{"id":898,"date":"2009-04-15T21:59:23","date_gmt":"2009-04-15T19:59:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=898"},"modified":"2009-04-15T21:59:23","modified_gmt":"2009-04-15T19:59:23","slug":"164-la-tormenta-por-dimitri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=898","title":{"rendered":"164- La tormenta. Por Dimitri"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 150%;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Verdana;\">Como una especie de percusi\u00f3n totalmente arr\u00edtmica, un leve repiqueteo comenz\u00f3 a sonar en la calle, prefacio de lo que se avecinaba. Pasados unos pocos segundos, los proyectiles de hielo que ca\u00edan del cielo empezaron a hacerse perceptibles a la vista.<!--more--><\/p>\n<p>Los primeros impactos que salpicaron el suelo en un primer momento fueron medianamente suaves y separados los unos de otros. Pero en tan s\u00f3lo un par de minutos comenz\u00f3 a granizar con tal violencia, que bien parec\u00eda el sonido de metralla golpeando el metal de un blindado.<\/p>\n<p>La gente empez\u00f3 a correr. Hu\u00edan despavoridos como si un demente hubiera comenzado a disparar en mitad de la calle, y lo cierto es que la situaci\u00f3n no distaba mucho de ser as\u00ed. El hielo ca\u00eda sobre los coches de manera despiadada, dejando picada la chapa de los veh\u00edculos.<\/p>\n<p>\u00c9l se encontraba en mitad de toda esa gente. Les vio comenzar su fren\u00e9tica carrera, cada uno hacia el lugar que m\u00e1s apropiado le parec\u00eda para guarecerse de la infernal tormenta que acababa de sacudir el pl\u00e1cido verano.<\/p>\n<p>Sus piernas se tensaron para echar a correr detr\u00e1s de toda esa gente pero, en ese mismo instante, su mente fren\u00f3 en seco. Se par\u00f3 a pensar por un segundo. Era curioso c\u00f3mo la gente hu\u00eda. Hu\u00edan de los impactos, del dolor, de las heridas, de la sangre. Tanto en aquel momento como durante la totalidad de sus vidas.<\/p>\n<p>Ese pensamiento fugaz fue el que le hizo quedarse quieto. Se par\u00f3. Permaneci\u00f3 est\u00e1tico bajo una lluvia de proyectiles que pod\u00eda destrozarlo literalmente. Pero escogi\u00f3 no moverse ni un \u00e1pice, se mantuvo en pie mirando al frente y esper\u00f3 lo inevitable.<\/p>\n<p>La tormenta alcanz\u00f3 una virulencia atroz, y los trozos de pedriza comenzaron a golpearle. Los primeros lo hicieron levemente, provoc\u00e1ndole un ligero escozor que le resultaba perfectamente soportable. Y entonces el cielo, como enrabietado por su desp\u00f3tica osad\u00eda, afin\u00f3 su punter\u00eda concentrando los disparos sobre su persona.<\/p>\n<p>Los impactos comenzaron a dolerle de verdad, como si peque\u00f1as alima\u00f1as clavasen en \u00e9l sus afilados dientes hasta casi arrancar su carne, y pens\u00f3 en desistir. De nada sirve -reflexion\u00f3 &#8211;<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>enfrentarse a una fuerza que te rebasa en todos los sentidos, aquel que lo hace es un est\u00fapido o un loco. Y \u00e9l quiz\u00e1 fuera las dos cosas.<\/p>\n<p>Pero sigui\u00f3 all\u00ed, de pie, desterrando cualquier idea parecida a la rendici\u00f3n con actitud altiva. Los g\u00e9lidos proyectiles le castigaban con una fuerza tremenda y cada vez le costaba m\u00e1s encajar los golpes. Casi llegaban a doblegarle, haci\u00e9ndole retorcerse. Un impacto en la cabeza estuvo cerca de hacerle desvanecerse, pero logr\u00f3 mantenerse en pie.<\/p>\n<p>Un l\u00edquido c\u00e1lido y denso comenz\u00f3 a resbalarle por la cara, tap\u00e1ndole los ojos y meti\u00e9ndose en su boca. Not\u00f3 el sabor espeso y met\u00e1lico mezcl\u00e1ndose son su saliva antes de escupir su propia sangre sobre el suelo, mientras aguantaba el bombardeo de granizo con una decisi\u00f3n casi enfermiza.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 un momento en el que no pudo m\u00e1s, o al menos eso crey\u00f3. Cay\u00f3, con las rodillas y las manos apoyadas en el suelo, escupiendo bocanadas carmes\u00ed sobre el pavimento y llorando. Las l\u00e1grimas se entremezclaban con el l\u00edquido rojo y espeso, desliz\u00e1ndose por su barbilla hasta gotear sobre la superficie de los adoquines.<\/p>\n<p>Y entonces la tormenta ces\u00f3, claudic\u00f3 en su intenci\u00f3n de someterle. Se dej\u00f3 caer sobre su propia sangre, tumbado en el suelo, mirando al cielo. El sol volv\u00eda a brillar t\u00edmidamente detr\u00e1s de una nube, el d\u00eda comenzaba a clarear y la gente volv\u00eda a salir a la calle. All\u00ed le encontraron, tendido sobre el duro y frio empedrado, mirando al firmamento con orgullo y suficiencia, magullado y sangrando, con el gesto desencajado, riendo a carcajadas y gritando:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfEn serio pensaste que iba a rendirme?<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como una especie de percusi\u00f3n totalmente arr\u00edtmica, un leve repiqueteo comenz\u00f3 a sonar en la calle, prefacio de lo que se avecinaba. Pasados unos pocos segundos, los proyectiles de hielo que ca\u00edan del cielo empezaron a hacerse perceptibles a la vista.<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=898\"><span>Continuar leyendo<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/898"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=898"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/898\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=898"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=898"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=898"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}