{"id":146,"date":"2009-02-17T13:30:49","date_gmt":"2009-02-17T12:30:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=146"},"modified":"2009-02-17T14:52:22","modified_gmt":"2009-02-17T13:52:22","slug":"13-caraguatay-destino-final-por-garcilaso-de-la-barca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=146","title":{"rendered":"13-Caraguatay, destino final. Por Garcilaso de la Barca"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Verdana;\">No puedo decir que me obligaron a venir a Caraguatay. Tampoco que fue por decisi\u00f3n propia. M\u00e1s bien acept\u00e9 una sugerencia dif\u00edcil de rechazar. <!--more-->Probablemente hasta tendr\u00eda que agradecerle a McCornick por haberme tra\u00eddo. Alg\u00fan d\u00eda deber\u00eda hacerlo. Despu\u00e9s de todo, si segu\u00eda en libertad era por sus continuas intervenciones.<br \/>\nA McCornick lo conoc\u00ed hace unos veinte a\u00f1os, una tarde calurosa al terminar mi turno en el hospital de Goldfield. El nombre del pueblo era s\u00f3lo un eufemismo ante cualquiera de las acepciones que pueda darse a la palabra oro. Su \u00fanico atributo era estar muy cerca de Las Vegas. Me hab\u00edan aceptado como residente sin muchas preguntas ni exigencias y, para m\u00ed, representaba el final de una larga b\u00fasqueda. No hab\u00eda demasiadas ofertas para un p\u00e9simo estudiante de medicina que hab\u00eda obtenido su t\u00edtulo casi por gracia divina.<br \/>\nAquella tarde McCornick me ofreci\u00f3 media docena de ampollas de una nueva droga elaborada por el laboratorio que representaba. Seg\u00fan \u00e9l, neutralizaba los efectos del alcohol y era completamente segura. Me propon\u00eda probarla en pacientes del hospital a cambio de diez mil d\u00f3lares.<br \/>\nMe sent\u00ed profundamente ofendido. Lo insult\u00e9. Le dije que se hab\u00eda confundido. Que yo no era de esos.<br \/>\nCreo que esperaba mi reacci\u00f3n. Con una casi imperceptible sonrisa me extendi\u00f3 una tarjeta y dijo: \u00abDoctor, la \u00e9tica es una abstracci\u00f3n filos\u00f3fica\u00bb.<br \/>\nCon ese cartoncito blanco entre mis dedos, sin reacci\u00f3n alguna, observ\u00e9 c\u00f3mo se alejaba lentamente en un Pontiac negro.<br \/>\nNo pod\u00eda olvidar el encuentro. Me costaba dormir. Pensaba y pensaba. Intentaba convencerme de que no hab\u00eda nada de malo en la propuesta. Necesitaba el dinero. El alquiler del departamento se lo llevaba casi todo.<br \/>\nBusqu\u00e9 la tarjeta y marqu\u00e9 el n\u00famero. Apenas alcanc\u00e9 a decir mi nombre cuando, del otro lado, una voz que no reconoc\u00ed, dijo: \u00abHoy a las cinco\u00bb.<br \/>\nAll\u00ed estaba el Pontiac. Me acerqu\u00e9. McCornick extendi\u00f3 el brazo entreg\u00e1ndome un sobre marr\u00f3n que tom\u00e9 inmediatamente. \u00abLo llamar\u00e9\u00bb. El autom\u00f3vil se alej\u00f3 lentamente por la solitaria Trade Street.<br \/>\nYa en mi departamento abr\u00ed el sobre. Hab\u00eda seis peque\u00f1as ampolletas, con un l\u00edquido transparente, identificadas con una min\u00fascula etiqueta manuscrita: \u00abSB 15\u00bb.\u00a0 Las acompa\u00f1aba una hoja de papel doblada en cuatro. El texto mecanografiado explicaba: \u00abAplicar toda la dosis. S\u00f3lo para alcoholizados\u00bb.<br \/>\nEntre los pacientes que llegaban a emergencias hab\u00eda muchos ebrios reincidentes. A algunos los conoc\u00eda por sus nombres. Jimmy Rondstadt nos \u00abvisitaba\u00bb dos o tres veces por semana. A menos que tuviese alguna herida cortante, obtenida en sus habituales ri\u00f1as, lo dej\u00e1bamos dormir hasta la ma\u00f1ana siguiente. Despertaba y se iba tranquilamente con un \u00abgracias, doc\u00bb como saludo.<br \/>\n\u00c9l fue el primero. A los cuarenta minutos de inyectarlo despert\u00f3. Me mir\u00f3, recorri\u00f3 la sala con sus ojos, se sent\u00f3 en la camilla, se par\u00f3\u2026 \u00abGracias, doc\u00bb. Se dirigi\u00f3 a la salida, abri\u00f3 la puerta y, antes de cerrarla, me sonri\u00f3 y levant\u00f3 su mano en se\u00f1al de saludo. No atin\u00e9 a decirle nada. Estaba impresionado.<br \/>\nLo mismo sucedi\u00f3 con Jeff, Charly, Wilbur, Ronnie y Richie. La droga era excelente y sent\u00eda que estaba haciendo algo bueno al ayudar a probarla. Adem\u00e1s, disfrutaba del dinero que apareci\u00f3 en mi buz\u00f3n del correo.<br \/>\nPasaron dos semanas y en emergencias comenzamos a extra\u00f1ar a nuestros habituales visitantes. Me preguntaba si la droga tendr\u00eda efectos residuales evitando las borracheras, porque si de algo pod\u00eda estar seguro era de que estos hombres jam\u00e1s dejar\u00edan de beber.<br \/>\nEl viernes por la noche lo trajeron por \u00faltima vez a Jimmy. Estaba muerto. Los d\u00edas siguientes, y en el mismo estado, a los otros.<br \/>\nComenc\u00e9 a desesperarme. Sospechar\u00edan de m\u00ed. Fui el \u00faltimo en atenderlos. Enloquecido llam\u00e9 a McCormick. Nadie respond\u00eda. Insist\u00ed una y otra\u00a0 vez, decenas de veces.<br \/>\nPor fin, son\u00f3 el tel\u00e9fono. \u00abHola, doctor\u00bb. La voz no me dio tiempo a articular palabra. \u00abPr\u00e9steme atenci\u00f3n. Todo est\u00e1 bajo control. No se preocupe por nada. Lo necesitamos. Empaque sus cosas. En el buz\u00f3n encontrar\u00e1 un boleto de autob\u00fas y tres mil d\u00f3lares para sus gastos. Lo esperamos ma\u00f1ana a las tres en Nogales. Que tenga buen viaje\u00bb.<br \/>\nJam\u00e1s hab\u00eda o\u00eddo sobre Nogales. Gracias a una gu\u00eda que compr\u00e9 en la estaci\u00f3n, ahora sab\u00eda que estaba en el Sur de Arizona, sobre la frontera con M\u00e9xico. \u00bfPara qu\u00e9 me quer\u00edan all\u00ed? No me importaba porque no me prestar\u00eda m\u00e1s a su juego.<br \/>\nMcCornick me esperaba. Apenas lo vi me acerqu\u00e9 y comenc\u00e9 a gritarle. \u00abDoctor, no llame la atenci\u00f3n\u00bb, me dijo con su voz imperturbable, pausada e inexpresiva. \u00abMurieron seis personas\u00bb, dije bajando el tono.<br \/>\n\u2014 Son riesgos que se corren; los resultados han sido muy buenos.<br \/>\n\u2014 Nada buenos. La droga los mat\u00f3.<br \/>\n\u2014 Tal vez la dosis fue alta. Adem\u00e1s, no deber\u00edan haber vuelto a beber.<br \/>\n\u2014 Usted no me dijo nada de eso.<br \/>\n\u2014 No lo sab\u00edamos. Ahora lo estamos investigando.<br \/>\n\u2014 \u00bfC\u00f3mo lo investigan?<br \/>\n\u2014 \u00a1Doctor! Me sorprende. Las autopsias. \u00bfNo creer\u00e1 que trabaja solo?<br \/>\nCaminamos en silencio hasta la salida de la estaci\u00f3n. All\u00ed estaba el Pontiac. Se detuvo y me entreg\u00f3 un sobre: \u00abMa\u00f1ana lo esperan en el Memorial Hospital. Vaya a su departamento, creo que le gustar\u00e1, lea atentamente su nuevo curr\u00edculum, rel\u00e1jese y descanse. Lo llamaremos\u00bb.<br \/>\n&#8211; No. Se acab\u00f3. No seguir\u00e9 con esto.<br \/>\n&#8211; Mi querido doctor, los agentes del FBI tienen fama de obsesivos siguiendo pistas y, a veces, las encuentran con sorprendente facilidad.<br \/>\nEsta historia se reiter\u00f3 casi id\u00e9ntica muchas veces. En Nogales dej\u00e9 siete cad\u00e1veres, ahora la droga era contra el c\u00e1ncer. El reguero se extendi\u00f3 por la mitad del pa\u00eds, aunque a veces los pacientes no mor\u00edan: quedaban hemipl\u00e9jicos, ciegos o dementes. La variedad de patolog\u00edas era casi infinita. Al principio s\u00f3lo me prove\u00edan de antecedentes y diplomas falsos de diferentes universidades. Despu\u00e9s, cambiaron tambi\u00e9n mi identidad. Con cada destino ten\u00eda nueva documentaci\u00f3n. Mi fortuna se incrementaba continuamente, obviamente por no poder gastarla. Viv\u00eda aterrorizado, evitaba las amistades y mis relaciones amorosas duraban tanto como mi estad\u00eda en un lugar.<br \/>\nMi \u00fanico contacto con el laboratorio era McCornick, incluso despu\u00e9s de dejar los Estados Unidos. S\u00ed, comenzamos a recorrer Sudam\u00e9rica. Experimentamos con pobladores de peque\u00f1as localidades de Venezuela, Colombia, Ecuador, Per\u00fa, Chile, Argentina y Uruguay. Ahora estamos en Paraguay.<br \/>\nEn Caraguatay, al Norte del pa\u00eds, la mayor parte de la poblaci\u00f3n es de origen guaran\u00ed, una raza que result\u00f3 ind\u00f3mita para los esforzados conquistadores espa\u00f1oles. \u00c9ste ser\u00eda un t\u00edpico pueblito subtropical con sus casas de adobe y ca\u00f1a y sus calles de tierra si no fuese por la base militar estadounidense, establecida varios a\u00f1os atr\u00e1s, que tiene la supuesta misi\u00f3n de controlar el tr\u00e1fico de armas y drogas y vigilar a potenciales terroristas en la triple frontera con Brasil y Argentina. Pero estamos muy lejos de all\u00ed, a m\u00e1s de 600 kil\u00f3metros. Los mismos militares montaron un hospital \u00abhumanitario\u00bb, que es lo \u00fanico dirigido por civiles. Todo lo dem\u00e1s \u2013a excepci\u00f3n de los mosquitos\u2013, lo controlan los militares, incluido el alcalde de la ciudad.<br \/>\nEl hospital tiene el mejor equipamiento disponible. La investigaci\u00f3n y la experimentaci\u00f3n lo justifican. Hay varios grupos trabajando, algunos financiados por universidades, otros por laboratorios.<br \/>\nMcCornick me visita una o dos veces por semana. Llega en helic\u00f3ptero desde Asunci\u00f3n para llevarse mis informes y las muestras que obtengo. Asimismo, me provee de las drogas y de algunos art\u00edculos para uso personal como las cajas de \u00abJohnny Walker\u00bb y \u00abLucky Strike\u00bb.<br \/>\nHace tiempo que el laboratorio obtuvo una vacuna contra el mal de Chagas, una enfermedad end\u00e9mica en gran parte de Am\u00e9rica del Sur a la que ning\u00fan gobierno parece interesarle combatir. La produce el tripanosoma cruzi que utiliza como vector a un insecto nocturno que se alimenta de sangre y que los pobladores llaman vinchuca.<br \/>\nEl laboratorio no la fabrica a gran escala porque las v\u00edctimas son siempre campesinos pobres y abor\u00edgenes. No hay un mercado interesante para el producto. El objetivo, entonces, es crear ese mercado.<br \/>\nEl tripanosoma se caracteriza por generar graves patolog\u00edas card\u00edacas y, en muchos casos, tambi\u00e9n la muerte. Los cient\u00edficos del laboratorio est\u00e1n tratando de hacerlo m\u00e1s virulento y resistente para que pueda transmitirse por los m\u00e1s diversos medios: transfusiones, relaciones sexuales, agua potable\u2026 todo sirve. Europa ser\u00eda el mejor destino porque all\u00ed es pr\u00e1cticamente desconocido, nadie lo buscar\u00eda en los ex\u00e1menes de rutina. El impacto social ser\u00eda enorme y los beneficios para el \u00fanico laboratorio con la vacuna y el suero, incalculables.<br \/>\nEn la cotidiana atenci\u00f3n a los habitantes de Caraguatay tomo muestras de sangre para McCornick e inyecto las ampollas que me trae. No contienen la vacuna ni el suero para curar el mal, por el contrario, en cada nueva partida el tripanosoma es m\u00e1s virulento.<br \/>\nPara mi sorpresa, durante los primeros meses no hubo cambios en la salud de los inyectados. No enfermaban. Parec\u00eda que generaban anticuerpos que neutralizaban el preparado. Seguramente hab\u00edan sufrido y superado la patolog\u00eda en el pasado, eran virtualmente inmunes. No pod\u00eda saberlo, s\u00f3lo adivinarlo; no me correspond\u00eda investigarlo, tampoco ten\u00eda los medios como para hacerlo. Mi equipamiento era el estrictamente necesario para mi trabajo: Extraer sangre y aplicar inyecciones.<br \/>\nPero no fue siempre as\u00ed. Comenzaron a aparecer los s\u00edntomas y varios murieron infartados.<br \/>\nLe coment\u00e9 la novedad a McCornick: \u00abEso es bueno. La semana pr\u00f3xima traer\u00e9 algo de suero y veremos c\u00f3mo funciona\u00bb.<br \/>\nMis \u00abvoluntarios\u00bb comenzaron a disminuir r\u00e1pidamente. Sospechaban que algo no estaba bien.<br \/>\nEsta tarde quise inyectar a un joven. Con un movimiento inesperado golpe\u00f3 mi mano. La hipod\u00e9rmica se clav\u00f3 en mi pierna.<br \/>\nHoy anocheci\u00f3 m\u00e1s temprano, todo est\u00e1 m\u00e1s oscuro. El canto de los grillos y el croar de las ranas se torna insoportable a pesar de las ventanas selladas, nunca lo hab\u00eda notado. Tengo fr\u00edo pero no dejo de sudar. Me duele el pecho. El coraz\u00f3n late fuerte, lo siento hincharse, lo escucho, me aturde\u2026<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No puedo decir que me obligaron a venir a Caraguatay. Tampoco que fue por decisi\u00f3n propia. 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