{"id":208,"date":"2008-04-15T09:06:53","date_gmt":"2008-04-15T08:06:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=208"},"modified":"2008-04-15T09:07:34","modified_gmt":"2008-04-15T08:07:34","slug":"188-las-parinas-de-vilama-por-valentin-tirofijo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=208","title":{"rendered":"188-Las Parinas de Vilama. Por Valent\u00edn Tirofijo"},"content":{"rendered":"<p>En un rec\u00f3ndito lugar de la puna de Jujuy, al resguardo de la cordillera del Dulce Nombre,<!--more-->\u00a0cerca del cerro Zapaleri -una cunbre que marca el l\u00edmite tripartito entre Argentina, Bolivia y Chille- all\u00ed debajo de esos faldeos se ubica la laguna Vilama.<br \/>\nPor la altitud y aislamiento, la regi\u00f3n quiz\u00e1 s\u00f3lo habr\u00e1 sido hollada por el turismo aventura pero, hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, cate\u00e1bamos all\u00ed posibles reservas de boratos debajo de sus aguas pandas, fr\u00edas y salitrosas. El paisaje gris apenas estaba coloreado por el rosado plumaje de centenares de flamencos, que en esa regi\u00f3n se conocen como \u00ab<em>parinas\u00bb<\/em>.<br \/>\nLas parinas pasan sus d\u00edas presumiendo con sus cuellos largos, flexibles y elegantes cuando no est\u00e1n hundiendo sus cabezas en el agua para con sus corvos picos, escarbar el barro del fondo para extraer su alimento. Adem\u00e1s mantienen sus largas patas elegantes en constante movimiento porque, a cuatro mil quinientos metros de altura, el agua permanece casi rayana en el punto de congelamiento.<\/p>\n<p>Por las noches el fr\u00edo es m\u00e1s intenso, entonces la colonia se api\u00f1a en grupos familiares persistiendo en el colectivo movimiento de sus patas para evitar que el agua se congele a su alrededor, ya que al d\u00eda siguiente deber\u00e1n seguir hurgando el barro del fondo para subsistir.<\/p>\n<p>La oscuridad es el peligro por la vecindad de los zorros andinos que, a la distancia durante el d\u00eda, pudieron estar acech\u00e1ndolas para intentar atacarlas por la noche. Habitualmente antes de la madrugada estos predadores se acercan en silencio por sobre la escarcha para amagarlas con sorpresivas embestidas.<br \/>\nGeneralmente logran buen resultado ya que provocando p\u00e1nico y sobresalto en la colonia, alguna <em>parina <\/em>se aleja del grupo y del agua removida intentando escapar. La circunstancia resulta fatal ya que a medio volar, casi corriendo, al apoyar las patas mojadas sobre la escarcha, estas se le congelan al instante dej\u00e1ndolas pegadas a la superficie helada.<\/p>\n<p>Un ave echada, impedida de moverse, pronto ser\u00e1 arrastrada por el cuello hasta la orilla, donde las cr\u00edas de la zorra esperan para darse el banquete.<\/p>\n<p align=\"center\">&#8212;<\/p>\n<p>Regresaba de mis investigaciones mineras en ese p\u00e1ramo desabrigado, cuando supe que la \u00ab<em>parina curaca\u00bb <\/em>o sea la m\u00e1s anciana y experimentada de la colonia, hab\u00eda convocaba a una asamblea en busca de hallar soluci\u00f3n a los ataques del zorro. Se supone que de estas reuniones multitudinarias s\u00f3lo surgen ideas torpes y equ\u00edvocas pero en Vilama sucedi\u00f3 algo parad\u00f3jico: una parina joven que ven\u00eda observado nuestro trabajo de ge\u00f3logos asegur\u00f3 a sus camaradas que, toda la laguna era apenas un charco poco profundo y que, con el esfuerzo colectivo podr\u00edan lograr la soluci\u00f3n.<br \/>\nSin duda con vocaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, propuso que esa noche la colonia no moviese las patas: deb\u00edan dejarlas quietas hasta que el agua se congelase alrededor de las zancas delgadas y elegantes. Las parinas quedar\u00edan plantadas y firmes en medio de esa base helada, aunque el zorro anduviese merodeando por la vecindad.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed que todas se mostraron tranquilas y confiadas a la espera del total congelamiento y de la consigna pactada: un bronco graznido que dar\u00eda la <em>parina curaca <\/em>ser\u00eda la se\u00f1a acordada para que todas, respondiendo al un\u00edsono con sus graznidos, iniciasen el despegue al mismo tiempo.<br \/>\nCon el total movimiento de sus alas, la colonia inici\u00f3 el aleteo que al principio fue un simple meneo acorde de remos emplumados para luego de trepidar logrando despegar el hielo del suelo e iniciar el vuelo. Fue as\u00ed que el lago congelado se elev\u00f3 por los aires al empuje en\u00e9rgico de millares de alas.<br \/>\nEn masiva escuadrilla api\u00f1ada las aves hicieron el riesgoso vuelo nocturno dejando all\u00e1 abajo en medio del arenal, sola anonadada y cada vez m\u00e1s peque\u00f1a, la figura de una zorra con sus cachorros. El enorme cristal de agua escarchada se elev\u00f3 por encima de las cumbres de la cordillera del Dulce Nombre hasta que tom\u00f3 rumbo al poniente.<\/p>\n<p>Antes de perderse en el cielo, al pasar delante de la luna llena, la luz fr\u00eda de la enorme moneda de plata trasparent\u00f3 la reverberaci\u00f3n rosada del plumaje de las aves.<\/p>\n<p>En azarosa recalada la bandada aterriz\u00f3 del otro lado de la cordillera, en un lugar bajo y sin nombre, en pleno desierto de Atacama. Los chilenos aseguran que milagrosamente en ese lugar tan seco, surgi\u00f3 una madrugada una laguna nueva que pronto se llen\u00f3 de parinas rosadas que escarbaban el barro por debajo del agua.<\/p>\n<p align=\"center\">&#8212;<\/p>\n<p>Nunca regres\u00e9 a esos parajes que descuento siguen tan inhabitados como antes, pero si alguien va por all\u00e1, es poco probable que se entere donde quedaba aquella laguna Vilama.<\/p>\n<p>Ni siquiera los taimados zorros recordar\u00e1 el lugar, pues dicen que muchos, fam\u00e9licos, se marcharon rumbo a la quebrada de Humahuaca, cuando se enteraron que las ingenuas gallinas ten\u00edan la costumbre de dormir en las ramas de las higueras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un rec\u00f3ndito lugar de la puna de Jujuy, al resguardo de la cordillera del Dulce Nombre,<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/208"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=208"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/208\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=208"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=208"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=208"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}