{"id":78,"date":"2008-03-25T19:57:39","date_gmt":"2008-03-25T18:57:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=78"},"modified":"2008-03-25T19:58:51","modified_gmt":"2008-03-25T18:58:51","slug":"61-una-relacion-tortuosa-por-pereira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/?p=78","title":{"rendered":"61-Una relaci\u00f3n tortuosa. Por Pereira"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">A Murcia, mi ciudad, esa bella morena que se vende al mejor postor, y a todo aquellos que luchan por salvar su dignidad.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">Como todas las tardes al regresar del trabajo, se asom\u00f3 a la terraza de su peque\u00f1a buhardilla. Frente a sus ojos se apretaban los tejados y las planas azoteas de la ciudad separados entre s\u00ed \u00fanicamente por las estrechas calles que formaban el intrincado laberinto del casco antiguo.<!--more-->\u00a0Aunque sobre \u00e9l se desplegaba un interminable cielo azul intenso y mirando al sur casi pod\u00eda percibir el olor de los pinos de la sierra y los matorrales, el ruido de los coches que compet\u00edan por inundar las callejas y la sombra que proyectaban los altos e impersonales edificios de una Gran V\u00eda que part\u00eda a la ciudad como un hachazo despertaron en su interior un fuego que bien pod\u00eda ser una mezcla de impotencia y melancol\u00eda.<\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En momentos como ese no pod\u00eda evitar renegar de aquella ciudad que le hab\u00eda visto nacer y crecer. Aquella en la que se hund\u00edan sus ra\u00edces y en cuyos rincones pod\u00eda saludar a los fantasmas de su vida. Amor, ternura, inocencia, decepci\u00f3n, desenga\u00f1o, ilusi\u00f3n, tormento, euforia, tristeza o complicidad eran tan solo algunas de las palabras tatuadas por primera vez en su alma en aquellas esquinas tan familiares.<\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras tomaba un t\u00e9 caliente que debi\u00f3 traer de alg\u00fan viaje y part\u00eda un trozo de chocolate negro, sigui\u00f3 con la mirada el lento deambular de una se\u00f1ora que volv\u00eda de la compra tirando de un carro de cuadros rojos, y a la que dej\u00f3 cuando se cruz\u00f3 con una muchacha, cuyo r\u00e1pido caminar le llev\u00f3 hasta un caf\u00e9 librer\u00eda en el que, una tras otra, generaciones de j\u00f3venes cre\u00edan cambiar el mundo con tan solo discutir sobre sus problemas.<\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por fin, se decidi\u00f3 a coger el casco y, tras vestirse con su viejo ch\u00e1ndal, baj\u00f3 por las escaleras con la bicicleta levantada a pulso. Casi sin mirar se sumergi\u00f3 en la carretera y pedale\u00f3 con fuerza esquivando unos coches que en todo momento ignoraron su presencia. <\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pas\u00f3 junto a la antigua plaza de toros, atraves\u00f3 de punta a punta el barrio gitano y fue a parar a la carretera general. Con gesto sonriente salud\u00f3, mientras le adelantaba, a un anciano que con alpargatas de esparto, jersey y camisa cre\u00eda correr a gran velocidad sobre una destartalada vespino roja, y que en la parte trasera portaba una caja de pl\u00e1stico repletas de naranjas. Casas bajas de id\u00e9ntica e improvisada construcci\u00f3n se sucedieron con manchas de huerta, solares llenos de escombros, tiendas de muebles y concesionarios. Ni\u00f1os arrastrando sus mochilas, escandalosos adolescentes de mirada desafiante y marujas en grupos de tres atravesaron la calzada sin mirar, mientras los coches, que apenas se molestaban en guardar una m\u00ednima distancia de seguridad para adelantar al ciclista, parec\u00edan acelerar al llegar a los pasos de cebra.<\/font><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mirara donde mirara imperaban el caos y la falta de gobierno: gr\u00faas y m\u00e1s gr\u00faas esparcidas al azar, grandes carteles publicitarios con anuncios rancios que se superpon\u00edan unos a otros, perros abandonados en manada, adornos horteras en las fachadas, acequias de agua p\u00fatrida, naves industriales y casas con techos de uralita se suced\u00edan en procesi\u00f3n desordenada.<\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Finalmente, aliviado, lleg\u00f3 a su destino, un enorme risco de piedra que como una gran torre de vigilancia se erig\u00eda en medio de la planicie que formaba la llanura del r\u00edo. S\u00f3lo la torre de la catedral y los nuevos e insolentes rascacielos parec\u00edan competir con aquella masa de roca. Tras encadenar la bicicleta a una morera, cuyas hojas de un verde vivo luchaban por aflorar, corri\u00f3 dando grandes zancadas hacia la cumbre.<\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una vez all\u00ed, trep\u00f3 a un grueso muro formado por piedras y barro milenario desde el que Ibn Mardanish -el Rey Lobo- so\u00f1\u00f3 y casi consigui\u00f3 conquistar una Al-\u00c1ndalus que se desangraba en guerras intestinas. A sus pies, como una alfombra cosida a retales, se extend\u00eda un mosaico de peque\u00f1as parcelas construidas y trozos de huerta que llegaban hasta el muro que formaban los primeros edificios de la ciudad.<\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El ocaso ya hab\u00eda comenzado y a su alrededor las paredes de roca parec\u00edan arder iluminados por los \u00faltimos rayos del d\u00eda. Ante el arco-iris monocolor que se desplegaba frente a sus ojos, su coraz\u00f3n agitado por el fuerte pedaleo y por el desorden reinante recobr\u00f3 la calma. Im\u00e1genes amables empezaron a desplazar otras que momentos antes hac\u00edan palpitar sus sienes.<\/font><\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Record\u00f3 que all\u00ed tambi\u00e9n viv\u00edan personas de carcajada f\u00e1cil y vida improvisada, morenas de ojos negros y atractivo desparpajo, palmeras que parec\u00edan olvidar que no pod\u00edan crecer hasta las estrellas, viejos que so\u00f1aban con cuidar su peque\u00f1o huerto hasta que las fuerzas les abandonases y otros que paseaban entre los naranjos ajenos mirando con envidia y recordando aquellos que perdieron bajo el asfalto. Record\u00f3 los negocios con sillas de mimbre y botijo en la sombra, los carriles que se resist\u00edan a ser iluminados y, sobre todo, que eran muchos, una en\u00e9rgica minor\u00eda, los que luchaban por eliminar el sucio negocio que, disfrazado del encantador caos mediterr\u00e1neo, devoraba la ciudad. Y empez\u00f3 a sentir algo en su interior, algo que bien pod\u00eda llamarse cari\u00f1o, a\u00f1adiendo un cap\u00edtulo m\u00e1s a su tortuosa relaci\u00f3n con Murcia. <\/font><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Murcia, mi ciudad, esa bella morena que se vende al mejor postor, y a todo aquellos que luchan por salvar su dignidad. Como todas las tardes al regresar del trabajo, se asom\u00f3 a la terraza de su peque\u00f1a buhardilla. Frente a sus ojos se apretaban los tejados y las planas azoteas de la ciudad [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/78"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=78"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/78\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=78"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=78"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/5certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=78"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}