{"id":54,"date":"2008-03-13T21:47:15","date_gmt":"2008-03-13T20:47:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=54"},"modified":"2008-03-13T21:47:56","modified_gmt":"2008-03-13T20:47:56","slug":"37-hermano-del-tiempo-por-virgilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=54","title":{"rendered":"37- Hermano del Tiempo. Por Virgilio"},"content":{"rendered":"<p>&#8211; Tu padre no volver\u00e1, hijo m\u00edo.<br \/>\nEl ni\u00f1o se abraza a las piernas de su madre, buscando refugio, llorando, sus manos diminutas dibujando una crispada y absoluta angustia alrededor de las rodillas de ella.<!--more--><br \/>\n&#8211; \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9\u00e9\u00e9\u00e9&#8230;? \u2013 grita, y su grito, desmenuzado, despedazado como una jarra estrellada en el suelo, resuena por todo el comedor de la casa, cubriendo de ecos agudos y temblorosos las paredes cubiertas de papel pintado de color crema.<br \/>\nGolpea con los talones las peque\u00f1as baldosas blancas con una orla marr\u00f3n del enlosado. Se atraganta con su propia desesperaci\u00f3n, la boca abierta en un rictus esculpido con l\u00e1grimas de puro desespero. Y mueve la cabeza, lentamente, de izquierda a derecha, frot\u00e1ndosela con las rodillas de su madre mientras lagrimea y se convulsiona.<br \/>\n&#8211; \u00a1Yo no he hecho nada! \u2013 chilla con voz rota, rozando la pura histeria &#8211; \u00a1Yo no he hecho nada&#8230;! \u00a1Nooooooo!<br \/>\nSu madre se aferra a \u00e9l, y le pasa las manos por la tensa y estremecida espalda, intentando calmarlo, apaciguar su infinita, abisal tristeza. No lo consigue. El ni\u00f1o contin\u00faa llorando, sollozando, gritando y dando golpes al suelo. Y sigue as\u00ed durante mucho rato. S\u00f3lo tiene cinco a\u00f1os, y ya su vida no ser\u00e1 igual desde este momento.<br \/>\nSe le ha roto, como la jarra, como la voz, como el alma.<br \/>\n<span \/>\u00c9l mira desde la puerta del comedor, y se acerca hasta que s\u00f3lo lo separa un metro del ni\u00f1o, que est\u00e1 solo, sentado en el sof\u00e1 rojo, con los brazos cruzados sobre la mesita de vidrio y la cabeza enterrada en su interior. Todav\u00eda llora, m\u00e1s lenta, dificultosamente. No lo hace con la desesperanza de hace unas horas, pero su cerebro y su coraz\u00f3n ya estando impregnados de la tristeza, la culpa y el miedo a sufrir que desde ahora lo acompa\u00f1ar\u00e1n a todas partes.<br \/>\n\u00c9l se agacha a su lado, y le pasa un brazo por los hombros tr\u00e9mulos, suavemente, con ternura. El ni\u00f1o todav\u00eda tarda unos momentos en hacer el esfuerzo de dejar de llorar, secarse las l\u00e1grimas que contin\u00faa vertiendo con los pu\u00f1os contra\u00eddos, y mirarlo.<br \/>\nNo lo reconoce. No sabe qui\u00e9n es. Sus ojos, grandes, marrones, con largas y oscuras pesta\u00f1as, est\u00e1n ahora rojos y arrugados, arrasados en l\u00edquido de l\u00e1grima muerta.<br \/>\n&#8211; Hola \u2013 le dice \u00e9l case cuchicheando, intentando calmarlo, tranquilizarlo. El ni\u00f1o lo mira incr\u00e9dulo, sorprendido, turbado por su inesperada aparici\u00f3n.<br \/>\n&#8211; Ho&#8230; hola \u2013 contesta -. \u00bfT\u00fa quien eres?<br \/>\n&#8211; Un amigo. Ya s\u00e9 que no me conoces. Pero a partir de ahora ser\u00e9 tu amigo, y si quieres te ayudar\u00e9.<br \/>\n&#8211; \u00bfY c\u00f3mo me ayudar\u00e1s? \u2013 pregunta el ni\u00f1o con un hilo de voz desnuda y aterida.<br \/>\n&#8211; Yo te puedo decir lo que te pasar\u00e1 a partir de ahora. Puedo explicarte qu\u00e9 clase de persona ser\u00e1s, y c\u00f3mo te ir\u00e1 la vida.<br \/>\nEl ni\u00f1o lo mira fijamente. Su cuerpo y su esp\u00edritu est\u00e1n derruidos, destrozados por la tristeza y la sensaci\u00f3n de culpa. Pero tambi\u00e9n siente ahora una peque\u00f1a chispa de curiosidad, un tenue rel\u00e1mpago de extra\u00f1eza e inter\u00e9s que lo rescata moment\u00e1neamente del interior de su pozo de desesperaci\u00f3n.<br \/>\n&#8211; Te pareces un poco a mi padre \u2013 dice el ni\u00f1o.<br \/>\n&#8211; Puede ser &#8211; le contesta \u00e9l -. Pero tan s\u00f3lo en el aspecto f\u00edsico. No soy tu padre, pero te conozco muy bien, mejor que \u00e9l o tu madre.<br \/>\n&#8211; Mi padre ya no volver\u00e1 m\u00e1s &#8211; y el ni\u00f1o vuelve a llorar, aun cuando esta vez se trata de la brasa del recuerdo de la pena, y enseguida se vuelve a calmar.<br \/>\n&#8211; No &#8211; explica \u00e9l -, no volver\u00e1. Pero no debes sentirte culpable por ello. Irse es algo que ha elegido \u00e9l, por sus propios motivos, y \u00e9l es el \u00fanico responsable.<br \/>\n&#8211; \u00bfQuieres decir que yo no tengo nada que ver? Si no he hecho nada, \u00bfpor qu\u00e9 se va?<br \/>\n&#8211; Hay m\u00e1s de un motivo, pero t\u00fa no eres uno de ellos. Las razones ya las entender\u00e1s cuando seas mayor. Ahora lo importante es que no te sientas culpable, y que no tengas miedo.<br \/>\n&#8211; \u00bfMiedo de qu\u00e9?<br \/>\n&#8211; Miedo de sentir, de sufrir, de amar, de hablar, de ser vulnerable, de que te rechacen, de que no reconozcan todo aquello que haces bien hecho&#8230;<br \/>\nEl ni\u00f1o lo observa con una mirada brillante, acuosa, indefensa. Se pasa las manos por la cara en un intento de secarla, de desprenderse de la tensa humedad que las l\u00e1grimas han depositado como si de una pel\u00edcula fr\u00eda y el\u00e1stica se tratara. Despu\u00e9s se apoya contra el sof\u00e1, recomponiendo su postura.<br \/>\n&#8211; \u00bfDices que sabes c\u00f3mo ser\u00e1 mi vida?<br \/>\n&#8211; Si, lo s\u00e9. Con toda seguridad. Mira, si dejas que este sentimiento de culpa y este miedo se instalen en tu interior, te convertir\u00e1s en un ni\u00f1o triste e introvertido, encerrado en s\u00ed mismo, intentando no querer a nadie para no sufrir si se va.<br \/>\n&#8211; Mi madre no me dejar\u00e1.<br \/>\n&#8211; No, no lo har\u00e1. Pero se sentir\u00e1 triste si te ve as\u00ed, callado, ausente, encerrado en tu mundo, sin hablar ni comunicarte con nadie. Y ella no podr\u00e1 hacer nada para ayudarte. Continuar\u00e1s as\u00ed, cumpliendo a\u00f1os, solitario, aislado de todo, sin referencias, sin amigos, hasta que un d\u00eda habr\u00e1s perdido la ni\u00f1ez, y ser\u00e1s un adolescente seco, malcarado y desafiante, y gritar\u00e1s tu rabia al mundo, y lo odiar\u00e1s durante mucho tiempo.<br \/>\nAhora el ni\u00f1o vuelve a tener miedo. No el de antes, el miedo a ser el culpable de la marcha de su padre, a volver a sufrir este dolor crudo y helado que tiene clavado en todo su ser. Ahora es otro miedo, m\u00e1s difuso, m\u00e1s remoto. \u00c9l lo nota, y sabe que este miedo se debe a sus palabras. Calla por unos instantes, esperando la reacci\u00f3n del chico.<br \/>\n&#8211; Yo&#8230; no quiero ser as\u00ed \u2013 dice al fin.<br \/>\n&#8211; Lo s\u00e9. Y puedes evitarlo, si quieres.<br \/>\n&#8211; \u00bfC\u00f3mo? \u00bfQu\u00e9 debo hacer?<br \/>\n&#8211; Has de intentar no pensar que tienes la culpa de lo que pasa. Ya te lo he dicho, no eres responsable de que tu padre no vuelva. Si te dejas vencer por la culpa, entonces vendr\u00e1 el miedo. Y si viene el miedo&#8230; entonces te convertir\u00e1s en lo que te he dicho.<br \/>\n\u00a0&#8211; \u00bfY si no me siento culpable no me pasar\u00e1 esto que dices?<br \/>\n&#8211; No. No tendr\u00e1s una vida f\u00e1cil, es cierto. Tendr\u00e1s que ser adulto muy r\u00e1pido, y asumir algunas funciones en casa que por edad no te corresponder\u00edan, y ponerte a trabajar muy pronto. Eso no lo podr\u00e1s evitar. Tendr\u00e1s que ayudar a tu madre, cuando sea el momento. Pero ahora debes ser lo que eres, un ni\u00f1o, y re\u00edr y jugar e intentar ser feliz y tener amigos y pas\u00e1rtelo bien. No tengas miedo. Todo ir\u00e1 bien.<br \/>\n&#8211; \u00bfComo lo sabes?<br \/>\n&#8211; Lo s\u00e9 porque a m\u00ed me pas\u00f3 lo mismo cuando era peque\u00f1o, cuando ten\u00eda la misma edad que t\u00fa. Y me cerr\u00e9; me sent\u00ed culpable y tuve miedo de sufrir, y lo pas\u00e9 muy mal durante muchos a\u00f1os. Y no quiero que te pase a ti.<br \/>\n&#8211; \u00bfT\u00fa me ayudar\u00e1s?<br \/>\n&#8211; Ya lo estoy haciendo.<br \/>\n&#8211; \u00bfPero vendr\u00e1s m\u00e1s veces a verme?<br \/>\n&#8211; Si y no. Yo no volver\u00e9 a venir, tengo que irme a all\u00e1 a donde pertenezco. Pero s\u00ed que me ver\u00e1s. O mejor dicho, te ver\u00e1s a ti, cada d\u00eda, cuando te mires al espejo. Cuando lo hagas, piensa que en la imagen que ves est\u00e1s t\u00fa y estoy yo a la vez. Lo que importa es que recuerdes esta conversaci\u00f3n, y que hagas lo que te he recomendado. \u00bfLo har\u00e1s?<br \/>\nEl ni\u00f1o no dice nada, pero cierra la boca y mueve la cabeza, de arriba a abajo, afirmando, consintiendo, estableciendo un pacto cuya firmeza no necesita palabras.<br \/>\n\u00c9l le revuelve los cortos cabellos con una mano, y el ni\u00f1o, por primera vez en todo el d\u00eda, sonr\u00ede t\u00edmidamente. Despu\u00e9s le pide que le diga m\u00e1s cosas de su vida futura. Y \u00e9l lo hace, y le explica qu\u00e9 estudiar\u00e1, en qu\u00e9 lugares trabajar\u00e1, y a quienes conocer\u00e1. Habla despacio, con una voz grave, profunda, como de arena pisada, que poco a poco calma y adormece al ni\u00f1o, cansado, extenuado por las sacudidas emocionales del d\u00eda.<br \/>\nDeja pasar unos minutos, y coge al ni\u00f1o en sus brazos y lo levanta del sof\u00e1. Apenas pesa nada, es un ramo de huesos largos y delgados sin casi carne alrededor. Se va hacia la habitaci\u00f3n donde duerme el ni\u00f1o con su abuela y lo deposita sobre la cama, no antes de que le haya sacado las peque\u00f1as sandalias de pl\u00e1stico blanco que lleva en los pies. Despu\u00e9s le quita por la cabeza, con mucho cuidado, la camiseta rayada blanca y roja, y despu\u00e9s los pantalones de tergal cortos de color gris. El ni\u00f1o duerme profundamente.<br \/>\nAbre la cama, y lo introduce dentro de ella empezando por los pies. Antes de taparlo con la ropa, lo abraza con delicadeza, con amor desinteresado y rendido. Lo mira dormir, abandonado, quieto, respirando agitada pero profundamente. No se oye m\u00e1s ruido en la habitaci\u00f3n que la vaporosa y casi imperceptible respiraci\u00f3n del ni\u00f1o.<br \/>\n\u00c9l lo mira durante unos cuantos segundos m\u00e1s y cierra la luz. La penumbra invade el aposento. Es hora de marchar. Ya ha cumplido su misi\u00f3n, ya ha hecho lo que ten\u00eda que hacer, lo que le deb\u00eda al ni\u00f1o, lo que se deb\u00eda a s\u00ed mismo.<br \/>\nLe acaricia la cabeza por \u00faltima vez, el \u00faltimo contacto f\u00edsico que tendr\u00e1 con \u00e9l. Despu\u00e9s sale de la habitaci\u00f3n, se acerca a la ventana del comedor y suspira. Mira el territorio de su propia ni\u00f1ez, agreste, gris, deshilachado. Desea con todo su coraz\u00f3n que al ni\u00f1o le vaya mejor que a \u00e9l.<br \/>\nAl fin, se da la vuelta, anda hasta el centro del comedor y desaparece, empezando el viaje de vuelta a trav\u00e9s de los a\u00f1os y los recuerdos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211; Tu padre no volver\u00e1, hijo m\u00edo. 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