{"id":17,"date":"2008-02-24T01:53:33","date_gmt":"2008-02-24T00:53:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=17"},"modified":"2008-03-25T20:06:09","modified_gmt":"2008-03-25T19:06:09","slug":"4-doble-muerte-en-las-horas-muertas-por-setarcos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=17","title":{"rendered":"4- DOBLE MUERTE EN LAS HORAS MUERTAS.  Por SETARCOS"},"content":{"rendered":"<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0 <em>Todo ocurri\u00f3 en Siles<strong>, <\/strong>querida y venerada Amelia:<!--more--><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"More...\" height=\"10\" alt=\"More...\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/wp-includes\/js\/tinymce\/themes\/advanced\/images\/spacer.gif\" width=\"872\" name=\"mce_plugin_wordpress_more\" \/><br \/>\n<\/em><\/font><\/font><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><strong><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">I.<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><\/strong><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0 <strong>S<\/strong>abes que soy un hombre de paz templado en la tolerancia, Amelia. Sabes que soy una persona embadurnada de sublime serenidad, ba\u00f1ado en la luz de la parsimonia, Amelia. Sabes que soy un hombre tranquilo como una balsa de aceite, Amelia. Un lago de aguas quedas. Pac\u00edfico y magn\u00e1nimo, sin contrariedades, sin trastabillar en el desasosiego, con la regularidad de un monje cisterciense, de un ceremonioso escribiente medieval. Afable y apacible, con la mansedumbre tediosa de un cordero. Muselina. Vaselina. Sin apenas inquina. Con un barniz de indolencia. La ant\u00edpoda del v\u00e9rtigo. Capaz de la indulgencia. Capaz de apremiar la calma, de acentuarla. Incapaz de sumirme en la vor\u00e1gine de la exasperaci\u00f3n. Incapaz de saltarme con mi voz atiplada el list\u00f3n del susurro. Me conoces como a tu piel&#8230;<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0 Recuerdo, Amelia, indagando en el jard\u00edn ap\u00f3crifo de la memoria&#8230; la ternura\u00a0 con la que cuidamos aquel diminuto colibr\u00ed herido; palpitaba tenuemente su coraz\u00f3n y su cuerpecito caliente temblaba, zozobrando entre mis dedos como una hoja de laurel tomada por el viento. \u00bfLo recuerdas, Amelia? Le resta\u00f1amos su dolor y dimos alas a su libertad; bat\u00eda sus plumas y espolvoreaba en el ambiente escamas de purpurina, brillantes, m\u00e1gicas. Nuestros v\u00e1stagos, peque\u00f1os entonces, embelesados, emocionados, enternecidos&#8230;, lloraron de alegr\u00eda.<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0 Te acuerdas, cari\u00f1o, con los chicos m\u00e1s crecidos&#8230;, navegando a la deriva sobre un Mediterr\u00e1neo turquesa en la enorme colchoneta inflada que nos regal\u00f3 la abuela&#8230; Nos quedamos dormidos los cuatro, pl\u00e1cidamente dormidos, ba\u00f1ados por un sol que alargaba sus dedos tibios para acariciarnos suavemente. Nuestra hija, medio adormilada, con los ojitos entrecerrados, todav\u00eda somnolienta, susurr\u00f3: <>, y t\u00fa, amada m\u00eda, le contestaste mir\u00e1ndome fijamente con unos ojos aguamarina: <>.<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0 Siempre he querido transmitiros esa dulce paz. Cu\u00e1ntas veces me has dicho que la paciencia es mi virtud. Mil. Quiz\u00e1 m\u00e1s.<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><em><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0<\/font><\/em><em><strong><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">II.<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><\/strong><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\"><em>\u00a0\u00a0 <strong>S<\/strong>in embargo, aquella tarde estival fue diferente. Un sol de membrillo colgaba de un l\u00edmpido cielo azul. Entornando los ojos apenas pod\u00eda distinguir la b\u00f3veda del implacable cielo. Me sent\u00eda como un cochinillo segoviano asado por el gran astro, ensartado en mi columna vertebral y dando vueltas a un lugar desconocido. El sofocante calor derret\u00eda las piedras. Ocurri\u00f3 todo entre las doce y las dos de un cruento y sopor\u00edfero mediod\u00eda de fuego y bruma. En Siles, pueblecito de paso, hab\u00eda sed de lluvia; hambre de sombras, aroma de olivos. Sucedi\u00f3 entre\u00a0 la Plaza Jos\u00e9 Antonio\u00a0 y la Iglesia Parroquial g\u00f3tica de <\/em>Nuestra Se\u00f1ora de la Asunci\u00f3n<em>, dentro de aquel Restaurante. Los ni\u00f1os, morenos y zascandiles, raqu\u00edticos y fragorosos, enfrascados en su vocingler\u00eda, abotargados por la bochornosa climatolog\u00eda, pero desafiantes&#8230;, jugaban ba\u00f1ados en un sudor pegajoso como caramelo semil\u00edquido de leche y miel, jugaban al escondite. Un viento caliente\u00a0 me abofete\u00f3 el rostro oblig\u00e1ndome a retroceder un paso antes de entrar en el <\/em>Hostal San Ant\u00f3n<em>, al pie de la Carretera de Hell\u00edn. Fue un c\u00famulo de circunstancias: el infernal calor, aquellos inocentes viejecitos, el insignificante descuido del barman, el autob\u00fas averiado, la tediosa y abstrusa espera&#8230; Apenas faltaban ciento sesenta quil\u00f3metros para reencontrarnos en la capital\u00a0 e iniciar unas dichosas y memorables vacaciones&#8230;, y tuvimos que parar en aquel Restaurante con atm\u00f3sfera de cordero segure\u00f1o.<br \/>\n<\/em><\/font><\/font><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0 Llevaba dos horas anodinas clavado como una p\u00faa en aquel asiento de ro\u00edda madera y frente a un bebedizo que llamaban malta espumosa. Sudaba copiosamente. Las pesadas perlas taladraban la espuma balance\u00e1ndose como pececillos en un l\u00edquido que ten\u00eda el color del oro viejo. El roc\u00edo fr\u00edo\u00a0 del vaso hab\u00eda dejado sobre la mesa unos aros ol\u00edmpicos, fruto del calamitoso aburrimiento. <<\u00a1Marchando una de aceitunas negras, de mis propios olivares!>>, grit\u00f3 el barman hirsuto, violando el runr\u00fan del televisor encendido. La escasa docena de clientes, la mayor\u00eda compa\u00f1eros de viaje, ni siquiera lo miraron.\u00a0\u00a0<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><em><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0<\/font><\/em><\/em><em><strong><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">III.<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><\/strong><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0 <strong>T<\/strong>oda aquella parsimonia era una prolongaci\u00f3n secuencial de mi vida serena. Es por eso que quiero que comprendas, amada Amelia. Que deseches toda duda, que la destierres como a una proscrita al pa\u00eds del Olvido.<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\"><em>\u00a0\u00a0 El incidente se precipit\u00f3 como una lluvia torrencial de verano: en un santiam\u00e9n. Lucio y Braulio estaban en el <\/em>San Ant\u00f3n<em>, en la mesa contigua a la m\u00eda; eran dos viejecitos entra\u00f1ables que inspiraban una miscel\u00e1nea de ternura y alma, simpat\u00eda y amabilidad. Se gui\u00f1aban el ojo el uno al otro, c\u00f3mplices. Una sonrisa burlona colgaba de sus labios mientras explicaban a un barman hosco e inmarcesible que un gordo turista alem\u00e1n con camisa floreada les acababa de preguntar que d\u00f3nde hab\u00eda p\u00e1jaros (se supon\u00eda para comprar) en el pueblo y ellos le contestaron que en el Ayuntamiento pod\u00eda encontrar todos los que quisiera. Sus risas se derramaban por las paredes del local. Luego, tornando a la compostura, contaron las tropel\u00edas de la p\u00e1jara mayor: La Alcaldesa. Se daban codazos de complicidad burlona. Yo me iba incendiando cada vez m\u00e1s al escuchar las vejaciones m\u00e1s horripilantes y descabelladas que una autoridad local pod\u00eda cometer en la impunidad. Fraudulentamente mord\u00eda a los lugare\u00f1os con las brutales quijadas de los impuestos desmesurados .Los viejecitos alzaban la voz para que los escuchase con notoria claridad. Rajaban y rajaban con enjundia desdentada. Que si los humildes olivareros\u00a0 quedaban ahogados en el aceite estancado de la miseria. Que si los sencillos campesinos hab\u00edan tenido que abandonar sus tierras, ahora bald\u00edas, comidos por la iniquidad de unas tasas municipales rayanas en la explotaci\u00f3n. Que si los pocos\u00a0 ganaderos hab\u00edan defenestrado las piaras sacrific\u00e1ndolas en pro de no s\u00e9 qu\u00e9 supuesto acuerdo del Mercado Com\u00fan. Que si todo era un atropello brutal contra una peque\u00f1a poblaci\u00f3n vestida en la indefensi\u00f3n. La Alcaldesa, de s\u00fabito, entr\u00f3 en ese momento en el Restaurante, como una princesa acompa\u00f1ada de su s\u00e9quito. El barman, serio como un pan, lo salud\u00f3: \u201cExcelencia&#8230;\u201d, hab\u00eda descuidado sobre la barra el cuchillo jamonero. El arma pac\u00eda sobre el mostrador con la hoja plateada uncida de grasa,\u00a0 y reivindicando a la mujer de la balanza, la Justicia. Parec\u00eda tener im\u00e1n hacia mis dedos l\u00edvidos. Y yo, resuelto como un lince, tom\u00e9 el cuchillo llen\u00e1ndose mi mano de la furia de los infiernos y lo hund\u00ed improvisando, con desd\u00e9n, imp\u00edo, brutalmente&#8230; en la vejiga de la Excelent\u00edsima. Entr\u00f3 suave como la mantequilla. Entr\u00f3 hasta la empu\u00f1adura. Con sarna, rasgu\u00e9 hacia arriba, hasta un vientre que escup\u00eda el intestino grueso como si fuera una boa te\u00f1ida de sangre que salta encarnizada estrell\u00e1ndose contra las copas de cristal alineadas en los anaqueles, contra las botellas de brandy, contra la pantalla en color de 24 pulgadas que qued\u00f3 caleidosc\u00f3pica. El estruendo fue brutal. Y tras \u00e9l&#8230;, un silencio de cripta. Los viejecitos se quedaron p\u00e1lidos como un lienzo, l\u00edvidos de estupefacci\u00f3n.<br \/>\n<\/em><\/font><\/font><em><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0<\/font><\/em><em><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0 <strong>IV.<br \/>\n<\/strong><\/font><\/font><\/em><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0 <strong>A<\/strong>melia, te escribo desde la Instituci\u00f3n Penitenciaria de La Modelo. Quisiera que explicaras a nuestros hijos que no soy un homicida. Ese espasmo inopinado me ha quebrado la libertad; no sirvieron como atenuantes ni el asfixiante calor, ni explicar al Tribunal de Justicia que aquellos viejecitos entra\u00f1ables que inspiraban ternura estaban&#8230; \u00a1bromeando!, de cuchufleta transitoria, de parranda sedentaria, cabalgando sobre los lomos peludos de la burra de la burla, matando el tiempo a mi costa, echando pestes ficticias y lagartos artificiales entre los a\u00f1ejos labios labrados por la sequedad, entre los huecos cavernosos de sus dientes\u2026. Estaban&#8230; \u00a1oh, Dios m\u00edo!, escenificando. Estaban&#8230;, \u00a1maldita sea la hora!, jugando, interpretando, escenificando, DIVIRT\u00c9NDOSE\u00a0 a mi costa. Me pregunto c\u00f3mo pude ser tan lerdo para tragarme todas aquellas falacias y dejarme incendiar hasta cometer esa efracci\u00f3n deleznable&#8230;<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><em><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0<\/font><\/em><\/em><\/em><em> <\/em><strong><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">V.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><\/strong><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\"><strong><em>A<\/em><\/strong><em>quella excelencia result\u00f3 ser una bell\u00edsima persona, como qued\u00f3 demostrado manifiestamente en el Juicio. Una ingente cantidad de pruebas benefactoras llegaron a su favor por parte de olivareros, campesinos y ganaderos, de todo un fuenteovejuna sile\u00f1o. Unidos, se presentaron como un solo hombre para demostrar la dignidad de una gobernanta juiciosa, bondadosa donde las hubiere, todo un paradigma para los pol\u00edticos. Todo, fue una invenci\u00f3n de aquellos viejecitos entra\u00f1ables que inspiraban una miscel\u00e1nea de ternura y alma, simpat\u00eda y amabilidad. S\u00f3lo quer\u00edan matar, las horas, inextricablemente, con el burlesco y sat\u00edrico pu\u00f1al de la palabra.<br \/>\n<\/em><\/font><\/font><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">No cabe tanta estupidez en mis pocas carnes. Si hubiera tenido la sangre de hielo&#8230; Si hubiera podido acariciar la crin del viento&#8230; Una enajenaci\u00f3n transitoria me abord\u00f3, aunque s\u00e9 que no tengo excusa. Rezo venerando tu imagen, deseando que rompas tu silencio renuente, dubitativo, mineral. Mi voz, atiplada, se torna acentuadamente nasal por la humedad de la celda, se quiebra&#8230; Me pregunto por mi sagacidad de anta\u00f1o, por mi mansa reflexi\u00f3n racional, por mi severa mente tranquila, de ag\u00fcita fresca, clara, adormilada&#8230;, embelesada en el lago de la Serenidad.<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><em><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0<\/font><\/em><em><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0 <strong>VI.<br \/>\n<\/strong><\/font><\/font><\/em><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0 <strong>U<\/strong>n sol liviano entra en mi celda como un p\u00e1jaro de luz y desde aqu\u00ed demando vuestra bendici\u00f3n, Amelia; m\u00e1s bien vuestra absoluci\u00f3n, Amelia. Me tienen prohibidas las visitas, pero no el correo postal. Contestad, por favor, para no colgarme boca abajo en la indignidad, aun cuando la tinta roja descienda por mil afluentes violetas, por un candelabro de venillas que estallen en mi sien y me revienten la cabeza en mil fuegos, en mil chispas de sangre luminosa.<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0 Quedo a la espera de tu misiva salvadora, Amelia. Quince d\u00edas me he dado de plazo, Amelia. \u00a1AMELIA! Matar\u00e9 el tiempo recitando&#8230;, cantando y contando hacia atr\u00e1s como el cangrejo ciego, contando, digo, en voz alta, los segundos que me quedan: un mill\u00f3n doscientos noventa y seis mil, un mill\u00f3n doscientos noventa y cinco mil novecientos noventa y nueve&#8230;<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><em><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Te quiere&#8230;<br \/>\n<\/font><\/font><\/em><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0<\/font><\/em><em> <\/em><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>VII.<br \/>\n<\/strong><\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\"><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 E<\/strong>n el Registro del Centro Penitenciario <em>La Modelo<\/em> qued\u00f3 archivada la carta\/respuesta de su amada Amelia. El recluso ingenuo, al no obtener respuesta de su diosa, apareci\u00f3 balance\u00e1ndose sobre un taburete tumbado, colgado de un gancho con una rudimentaria cuerda de esparto que le hab\u00eda quebrado el cuello: se hab\u00eda ahorcado. El prisionero, desinteresado por la vida, no ten\u00eda noticias del exterior, estaba aislado en la desolaci\u00f3n, en el dolor, en la tristeza y no ten\u00eda constancia de la huelga salvaje de Correos. \u00c9l no sabr\u00eda nunca que dos d\u00edas despu\u00e9s de su muerte\u2026 hab\u00eda llegado una Carta de Amor e Indulgencia. <span lang=\"ES-TRAD\"><br \/>\n<\/span><\/font><\/font>(Del <strong><em>Bloc de Notas<\/em><\/strong> de un aburrido y an\u00f3nimo Vigilante de Centro Penitenciario que se enjugaba las l\u00e1grimas al plegar la hermosa misiva de Amelia, la otra, la que aqu\u00ed no se transcribe).<br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">&#8211;<\/span>\u00a0<\/font><\/font><\/font><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><\/p>\n<p \/><\/font><\/font><\/font><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0 Todo ocurri\u00f3 en Siles, querida y venerada Amelia:<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}