{"id":191,"date":"2008-04-13T20:17:03","date_gmt":"2008-04-13T19:17:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=191"},"modified":"2008-04-13T20:18:23","modified_gmt":"2008-04-13T19:18:23","slug":"172-la-batalla-de-ksar-sghir-por-zoki","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=191","title":{"rendered":"172-La batalla de Ksar Sghir. Por zoki"},"content":{"rendered":"<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; Dime qu\u00e9 quieres, emir &#8211; exigi\u00f3 Najm al-D\u00een cansado de tantos rodeos que no llevaban a ninguna parte.<!--more--><br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; Su apoyo, su tierra y sus hombres &#8211; declar\u00f3 Abdel Jabb\u00e2r mir\u00e1ndole fijamente a los ojos.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Los dos hombres estaban sentados frente a frente, separados por una robusta mesa donde descansaba un mapa de los territorios musulmanes y cristianos. Najm se\u00f1al\u00f3 con un dedo su reino en el mapa, Nekor, pr\u00f3xima a la pen\u00ednsula ib\u00e9rica por el sur.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; Puede que mi reino sea peque\u00f1o en extensi\u00f3n, pero la fuerza de su gente es grande &#8211; comenz\u00f3 a hablar el rey Najm, mientras daba peque\u00f1os golpes con el dedo en el mapa -. No rendiremos pleites\u00eda al califato de Damasco, ni a su se\u00f1or Al-Walid a quien t\u00fa sirves. No ceder\u00e9 ni mis tierras ni mi gente para engordar la excusa de promulgar el Islam. \u00a1Y no oses decirme que no es una vil excusa! Porque sino, un\u00e1monos e invadamos toda Iberia. La convertiremos hasta los Pirineos, \u00a1pero bajo el mandato de Nekor! Pero eso no es lo que hab\u00e9is venido buscando, \u00bfverdad? Pues dile a tu se\u00f1or que no le voy a ceder cuanto poseo, ni que voy a luchar por engrandecer su Damasco.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; No digas tonter\u00edas, Najm. Mide tus palabras\u2026 &#8211; ri\u00f3 con desd\u00e9n el emir, mientras negaba inconscientemente con la cabeza.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Pero repentinamente la risa del noble Jabb\u00e2r se apag\u00f3. El se\u00f1or de Nekor se levant\u00f3 s\u00fabitamente y con el rostro rebosante de ira, se acerc\u00f3 hasta situarse ante el sorprendido hombre.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; Dir\u00edgete a m\u00ed como debes, maldito, soy el rey de Nekor &#8211; escupi\u00f3 las palabras frente al rostro de Jabb\u00e2r -. Hace tiempo eras rey de Egipto y ahora no eres m\u00e1s que un emir, un siervo al que el califa permite tener a su cargo hombres y terrenos.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; Perdonadme, majestad &#8211; rectific\u00f3 el emir, agriando la frase cuanto su garganta pudo -. Como emir, y voz de Damasco, le aconsejo que renuncie a su cargo y ceda a la voluntad de Al\u00e1. De esta forma, puede que el magno califa Al-Walid, dote de privilegios a su majestad as\u00ed como a su familia &#8211; inclin\u00f3 la cabeza el emir tras pronunciar la \u00faltima palabra, esperando la respuesta del terco rey.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; No es voluntad de Al\u00e1 todo esto &#8211; respondi\u00f3 altivo Najm -, es voluntad de un insaciable, un megal\u00f3mano con ansias de conquistas. Este rey no se degradar\u00e1 a tu situaci\u00f3n, emir. Este reino no pasar\u00e1 a ser una provincia m\u00e1s del imperio de Damasco, como pas\u00f3 con Egipto. Vuelve con tu amo y dile mi respuesta. Aqu\u00ed os esperaremos.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; Como dese\u00e9is, majestad &#8211; alz\u00f3 la cabeza Jabb\u00e2r y se encamin\u00f3 hacia la salida -. Entonces habr\u00e1 batalla\u2026 y que Al\u00e1 te acoja en sus brazos &#8211; se despidi\u00f3 el emir, sin esperar respuesta alguna del rey.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Najm al-D\u00een se sent\u00f3 en la silla que antes ocup\u00f3 el emir. Sab\u00eda que sus tierras no aguantar\u00edan ante la furia de Damasco. Las murallas proteg\u00edan a la gran ciudad de Ksar Sghir, pero las m\u00e1quinas de guerra las acabar\u00edan derrumbando o pero a\u00fan, un sitio traer\u00eda la hambruna a la poblaci\u00f3n. El rey sab\u00eda que solos no podr\u00edan vencer.<br \/>\n<\/font><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0<\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">El conde Marcos de Altanosa ley\u00f3 la misiva del rey Najm al-D\u00een, mientras acariciaba con las yemas de los dedos la empu\u00f1adura de su nueva espada. Aguard\u00f3 sumido en sus pensamientos, sab\u00eda que el momento que tanto tem\u00eda hab\u00eda llegado. Los musulmanes se encontraban ya muy pr\u00f3ximos a la pen\u00ednsula y, sin duda, su Ceuta ser\u00eda uno de los puntos clave a conquistar para dar el salto a la piel del toro. El conde mir\u00f3 a su hombre de confianza, el capit\u00e1n Sebasti\u00e1n Ares, que esperaba impaciente la orden a ejecutar.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; Nuestros esp\u00edas ya nos hab\u00edan avisado. Sab\u00edamos que el imperio de la media luna se aproximaba de manera alarmante &#8211; dijo en voz alta, mientras hac\u00eda gestos con las manos para mitigar los inoportunos murmullos que comenzaban a surgir -. Su majestad, el rey Rodrigo, est\u00e1 al corriente de esta situaci\u00f3n all\u00e1 en Toledo &#8211; concluy\u00f3 a la vez que se alzaba y se\u00f1alaba a Sebasti\u00e1n -. \u00a1Seguidme! Tenemos asuntos que tratar.<br \/>\n<\/font><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0<\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">El rey musulm\u00e1n Najm al-D\u00een viv\u00eda impaciente desde hace unos d\u00edas. No hab\u00eda respuesta alguna del conde de Ceuta y el ej\u00e9rcito de Abdel Jabb\u00e2r estaba ya a menos de dos d\u00edas de camino. La ciudad de Ksar Sghir y en consecuencia el reino de Nekor, estaba destinado a la derrota sin ayuda extranjera. El ej\u00e9rcito que se hab\u00eda logrado reunir constaba de casi ocho mil soldados de infanter\u00eda y unos dos mil de caballer\u00eda. Tambi\u00e9n hab\u00eda que sumar las m\u00e1quinas de guerras con sus t\u00e9cnicos, pero incluso as\u00ed, apenas superaban la cuarta parte de lo que portaba el orgulloso emir, seg\u00fan la informaci\u00f3n expuesta por los exploradores.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; Todo rey necesita dormir &#8211; le interrumpi\u00f3 los pensamientos su mujer que se encontraba bajo las s\u00e1banas de la cama -. Que los problemas no le quiten el sue\u00f1o, mi se\u00f1or, sino, no tendr\u00e1 fuerzas para afrontar los de ma\u00f1ana.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">El rey se acost\u00f3 junto a su mujer y la abraz\u00f3, pero por mucho que lo intent\u00f3, no concili\u00f3 el sue\u00f1o.<br \/>\n<\/font><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0<\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Unos golpes persistentes resonaron en la estancia real, expandiendo el eco a lo largo de los pasillos.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; \u00a1Majestad! \u00a1Majestad! &#8211; gritaba a la vez que recuperaba el aliento un sirviente al otro lado de la puerta -. El capit\u00e1n Sebasti\u00e1n Ares, representante del conde don Marcos de Altanosa acaba de llegar y requiere de su presencia. \u00a1Parece que trae buenas nuevas!<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; \u00a1Grande sea Al\u00e1 por escuchar nuestras plegarias! &#8211; agradeci\u00f3 en voz alta el rey -. Ahora mismo bajo, muchacho. Atendedle hasta entonces en lo que requiera.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">El rey se prepar\u00f3 todo lo r\u00e1pido que pudo y bajo velozmente hasta las estancias reales. All\u00ed estaba el caballero cristiano, alto y fuerte, portando una espl\u00e9ndida armadura decorada con motivos religiosos acordes a su fe.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; Bienvenido a mi reino, capit\u00e1n &#8211; le expres\u00f3 el monarca, mientras se le acercaba -. Sent\u00edos como en casa en la medida de lo posible y decidme, \u00bfqu\u00e9 nuevas tra\u00e9is?<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; Su majestad Rodrigo, rey de los visigodos, nunca ha recelado del reino de Nekor. Jam\u00e1s ha habido batalla alguna entre nuestros reinos, habi\u00e9ndonos respetado mutuamente hasta la fecha &#8211; se explic\u00f3 el militar ante los atentos ojos del rey -. Por tanto, el rey Rodrigo considera oportuno cederle su ayuda, quedando \u00e9sta al mando del conde de Ceuta don Marcos de Altanosa.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">El rey cogi\u00f3 dos lujosas copas con aguara aromatizada con t\u00e9 y ofreci\u00f3 una al caballero. \u00c9ste hizo una pausa en su discurso y bebi\u00f3, para aliviar la fatiga del viaje.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; El conde trae consigo un ej\u00e9rcito compuesto por nueve mil hombres de a pie y cuatro mil de caballer\u00eda. Lucharemos a su lado contra las hordas de Damasco.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; \u00a1Maravilloso! &#8211; exclam\u00f3 el monarca -. No olvidar\u00e9 la de duda que contraigo con vuestro rey, ni peque\u00f1a ser\u00e1 mi gratitud hacia vuestros hombres, capit\u00e1n.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; Y nosotros se lo agradecemos majestad &#8211; se inclin\u00f3 Sebasti\u00e1n complacido -. El conde llegar\u00e1 ma\u00f1ana, con todo el grueso del ej\u00e9rcito.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; Perfecto. Descansad hasta entonces. Si vos o vuestros hombres necesit\u00e1is algo, no ten\u00e9is m\u00e1s que pedirlo. Ma\u00f1ana ser\u00e1 un largo d\u00eda\u2026 &#8211; concluy\u00f3 el rey mientras acompa\u00f1aba a la puerta al fornido guerrero.<br \/>\n<\/font><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0<\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">El conde lleg\u00f3 seg\u00fan lo esperado con todo el tropel. Fue esquivo en las presentaciones y se encar\u00f3 directo al problema, cosa que agradeci\u00f3 el rey ya que el tiempo se agotaba. Las tropas enemigas ya hab\u00edan entrado en las tierras circundantes a la ciudad y el ataque era inminente. El rey admir\u00f3 la pericia del conde y de su capit\u00e1n, grandes y experimentados estrategas, al menos sobre la mesa. No tardaron en idear un plan para repeler la ofensiva, pese a estar en inferioridad num\u00e9rica, pues eran tres cuartas partes de las unidades atacantes. Los tres hombres quedaron satisfechos con las conclusiones sacadas y con las directrices indicadas a cada responsable de unidad. Ya s\u00f3lo quedaba esperar\u2026<br \/>\n<\/font><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0<\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Unos veintiocho mil musulmanes provenientes de Damasco alzaron sus voces a los cielos, clamaban plegarias y promesas a Al\u00e1, iniciando una batalla en su honor. Las catapultas escupieron rocas contra las admirables murallas de Ksar Sghir, a la vez que la infanter\u00eda avanzaba hacia ellas, escoltados por la caballer\u00eda. Desde el interior de la ciudad devolvieron el envite catapultando rocas y grava, que her\u00edan a los m\u00e1s osados soldados. En cuanto estuvieron a distancia, los arqueros lanzaron lluvias de flechas sobre los invasores, oblig\u00e1ndoles a cubrirse bajo sus escudos. A\u00fan as\u00ed las bajas enemigas fueron cuantiosas. Estos devolv\u00edan las saetas pero las murallas y los parapetos reten\u00edan la mayor\u00eda de los impactos.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">El ej\u00e9rcito atacante, repentinamente, se convulsion\u00f3 para dejar paso al enorme ariete que costosamente transportaban. Lo empujaban decenas de personas que lo dirig\u00edan directo a las puertas de la metr\u00f3poli. \u00c9ste fue el momento en el que los arqueros cristianos aparecieron por los flancos externos de la ciudad y comenzaron a escupir flechas sobre el lateral enemigo. La caballer\u00eda atacante se encar\u00f3 hac\u00eda los cristianos y comenzaron a formar una fila de ataque. En este mismo instante, los caballeros del conde don Marcos, encabezados por Sebasti\u00e1n Ares, emprendieron una carga desde el otro extremo de la ciudad, flanqueados por la caballer\u00eda \u00e1rabe del rey Najm al-D\u00een. La ingente masa de seis mil caballeros penetraron en las filas enemigas trayendo la muerte y el caos con ellos. El ej\u00e9rcito del emir se desplom\u00f3 en gran parte, huyendo los portadores del ariete y miles de soldados. La caballer\u00eda comenz\u00f3 a cargar hac\u00eda en contingente cristiano de a pie, pero se llev\u00f3 una inc\u00f3moda sorpresa al verles replegarse y reorganizarse, para mostrar en la vanguardia cientos de picas que esperaban atravesar a los desdichados jinetes. Estos detuvieron su ataque al ver que la carga no era m\u00e1s que un suicidio y comenzaron a virar mientras eran objetivo de infinidad de proyectiles. Pero nefasta fue su visi\u00f3n al percibir c\u00f3mo la masa de caballer\u00eda defensora se les ven\u00eda encima tras atravesar longitudinalmente todo el ej\u00e9rcito de Damasco.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">Muerte y dolor fue lo \u00fanico que encontraron la mayor\u00eda de los integrantes de la milicia invasora. Otros pocos pudieron huir a sus tierras para salvar sus vidas, pero no as\u00ed su orgullo.<br \/>\n<\/font><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0<\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; \u00bfQu\u00e9 ten\u00e9is que decir ahora, emir? &#8211; le pregunt\u00f3 el rey Najm, en medio de aquella h\u00fameda y maloliente celda. Abdel hab\u00eda sido apresado por Sebasti\u00e1n Ares, frustrando as\u00ed su hu\u00edda -. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la grandeza de su misi\u00f3n?<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; \u00a1No os mof\u00e9is! He sido derrotado, rey de Nekor, pero esto no detendr\u00e1 el avance de Damasco hacia tierras hispanas &#8211; dijo el emir mientras se levantaba del fr\u00edo suelo -. Al\u00e1 ha querido que hoy no venci\u00e9ramos, pero s\u00f3lo es cuesti\u00f3n de tiempo\u2026<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; Entonces lo ten\u00e9is dif\u00edcil, emir &#8211; dijo el rey mientras desenfundaba su espada -. Tiempo es lo \u00fanico que no ten\u00e9is. Ahora pagar\u00e9is con vuestra vida el da\u00f1o que hab\u00e9is causado a mi pueblo.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; \u00a1No tendr\u00e9is la osad\u00eda de matarme, Najm al-D\u00een! &#8211; exclam\u00f3 el prisionero mientras retroced\u00eda -. El regicidio es indigno hasta para un rey.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">&#8211; Cierto es\u2026 &#8211; admiti\u00f3 el monarca -. L\u00e1stima que ya no se\u00e1is un rey. Os rebajasteis ante el califato de Damasco, emir, no lo olvid\u00e9is. Que Al\u00e1 te acoja en sus brazos &#8211; concluy\u00f3 Najm mientras ensartaba su espada en el vientre del prisionero.<br \/>\n<\/font><\/font><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">El cuerpo de Abdel Jabb\u00e2r cay\u00f3 al suelo, manando sangre por su herida mortal. El rey sali\u00f3 de la celda, dej\u00e1ndole s\u00f3lo en su agon\u00eda. Ten\u00eda mucho trabajo pendiente en la reconstrucci\u00f3n de la ciudad. Ksar Sghir hab\u00eda resistido, pero habr\u00eda que fortalecerse m\u00e1s. La furia de Damasco no tardar\u00eda en surgir de nuevo.<\/font><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211; Dime qu\u00e9 quieres, emir &#8211; exigi\u00f3 Najm al-D\u00een cansado de tantos rodeos que no llevaban a ninguna parte.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/191"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=191"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/191\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=191"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=191"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=191"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}