{"id":215,"date":"2008-04-15T21:06:54","date_gmt":"2008-04-15T20:06:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=215"},"modified":"2008-04-15T21:09:58","modified_gmt":"2008-04-15T20:09:58","slug":"195-la-carta-de-don-juan-por-juan-de-benito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=215","title":{"rendered":"195- La carta de Don Juan. Por Juan de Benito"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">A decir de su madre, que son quienes mas reparan en estos detalles, el muchacho pas\u00f3 desazonado casi todo el invierno:<!--more--><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; La mayor\u00eda de los domingos no quiso ir con la cuadrilla de chicos a merendar a las bodegas y se quedaba en la cocina cabizbajo o en la cuadra mirando al ganado con melancol\u00eda, incluso cuando nev\u00f3 no fue a poner lazos por el monte para cazar conejos, tarea en la que era el mas h\u00e1bil del pueblo.<\/em><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya no le servia trabajar con su padre en el campo para que nunca le diese un duro, ni andar con los amigos de parranda echando el ojo a las palomas y si era preciso a los gatos, que a falta de conejos tampoco son mala cena. Alg\u00fan d\u00eda se ten\u00eda que hacer mayor y enterarse de lo que ped\u00edan su coraz\u00f3n y su cabeza.<\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La primera duda qued\u00f3 resuelta cuando los de la Cooperativa le contrataron para conductor del tractor. Tras largas deliberaciones, la directiva lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que el \u00fanico hombre en el pueblo capaz de sacar el examen para obtener el permiso de conducci\u00f3n de tercera clase y hacerse cargo del tractor era \u00e9l. Fue este motivo por el que consigui\u00f3 un trabajo fijo y remunerado, resultando que de Juanillo pas\u00f3 a ser Juan.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ahora andaba erguido, mirando al frente como un hombre, buscando resolver su segundo problema. Este a\u00f1o entraba en quintas y en la fiesta que con motivo de la talla se hizo el segundo domingo de Marzo, decidi\u00f3 dejar el asunto visto para sentencia. Estando en cuaresma la organizaci\u00f3n de un baile por parte de los quintos cont\u00f3 con la oposici\u00f3n frontal del cura, quien incluso se dirigi\u00f3 al alcalde para que lo\u00a0 prohibiese, pero este \u00faltimo no se atrevi\u00f3 a parar a doce muchachos enardecidos y con dos cuartillos de clarete por barba, limit\u00e1ndose a pedirles que no hiciesen mucho ruido y que a poder ser organizasen la juerga fuera del pueblo. A falta de peculio para contratar una orquesta, la juventud hizo el baile en una era un poco alejada,\u00a0 con la m\u00fasica de un tocadiscos, al que acudieron todas las muchachas casaderas de la comarca.\u00a0 Al anochecer, a media luz como en el tango, Juan le dio un beso a Mari Carmen, una joven de otro pueblo a quien ten\u00eda echado el ojo desde hac\u00eda un par de a\u00f1os,\u00a0 con m\u00e1s entusiasmo que pericia, pues a decir de los expertos en besos, m\u00e1s que un beso pareci\u00f3 un alpargatazo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Result\u00f3 entonces que Juan se convirti\u00f3 en Don Juan, amante enamorado, a ratos con la cabeza alta y otros apesadumbrado, pensando en la nueva\u00a0 inquietud que con tanta satisfacci\u00f3n hab\u00eda encontrado. Porque a pesar de no disponer en aquel tiempo de las sabias recetas de los psic\u00f3logos, quienes dicen que el amor hay que cuidarlo como a una planta, su instinto le avis\u00f3: \u201csi no est\u00e1s al quite te pueden pisar el sembrado\u201d. Desplazarse al pueblo de la muchacha cuando mas trabajo hab\u00eda era imposible, ya que incluso los domingos hasta la hora de misa deb\u00eda de conducir el tractor; ser hombre es asumir responsabilidades y a su trabajo se deb\u00eda. Tras sopesar las distintas posibilidades de alimentar la relaci\u00f3n, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que lo m\u00e1s id\u00f3neo era escribir una carta.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero, \u00bfc\u00f3mo se escribe una carta? Si \u00e9l jam\u00e1s hab\u00eda escrito, ni recibido alguna.<\/p>\n<p>Lo primero que le vino a la cabeza fue dirigirse al Quint\u00edn el cartero, ese ten\u00eda que saber de cartas; as\u00ed que una noche le abord\u00f3 en la cantina para que le explicase como se escrib\u00eda una carta. Este, con la minuciosidad de un profesional, le fue explicando la necesidad de poner bien la direcci\u00f3n y el lugar donde deb\u00eda hacerlo, tambi\u00e9n el franqueo, despu\u00e9s le concienci\u00f3 sobre la funci\u00f3n que desempe\u00f1a el\u00a0 remite por si la carta se pierde o la direcci\u00f3n no es del todo correcta. Cuando intent\u00f3 indagar sobre el contenido de las cartas, el cartero con toda la dignidad le espet\u00f3:<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Jam\u00e1s abro las cartas y si algo leyese de una, nunca lo contar\u00eda<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfQui\u00e9n m\u00e1s en el pueblo sab\u00eda escribir una carta?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Servacio, el cura,\u00a0 una tarde observ\u00f3 con pavor como Juanillo, sentado en la \u00faltima fila de bancos de la Iglesia, se trag\u00f3 un rosario entero en lat\u00edn. -\u00bfQue tramar\u00e1 este pollo? pens\u00f3, ser\u00e1 alguna promesa o ha dejado a una chica embarazada-. Posteriormente le vio aparecer por la sacrist\u00eda, con las manos en los bolsillos y cariacontecido, dirigi\u00e9ndose a \u00e9l con humildad:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Don Servacio \u00bfPodr\u00eda decirme c\u00f3mo se escribe una carta?<br \/>\n<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El cura, comprobado que ven\u00eda en son de paz, decidi\u00f3 que era mejor tenerle de su lado, de modo que pacientemente le explic\u00f3 como deb\u00eda de encabezar la carta dat\u00e1ndola con lugar y fecha, realizar un saludo en funci\u00f3n del grado de confianza, relatar los temas a tratar y finalmente desear buenos prop\u00f3sitos y despedirse. Nuestro protagonista ya sab\u00eda un poco m\u00e1s,\u00a0 pero en su casa no hab\u00eda papel, ni pluma, ni sobre, pues tampoco hubiesen servido para algo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A la tarde siguiente a pesar de la verg\u00fcenza que le produc\u00eda dirigirse a la joven maestra con el tema, a la hora de los toreros, aparc\u00f3 el tractor en la puerta de la Escuela, comprobado que hab\u00edan salido todos los escolares se dirigi\u00f3 a la maestra explic\u00e1ndole su problema. \u00c9sta, sol\u00edcita se ofreci\u00f3 a ayudarle, empezando por situarle en su propia mesa delante de una cuartilla de papel, un tintero y una pluma. Nuestro Don Juan empez\u00f3 la carta:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p align=\"center\">Villanueva a 23 de Abril de 1965.<\/p>\n<p>\u00a0 Ah\u00ed qued\u00f3 parado, algo le hab\u00eda dicho el cura del grado de confianza, pero no le hab\u00eda entendido nada concreto, al percibir el par\u00f3n la maestra le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00bfA quien quieres escribir?<br \/>\n<\/em>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>A una prima m\u00eda que vive fuera.<br \/>\n<\/em>Respondi\u00f3, y la maestra que entend\u00eda de primas y primos enamorados, r\u00e1pido le volvi\u00f3 a inquirir:<em><br \/>\n<\/em>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00bfC\u00f3mo se llama t\u00fa prima?<br \/>\n<\/em>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Mari Carmen.<br \/>\n<\/em>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Pues entonces debes poner querida Mari Carmen.<br \/>\n<\/em>Recibido el empuj\u00f3n inicial, el joven se lanz\u00f3 de carrerilla:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 \u00a0Querida Mari Carmen<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Espero que cuando te llegue esta carta est\u00e9s bien yo estoy muy bien aunque trabajo mucho con el tractor. Por aqu\u00ed hace muy buen tiempo aunque todos dicen que esta lloviendo poco y que tiene que llover mucho para que crezcan los cereales y salgan las patatas. La perra ha parido cuatro cachorros no sabes que bonitos son. Hemos regalado dos y de los otros dos que quedan en casa me gustar\u00eda regalarte uno a ti. Dile a tu padre que es una perra muy fina con buenos vientos y si le interesa pod\u00e9is pasar un domingo a recogerlo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Llegado este punto nuestro enamorado volvi\u00f3 a pararse, era consciente de que la cuartilla se iba acabando y lo del \u201ctema a tratar\u201d que le dijo el cura, no estaba tratado. Algo faltaba, aquello no cuadraba, por momentos su rostro se torn\u00f3 l\u00edvido y su garganta reseca comenz\u00f3 a carraspear, mientras le sudaban las manos y la pluma le resbalaba entre los dedos, se estaba hundiendo a cada segundo. La maestra reconoci\u00f3 de lejos los s\u00edntomas de quedarse en blanco en un examen, aunque este fuese de amor y otra vez se ofreci\u00f3 a ayudarle. Tras leer lo escrito, se dispuso a chivarle:<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Esta bien lo del tiempo y lo de los\u00a0 perros, pero si escribes a un chica estar\u00eda muy bien que le pongas alg\u00fan piropo,\u00a0 y mejor si le cuentas tus sentimientos, seguro que le interesan m\u00e1s que las patatas.<br \/>\n<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tras unos segundos de duda, Don Juan resucit\u00f3 de sus cenizas, remat\u00f3 la carta, y ahora con los ojos resplandecientes de ilusi\u00f3n, se la ofreci\u00f3 nuevamente a la maestra:<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n quiero que sepas que me acuerdo mucho de ti, que me gustar\u00eda estar siempre juntos y que todas las noches bendigo a la madre que te pari\u00f3 tan buena.<\/p>\n<p>Siempre tuyo<\/p>\n<p align=\"center\">Juan de Benito<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p \/><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A decir de su madre, que son quienes mas reparan en estos detalles, el muchacho pas\u00f3 desazonado casi todo el invierno:<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/215"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=215"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/215\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=215"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=215"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=215"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}