{"id":171,"date":"2008-04-12T08:58:57","date_gmt":"2008-04-12T07:58:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=171"},"modified":"2008-05-15T18:02:09","modified_gmt":"2008-05-15T17:02:09","slug":"152-los-cangrejos-por-theodoro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=171","title":{"rendered":"152-Los cangrejos. Por Theodoro"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Los alumnos de tercero repet\u00edan la rima inglesa mientras Florencia se\u00f1alaba las palabras en la pizarra.<!--more-->\u00a0A la izquierda del aula, tras la puerta con la mitad acristalada, se encontraban la directora del colegio con dos hombres vestidos de traje azul oscuro. Uno llevaba gafas de pasta oscura y el otro, un bigote recortado. Cuando Florencia gir\u00f3 la cabeza desde la pizarra hacia los alumnos, alcanz\u00f3 a ver a las dos figuras expectantes. No eran profesores. Dej\u00f3 entonces de escuchar lo que repet\u00edan los alumnos y s\u00f3lo vio el movimiento de los labios de todos los ni\u00f1os en una especie de vac\u00edo lunar.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">La celda donde se encuentra Florencia es gris y fr\u00eda con una ventana muy peque\u00f1a en el lado izquierdo, parece un respiradero. Cree que ya han pasado tres d\u00edas, pero ha perdido la cuenta. No le dan ni agua ni comida. Le duele todo el cuerpo, ha intentado concentrase en cada miembro para conseguir determinar qu\u00e9 se le ha roto, qu\u00e9 ha dejado de funcionar, pero no puede hacerlo porque el dolor se ha generalizado. De un ojo ve sombras y del otro cree que ya no ve nada. Como tiene las manos atadas detr\u00e1s de la silla, no puede tocarse la cara y palpar los da\u00f1os infligidos. En el o\u00eddo izquierdo tiene un zumbido incesante. La invade una sensaci\u00f3n de estar en una gran pecera donde existen sonidos confusos y colores borrosos. Est\u00e1 descalza pero no puede inclinarse para comprobar los pies que ya hace un par de horas que no siente. El dolor abdominal ha disminuido ligeramente. Est\u00e1 tan agotada que intenta dormir los pocos ratos que la dejan. En su somnolencia, oye abrirse la puerta.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u2011Me deber\u00edan haber llamado antes \u2013 oye una voz de hombre distinta a las dem\u00e1s. <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Poco a poco y con gran precauci\u00f3n intenta abrir los ojos. Cuando lo consigue, con uno semiabierto, inclina su cabeza y la gira hacia arriba para verlo mejor. S\u00f3lo percibe que es un hombre alto pero siente un olor fuerte a colonia fresca. Un perfume que le recuerda a su infancia, a las tardes en que su padre llegaba del despacho y la abrazaba. Ella hurgaba en sus bolsillos y siempre encontraba alguna golosina. El hombre permanece de pie delante de ella. Florencia cree percibir una emoci\u00f3n similar a cuando les dijeron que su madre ten\u00eda c\u00e1ncer. Su padre se qued\u00f3 ah\u00ed parado en el medio de la sala, como un mu\u00f1eco de trapo, pero no llor\u00f3, no llor\u00f3 nunca, por lo menos delante de ella. Florencia no sab\u00eda lo que era c\u00e1ncer y se imaginaba a un cangrejo devorando las entra\u00f1as de su madre porque hab\u00eda visto en el hor\u00f3scopo de una revista el s\u00edmbolo del signo del zod\u00edaco. Cuando empeor\u00f3, pens\u00f3 que no se trataba solamente de uno, sino de cientos de cangrejos, toda una colonia que la invad\u00eda paulatinamente. Le daba miedo tocarla por si saltaban fuera del cuerpo de su madre en un af\u00e1n de conquistar otro cuerpo, joven y sano. Su padre, en cambio, pasaba muchas horas habl\u00e1ndole mientras la acariciaba: \u201c\u00bfTe acord\u00e1s cuando fuimos a Mendoza y nos ba\u00f1amos en el r\u00edo? En el agua marr\u00f3n que parec\u00eda un vaso de chocolate con leche. Vos estabas negra como el tiz\u00f3n, como te pon\u00edas cuando \u00edbamos a la playa. Yo me pon\u00eda un poco colorado y despu\u00e9s volv\u00eda a mi blanco natural.\u201d Su madre no contestaba porque hac\u00eda tiempo que la morfina la acunaba en un sue\u00f1o profundo y aparentemente pl\u00e1cido. Sin embargo, el traqueteo de los cangrejos que devoraban su cuerpo no cesaba. Florencia lo sab\u00eda pero no quer\u00eda desvelar el secreto a su padre para que siguiera hablando con ella y ahuyentara as\u00ed a los cangrejos. Quer\u00eda que su padre se los llevara muy lejos al igual que lo hab\u00eda hecho el flautista de Hamel\u00edn con las ratas en aquel cuento de sus lecturas nocturnas.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u2011Voy a examinarla- dice bajito el hombre perfumado. <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">El m\u00e9dico examina los ojos, los hombros, el abdomen, las piernas mientras que, por un instante, Florencia se olvida de donde est\u00e1 y se deja transportar a un jard\u00edn lleno de arbustos y flores, con la hortensia de la abuela al fondo y la palta que nunca dio frutos. Est\u00e1n todos comiendo un asado y ella, a\u00fan una ni\u00f1a, se lleva el pan con chorizo, sin que la vean, a uno de los rincones y lo comparte con el perro. Su madre tambi\u00e9n est\u00e1 all\u00ed, lleva ese vestido blanco de tirantes con flores azules que tanto le gustaba, bebiendo una copa de vino tinto; permanece atenta a la conversaci\u00f3n de su padre que charla con el t\u00edo que acaba de llegar de viaje y que explica las diferencias entre la pizza argentina y la italiana. Despu\u00e9s su padre la lleva al parque para ense\u00f1arle a montar en bicicleta. Tiene miedo pero como sabe que \u00e9l est\u00e1 detr\u00e1s sujet\u00e1ndola se siente segura. De repente se da la vuelta y lo ve lejos mientras la saluda con un movimiento de la mano y una amplia sonrisa casi de ni\u00f1o vergonzoso. Ya anda sola. La imagen del m\u00e9dico se cuela en su recuerdo. Desear\u00eda hablar con su padre y explicarle que Pablo y ella no quer\u00edan que sufriera. Desde que desapareciera Pablo pens\u00f3 varias veces en llamarlo para cont\u00e1rselo, para explicarle que a ella le pod\u00eda pasar algo similar. No lo hizo. No quer\u00eda involucrarlo y, sobre todo, ten\u00eda miedo de su ira, miedo a que le dijera que \u00e9l ya se lo hab\u00eda advertido, que eso no pod\u00eda llevar a nada bueno, que los cambios no se hac\u00edan as\u00ed, jug\u00e1ndose la vida sin posibilidades de ganar, que ella era lo \u00fanico que le quedaba y que no pod\u00eda perderla. C\u00f3mo desear\u00eda que su padre la salvara de todo esto, estar en la habitaci\u00f3n de su casa mientras \u00e9l le le\u00eda un cuento. Quiere borrar el momento en que se separaron, en que cada uno sigui\u00f3 por vidas tan dispares, en ese gran delta donde conflu\u00edan y diverg\u00edan las vidas de todos.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">A Facundo lo hab\u00edan llamado del cuartel a las dos de la ma\u00f1ana para examinar a una presa. Se hab\u00eda incorporado de la cama medio dormido y hab\u00eda permanecido as\u00ed inclinado, con la cabeza gacha esperando a despertarse, se hab\u00eda mirado las manos, cubiertas ya de peque\u00f1a pecas, con las venas surcando la piel resquebrajada y el anillo de casado estrangul\u00e1ndole el dedo. Eran manos grandes que en ese momento le resultaban totalmente ajenas a su cuerpo. A su derecha hab\u00eda visto a Irene aparentemente dormida. Sab\u00eda perfectamente que la mitad del tiempo se hac\u00eda la dormida porque no pod\u00eda afrontar la realidad que les quedaba por vivir. Pr\u00e1cticamente desde la muerte de su hijo Carlos que no se levantaba de la cama y pasaba el d\u00eda atiborrada de pastillas. <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Lleg\u00f3 al cuartel a las dos y media, y le explicaron que ten\u00edan una mujer en la sala de interrogaciones seis, llevaban unos tres d\u00edas con ella y quer\u00edan saber si podr\u00eda aguantar. Se acerc\u00f3 a la sala muy lentamente como si llevara zapatillas de andar por casa, arrastr\u00e1ndolas por el pasillo. El polic\u00eda de guardia le abri\u00f3 la puerta. Ella estaba en el centro de la celda, atada a una silla. Facundo se sorprendi\u00f3 de que fuera una silla de colegio, de esas de madera verde, como la que ten\u00eda Carlitos en su cuarto cuando era chico. Era una mujer bonita, bastante alta, con una melena casta\u00f1a que le llegaba casi a la cintura, su piel era muy morena. La hab\u00edan golpeado bien, un ojo estaba semiabierto y viol\u00e1ceo y le hab\u00eda ca\u00eddo sangre de la nariz manch\u00e1ndole la camisa celeste que llevaba, hab\u00eda creado un peque\u00f1o Mar Rojo dentro de un oc\u00e9ano azul. Se qued\u00f3 unos instantes s\u00f3lo mir\u00e1ndola y pudo percibir su miedo. Se pregunt\u00f3 si Carlos hab\u00eda sentido miedo cuando el cami\u00f3n se lo llev\u00f3 por delante. Si sinti\u00f3 algo cuando su moto recorri\u00f3 los cien metros hasta estrellarse en la mediana y se fractur\u00f3 tantas partes del cuerpo que los m\u00e9dicos no pudieron ni contarlas. Cuando Irene y \u00e9l fueron al hospital ya supo que estaba todo perdido. Irene rez\u00f3 para que viviera. \u00c9l, para que muriera. Carlos antes lleno de vida. Carlos con las manchas de chocolate con leche en la comisura de los labios y sentado en la mesa de la cocina mientras \u00e9l se cebaba unos mates. <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">A pesar de la deformaci\u00f3n producida por los golpes, ella lo mira fijamente, levantando la cabeza pero con los labios apretados, la mand\u00edbula tensa. Intenta ocultar su soberbia natural, eso ya le ha ganado unos cuantos palos. El ojo que tiene peor no lo ha perdido a\u00fan. Parece tener una rotura de clav\u00edcula y fracturados dos dedos del pie. Facundo sabe que necesita atenci\u00f3n m\u00e9dica pero que no se la dar\u00e1n, no puede saber si hay derrame interno pero intuye que es bastante posible. Sabe que no dir\u00e1 nada, que no intentar\u00e1 salvarla. S\u00f3lo desea que acabe esta pesadilla, que sea ma\u00f1ana, que ella est\u00e9 muerta. Mira hacia abajo, respira hondo un par de veces hasta volver a encontrar un equilibrio. Entonces se esfuerza en recordar un trozo de su vida anterior, un trozo de aquella vida normal. Llevaba a Carlos al colegio y, al llegar, \u00e9l le soltaba la mano y corr\u00eda a encontrarse con sus amigos: \u201c\u00a1Chau, papi!\u201d. Se incorpora, recoge el malet\u00edn y se da media vuelta.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u2011 Es una mujer fuerte pero no aguantar\u00e1 mucho m\u00e1s.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Las palabras son como una metralleta que despierta a Florencia de su enso\u00f1aci\u00f3n. Tiene la confirmaci\u00f3n que tanto tem\u00eda, su padre no la ha perdonado y la abandona. Siente como si miles de cangrejos hubiesen conseguido al fin meterse en su cuerpo y la estuvieran devorando all\u00ed mismo. Un grito profundo sube por el est\u00f3mago y se apaga en la garganta. Recuerda su primer paseo en bicicleta, a sus padres antes de que llegaran los cangrejos y, en \u00a0la claridad de la cocina, finalmente est\u00e1 Pablo que la mira sonriente desde la silla mientras ella coloca el dibujo de un alumno en la puerta del frigor\u00edfico.<\/font><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><\/p>\n<p \/><\/font><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los alumnos de tercero repet\u00edan la rima inglesa mientras Florencia se\u00f1alaba las palabras en la pizarra.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3,2],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/171"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=171"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/171\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=171"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=171"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=171"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}