{"id":721,"date":"2009-04-09T14:21:07","date_gmt":"2009-04-09T12:21:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=721"},"modified":"2009-06-07T11:17:34","modified_gmt":"2009-06-07T09:17:34","slug":"129-la-luna-emperlada-por-liuba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=721","title":{"rendered":"129-La luna emperlada. Por Liuba"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoBodyText\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%;\"><span style=\"font-family: Verdana;\">La tienda de antig\u00fcedades era una de tantas en aquel laberinto de 6.000 espacios de colores, olores y voces que compon\u00edan el Gran Bazar de Estambul. <!--more-->Me llam\u00f3 especialmente la atenci\u00f3n que fuera tan min\u00fascula y con un escaparate tan heterog\u00e9neo, en el que se ve\u00eda<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>desde una espada del imperio otomano y una jofaina de Limoges hasta un revoltillo de pendientes desordenados y desparejos.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Entr\u00e9 en el peque\u00f1o comercio, hipnotizada ante la imagen de esa perfecta concatenaci\u00f3n de veintiuna esferas de diferentes colores y formas. Nunca antes hab\u00eda contemplado nada semejante. Tampoco entend\u00eda c\u00f3mo nunca nadie se<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>hab\u00eda fijado antes en la maravillosa gargantilla que el ca\u00f3tico escaparate exhib\u00eda.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoBodyText\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%;\"><span style=\"font-family: Verdana;\">En aquel cuchitril, el oscuro vendedor me ofreci\u00f3 un t\u00e9 que muri\u00f3 fr\u00edo en un estante mientras el collar me hechizaba m\u00e1s y m\u00e1s. Las sensaciones que sent\u00eda ante la belleza y la majestuosidad de las perlas eran similares a las de compartir un atardecer con la persona amada. Yac\u00edan tristes, muy tristes;<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>pero a\u00fan vivas sobre el polvoriento expositor de terciopelo verde, observ\u00e1ndome, como si me conocieran de toda la vida. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoBodyText\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%;\"><span style=\"font-family: Verdana;\">En esos momentos me invadi\u00f3 una profunda soledad; me reconoc\u00eda sola, muy sola, tan sola como cada una de esas perlas dentro de sus conchas, a la vez que las luces irisadas que desprend\u00edan me completaban hasta llegar a sentir que no podr\u00eda ya vivir sin tenerlas cerca, como si fueran para mi un talism\u00e1n er\u00f3tico el distintivo y homenaje a mi feminidad.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Peque\u00f1a y a la vez inmensa; as\u00ed me percib\u00eda ante aquel<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>adorno; \u00fanica y deseable como la perla negra. Oleadas de variadas emociones acud\u00edan en masa sobre mi interior ante esa obra grandiosa de la paciente naturaleza; pero&#8230; hab\u00eda algo m\u00e1s, me lo comunicaba mi intuici\u00f3n y sobre todo un salvaje apremio por poseerla. Invert\u00ed gran parte de mis ahorros en el reencuentro con mi origen lunar, con la<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>mujer de los<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>ciclos, con la valiente buceadora de simas, con la<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>maga de las luces y la bruja de las sombras. Las veintiuna esferitas estaban extenuadas tras el largo tiempo de par\u00e1lisis; ellas, tan acostumbradas al contacto del agua, al sabor de las algas,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>al masaje de las olas, al canto de las sirenas&#8230; Mientras, el vendedor del color del chocolate me miraba con sus ojos gigantes, aspaventados, con no poca sorpresa. Tuve la sensaci\u00f3n de que parte de su asombro proced\u00eda de mi poco inter\u00e9s por flirtear con el precio. A la vez, ten\u00eda la percepci\u00f3n de que \u00e9l me quer\u00eda avisar de algo, aunque su ingl\u00e9s, parco en vocabulario y con un acento extra\u00f1o, dejaba mucho que desear.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Hab\u00eda algo importante que deb\u00eda saber; pero nada interesante surg\u00eda de la limitada conversaci\u00f3n; \u00e9l estaba m\u00e1s ocupado en mi tarjeta de cr\u00e9dito que en perder el tiempo en explicaciones. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoBodyText\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%;\"><span style=\"font-family: Verdana;\">Me extra\u00f1\u00f3 que para sacarlas del musgo polvoriento del expositor utilizara unos guantes de lana color canela hervida, que en su d\u00eda podr\u00edan haber sido blancos. Me las entreg\u00f3 como si le quemaran; parec\u00eda que le asustasen las inocentes perlas. No le di al mercader ninguna<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>posibilidad de aprisionarlas en una caja; las acog\u00ed como se recibe a un reci\u00e9n nacido. La cuna de mis manos las abarc\u00f3 solemnemente y una corriente de energ\u00eda recorri\u00f3 mi cuerpo de los pies a la cabeza; sab\u00eda lo que eso significaba. Estuve acarici\u00e1ndolas sin tiempo hasta que se sumieron en un profundo sue\u00f1o y las dej\u00e9 invernar en un saquito de seda lila. A mi regreso a Espa\u00f1a; una vez en casa las deposit\u00e9 dentro del vientre de la drusa de amatista, no sin antes regocijarme en una detenida y concienzuda observaci\u00f3n; como para no olvidar ning\u00fan detalle de mi tesoro.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoBodyText\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%;\"><span style=\"font-family: Verdana;\">Las perlas se repart\u00edan en series de cinco e iban desde el blanco virginal, pasando por el lechoso, hasta llegar a adquirir un bello tono achampanado. Se rodeaban las blancas de cinco bellezas redondas que se derramaban en tonalidades anaranjadas, ros\u00e1ceas y rojas; tan rojas como el interior de la granada o el granate brillante de la berenjena; las verdes y azuladas me recordaron las aguas fr\u00edas y generosas de la Isla Esmeralda; impregnada en sus tonos de oc\u00e9ano y cielo toda la memoria de las profundidades de la Polinesia francesa; \u00e9stas enmarcaban el lateral de las blancas y sobre las rojizas se asentaban las gris\u00e1ceas, de un color plomizo parecido al gris macilento de las tardes invernales de tormenta en alta mar. Y en el centro, la que hac\u00eda el n\u00famero m\u00e1gico, la veintiuna: una perla negra de Tahit\u00ed, perfecta en su tallado, redonda como una canica; sus reflejos iridiscentes semejaban alas de lib\u00e9lulas salpicadas de gotas atravesadas por los rayos del sol del mediod\u00eda. Todas desiguales, destilaban los mismos tonos con los que yo conceb\u00eda la vida; algunas parec\u00edan frutos y otras parec\u00edan capullos, incluso hab\u00eda una verde como un guisante y otra enlutada con forma de l\u00e1grima. La variedad de tallados y de destellos era un aut\u00e9ntico espect\u00e1culo para los sentidos y hac\u00edan del collar un ejemplar \u00fanico e irrepetible. Se cerraba la gargantilla en el extremo opuesto a la perla del color del \u00e9bano, con un broche de turquesa verde egipcia y oro blanco; hebras del mismo metal enhebraban las nacaradas semillas de las ostras. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoBodyText\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%;\"><span style=\"font-family: Verdana;\">Y pasaban los d\u00edas, el sol, las lluvias, y las fases de la luna. Mientras, las perlas dormitaban en la serenidad del cuarzo morado.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoBodyText\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%;\"><span style=\"font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Una madrugada, como tantas otras; dej\u00e9 caer mi<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>mirada a modo de buenas noches sobre el cristal p\u00farpura y&#8230; observ\u00e9 que lloraba, que el collar de canicas de n\u00e1car no estaba; en ese instante, se esfum\u00f3 el sue\u00f1o. No pod\u00eda haber sido nadie; viv\u00eda sola, no recib\u00eda apenas visitas y a ninguna invitaba a traspasar mi templo. Ante lo inexplicable de la situaci\u00f3n, me sent\u00e9 a meditar frente al gran ventanal desde el que ve\u00eda la luna, que a esas horas brillaba en todo su esplendor. Entorn\u00e9 los ojos, me focalic\u00e9 en el gigantesco medall\u00f3n de plata que iluminaba la noche y cu\u00e1l no ser\u00eda mi sorpresa cuando descubr\u00ed que a modo de alzacuellos luc\u00eda la luna mi preciada alhaja. Durante un tiempo incontable me sent\u00ed paralizada ante la curiosa visi\u00f3n; no pod\u00eda creerlo, incluso, llegu\u00e9 a percibir (o al menos as\u00ed lo cre\u00ed), que la luna me sonre\u00eda de una forma muy particular, como cuando encuentras a tu mejor amiga del brazo del chico que te gusta.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">Me intrigaba qu\u00e9 pasar\u00eda con las perlas. En breve lo descubrir\u00eda, ya que en el momento que el astro comenzara a menguar&#8230; Me asust\u00e9 de mis propios y extraviados pensamientos&#8230; \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda ser tan surrealista de llegar a creer que un sat\u00e9lite pudiera haberme robado mi tesoro y adem\u00e1s tuviera la cara dura de usarlo delante de todo del mundo? Cientos de preguntas aparec\u00edan en tropel, unas exigiendo justicia, otras invalidando mi cordura. \u00bfC\u00f3mo pudo la reina del inconsciente y de las emociones atravesar mi ventana y, sin darme ni cuenta, usurparme mi talism\u00e1n? <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">Esa primera noche, en mis sue\u00f1os me sent\u00ed invadida por premonitorias se\u00f1ales; aparec\u00eda desnuda y bella, y como \u00fanico vestido: el collar. Exuberantes, en todo nuestro esplendor, las perlas rodeaban mi cuello, con la misma suavidad que el roce de los labios de un apasionado amante. Alrededor de mi cuerpo iba surgiendo un halo de luces arco iris, humanamente inexplicable; me ve\u00eda viajando a trav\u00e9s de inmensas monta\u00f1as en las que se perfilaban, labrados sobre las piedras gran\u00edticas, esculturales falos que penetraban en la tierra, sin af\u00e1n de dominio, en aut\u00e9ntica b\u00fasqueda de comuni\u00f3n con la naturaleza. Transcurr\u00edan las noches, descifrando inc\u00f3gnitas, desvel\u00e1ndoseme jerogl\u00edficos, las m\u00e1s profundas dudas humanas y divinas que jam\u00e1s alcanzara a plantearme. Y&#8230; la luna ced\u00eda sin lucha ante sus propias cambios, sin resistirse, aceptando los diferentes ritmos de plenitud y silencios. As\u00ed fue como aprend\u00ed de los m\u00edos propios, ella me invitaba a la soledad, a la escucha interna; escrib\u00eda como una posesa y sin verg\u00fcenza<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>lloraba y re\u00eda; sin perder de vista la luna emperlada. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">Me consolaba disfrutando del curioso espect\u00e1culo, de lo bella que estaba con mis perlas, y me oscurec\u00eda cuando la deseaba que muriera en su negrura, con el riesgo que ello podr\u00eda suponer para mi reliquia. A veces sent\u00eda rabia, envidia e impotencia. Sal\u00eda de noche a la calle y preguntaba a la gente, como si estuviera haciendo una estad\u00edstica para el manicomio, si pod\u00edan observar el halo que rodeaba al decadente cuerpo celeste, y nadie llegaba a contestarme con firmeza. Me miraban, unos con desprecio; otros con pena, e incluso hubo quien me dio algo de dinero para que visitara al oculista. Se hab\u00eda juntado el sentimiento de verme estafada por mi fiel amiga, incondicional de mis fluidos y reina de mis mareas, y la chuler\u00eda con la que se paseaba ante todo el universo y ante mi persona. Lo m\u00e1s frustrante, si cabe, era el sentimiento de haberle confiado mis m\u00e1s intrincados secretos y ver como ella, la luminaria nocturna, mi confesora particular, se exhib\u00eda as\u00ed de descarada con mis perlas. La observaba con cierta obsesi\u00f3n, de d\u00eda cuando se dejaba ver; en la noche oscura cuando ejerc\u00eda de l\u00e1mpara de la tierra. La admiraba y la amaba. Y ah\u00ed fue cuando decid\u00ed subir a la monta\u00f1a y ponerme frente a ella. Ten\u00eda miedo, s\u00ed, lo reconozco; hab\u00eda jabal\u00edes, culebras, escorpiones y no s\u00e9 cuantos m\u00e1s bichos que provocaban en mi un p\u00e1nico atroz; pero sobre todo hab\u00eda soledad, una creciente, deseada y odiada soledad, de v\u00e9rmelas por fin a solas con ella, conmigo misma y saber de una vez por todas qui\u00e9n era yo en realidad. A fin de cuentas, el collar, la luna y todos los misterios se reduc\u00edan al miedo de sentirme vulnerable y sola. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">Sub\u00ed en el funicular y despu\u00e9s anduve cerca de dos horas adentr\u00e1ndome en el bosque de pinos. Ascend\u00ed hasta el pico m\u00e1s alto, en un collado en donde busqu\u00e9 refugio en un observatorio abandonado. A pesar de ser verano, iba abrigada, la brisa del mar se qued\u00f3 atr\u00e1s y el viento de poniente se me echaba encima de forma cada vez m\u00e1s virulenta. La vi salir, con profunda emoci\u00f3n y respeto, la salud\u00e9 y sent\u00ed que ella me sonre\u00eda, serena y segura de saberse en su lugar. La respir\u00e9 hasta llenarme de su inocencia; lleg\u00f3 un momento en que me dol\u00eda el cuello y me recost\u00e9 sin perderla de vista. Desde esa posici\u00f3n parec\u00eda como si las perlas fueran a\u00fan m\u00e1s bellas. Me convert\u00ed en el sue\u00f1o de ella misma; en sus tres fases, siendo Artemisa, la diosa valiente y certera, poseedora de un arco en forma de la luna nueva; me expand\u00ed en Selene, amplia, madura y rebosante de vida; y cayeron sobre m\u00ed las tinieblas de la muerte en forma de H\u00e9cate. Me sent\u00ed Cleopatra, Madame Pompadour y llegu\u00e9 a ser en los sue\u00f1os la Reina de Saba. Me pase\u00e9 en una carroza de plata, guiada por siete hermosos caballos blancos y me<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>despert\u00e9 con la suave caricia de los primeros rayos de sol.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Al oeste se desped\u00eda la luna satisfecha de su trabajo; en m\u00ed, la libertad de saber que era capaz de cualquier cosa que me propusiera y, rodeando mi cuello, el collar se regocijaba del encuentro.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tienda de antig\u00fcedades era una de tantas en aquel laberinto de 6.000 espacios de colores, olores y voces que compon\u00edan el Gran Bazar de Estambul.<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=721\"><span>Continuar leyendo<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4,3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/721"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=721"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/721\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=721"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=721"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=721"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}