{"id":1027,"date":"2009-04-15T23:54:49","date_gmt":"2009-04-15T21:54:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=1027"},"modified":"2009-04-16T13:56:32","modified_gmt":"2009-04-16T11:56:32","slug":"194-%e2%80%9cel-peso-del-tatuaje%e2%80%9d-por-ocho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=1027","title":{"rendered":"194-\u201cEl peso del tatuaje\u201d. Por Ocho"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El primer empleo que tuvo Carmen en su trayectoria laboral fue el de vendedora de pisos en una inmobiliaria, con contrato mercantil, es decir, sin sueldo, ni fijo ni variable, seg\u00fan comisi\u00f3n de venta.<!--more-->\u00a0Luego, cuando decay\u00f3 el sector de la construcci\u00f3n, trabaj\u00f3 los meses de verano en una cafeter\u00eda, y, aunque no ten\u00eda experiencia, aprendi\u00f3 bien el arte de llevar la bandeja. No es que Carmen careciera de profesi\u00f3n; era licenciada en derecho, pero para ser abogada, ejercer, y vivir de ello es necesario una cantidad de dinero a fin de colegiarse y pasar el tiempo de pasant\u00eda sin cobrar, de la que, a pesar de sus or\u00edgenes familiares, ella carec\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Carmen vive en Benidorm, en la misma costa mediterr\u00e1nea,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>es una ciudad llena de gente de todas las partes del mundo, cosmopolita, de edificios altos, casi rascacielos, y vacaciones permanentes. En Benidorm es f\u00e1cil ser una mujer invisible. <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Cuando Carmen cerr\u00f3 con sus propias manos la persiana de la tienda de ropa joven en la que trabajaba tras cansarse de los caf\u00e9s, <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>a pesar de ser su tarde libre, y de tener <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>medio d\u00eda de libertad por delante, sinti\u00f3 un extra\u00f1o presentimiento que nunca antes hab\u00eda experimentado.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Cerca de las tres de la tarde, Carmen lleg\u00f3 al edificio de su apartamento, en las afueras de Benidorm, dej\u00f3 su bicicleta en el trastero, entr\u00f3 y antes de tomar el ascensor, abri\u00f3 el buz\u00f3n, all\u00ed dentro encontr\u00f3 una carta, en cuyo remite figuraba el nombre completo de su \u00fanico hermano: Francisco Cisneros de Beltr\u00e1n. Carmen recibi\u00f3 un vuelco en su coraz\u00f3n, y un dolor agudo se pos\u00f3 en su pecho porque supo, antes de abrir el sobre de la carta, que su madre hab\u00eda muerto. Y a juzgar por el tiempo que suele tardar el correo ordinario desde Madrid, su madre llevar\u00eda enterrada al menos dos d\u00edas. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Hac\u00eda exactamente cinco a\u00f1os que no ten\u00eda ninguna relaci\u00f3n con su madre; ni una llamada de tel\u00e9fono, ni una carta, ni una sola noticia entre las dos mujeres, que, aunque unidas por ese extenso caudal de sangre familiar, hab\u00edan decidido sepultarse para siempre en plena vida. Asunto raro, pues dicen que las madres hacen y comprenden todo por sus hijos o hijas, pero \u00e9ste no fue el caso, en el que pudo mucho m\u00e1s la estirpe y casta social, que el volumen sangu\u00edneo que se ha citado m\u00e1s arriba. Carmen Cisneros, la madre, era mujer de moral intachable, muro bas\u00e1ltico de un rango gen\u00e9tico cuyas ra\u00edces se hund\u00edan por encima de la carne de los sentimientos. La madre de Carmen pertenec\u00eda por nacimiento y derecho a esa elite senatorial<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>espa\u00f1ola de obispos, terratenientes, abadesas, propietarios y militares que pertenec\u00eda incrustada en el barrio Salamanca de la capital de Espa\u00f1a. Rentas heredadas y privilegios eran causa sustancial de una vida recta, pero de lujos. Su padre hab\u00eda muerto joven, en un accidente de caza, debido a un desafortunado disparo de fatales consecuencias, y hab\u00eda dejado viuda y dos hijos; Carmen, la peque\u00f1a, de cinco a\u00f1os, y Francisco, su hermano mayor, el primog\u00e9nito. En la familia nunca hubo lugar para la heterodoxia de naturaleza alguna. Se obviaban las astas<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>con las que cualquiera pudiera nacer al mundo, y se dise\u00f1aba la vida como si cada cual fuera el camino viejo de un mapa, cuyo principio y fin est\u00e1 ya dise\u00f1ado y pintado desde hace mucho tiempo sobre el papel a\u00f1ejo. La familia de Carmen era criog\u00e9nesis de siglos antiguos. Aunque, gracias a la muerte de la madre matriarca, todo estaba ya condenado a la carcoma de los recuerdos. Francisco no era del modo tan recto, aunque no aprobara la extra\u00f1a vida de su hermana, tampoco llegaba a condenarla con tanto rigor. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Los Cisneros, abolengo mayoritario de rentistas sin otro recurso que el de explotadores y ladrones legales, eran la \u00fanica familia de Carmen y a la que hab\u00eda renunciado desde casi su adolescencia. No particip\u00f3 de arrogancias, ni fastos de bautizos, comuniones o bodas. Jam\u00e1s quiso contraer el oficio de casada y devota de esposo hereditario. Carmen permaneci\u00f3 en la insolencia, disidente de ceremonias, due\u00f1a de un silencio rebelde, y la mayor parte de los d\u00edas, los meses y los a\u00f1os, oculta y amotinada en su propia habitaci\u00f3n. Un perro, pastor afgano, \u00fanica herencia viva de su padre, fue el compa\u00f1ero del castigo y exilio dom\u00e9stico de Carmen, tambi\u00e9n algunos libros, la m\u00fasica y sobre todo, la ventana, desde donde se ve\u00edan las calles, la gente, los coches; el paisaje urbano yuxtapuesto a la vida de Carmen. Desde aquella apertura en el muro se ve\u00eda casi toda la perspectiva longitudinal de la calle Vel\u00e1squez y al fondo, se distingu\u00eda la bandera de los Estados Unidos, <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>guirnalda principal del edificio de la embajada. La cabeza de Carmen iba de las barras y las estrellas <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>a las pel\u00edculas de Hollywood; <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>imaginaba muchas veces que se iba <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>de viaje a Nueva York y alquilaba un apartamento en Manhattan con vistas a la estatua de la libertad. All\u00ed conoc\u00eda gente nueva y se olvidaba de Madrid. <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>A Carmen le gustaban los rascacielos, el mar y las ciudades en las que pod\u00eda ser una mujer desconocida e invisible. Su hermano, a pesar de la prohibici\u00f3n, interrump\u00eda a veces la soledad de los castigos de<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Carmen e introduc\u00eda en la habitaci\u00f3n alg\u00fan disco de jazz, El \u00faltimo de la fila o H\u00e9roes del silencio.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Sorprender\u00e1n los hechos en pleno siglo XXI, que siguen soldados a un mundo aparentemente fenecido, pero que contin\u00faa existiendo fuera del devenir social, a veces escondido a la vista de cualquiera. <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>No parece cre\u00edble ni veros\u00edmil, pero son muchas familias de esclavos posmodernos todav\u00eda, que siguen penetrando en la mente de sus miembros, como si hijos y hermanos fueran mayordomos o sirvientes de su propia casta. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Despu\u00e9s de leer la carta, conocer los detalles del fallecimiento y detenerse a pensar en algunos recuerdos, Carmen reuni\u00f3 sus cosas del armario, las meti\u00f3 en su mochila, revis\u00f3 que llevaba todo lo necesario, se calz\u00f3 sus zapatillas deportivas y como si se hubiera tratado de todo un rito inici\u00e1tico, se ech\u00f3 la mochila a los hombros, y sin ni siquiera comprobar su aspecto f\u00edsico en el espejo, sali\u00f3 de su apartamento recogi\u00e9ndose el pelo, con tiempo suficiente para llegar al gimnasio a las nueve en punto. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Atraves\u00f3 con su bicicleta la mitad de Benidorm. Se deslizaron las ruedas sobre el asfalto del carril para ciclistas, pas\u00f3 por delante de algunos rascacielos y en el tramo m\u00e1s cercano al mar, su cara recibi\u00f3 la brisa del Mediterr\u00e1neo en invierno, justo antes de llegar al edificio del gimnasio y aparcar la bicicleta en un soporte met\u00e1lico de la puerta.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>La recepcionista era una mujer joven como Carmen, con el pelo muy corto y el cuerpo fornido de darse al ejercicio f\u00edsico. En cambio, Carmen era gr\u00e1cil y se hab\u00eda dejado crecer el pelo de nuevo. Ambas mujeres se miraron como de costumbre, aunque los ojos de <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>Carmen <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>delataran un rastro de tristeza y su cara no fuera capaz de ocultar la reciente cicatriz. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Qu\u00e9 duda cabe, Carmen y la mujer recepcionista se deseaban <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>la una a la otra y cada una por su cuenta, esto quiere decir que ese deseo entre ellas no hab\u00eda sido indicado con suficiencia, aunque fuera claro para cualquier ojo humano. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Despu\u00e9s de la clase de spining, Carmen entr\u00f3 cansada a los vestuarios, se quit\u00f3 la ropa y se introdujo en la ducha. <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>Mientras el cuerpo recib\u00eda el agua caliente por toda su piel, Carmen repas\u00f3 en su cabeza la delgada pel\u00edcula de su memoria en Madrid, en el colegio de los jesuitas; se vio en el espejo con el uniforme y sus coletas de ni\u00f1a feliz. Mientras se volv\u00eda a vestir, le vino a la mente la \u00faltima conversaci\u00f3n con su madre, lejana en el tiempo;<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>aquellas palabras <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>sard\u00f3nicas. <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>El primer amor de Carmen fue una compa\u00f1era de clase, que se llamaba Esther. Ambas ten\u00edan catorce a\u00f1os y nos sab\u00edan como pod\u00eda ser que su deseo fuera contrario a la educaci\u00f3n, si a ellas les nac\u00eda sin m\u00e1s conciencia ni artificio. Comprender que hay que ocultar lo natural es la primera frustraci\u00f3n con la que Carmen choc\u00f3 y de ah\u00ed en adelante, su vida se convirti\u00f3 en un secreto gigantesco y en un ansia por dejar de sentir el esc\u00e1ndalo de su naturaleza. Su madre detect\u00f3 pronto la anomal\u00eda y a Carmen le sobrevinieron castigos innumerables, sobre todo, encierros prolongados en su habitaci\u00f3n, de lunes a domingo, y aunque su cuerpo nunca recibi\u00f3 violencia, su mente fue adoptando ese tatuaje que caracteriza la condici\u00f3n del monstruo. Ella misma intent\u00f3<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>escapar de su cuerpo como si alguien pudiera<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>escamotear su propia identidad <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>a s\u00ed mismo con trucos de trilero.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Repiti\u00f3 curso dos veces y a marchas forzadas, continu\u00f3 el rosario de la ense\u00f1anza privada en los colegios<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>m\u00e1s caros de Madrid, con sus estigmas y prohibiciones a cuestas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Nunca supo nada m\u00e1s de Esther, que sigui\u00f3 adelante en el bachillerato en un instituto de Las Rozas. Una vez se la encontr\u00f3 por el Paseo de la Castellana y apenas la reconoci\u00f3; se hab\u00eda cortado el pelo y paseaba de la mano con una joven alta y rubia. Ni si quiera se saludaron. Carmen la busc\u00f3 con sus ojos, pero Esther baj\u00f3 la vista. Esa misma tarde cumpli\u00f3 Carmen los veintis\u00e9is a\u00f1os de edad, se cort\u00f3 el pelo y<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>sali\u00f3 de su casa a primera hora de la ma\u00f1ana. Ya no volvi\u00f3 nunca m\u00e1s al solar de la familia. Luego, s\u00f3lo unas cuantas llamadas de tel\u00e9fono y una visita est\u00e9ril de su hermano. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Carmen lleg\u00f3 a Benidorm hace cinco a\u00f1os y empez\u00f3 a vivir. Tuvo que trasladar <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>su expediente a la Facultad de Derecho de la Universidad de Alicante, y, aunque perdi\u00f3 un par de asignaturas y sufri\u00f3 <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>graves dificultades acad\u00e9micas, continu\u00f3 sus estudios, y en dos a\u00f1os termin\u00f3 la carrera. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>En Benidorm su existencia ya no fue un secreto ni una verg\u00fcenza. Innumerables amigos y amigas fueron desbaratando poco a poco el vac\u00edo de Carmen y se ejercitaron en el oficio de <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>familiares sin sangre ni gen\u00e9tica. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 2.25pt 0pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Aquella misma noche, al salir del gimnasio, justo cuando iba a desencadenar su bicicleta, Carmen y la recepcionista chocaron como dos bolas de villar y se sonrieron. Despu\u00e9s de presentarse, Carmen supo por fin el nombre de la desconocida, Raquel: mujer bella y atractiva de veintiocho a\u00f1os. Compartieron la noche. Desde el apartamento de Carmen el mar se ve\u00eda <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>lejos, tambi\u00e9n algunos edificios muy altos, casi rascacielos y la costa, llena de luces amarillas. Las dos mujeres, Carmen y Raquel, <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>hicieron larga su conversaci\u00f3n hasta la madrugada y supieron de algunos secretos de cada una. Las dos estuvieron hablando de la estatua de la libertad y de la gran manzana. Desde el apartamento de Carmen, Benidorm parec\u00eda una fotograf\u00eda trucada de Nueva York. <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: Arial; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Mientras, a unos pocos cientos de kil\u00f3metros, Francisco Cisneros, hermano mayor de Carmen, a la luz de su despacho de ingeniero de caminos, le\u00eda detenidamente el testamento de la madre muerta.\u00a0<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El primer empleo que tuvo Carmen en su trayectoria laboral fue el de vendedora de pisos en una inmobiliaria, con contrato mercantil, es decir, sin sueldo, ni fijo ni variable, seg\u00fan comisi\u00f3n de venta.<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=1027\"><span>Continuar leyendo<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1027"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1027"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1027\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1027"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1027"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1027"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}