligi\u00f3 su jefe cuando cambiaron de oficina. Esperaba medio mareada, pensando en lo que pondr\u00eda de cena esa noche. Su marido llegar\u00eda tarde, as\u00ed que le tocaba celebrar sus cuarenta con los ni\u00f1os y las perras.<\/p>\n<p>Cuando llegaron los de la imprenta, estaba calculando lo que tardar\u00eda en hacer huevos rellenos. Voy a presentaros a nuestra editora, escucho por la espalda. Se levant\u00f3 y le ofreci\u00f3 la mano. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s segu\u00eda teniendo la misma mirada de quien ha sufrido antes de tiempo. Ahora sus ojos eran m\u00e1s oscuros, su pelo m\u00e1s blanco y su vaqueros m\u00e1s nuevos. \u00c9l la reconoci\u00f3 por la espalda. El mismo pelo casta\u00f1o despeinado, los mismos hombros perfectos. Ella no se dio cuenta de que le temblaba el labio. El tampoco de su tic en el ojo. A \u00e9l le extra\u00f1o recordar con tanta nitidez los pliegues de su cuerpo. Su olor. Su risa. Ella no recordaba que fuera tan triste.<\/p>\n<p>Cuando los respectivos jefes se pusieron de acuerdo, volvieron a darse la mano y se despidieron como extra\u00f1os. Cenaron con sus hijos. Les contaron un cuento antes de dormir. Esper\u00f3 \u00e9l a que llegara su mujer. Esper\u00f3 ella a que llegara su marido. Voy a salir, le dijo. He quedado con mis amigas a celebrar los cuarenta. Saldr\u00e9 esta noche, le dijo \u00e9l. Tengo curro en la imprenta.<\/p>\n<p>Ella lleg\u00f3 al viaducto a las 11. En el local del Blue hab\u00edan abierto un restaurante japon\u00e9s \u00c9l ya estaba all\u00ed mirando la carta. Los dos odiaban la comida japonesa.<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p \/><\/span><\/span><\/font><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1984 Ella Se conocieron una noche de verano. 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