{"id":815,"date":"2009-04-12T23:39:36","date_gmt":"2009-04-12T21:39:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=815"},"modified":"2009-04-12T23:42:02","modified_gmt":"2009-04-12T21:42:02","slug":"146-la-noche-de-los-difuntos-por-lokita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=815","title":{"rendered":"146-La noche de los difuntos. Por Lokita"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span><\/span><\/strong><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>Eusebia recoge los platos de la cena y los lleva a la cocina. Son las nueve, a\u00fan es temprano para acostarse por lo que decide continuar con su labor de crochet.<!--more-->\u00a0Tuerce el gesto al coger la aguja de acero, le duelen las manos \u2013 debe ser la artrosis \u2013 piensa resignada. De hecho, tambi\u00e9n le falla la memoria \u00faltimamente, observa mientras se dirige a su dormitorio con la intenci\u00f3n de tomarse la pastilla de despu\u00e9s de cenar. Cuando llega, echa una mirada sin resultado al mont\u00f3n de medicinas que hay sobre la mesilla de noche. No se acuerda. Abre el peque\u00f1o caj\u00f3n y revuelve el contenido, al principio con cuidado de no desordenarlo y al final sacando desesperadamente los calcetines y las medias y tir\u00e1ndolos al suelo. \u2013 \u201cPero, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1s buscando, Eusebia? \u00a1Maldita memoria!\u201d \u2013 de un portazo cierra el caj\u00f3n y se queda de rodillas intentando encontrar en el laberinto de su mente un nombre, una forma o el color de una caja de cart\u00f3n. Una tos seca le hace volver la cabeza hacia la cama que hay junto a la suya: su marido se ha despertado con sus ruidos. Antonio es un amasijo de piel y huesos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span>La mujer deja resbalar un par de l\u00e1grimas que atraviesan lentamente su piel ajada. \u201cSi yo pierdo la cabeza, \u00bfqui\u00e9n cuidar\u00e1 a este hombre enfermo? \u201c. Eusebia se acerca a su marido y le dedica una mirada lejana, as\u00e9ptica.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Con resignaci\u00f3n mete sus zapatillas debajo de la cama, apaga la luz y sale de la habitaci\u00f3n. Por el pasillo oscuro, Eusebia le pide a Dios que no permita que pierda la cabeza, la memoria. Hace d\u00edas que observa que apenas retiene nada de lo que habla con las vecinas. Ni siquiera el nombre de la medicina que le recet\u00f3 Don Anselmo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Al llegar a la puerta de la cocina, la mujer entra y coge un paquete de la alacena y una olla de barro. \u201cMa\u00f1ana comeremos lentejas\u201d \u2013 decide Eusebia intentando animarse un poco. Se sienta en la mesa de camilla y empieza a espulgar las legumbres. Cuando termina, se levanta con dificultad y, apoyando las manos en las caderas, se echa hacia atr\u00e1s. \u00a1Tambi\u00e9n la cintura le recuerda que ya tiene demasiados a\u00f1os!<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>De pronto, su vista se detiene en la peque\u00f1a fotograf\u00eda que hay sobre el aparador que la t\u00eda Josefa le dej\u00f3 al morir. Es de una ni\u00f1a. Es rubia y peinada con trenzas. Inmediatamente, su mirada recorre la habitaci\u00f3n de un extremo a otro, estacion\u00e1ndose con extra\u00f1eza sobre el retrato en blanco y negro de un hombre joven que cuelga de un trozo de cable forrado con un cord\u00f3n de seda. Eusebia pasea la mirada de una fotograf\u00eda a otra sin cambiar la expresi\u00f3n de su cara ni encontrar la relaci\u00f3n entre ambas. Se sienta de golpe y hunde su cara entre sus manos; toma un extremo del delantal y se seca las l\u00e1grimas; despu\u00e9s, coge la fotograf\u00eda entre sus dedos torcidos y llenos de nudos, como las ramas de un casta\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Tras unos segundos en los que lo \u00fanico que la mujer ve es el temblor del papel entre sus manos, empiezan a aparecer ante ella escenas superpuestas de lo que parece ser un recuerdo. Ve a la ni\u00f1a re\u00edr y saltar la comba con sus amigas. La ni\u00f1a de las trenzas comiendo casta\u00f1as y boniatos. Es de noche y el cementerio esta lleno de gente paseando por entre sus cruj\u00edas con cirios en las manos. \u00a1Es la fiesta de los Difuntos! Eusebia ha reconocido la escena y tira del ovillo de sus recuerdos con avidez. La ni\u00f1a es ella. Lo que no le cuadra es porqu\u00e9 sus ojos no dejan de ir al otro extremo de la habitaci\u00f3n para mirar al joven de la foto.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>En el reloj de la iglesia dan las diez. Pero Eusebia no piensa acostarse. Se sienta c\u00f3modamente en su mecedora de rejilla junto al cierro y echa a un lado el visillo de encaje que la t\u00eda Josefa le dejara al morir. La calle esta desierta. Mira de nuevo la fotograf\u00eda de la ni\u00f1a y le parece que no ha pasado tanto tiempo desde aquella noche de mil novecientos cuarenta y dos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>La t\u00eda estaba enfadada. No quer\u00eda que Eusebia se marchase al cementerio. Ni aunque fuese tradici\u00f3n que el d\u00eda de los difuntos todo el pueblo se agolpase en torno a las tumbas de sus seres desaparecidos con sus cestas de casta\u00f1as y boniatos. La ni\u00f1a le recriminaba entre l\u00e1grimas que todas sus amigas iban, y que las calles estaban llenas de velas y de gente contenta que iba a visitar a sus familiares muertos. \u201cAdem\u00e1s \u2013 arg\u00fc\u00eda la ni\u00f1a \u2013 no llueve ni hace fr\u00edo, t\u00eda, por favor\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Un fuerte golpe en la puerta interrumpi\u00f3 la conversaci\u00f3n. Era la t\u00eda Gloria, que ven\u00eda del brazo de una vecina. Ella y la t\u00eda Josefa cruzaron unas miradas intensas mientras la reci\u00e9n llegada se ce\u00f1\u00eda la toca a la cintura. \u201cEusebia, hija, ve a mi casa de una carrera y no te entretengas. Cuando te abran la puerta, veras a dos hombres esper\u00e1ndote. Uno, ya lo conoces, es el t\u00edo Miguel. El otro es tu padre\u201d. Eusebia se qued\u00f3 inm\u00f3vil, con la mirada perdida entre las lozas blancas y negras del suelo. \u201c\u00a1Anda, ve! No quiero que se te haga tarde, ahora mismo las calles est\u00e1n llenas de gente\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>La t\u00eda Josefa coloc\u00f3 su toca de lana sobre los hombros de la ni\u00f1a y le abri\u00f3 la puerta: \u201cDate prisa, mi ni\u00f1a, te esperar\u00e9 despierta. No tardes\u201d<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Eusebia empez\u00f3 a andar deprisa, despu\u00e9s a correr, hasta que, extenuada se detuvo frente al cementerio, jadeando y con las manos apoyadas en las rodillas. \u201c\u00a1Su padre! Pero, \u00bfno dec\u00edan que estaba muerto? Madre le dijo que muri\u00f3 en una guerra cuando ella era a\u00fan muy peque\u00f1a. Por eso no se acordaba de \u00e9l. \u00a1Cuando se enterase su amiga Anto\u00f1ita! \u00a1Con la de veces que la hab\u00eda hecho llorar<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>en el colegio dici\u00e9ndole que ella no ten\u00eda padre! Se sent\u00f3 en el banco de piedra m\u00e1s alejado de la verja del cementerio. Desde all\u00ed vio c\u00f3mo entraba la gente del pueblo, con sus cirios encendidos en una mano y los cestos de comida en la otra. Cuando las campanas de la iglesia tocaron a muerto, Eusebia se acerc\u00f3 al camposanto. Cientos de lucecitas rojas, como ej\u00e9rcitos de luci\u00e9rnagas llenaban el peque\u00f1o espacio. \u00a1Si la t\u00eda Josefa la viera!<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Llena de remordimientos comenz\u00f3 a correr y no par\u00f3 hasta la plaza de la fuente de piedra. S\u00f3lo se o\u00eda el murmullo del agua. Ten\u00eda la boca seca por el esfuerzo y despu\u00e9s de beber, se sent\u00f3 en el poyo de la fuente a descansar. \u00bfC\u00f3mo estar\u00eda su padre? \u00bfTendr\u00eda canas y barba o ser\u00eda calvo y sin dientes? Cuentan las vecinas que una vez en la taberna del pueblo al padre de Anto\u00f1ita se le cay\u00f3 al suelo la dentadura de tanto toser. \u00a1Que l\u00e1stima que padre haya llegado ahora que madre est\u00e1 tan estropeada. Eusebia recuerda la hermosa trenza oscura que colgaba de la espalda de su madre. Su piel rosada y brillante. Ahora, su trenza es endeble y \u00e1spera como el esparto y su piel ya no brilla. Y cuando se r\u00ede, Eusebia prefiere que no lo haga, ense\u00f1a unos dientes amarillentos y deformes.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Si padre vive, entonces era verdad lo que dijo aquella vez la t\u00eda Josefa hablando en voz baja con las vecinas: \u201cA Manuel le han llevado a un campo de trabajo, dicen que se carg\u00f3 a un facha de esos\u201d. Al d\u00eda siguiente, Eusebia le dijo a Anto\u00f1ita que ella s\u00ed que ten\u00eda padre, pero que no ven\u00eda porque ten\u00eda mucho trabajo en un campo, pero que a\u00fan ten\u00eda buena facha. A\u00fan resonaban en sus o\u00eddos las risotadas con que la ni\u00f1a respondi\u00f3 a su comentario.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Ya quedaba poco para llegar a casa de la t\u00eda Gloria. Al pasar por la casa del Dami\u00e1n, su perro, un labrador viejo y tullido, reconoci\u00f3 a Eusebia y le ladr\u00f3 contento. La ni\u00f1a le acarici\u00f3 el hocico. En ese momento se pregunt\u00f3 c\u00f3mo ser\u00edan las caricias de padre. Seguramente rascar\u00edan, como las del t\u00edo Miguel. Las manos de los hombres que conoc\u00eda parec\u00edan estar hechas de astillas de madera.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Cuando se par\u00f3 frente a la casa de su t\u00eda, la \u00fanica luz de la calle era la que sal\u00eda por la ventanuca de su cocina. Dio dos golpes y esper\u00f3. Al abrirse la puerta, se encontr\u00f3 con la escena que la t\u00eda Gloria le hab\u00eda descrito: Eran dos hombres, uno era el t\u00edo Miguel as\u00ed que el otro deb\u00eda ser su padre.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Los ojos del hombre, tristes al principio, fueron humedeci\u00e9ndose y brillando al transcurrir los minutos. Eusebia se acerc\u00f3 decidida pero temerosa a su padre que, agachado, extend\u00eda los brazos hacia ella. Nunca hab\u00eda sentido nada igual. Parec\u00eda como si en vez de su cuerpo, fuese su coraz\u00f3n el que recibiese los abrazos de su padre. Como si sus dedos llenos de durezas escarbasen entre su piel y ahondasen tanto como para llegar a un lugar muy profundo dentro de ella. Un lugar secreto y desconocido pero muy c\u00e1lido.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Eusebia empez\u00f3 a llorar mientras su padre hac\u00eda lo mismo. \u00a1As\u00ed que eso era tener un padre! No se fij\u00f3 en si ten\u00eda dientes postizos o estaba calvo, ni si ten\u00eda los dedos amarillos del tabaco como los del t\u00edo Miguel. S\u00f3lo ten\u00eda o\u00eddos para su llanto y tacto para la humedad de sus l\u00e1grimas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Su madre lleg\u00f3 media hora m\u00e1s tarde acompa\u00f1ada por el t\u00edo Miguel, con una maleta de cart\u00f3n en una mano y el cesto de casta\u00f1as y boniatos en la otra. Se cruzaron unas miradas llenas de significados que la ni\u00f1a no entendi\u00f3. Esa noche, Eusebia no volvi\u00f3 a casa de la t\u00eda Josefa. Ni esa, ni ninguna m\u00e1s. S\u00f3lo recuerda la palabra que m\u00e1s veces oy\u00f3 decir a su madre desde que padre lleg\u00f3: \u201cPerd\u00f3name\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Las campanas de la iglesia dan las tres de la ma\u00f1ana cuando Eusebia se despierta llorando. Apoyando sus manos en las caderas, se levanta con dificultad de la mecedora. Va directamente al aparador y coloca con cuidado su fotograf\u00eda sobre \u00e9l. Se da la vuelta y mira con veneraci\u00f3n la del hombre joven que pende de la colgadura de seda. Besa la imagen de su padre y de camino a la cama sonr\u00ede.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Entra en su dormitorio, remete la ropa de cama de su marido y le besa en la frente. Saca sus zapatillas de debajo de la cama, por si ma\u00f1ana estuviera m\u00e1s animado y decidiera levantarse. Se mete en la cama y piensa que aun le queda mucho trabajo por hacer. Ahora que parece que su memoria le da un respiro, ve las cosas de otra manera. Ir\u00e1 de nuevo a que la vea Don Anselmo y hablar\u00e1 con Anto\u00f1ita. Ella tambi\u00e9n se queja de esas p\u00e9rdidas ocasionales de memoria.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Cuando est\u00e1 a punto de dormirse, se levanta y va al sal\u00f3n. Ha olvidado echar las lentejas en remojo. Vuelve a su cama y se deja invadir por el sue\u00f1o entre sonrisas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Eusebia recoge los platos de la cena y los lleva a la cocina. Son las nueve, a\u00fan es temprano para acostarse por lo que decide continuar con su labor de crochet.<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=815\"><span>Continuar leyendo<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/815"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=815"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/815\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=815"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=815"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=815"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}