{"id":148,"date":"2008-04-09T14:41:59","date_gmt":"2008-04-09T13:41:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=148"},"modified":"2008-04-09T14:44:51","modified_gmt":"2008-04-09T13:44:51","slug":"129-deslumbramos-a-la-ciudad-por-omimbipa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=148","title":{"rendered":"129-Deslumbramos a la ciudad. Por Omimbip\u00e1"},"content":{"rendered":"<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Nos hab\u00edamos ganado el respeto de los recolectores. Y m\u00e1s cuando descubrimos el sencillo y pr\u00e1ctico aporte de las pilas.<!--more-->\u00a0Sencillo porque estaban al alcance de la mano, ah\u00ed en la imponente monta\u00f1a y pr\u00e1cticas por ser manuales. L\u00e1stima que las hallamos tarde pues habr\u00e1n quedado millares quiz\u00e1s en la base del pestilente basural sin recuperarse pues remover la gigantesca y caliente mole era imposible. Es que el pil\u00f3n de basuras databa de a\u00f1os, alimentado diariamente por el acarreo incesante de los camiones a trav\u00e9s de la trocha.<\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Culminar en la cumbre era temerario. Nos anim\u00e1bamos escalando las escarpadas pendientes, eligiendo los derroteros menos peligrosos para llegar a lo alto y observar desde all\u00ed la lejana silueta de edificios difuminados en el horizonte. Los pocos que hab\u00edan llegado dijeron que el espect\u00e1culo de la ciudad era imponente sobre todo de noche: una campana de resplandor incandescente de lava viva. Peligroso por los agujeros negros por donde respiraba ella, la monta\u00f1a, dispuestos como trampas disimuladas en las laderas. Llegamos a conocer a palmo las sinuosidades de las escarpaduras para coronar los exitosos intentos. Se tendr\u00eda en cuenta, adem\u00e1s, el aspecto f\u00edsico para soportar el calor. A medida que se ascend\u00eda aumentaba el bochorno de la masa humeante, un vaho abrasador y asfixiante como cerrojos candentes en el pecho y las coyunturas. Pero nos ingeni\u00e1bamos imitando a las competidoras ratas. Ellas sab\u00edan trepar esquivando los agujeros, detectando los residuos m\u00e1s apetitosos y eligiendo accesos tibios sin combusti\u00f3n. Una osada acci\u00f3n. Demandaba astucia y paciencia. Por lo com\u00fan hab\u00eda una generala expedicionaria \u2013una madura y \u00e1gil rata- que marcaba el rumbo y emit\u00eda un chillido especial que aprendimos a descifrar cuando encontraban una mina. \u00c9se era el momento del ataque antes que las m\u00e1s veloces se abalanzaran sobre el hallazgo. A un silbido les escamote\u00e1bamos el fest\u00edn, matando a las rezagadas para contento de los ti\u00f1osos perros. La cuesti\u00f3n no era constante. Cada tanto cambi\u00e1bamos la estrategia con los avisos. Los silbidos variaban imitando chistidos, croares, gorjeos, desconcertando a las sagaces ratas.<\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Por eso cuando descubrimos los envoltorios de los acumuladores proclamamos que al fin hab\u00eda un elemento que las adversarias no advirtieron. No se les ocurri\u00f3 que semejante tesoro pudiera ser de utilidad. Claro que si ten\u00edan a disposici\u00f3n los restos de alimentos no se fijar\u00edan en aquellos vistosos estuches salvo que pudieran roer las carcasas como deporte dentario. Y hab\u00eda cientos de pilas entre los bolsones de la monta\u00f1a indemnes a la furia del sustento. Era solo meter la mano sin mirar palp\u00e1ndolas.<\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Las apilamos frente a las rastreras casuchas de latas oxidadas clasific\u00e1ndolas en grandes, peque\u00f1as y chiquititas. \u00c9stas fueron elegidas para juguetes, collares, cintos y aros. Las mujeres rivalizaban a cual mejor ornamento. Los ni\u00f1os chupaban las peque\u00f1as pues el sabor met\u00e1lico que desprend\u00edan los jugos internos en las junturas eran como caramelos.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Cuando los mont\u00edculos sombrearon los senderos, reemplazamos los habit\u00e1culos por paredes multicolores de bater\u00edas unidas por la oscura argamasa que destilaba la monta\u00f1a. Ahora pose\u00edamos algo semejante a los ciudadanos: casitas con porche y fachada. Sin jardines ni siquiera yuyos pero cubiertos con techumbres de pilas a dos aguas. Verdaderas maravillas a las cuales nuestras eternas enemigas, las ratas, no osaban penetrar. Incluso hu\u00edan al aproximarse al extendido conglomerado del nuevo material. Tambi\u00e9n armamos rodillos a pilas unidas con chapitas en cascabeles cuyo s\u00f3lo rodar pon\u00eda en desbandada a las espantadas y chillonas ratas, victoria que coronaba los anhelos postergados de tantos a\u00f1os de ac\u00e9rrimos duelos. Ahora pose\u00edamos la monta\u00f1a.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">La monta\u00f1a enteramente nuestra y tambi\u00e9n la trocha, ese ap\u00e9ndice de huellones barrosos que conduc\u00edan a la urbe donde estaban las sustancias, dec\u00edan los abuelos. Las sustancias como pulpas. Comentaban que en los mercados de la ciudad las naranjas no eran hollejos ni cortezas como en la basura sino pulpas jugosas. Los huesos y espinazos y m\u00e9dulas estaban revestidos de sangrientas carnes rojas o blancas, no de podridos y secos tegumentos como desperdicios. Los panes grises de hongos eran en las panader\u00edas tostados y de harinas blancas y las c\u00e1scaras de huevos conten\u00edan yemas amarillas.<\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Tras esa conquista tratamos de dirigir nuestro pr\u00f3ximo asalto: probar las pulpas de la ciudad.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Tuvimos al \u00edndice divino por aliado pues durante una tormentosa noche un rayo nos electrific\u00f3 en los camastros y a las piladas viviendas en un colosal chisporroteo y el caser\u00edo resplandeci\u00f3 en la oscuridad. Est\u00e1bamos iluminados. Con intermitencias como las luci\u00e9rnagas pero iluminados. No de tanta magnitud como en la metr\u00f3poli pero reflejados en arco iris por la sabia providencia. Ahora estudiar\u00edan la forma de conectar las herrumbradas heladeras y los desva\u00eddos televisores. El progreso se aven\u00eda.<\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Fueron a los choferes de los camiones volcadores a quienes mostramos las luminarias ranchadas al amanecer como gigantes carteles de neon al pie de la monta\u00f1a. Y ellos, sac\u00e1ndose los pa\u00f1uelos de las narices, observaron at\u00f3nitos nuestro desfile sin reconocernos. Es que est\u00e1bamos preparados para el carnaval. Una murga vistosa: calvos, sin cejas ni pesta\u00f1as y las pupilas dilatadas de luz verdosa.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Abandonamos al fin el basural y conquistamos las sustanciosas pulpas ciudadanas. Ahora nos d\u00e1bamos del gusto de tirar basura como ellos.<\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Pero ten\u00edamos que pagar. Nos colocaban r\u00edgidos y semidesnudos ante los portales de pesebres, quermeses, misas de bautismos y fiestas de casamientos para cantar en coro. Estos fen\u00f3menos aseguraban el \u00e9xito de cualquier evento, dec\u00edan.<\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">No era para menos: sincronizados titilaban nuestros ojos, el canto era un chispero de estrellitas al aire y en las barriguitas trasl\u00facidas de los chiquitines parpadeaban sem\u00e1foros.<\/font><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos hab\u00edamos ganado el respeto de los recolectores. Y m\u00e1s cuando descubrimos el sencillo y pr\u00e1ctico aporte de las pilas.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/148"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=148"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/148\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=148"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=148"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=148"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}