{"id":584,"date":"2009-04-02T13:03:26","date_gmt":"2009-04-02T11:03:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=584"},"modified":"2009-04-02T13:03:26","modified_gmt":"2009-04-02T11:03:26","slug":"101-recuerdo-en-celuloide-por-apolonia-menendez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=584","title":{"rendered":"101-Recuerdo en celuloide. Por Apolonia Men\u00e9ndez"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD;\" lang=\"ES-TRAD\">Cuando la conoc\u00ed, Cecilia era casi una ni\u00f1a, ten\u00eda diecis\u00e9is a\u00f1os repartidos en un cuerpo fuerte y masivo. Encarnaba la imagen de mujer generosa que me hac\u00eda falta. <!--more-->Ten\u00eda la misma cara redonda de luna llena, pies de tamal, manitas de cerdo; era peque\u00f1a, pobre, joven, paciente y encantadora. Sus rasgos burdos escond\u00edan una personalidad fantasiosa y una efervescencia desparpajada. Desde el primer d\u00eda se hizo indispensable para Adelina y el Profesor y fue una bendici\u00f3n para nuestra aburrida existencia de ni\u00f1os encerrados. Hac\u00eda de todo: nos daba de comer, nos llevaba a la escuela, limpiaba la casa, iba al mercado, y por las tardes nos entreten\u00eda mientras el se\u00f1or y la se\u00f1ora hac\u00edan la siesta. La ador\u00e1bamos porque inventaba juegos hasta entonces inimaginables. Nos disfraz\u00e1bamos para interpretar en vivo los episodios de las radionovelas. Como ni Scipiona ni yo quer\u00edamos ser las malas, ella asum\u00eda los papeles m\u00e1s ingratos y termin\u00e1bamos las tres muertas de la risa envueltas en toallas que simulaban los abrigos de pieles de las protagonistas, mientras Tycho, desde su coral, aplaud\u00eda con sus manillas torpes.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD;\" lang=\"ES-TRAD\">Cecilia era adem\u00e1s compositora y quer\u00eda cantar en la radio las historias de amor de su inspiraci\u00f3n, pero a falta de un p\u00fablico consecuente, se conformaba con interpretar sus futuros \u00e9xitos para nosotros. Ella tocaba la guitarra mientras yo la acompa\u00f1aba agitando las maracas con un ritmo aberrante. Su generosidad me permiti\u00f3, por \u00fanica vez, sentirme artista, a pesar de mi falta de talento. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD;\" lang=\"ES-TRAD\">Con su primer sueldo se compr\u00f3 una mu\u00f1eca. Aunque ten\u00eda a\u00f1os que el celuloide se usaba en Estados Unidos para hacer juguetes, en San Mart\u00edn el Grande eran todav\u00eda novedad esos mu\u00f1ecos de rostros flexibles que miraban hacia el frente con los ojos vac\u00edos de expresi\u00f3n. Cuando \u201cLa D\u00e9cada\u201d puso a Dorita en sus aparadores, medio pueblo se precipit\u00f3 para verla de cerca. Era tanta la curiosidad, que el vidrio de la vitrina principal deb\u00eda ser limpiado varias veces al d\u00eda porque las innumerables huellas de manos imped\u00edan la contemplaci\u00f3n del \u00fanico ejemplar del nuevo juguete. La tal Dorita era tan cara, que hab\u00eda que pagar por adelantado para entrar en una lista de aspirantes tan inmensa, como larga era la espera. Los nombres anotados en la semana se enviaban primero a la tienda de la capital que trataba con los grandes almacenes neoyorkinos encargados de comercializar el juguete. Su departamento de compras hacia llegar, a su vez, la papeleta de pedidos a la f\u00e1brica de Detroit que no se daba abasto para producir todas las Doritas necesarias para colmar los sue\u00f1os de las ni\u00f1as del mundo. No era para menos, pasadas las penurias de la guerra, la poblaci\u00f3n de todos lados quer\u00eda vivir menos miserablemente y darse gusto con la posesi\u00f3n de bienes superfluos. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD;\" lang=\"ES-TRAD\">Una vez producidos los lotes necesarios, se les met\u00eda en grandes cajas de madera que viajaban por tren hasta Nueva York, donde aguardaban su turno para ser embarcadas en un buque de carga que las llevara hasta Veracruz, y de ah\u00ed por carretera a la capital, para ir a dar finalmente a los almacenes de provincia como \u201cLa D\u00e9cada\u201d. Cuando las mu\u00f1ecas llegaban, los compradores hab\u00edan olvidado hasta las ganas de tenerlas. Por eso Demetrio Cansino, el ganadero m\u00e1s rico del valle, ofreci\u00f3 a Don Chanito Pimentel, \u2013el propietario de \u201cLa D\u00e9cada\u201d-, el precio de una vaca adulta por la mu\u00f1eca del aparador. Ni as\u00ed logr\u00f3 que su nieta Lorena fuera la primera en poseer una. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD;\" lang=\"ES-TRAD\">Cecilia esper\u00f3 como todo el mundo, hasta que un d\u00eda regres\u00f3 del centro con una caja enorme envuelta en celof\u00e1n. A Scipiona y a m\u00ed, nos brillaban los ojos de admiraci\u00f3n. La Dorita era casi del mismo tama\u00f1o que mi hermana y estaba mejor vestida que nosotros, llevaba una batita azul con encaje blanco y zapatos del mismo color, ten\u00edan el cabello ondulado y casta\u00f1o y sus pupilas ausentes de expresi\u00f3n eran de un color azul zafiro dif\u00edcil de encontrar en la naturaleza. Cecilia la cuidaba tanto como a nosotros: todas las ma\u00f1anas la limpiaba de pies a cabeza y el s\u00e1bado planchaba su ropa y lavaba sus calcetines aunque se encontraran impecables.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD;\" lang=\"ES-TRAD\">Esa mu\u00f1eca era una verdadera maravilla comparada con los adefesios que yo pose\u00eda. El Profesor nunca pagar\u00eda el precio de un juguete as\u00ed, y de cualquier manera no ten\u00eda caso comprarme algo tan caro porque terminar\u00eda destruido como todo lo que pasaba por mis manos. Mis modestos monigotes eran de tela, rellena de borra. Lo primero que hac\u00eda con ellos era encuerarlos y revisarlos, como si temiera que les faltara un dedo o que tuvieran un defecto oculto. Durante varios d\u00edas les pon\u00eda y quitaba la ropa, hasta que el cuerpo y el vestido estaban tan sucios por la manipulaci\u00f3n continua que parec\u00edan haber salido del dep\u00f3sito de carb\u00f3n. Despu\u00e9s ven\u00eda la etapa del ba\u00f1o. Con agua y jab\u00f3n llenaba el lavabo, donde sumerg\u00eda y tallaba al mu\u00f1eco hasta que me dol\u00edan los brazos. A pesar del cansancio, ten\u00eda que guardar energ\u00eda para exprimirle el exceso de agua. A fuerza de torcerlo, el cuerpo se deformaba, y como no contaba con la paciencia necesaria para dejarlo secar tranquilo bajo el sol, lo acaparaba un olor a humedad. Jugaba entonces con un pelele maloliente y desfigurado, al que ni siquiera le entraban sus atav\u00edos originales. Una vez que me hartaba de su expresi\u00f3n hueca, proced\u00eda a modificarla, borr\u00e1ndole la cara con algod\u00f3n y acetona. Cuando el rostro era como un lienzo en blanco, robaba los raros afeites de Adelina y le dibujaba nuevos rasgos que, dada mi falta de talento pict\u00f3rico, resultaban monstruosos. Una vez que tomaba conciencia de que el monigote estaba perdido, la luz del Doctor Frankenstein me iluminaba, y lo somet\u00eda a los m\u00e1s extravagantes experimentos: le abr\u00eda el pecho para colocar una piedra como coraz\u00f3n, le amarraba el torso con hilos para disminuirle la cintura o le coc\u00eda en la espalda el brazo de otro que quedaba amputado de por vida. A las tres semanas de jugar con \u00e9l, no quedaban m\u00e1s que los despojos de lo que hab\u00eda sido un bonito pupilo. Por eso, todos estaban tan asombrados con mi actitud: la Dorita de Cecilia fue el \u00fanico juguete que respet\u00e9.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD;\" lang=\"ES-TRAD\">Cuando ya me sab\u00eda de memoria el repertorio completo de Cecilia, la situaci\u00f3n cambi\u00f3. La muchacha risue\u00f1a y cantadora se hab\u00eda vuelto triste y callada, y varias veces la sorprend\u00ed llorando mientras planchaba. Una noche, nos acostaron m\u00e1s temprano que de costumbre y Adelina se encerr\u00f3 en el comedor con el Profesor. Se oyeron gritos y sollozos, y al d\u00eda siguiente Cecilia sal\u00eda de la casa con Dorita bajo el brazo, una caja de cart\u00f3n con sus pertenencias y los ojos enrojecidos. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD;\" lang=\"ES-TRAD\">No volvimos a saber de ella hasta que una tarde, Adelina nos llev\u00f3 a una casa de vecindad ruinosa, en el fondo de la que se encontraba un cuartucho con un catre y el ni\u00f1o de Cecilia encima. Me di\u00f3 tanto gusto volver a verla que durante los quince minutos que dur\u00f3 nuestra visita no dej\u00e9 de besarla y frotarme contra ella, como el gato que recobra a su verdadero amo. Por su breve pl\u00e1tica con Adelina supe que por las tardes tocaba la guitarra en los camiones y por las ma\u00f1anas hac\u00eda tortillas que vend\u00eda de casa en casa. Era evidente que no obten\u00eda mucho dinero con sus nuevos trabajos porque hab\u00eda tenido que empe\u00f1ar a Dorita y a las maracas. Cuando no ganaba lo suficiente con las tortillas, lavaba ropa o planchaba ajeno. Nunca abandon\u00f3 su trabajo en los camiones y hasta consigui\u00f3 un puesto de cantante en \u201cLa Casa Morada\u201d, el burdel local. Las malas lenguas dec\u00edan que no s\u00f3lo cantaba para entretener a los clientes. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD;\" lang=\"ES-TRAD\">A medida que se daba cuenta de la dif\u00edcil situaci\u00f3n de Cecilia, a Adelina se le descompon\u00eda la expresi\u00f3n. No se que sent\u00eda, pero parec\u00eda tan inc\u00f3moda como si estuviera sentada sobre alfileres.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD;\" lang=\"ES-TRAD\">-Aqu\u00ed te traje este dinero. Ojal\u00e1 te sirva de algo. \u2013Le dijo poniendo unos billetes en la cama.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD;\" lang=\"ES-TRAD\">-Gracias Se\u00f1ora. -Respondi\u00f3 Cecilia mirando al suelo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD;\" lang=\"ES-TRAD\">-Lo que puedo hacer para ayudarte es encargarte a diario dos docenas de tortillas \u2013y a\u00f1adi\u00f3 despu\u00e9s de pensar un momento, -pero no las lleves a la casa, yo mandar\u00e9 por ellas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-TRAD;\" lang=\"ES-TRAD\">No se si Cecilia pudo recuperar a su Dorita del empe\u00f1o, y me hubiera gustado saber que as\u00ed fue. Lo que si estoy segura que no recuper\u00f3 jam\u00e1s, fue su buena reputaci\u00f3n. Despu\u00e9s de trabajar en \u201cLa Casa Morada\u201d, ni el m\u00e1s sucio de los estibadores del mercado quiso casarse con ella, y se qued\u00f3 soltera para siempre. Ahora vive por el rumbo de la estaci\u00f3n con sus nietos, su nuera y su hijo, que cada a\u00f1o que pasa se parece m\u00e1s al Profesor. <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando la conoc\u00ed, Cecilia era casi una ni\u00f1a, ten\u00eda diecis\u00e9is a\u00f1os repartidos en un cuerpo fuerte y masivo. Encarnaba la imagen de mujer generosa que me hac\u00eda falta.<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=584\"><span>Continuar leyendo<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/584"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=584"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/584\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=584"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=584"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}