{"id":574,"date":"2009-04-01T23:21:43","date_gmt":"2009-04-01T21:21:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=574"},"modified":"2009-04-01T23:21:43","modified_gmt":"2009-04-01T21:21:43","slug":"99-la-locura-de-don-alonso-quijano-por-amadis-de-gaula","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=574","title":{"rendered":"99-La locura de Don Alonso Quijano. Por Amad\u00eds de Gaula"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">Dicen que estoy loco, bien lo sabe vuestra merced que me ha metido en estos menesteres. Yo s\u00e9 qui\u00e9n soy: soy<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Alonso Quijano, no Quijada o Quesada, que mi<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>apellido<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>tiene el renombre de la hidalgu\u00eda que alcanzaron mis antepasados;<!--more-->\u00a0soy hidalgo, en la virtud de mis cincuenta a\u00f1os cumplido; y s\u00ed, nac\u00ed en un lugar de la Mancha<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0 <\/span>que<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0 <\/span>no voy a desvelar, ya qu<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>hab\u00e9is tenido buen<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0 <\/span>cuidado de no mencionarlo en vuestros escritos. Durante largo tiempo me ocup\u00e9 del noble oficio de la caza y<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>la administraci\u00f3n de mi hacienda que, seg\u00fan dicen, he consumido mis menguadas rentas en la compra de cientos de libros de caballer\u00edas.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>He le\u00eddo<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>estos libros, y<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0 <\/span>lo que en ellos se relata es verdad, y las haza\u00f1as de esos caballeros, que ocurrieron en tiempos no tan antiguos, me sirvieron para buscar la defensa de la equidad y la justicia.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>As\u00ed<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>decid\u00ed convertirme en<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>caballero andante, y salir por esos mundos en busca de fabulosas aventuras para alcanzar altas cimas con nobles ideales. Vos me hab\u00e9is descrito a vuestra imagen y semejanza, como alto de cuerpo, estirado y avellanado de miembros,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>de nariz aguile\u00f1a, de bigotes grandes, negros y ca\u00eddos, y un ment\u00f3n de bordes entrecanos y final puntiagudo. Con este aspecto f\u00edsico adolezco de temperamento caliente y seco, rico en inteligencia y en imaginaci\u00f3n, y con car\u00e1cter melanc\u00f3lico y col\u00e9rico. \u00bfAcaso no me hab\u00e9is dado el sobrenombre de \u201cingenioso hidalgo\u201d que significa hombre de feliz entendimiento, natural, sutil e inventivo?<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0 <\/span>Encontr\u00e9 en Don Amad\u00eds de Gaula, Belian\u00eds de Grecia, Orlando Furioso,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>o en el Caballero de Febo el vigor para buscar a mi amada, la sin par Dulcinea, del mismo modo que Orlando hizo con su Ang\u00e9lica la Bella. Y a decir de Don Galaor, de<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Bernardo de Carpio, el caballero Platir, el gigante Morgante y Caraculiambro, nadie puede compararse a mis amados, esforzados y valientes caballeros.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>No estoy loco.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Recordad que vuestra merced me ha armado caballero con las nobles y viejas armas de mis antecesores que, aunque arcaicas y grotescas, con or\u00edn y moho, son las que he tenido a mano, pues<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>no son tiempos de fabricar armaduras en lugares<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>alejados de la corte de nuestro Rey y<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Se\u00f1or. \u00bfAcaso<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>cre\u00e9is que no me doy cuenta de las burlas grotescas, risas y charangas que he provocado con semejante vestimenta? Si hasta me hab\u00e9is dado por montura el viejo roc\u00edn, escu\u00e1lido y menguante corredor, con m\u00e1s taras que el caballo de Gonela, tan poco propicio para empresas guerreras, al que despu\u00e9s de cuatro d\u00edas de muchos pensamientos lo bautic\u00e9 con el nombre altisonante<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>de Rocinante. Pero siento que con \u00e9l soy un caballero, y puedo mirar a<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>los hombres<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>con la gallard\u00eda que me confiere tan alta compostura, y para los fines que le tengo propuesto no lo cambio por otros<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>que adquirieron en la historia singular renombre como Buc\u00e9falo de Alejandro<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>o el Babieca del Cid Campeador.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Sabed que yo soy qui\u00e9n me ha cambiando el nombre, ocho d\u00edas tard\u00e9 en imaginar el justo y apropiado a mi dignidad. Soy Don, pues con este t\u00edtulo honor\u00edfico represento a personas de categor\u00eda y alcurnia; soy Quijote en honor al caballero Lanzarote; y he a\u00f1adido \u201cDe la Mancha\u201d para declarar el lugar de mi linaje, del mismo modo que Amad\u00eds hizo con Gaula y con Grecia, y Floristante con Hircania. Sabed que todo caballero ha de hacer reverencias a su amada. Es as\u00ed que quise encomendar los trances peligrosos de mis andanzas a la bella Dulcinea del Toboso,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>mi princesa, a la que a\u00f1os atr\u00e1s conoc\u00ed como Aldonza Lorenzo. Ella ser\u00e1 mi dama, la mujer ideal con la que sue\u00f1o, y la que estar\u00e1 en mis pensamientos para ofrecerle<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>los frutos de mis victorias.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>No estoy loco, ni antes lo estaba, ni ahora,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>cuando sal\u00ed de mi aldea por la puerta del corral en aquella<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>ma\u00f1ana de julio sin que nadie se diera cuenta, sin rumbo fijo, so\u00f1ando con glorias futuras, cabalgando sobre Rocinante, mi fiel roc\u00edn, puesto al trote como animal viejo y resabiado.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0 <\/span>Quiso la fortuna de caer en la cuenta de no haber sido<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>armado caballero, con lo que me propuse recibir la sagrada orden de caballer\u00eda en la primera ocasi\u00f3n que se me presentara. Toda aquella jornada anduve perdido por los<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>campos de Montiel, sin puntos de referencia y sin<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>un \u00e1rbol donde refugiarme, bajo un sol de justicia que lanzaba sin compasi\u00f3n sus rayos como un Zeus implacable,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>sin tener ocasi\u00f3n de redimir cautivos, ni de rescatar a damas ilustres.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>De anochecida, medio muerto de hambre, con el cansancio y la fatiga haciendo mella en mis carnes, quiso la sant\u00edsima providencia que llegara a una venta transformada en castillo, con sus torres almenadas, capiteles relucientes, foso y<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>puente levadizo; dos mozas aldeanas me parecieron hermosas doncellas, el porquero era un<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>enano que sonando su clar\u00edn anunciaba mi llegada, y el ventero, el castellano, el alcaide, el amo y se\u00f1or del castillo. Acept\u00e9<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>burlas soeces y miserables con dignidad de hombre cabal. En el sal\u00f3n del castillo, que me pareci\u00f3 el comedor de un maloliente mes\u00f3n, por ser viernes, me sirvieron trucha<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>que me supo a abadejo, y una m\u00fasica, semejante a silbatos de ca\u00f1a, entonaron la velada con dulces melod\u00edas. Aquella noche, bajo la intensa y radiante luz de la luna, vel\u00e9 mis armas en el patio del castillo: la lanza, el yelmo, la hombrera, el peto, la rodillera, el guardabrazo, el faldar, el guantelete, el escudo, la espada, y as\u00ed me acog\u00ed sin restar mi<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>condici\u00f3n. Dos intrusos quisieron perturbar e interrumpir<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>mi atenta vigilancia, pero vive Dios que les di<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>tales batacazos que ning\u00fan otro traidor os\u00f3 acercarse. De madrugada, el se\u00f1or del Castillo me ley\u00f3 las oraciones sagradas de los ritos inici\u00e1ticos<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>de los caballeros (aunque a m\u00ed me parecieron las cuentas de los arrieros), golpe\u00f3 mi cuello, y con mi espada me dio un espaldarazo;<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>una dama, la llamada Do\u00f1a Tolosa, me ci\u00f1\u00f3 la espada, la otra, Do\u00f1a Molinera, me calz\u00f3 la espuela, como hacen las nobles doncellas en las ceremonias caballerescas. Y doy fe de la veracidad de tal recibimiento, pues ning\u00fan mortal, seg\u00fan las leyes escritas en Las Partidas del muy buen rey Don Alfonso X el Sabio, puede ser armado caballero si est\u00e1 loco, es pobre, o a sabiendas por escarnio; y yo, ya bien lo sabe vuestra merced, ni estoy loco, ni soy pobre, ni jam\u00e1s la recib\u00ed por escarnio. Al alba sal\u00ed del castillo con la conciencia limpia, la mirada ancha y el coraz\u00f3n abierto, en pos de remendar y remediar<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>las injusticias, el abuso del poder y las desgracias del desvalido, para cuyo fin erraban como yo otros caballeros andantes en pa\u00edses tan lejanos, como Persia, Breta\u00f1a o el imperio de Trapisonda; no sin antes volver a mi aldea para hacerme provisiones de camisas y dineros y, sobre todo,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>tener por servicio a alg\u00fan mozo para<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>ense\u00f1arle el noble oficio escuderil<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>de la caballer\u00eda.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Por el camino, liber\u00e9 al mozo Andr\u00e9s de los azotes de su amo Juan Halduno, el rico, vecino de Quintanar, por viles malentendidos y deudas no pagadas; obligu\u00e9 a los seis mercaderes toledanos, con sus cuatro criados y tres mozos,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>que se cruzaron en mi camino a detenerse y a que confesaran la belleza de mi amada Dulcinea<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>en un acto de fe ciega. Ante su negativa, mi furia y enojo fue tal que arremet\u00ed contra ellos blandiendo mi lanza con tan mala fortuna para mi Rocinante que su tropiezo hizo que acabara tendido en el suelo polvoriento<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>sin posibilidad de levantarme. Uno de los mozos, cogiendo mi lanza astillada, me golpe\u00f3 con sa\u00f1a col\u00e9rica y cruel, dej\u00e1ndome avergonzado y sin aliento. Me vi solo, en una soledad que se me hizo eterna, infinita, pues pens\u00e9 que si mi \u00e1ngel de la guarda me hab\u00eda abandonado, ning\u00fan mortal ser\u00eda capaz de socorrerme. En mi desesperaci\u00f3n, en aquellos momentos de desagravio, acert\u00f3 a pasar mi buen vecino Pedro Alonso. Todo era confusi\u00f3n con aquel calor sofocante del verano con los grillos resonando su estridente canto, y el viento abrasando mi garganta en cada inspiraci\u00f3n; me vi transformado en Valdovinos y en el moro Abindarr\u00e1ez<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>y al pobre Pedro, el labrador caritativo,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>en el Marqu\u00e9s de Mantua y Don Rodrigo de Narv\u00e1ez. \u00a1Qu\u00e9 fugaz desdoblamiento de tantos personajes, pues pude ser los doce pares de Francia y los nueve de la Fama! As\u00ed, con mis huesos maltrechos, doloridos y magullados, y con el \u00e1nimo deca\u00eddo, me vi cargado en un asno liberando a Rocinante de mi pesada carga, y regres\u00e9 a mi aldea, al punto de partida de donde hab\u00eda salido la ma\u00f1ana anterior<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>con tantas esperanzas. No fue \u00e9sta la entrada triunfal con la que yo hab\u00eda so\u00f1ado al regreso de mis<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>aventuras. En este corto viaje de apenas dos d\u00edas, s\u00f3lo hab\u00eda tenido dos \u00fanicas ocasiones para mostrar mi val\u00eda como caballero valedor de las injusticias.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>No estoy loco, mi buena sobrina, mi fiel ama. Dejadme descansar, en un merecido reposo,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>de las fatigas de mi viaje. Si mi ausencia os ha causado intranquilidad, desechad las angustias y temores. He regresado<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>aun cuando al principio de mi aventura no era mi intenci\u00f3n hacerlo. Mi ciclo vital no se ha cumplido, pues tan pronto como entr\u00e9 en la vida soy ya bastante viejo para morir, y la misi\u00f3n en esta vida, en esta tierra, no ha comenzado todav\u00eda. Siento que alguien me llama, que algo est\u00e1 por descubrir y por hacer, que el tiempo dicta su sentencia<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>y que la arena del reloj se desliza con implacable tes\u00f3n hacia su fin. En mis sue\u00f1os oigo el crepitar del fuego en la hoguera, olfateo el aire que me llega desde el corral, las<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>part\u00edculas diminutas de papel cosquillean mi pituitaria, y caigo en la cuenta de que son mis libros, mi peque\u00f1o tesoro, cientos de personajes que han cobrado vida en mis pensamientos, que han formado parte de m\u00ed en mis noches de luna llena, en mis d\u00edas brumosos fr\u00edos o c\u00e1lidos: Amad\u00eds, Orlando, Palmer\u00edn, Belian\u00eds, Bernardo, Darinel, Roncesvalles, Floristante. No dejar\u00e9 que se\u00e1is pasto de las llamas y que se borre vuestra memoria como si nunca hubierais existido. No tengo fuerzas para liberaros de tan<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>cruel destino. A vosotros os lo suplico simples mortales, Maese Nicol\u00e1s, licenciado Pedro P\u00e9rez,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>salvad de su condena, de las cenizas del infierno, al menos uno:<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>el Tirante el Blanco,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>el m\u00e1s amado y recto de mis caballeros. Y qu\u00e9 decir de la poes\u00eda. Ella no es digna del fuego ni<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>causante de mis supuestos desvar\u00edos. Los versos son joyas preciosas. No los importun\u00e9is, dejad que reposen en los estantes hasta que un esp\u00edritu inquieto<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>despierte los poemas de amor y deseo, de paz y de concordia: la Araucana, las l\u00e1grimas de \u00c1ngela, el cancionero de L\u00f3pez Maldonado, los versos de Diana, las ninfas de Henares, el pastor de iberia , y quiz\u00e1s tambi\u00e9n La Galatea, que, aunque no es poes\u00eda ni caballer\u00eda, es vuestro hijo predilecto. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Y vuestra merced, el llamado Don Miguel de Cervantes Saavedra, soldado, cautivo, administrador del estado, el que dec\u00eds que sois mi creador, \u00bfsoy Quijote o Alonso Quijano? No os creo, pues existo y vivo, s\u00e9 qui\u00e9n soy, y muchos otros creer\u00e1n en m\u00ed, revivir\u00e1n mis haza\u00f1as y mis andanzas. Ellos ser\u00e1n mis valedores,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>hasta el fin de los tiempos, de que no me convertir\u00e9 en ceniza est\u00e9ril y que, por encima de todo, mi mente no caer\u00e1 en el abismo de la locura. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la frontera de la locura o de la cordura? La p\u00e9rdida de la memoria, el juicio y la capacidad de razonar, esa es la locura. Adaptarse al mundo y a los otros con el mayor grado de eficacia y felicidad, esa es la cordura. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Os lo rubrico con mi nombre verdadero: Alonso Quijano no est\u00e1 loco. En los brazos de Morfeo, dejad que repare mis fuerzas para las futuras haza\u00f1as.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Dios os guarde.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dicen que estoy loco, bien lo sabe vuestra merced que me ha metido en estos menesteres. Yo s\u00e9 qui\u00e9n soy: soy\u00a0 Alonso Quijano, no Quijada o Quesada, que mi\u00a0 apellido\u00a0 tiene el renombre de la hidalgu\u00eda que alcanzaron mis antepasados;<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=574\"><span>Continuar leyendo<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/574"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=574"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/574\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=574"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=574"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=574"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}