{"id":558,"date":"2009-04-01T10:59:29","date_gmt":"2009-04-01T08:59:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=558"},"modified":"2009-04-01T23:46:12","modified_gmt":"2009-04-01T21:46:12","slug":"96-el-paseo-de-paco-por-leon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=558","title":{"rendered":"96-El paseo de Paco. Por Leon"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 6.85pt 0pt 0cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">Rodaba por la cama. Hac\u00eda un par de horas que no pod\u00eda conciliar el sue\u00f1o. El recuerdo de los \u00faltimos actos de la noche le bombardeaba. <!--more-->Consigui\u00f3 avistar la hora en el despertador a pesar del fuerte dolor de cabeza que le produc\u00eda abrir los ojos. La luz natural de la calle se colaba por los diminutos agujeros de una persiana mal ajustada. Antes de acostarse prepar\u00f3 una botella de agua cerca de la cama para el doloroso despertar. Ten\u00eda la garganta reseca; las enc\u00edas a punto de sangrar. La lengua se resquebrajaba al moverse. Como pudo estir\u00f3 el brazo y alcanz\u00f3 la botella de agua. El trago le calm\u00f3 el padecer de la boca y la garganta, pero cay\u00f3 como un ob\u00fas en el est\u00f3mago. Entre mareos y nauseas decidi\u00f3 levantarse. Los pantalones y la camisa que llevaba la noche anterior estaban arrebujados en el suelo. Eran las tres de la tarde. La habitaci\u00f3n estaba sumida en una insana penumbra. El mal estado en el que se encontraba no influy\u00f3 para que tuviese una erecci\u00f3n. Encendi\u00f3 la luz del lavabo y se sent\u00f3 sobre la taza para orinar. Le cost\u00f3 trabajo ya que su pene continuaba erecto. En un par de minutos consigui\u00f3 desahogarse. Entre penumbras se dirigi\u00f3 a la ventana y estir\u00f3 con determinaci\u00f3n de la correa que izaba la persiana. Cuando entr\u00f3 el torrente de luz tuvo que cerrar los ojos con fuerza para no sufrir una ceguera temporal. El aspecto de la habitaci\u00f3n era horrible. El \u00fanico mobiliario lo compon\u00eda la cama, una mesita con un flexo llena de botellas de g\u00fcisqui a medias y un armario d\u00f3nde guardar la ropa y que estaba repleto de diversas revistas y publicaciones alternativas. Mir\u00f3 el reloj y se dio cuenta que una vez m\u00e1s no hab\u00eda abandonado la habitaci\u00f3n antes de las doce, con lo cual deb\u00eda un d\u00eda m\u00e1s de alquiler.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 6.85pt 0pt 0cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">La casera era una mujer que rondaba la tercera edad. Muy amable. Parec\u00eda hacerse cargo de los problemas que acarreaban sus inquilinos ya que era permisiva con los retrasos en los pagos del alquiler. Avelina hered\u00f3 la pensi\u00f3n de sus padres y la regent\u00f3 con su marido hasta que a \u00e9ste se lo llev\u00f3 una cirrosis. Los inquilinos eran personas an\u00f3nimas y m\u00e1s bien perdedoras que la sociedad iba desplazando poco a poco hacia la marginalidad. Situada en una zona deprimida de la ciudad albergaba un foco de esperanza para los pobres diablos que se pod\u00edan refugiar en ella.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 6.85pt 0pt 0cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">Protegido tras sus gafas de sol avanzaba por la avenida. Bajo el brazo portaba el sobre que conten\u00eda su \u00faltimo relato. Cuando lleg\u00f3 enfrente del buz\u00f3n de forma f\u00e1lica lo introdujo por la abertura. Cada semana el mismo ritual. Cada semana ninguna respuesta. Sigui\u00f3 paseando en direcci\u00f3n a la taberna de Horacio. A esas horas la avenida estaba vac\u00eda. Alg\u00fan coche circulaba de manera espor\u00e1dica. Hac\u00eda calor y la humedad era insoportable. De vez en cuando una leve brisa transportaba el olor del agua estancada del puerto. Depende de donde soplara el aire la peste variaba. Si era del norte el tufo se desplazaba procedente de la f\u00e1brica de conservas de pescado. Si soplaba del sur infestaba la ciudad con su aroma pernicioso a sentina desde el puerto. La ciudad era insoportable, pero cada a\u00f1o crec\u00eda en poblaci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 6.85pt 0pt 0cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">Paco segu\u00eda bajando por la avenida buscando el preciado trago que le recompusiera el cuerpo. En el bolsillo s\u00f3lo llevaba unas monedas. Las suficientes para arrancar el d\u00eda. Cuando lleg\u00f3 la taberna estaba vac\u00eda. Horacio estaba leyendo el peri\u00f3dico. Paco pidi\u00f3 y dej\u00f3 las monedas sobre la barra. Horacio dej\u00f3 el vaso de<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>g\u00fcisqui y recogi\u00f3 las monedas que se quedaron enganchadas en la barra mugrienta. Entonces las cont\u00f3 y se dio cuenta de que faltaba dinero. Cuando levant\u00f3 la cabeza el vaso estaba vac\u00edo y Paco ya sal\u00eda por la puerta.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 6.85pt 0pt 0cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">Ahora el paseo por la desierta avenida ya era m\u00e1s reconfortante. El g\u00fcisqui ya corr\u00eda por sus venas y ten\u00eda el coraz\u00f3n contento. Entonces vio a lo lejos una mujer. Las mujeres que merodeaban solas a aquellas horas de la tarde por la avenida sol\u00edan dedicarse a una sola cosa: al oficio m\u00e1s antiguo del mundo. Paco conoc\u00eda a muchas de ellas. Afil\u00f3 la vista para ver si la reconoc\u00eda. No la pudo identificar. Cuando llevaban la ropa de trabajo era imposible reconocerlas. Vio que sacaba algo reluciente del bolsillo de la rebeca. Era una pistola. La quer\u00eda introducir en el bolso para que no le ocupara tanto sitio. Paco la observaba sin ser visto desde la sombra de una marquesina al otro lado de la calle. La mujer lleg\u00f3 a un portal y sali\u00f3 un hombre que portaba un pu\u00f1al en la mano. Era corriente ver a sicarios trabajando a cualquier hora en aquella parte de la ciudad. Pero el hombre al ver a la mujer con la pistola en la mano se asust\u00f3 y le asest\u00f3 una pu\u00f1alada mortal en el coraz\u00f3n. La mujer a\u00fan tuvo fuerzas para realizar un disparo certero que tumb\u00f3 al hombre. Paco segu\u00eda escondido y vio toda la escena. El incidente parec\u00eda que hab\u00eda ocurrido s\u00f3lo para \u00e9l porque nadie sali\u00f3 a la calle ni se acerc\u00f3. Entonces cruz\u00f3 la calle. Observ\u00f3 a la pareja. La mujer le lanz\u00f3 una \u00faltima mirada antes de morir. El hombre hab\u00eda quedado frito al recibir el balazo. Como vio que nadie aparec\u00eda cogi\u00f3 la pistola, el pu\u00f1al y el dinero que llevaban en sus carteras. Paco record\u00f3 la canci\u00f3n. Desapareci\u00f3 por la avenida y sin cantar se dijo: <em>la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rodaba por la cama. Hac\u00eda un par de horas que no pod\u00eda conciliar el sue\u00f1o. El recuerdo de los \u00faltimos actos de la noche le bombardeaba.<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=558\"><span>Continuar leyendo<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/558"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=558"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/558\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=558"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=558"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=558"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}