{"id":141,"date":"2008-04-08T18:55:56","date_gmt":"2008-04-08T17:55:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=141"},"modified":"2008-04-08T18:56:41","modified_gmt":"2008-04-08T17:56:41","slug":"122-mi-grito-por-juan-sincuna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=141","title":{"rendered":"122- Mi grito. Por Juan Sincuna"},"content":{"rendered":"<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\"><span lang=\"ES-TRAD\">Son las diez y algo. La ginebra se deshace lentamente en mi boca. La saboreo, saboreo el veneno y la verdad.<!--more-->\u00a0Enciendo otro cigarrillo y\u00a0 pienso en ti sin poder dejar de mirarle el culito a la camarera. La pobre. Me sonr\u00ede. La sonr\u00edo, creo. Desde que te fuiste casi todas las noches vengo a este garito junto al mar entre la lluvia, el humo y el jazz. A veces leo y releo <em>Rayuela<\/em> en voz alta, cuando no hay demasiada gente. Pero la mayor parte del tiempo solo puedo leer \u201cojos de perro azul, ojos de perro azul, ojos de perro azul\u201d, escrito y garabateado por las paredes, encima de las mesas, de las sillas, del suelo, de la gente; mire donde mire la jota y la erre azul me hacen temblar, me ponen los pelos de punta. Con tres palabras Garc\u00eda M\u00e1rquez me ha escrito y me ha comprendido mejor de lo que yo me comprendo y me escribo. Porque escribo a veces, cuando estoy demasiado borracho para hablar, cuando me doy tanto asco y verg\u00fcenza que profanar el silencio con mis palabras sucias ya no tiene ning\u00fan valor. Entonces escribo, sobre todo me escribo, pero eso t\u00fa ya lo sabes. Nada tiene que ver la inmensa borrachera que llevo con el hecho de que la uni\u00f3n de tres palabras en un determinado contexto pueda definir con tanta exactitud mis sentimientos. \u201cOjos de perro azul\u201d. Este enunciado me da m\u00e1s miedo que un sat\u00e9lite que se encuentra a sabe dios cu\u00e1ntos kil\u00f3metros de la tierra y que a trav\u00e9s del sistema GPS me sit\u00faa con un margen de error de algunos metros. Algo que tambi\u00e9n da bastante miedo. Al fin y al cabo todo se define en relaci\u00f3n a ejes cartesianos. Tambi\u00e9n los sentimientos y la vida, te dije un d\u00eda en que te acurrucabas en mi pecho en un hotel inmundo de Ginebra mientras o\u00edamos caer la lluvia sin decir nada. Sin decir nada pas\u00e9 las mejores siete horas de mi vida. Junto a ti, en ti, en los dos. T\u00fa ya sabes que cuando estoy borracho tiendo a desvariar l\u00f3gicamente. \u00bfRecuerdas? A los diecisiete a\u00f1os me desnud\u00e9 frente a un espejo con los ojos llenos de l\u00e1grimas. Fuera soplaba el viento. Llov\u00eda, como siempre en estos lugares. Plano del edificio entre la lluvia, desde las alturas, tejado negro, h\u00famedo. El viento arrastrando las hojas ca\u00eddas\u2026 Zoom dentro de la casa, la c\u00e1mara se arrastra sobre el parquet del pasillo en penumbra. Se graba el sonido del reloj de pared que rompe el silencio dando las nueve (la c\u00e1mara no puede grabar un olor azul y amarillo que se extiende por todo el corredor). Desde la butaca los espectadores ven como se abre la puerta, siempre con la c\u00e1mara a ras de suelo, las patas de una mesa de roble ara\u00f1adas aqu\u00ed y all\u00e1 por un gato, las patas de cuatro sillas, una alfombra persa y una puerta blanca que cede y descubre un adolescente desnudo frente a un espejo. Con ojos llenos de l\u00e1grimas jura haber descubierto el arcano de las mariposas blancas. En ese momento las l\u00e1grimas ca\u00edan sobre mi pecho y mi sexo. Abr\u00ed los ojos. Me acept\u00e9. Con la ingenuidad de la adolescencia acept\u00e9 mi nombre y mi cuerpo. Acept\u00e9 el lugar donde hab\u00eda nacido, acept\u00e9 a mi familia; con la misma sencillez que acepto que dos m\u00e1s dos son cuatro. Ni me averg\u00fcenza ni me enorgullece, lo acepto porque es as\u00ed, porque no lo he elegido y porque no puedo cambiarlo. Sigo pensando en ti, amor, los espectadores captan el murmullo de mis palabras: dame un pa\u00eds sin bandera, una buena causa y un fusil y te conquistar\u00e9 el mundo, este mundo feo que se esconde en las risas que dan miedo, en los espejos de Dr\u00e1cula. En la primera fila una chica no para de re\u00edr. En la \u00faltima Clara y Luis se soban sin pudor y en la tercera fila un se\u00f1or gordo no para de engullir palomitas de ma\u00edz como un puerco. Est\u00e1 en su derecho. La luz del ba\u00f1o se apaga, y en la retina de todos queda un destello, reflejo de nuestro reflejo. Aunque ninguno de los dos lo sab\u00eda, t\u00fa ya estabas ah\u00ed. Aceptar es una palabra hermosa, en eso coincid\u00edamos. Aceptar, en un cierto sentido, revelando el arcano de las mariposas blancas, es comprender\u2026 Pero no forzosamente estar de acuerdo, matizaste t\u00fa una tarde de principios de abril, a la salida de un cine de Ginebra. Me miraste a los ojos y me hablaste de todos los errores que hab\u00eda cometido a lo largo de mi vida, me mostraste los senderos ocultos y malsanos de mi esp\u00edritu, me ara\u00f1aste la carne con mi esqueleto, me hiciste beber sediento la arena del desierto y probar el lim\u00f3n agrio de mis venas\u2026 me besaste. Luego te fuiste sin decir nada. Te deje partir entre las hojas que ca\u00edan de los \u00e1rboles. No quer\u00edas que fuera contigo. Aunque acab\u00e1bamos de conocernos nunca nos volver\u00edamos a ver, eso pensamos. Todav\u00eda segu\u00eda aturdido. Mis ojos ven\u00edan del m\u00e1s all\u00e1. Ven\u00edan de ese sitio que me mostrabas&#8230; (Regreso un momento a la realidad para aguzar el l\u00e1piz y apurar la ginebra). Te acuerdas, yo estaba sentado en un banco del parque y t\u00fa te sentaste a mi lado. Nos palpamos a tientas, sin decir nada, largo rato, luego sacaste un libro de Garc\u00eda M\u00e1rquez y empezaste a leer aquel relato. <\/span>Pero sin leer. Te escuchaba, sin escuchar. Entend\u00eda; es todo lo que s\u00e9\u2026 Qui\u00e9n no entiende a Gabo cuando habla de los ojos de perro azul. Sin embargo era tu voz la que desgajaba el significado del significante, la que me alejaba de las palabras. Tu voz que al pasar sobre ellas las hac\u00eda invisibles. El buen M\u00e1rquez qu\u00e9 lejos quedaba, qu\u00e9 insignificante. Qu\u00e9 nada. Su relato tan lleno de m\u00ed casi no exist\u00eda. No puedo evitar volver a rebatir el vuelo lento de lo que ya te he dicho: todo significado, todo intento de comunicaci\u00f3n, desaparec\u00eda exactamente en el momento en que tus labios, laboriosamente sensuales y dulces, pronunciaban con todo su significado cada una de las palabras y pausas que un d\u00eda nacieron de su pluma. Le\u00edas para m\u00ed&#8230; Pero ahora s\u00e9 que t\u00fa tampoco entend\u00edas nada; s\u00e9 que entend\u00edas conmigo y como yo. Lo entend\u00edamos en otro sitio. Imposible de saber d\u00f3nde. Lo \u00fanico que puedo decirte es que jam\u00e1s he sido tan claramente esp\u00edritu, un fantasma tuberculoso y negro. Nunca el amor plat\u00f3nico y esquel\u00e9tico que otras veces me obligaba a vomitar ante las caricias, demasiado reales; que me aturd\u00eda en la carne femenina, que me asqueaba y dol\u00eda. Jam\u00e1s siendo tan esp\u00edritu he sentido tan f\u00edsicamente la necesidad de unos labios, el contorno de tus senos redondos y hermosos, desnudos, de tus ojos marrones; abrazarte sin descanso por los siglos de los siglos, como un guardi\u00e1n siniestro, como un encubridor mezquino y avaro de su secreto. T\u00fa segu\u00edas leyendo en medio del parque, con el lago Leman a lo lejos. Cuando terminaste dej\u00e9 de verte y comprend\u00ed que es que regres\u00e1bamos de ese sitio. Que de nuevo entend\u00eda la lengua de Cervantes y que jam\u00e1s el significado de las palabras hab\u00eda estado tan vac\u00edo. Sigo sentado en mi butaca. T\u00fa callas, ajena a lo que nos ha pasado. Ni en la realidad ni en los sue\u00f1os encuentro nada que pueda satisfacer la sed que has dejado en m\u00ed&#8230; pues no hay nada que pueda hacerme volver de ese sitio ni a ese sitio. Recuerda, sobre mi tumba quiero que escriban: \u201cOjos de perro azul\u201d. Te levantaste, primer plano de tu espalda, la c\u00e1mara te sigue, tambale\u00e1ndose, saltando arriba y abajo mientras t\u00fa te despides sin decir adi\u00f3s. Los espectadores no han comprendido nada de lo que ha sucedido, para ellos la escena no transciende m\u00e1s all\u00e1 de la horizontalidad de la pantalla, ellos comprenden solo en relaci\u00f3n al plano formado por el punto A (t\u00fa) y el punto B (yo) pero ni remotamente pueden imaginar las infinitas tangencias que lo atraviesan y nos hieren como las flechas que atravesaron al pobre San Sebasti\u00e1n. No tiene demasiada importancia. Plano de una muchacha que se aleja lentamente. Plano de unas nubes negras que se concentran y del viento que sopla. La tormenta que se avecina, eje asim\u00e9trico de lo que sentimos t\u00fa y yo, no impide que Pedro reciba un mensaje en la sala y suene la melod\u00eda de la cucaracha mientras algunos espectadores r\u00eden y otros se tornan para chistar.<span lang=\"ES-TRAD\"> La escena, sin embargo, se desarrolla y desenrolla sin m\u00e1s dramatismos, sin m\u00e1s verdades, la comedia de la cotidianeidad nos da otra patada en el est\u00f3mago y la rana en la calavera.<\/span> T\u00fa eras ya solo un punto en el horizonte. La tormenta se desata. Llueve y llueve. Comprendo que ya no est\u00e1s a mi lado. Intento erguirme pero el peso del vac\u00edo que has dejado me pega al banco. Aturdido, salgo corriendo en tu busca. Mi alma vaga por un bosque infinito. Niebla, profundos, profundos oc\u00e9anos de niebla. \u00c1rboles que no dejan ver el sol, musgo verde, barro, cieno y agua. Mi esp\u00edritu corre veloz, vuela raudo, sorteando los troncos milenarios. Se quiebra. Se rompe. Se desmenuza en este bosque de lluvia. Husmea, tiembla, tirita, tirita, pero sigue su desbocada b\u00fasqueda. Ha jurado no mirar las huellas que deja atr\u00e1s, jam\u00e1s volver a andar el mismo camino. Continuar hasta la asfixia, desasirse de las lianas que le atan, salir del barro que le cubre hasta las rodillas, con sus pasos torpes, en su b\u00fasqueda sin descanso. Mi alma te busca, te llama, te persigue. Lleno de temor y l\u00e1grimas, no muy lejos, voy yo, perdido en este parque de Ginebra e irrealidad. Ando sin descanso. Hace tiempo que las piernas me fallan, mi coraz\u00f3n cabalga desbocado, mis cabellos mojados esconden los dos pozos oscuros de mis ojos. De mi boca sale un grito, la cara contra el viento, el grito se come la lluvia, se come las copas de los \u00e1rboles, las nubes grises, m\u00e1s all\u00e1 sigue, m\u00e1s en lo profundo y lo negro, sigue, sin palabras, solo furia y odio, solo amor, sigue, hasta el infinito, mi grito: \u00a1\u00a1\u00a1Ojos de perro azuuuuul!!!<\/font><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son las diez y algo. La ginebra se deshace lentamente en mi boca. La saboreo, saboreo el veneno y la verdad.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/141"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=141"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/141\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=141"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=141"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=141"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}