{"id":979,"date":"2009-04-15T23:42:23","date_gmt":"2009-04-15T21:42:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=979"},"modified":"2009-04-16T12:38:56","modified_gmt":"2009-04-16T10:38:56","slug":"182-el-sueno-del-pastor-por-nexus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=979","title":{"rendered":"182-El sue\u00f1o del pastor. Por Nexus"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>Sonidos mudos de una tarde de oto\u00f1o al abrigo de un hogar. Le\u00f1a crepitante que ante sus ojos manifiesta el frenes\u00ed del tiempo que pasa y desaparece.<!--more-->\u00a0Oscuras l\u00e1grimas que apretadas asoman por entre las rendijas de la ventana. Soledad. Manos fr\u00edas y \u00e1speras que no entienden de caricias ni terciopelos. Dedos enjutos y nudosos que entre sus arrugados y entrelazados nudillos<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>esconden penosos trabajos y atesoran sabidur\u00eda de tantos a\u00f1os vividos.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Cae la tarde y las penumbrosas sombras se alargan intentando ganar el espacio a la luz mortecina. Pero aquella tarde no era como las dem\u00e1s. \u00c9l, taciturno y aparentemente deca\u00eddo sab\u00eda que no era como las dem\u00e1s. Lentamente fue levantando la cara hacia la luz de la hoguera, y apoy\u00e1ndose en los brazos de su vieja mecedora de nogal, consigui\u00f3 encaminarse hacia la puerta. Sab\u00eda que no estaba del todo cerrada y la fr\u00eda brisa de poniente comenzaba su g\u00e9lida danza a la misma hora de siempre. Aquella puerta astillada por los a\u00f1os y la intemperie no cejaba de golpear su marco, como si<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>una acosadora petici\u00f3n de libertad le apoderase. Sin ninguna prisa sujet\u00f3 su pomo y con la misma mano la empuj\u00f3 hasta que dej\u00f3 de golpear. Qued\u00f3 de pie ante ella<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>y antes de volverse mir\u00f3 al suelo. Las entalladas tablas de viejo roble a\u00fan soportaban su peso. Observ\u00f3 como los a\u00f1os acumulados en su superficie hab\u00edan transformado el pulido barniz en \u00e1speros ara\u00f1azos y como alg\u00fan que otro clavo asomaba su cabeza como intentando liberarse de la prisionera madera. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Llegaba la noche, como siempre; levant\u00e1ndose sobre las boscosas colinas que gobernaban el valle. Hac\u00eda rato que los sonidos de los animales del corral, hab\u00edan cedido ante el g\u00e9lido viento de la noche. En el estrecho porche se amontonaban ordenadamente unos cuantos maderos de le\u00f1a que contra la pared, parec\u00edan que sujetaban su propio peso en un dudoso equilibrio. \u00c9l, se dirigi\u00f3 con premura a encender el par de<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>l\u00e1mparas de gas que colgaban de las gruesas traviesas del techo. Siempre terminaba doli\u00e9ndose de la espalda al quedar de puntillas para alcanzar la torcida. Dej\u00f3 bajar el \u00faltimo y enmohecido cristal y se encamin\u00f3 hacia lo que parec\u00eda la cocina. Ninguna puerta separaba a \u00e9sta de lo que se podr\u00eda llamar la estancia principal. Apart\u00f3 con una mano la cortinilla que cubr\u00eda una de las varias alacenas de piedra. Y desenvolviendo una gruesa y blanquecina tela, pellizc\u00f3 un trozo mediano de aquel redondo y algo endurecido pan. De una estanter\u00eda de madera con puertas apestilladas sac\u00f3 un<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>viejo trozo de queso curado y con ambas manos ocupadas se sent\u00f3 en la peque\u00f1a mesa junto a la pared. Extrajo su inseparable navaja del bolsillo y tras abrirla comenz\u00f3 a desgajar algunas cu\u00f1as de aquel duro queso, deposit\u00e1ndolas con sumo cuidado encima de las peque\u00f1as rodajas de pan que hab\u00eda cortado encima de la mesa. Extir\u00f3 el brazo para medio llenar el vaso que junto a la botella de vino le estaban esperando. Y perdiendo su mirada en alg\u00fan supuesto punto comenz\u00f3 a cenar en silencio. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>El fr\u00edo comenzaba a arreciar tanto fuera como dentro de la vieja caba\u00f1a de piedra y ya apenas se vislumbraban las siluetas de los aleda\u00f1os abetos. Aquel pasado verano<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>hab\u00eda sido especialmente duro. Y el cercano riachuelo que otrora murmurara sin cesar con su r\u00edtmico chapoteo, ahora no llegaba a alcanzar el recodo que junto a la senda del camino daba entrada a la vieja caba\u00f1a. Sitio este, desde donde se pod\u00edan atisbar algunas lascas de pizarra rotas sobre el tejado que precisaban de un cambio urgente antes de que llegaran las primeras nieves.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>De pronto, se escuch\u00f3 un fuerte ruido en el rinc\u00f3n del dormitorio y sobresaltado pero con aparente<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>quietud, el anciano se gir\u00f3 sobre su silla y comprob\u00f3 como el origen de aquel ruido no era<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>otro que su viejo perro de las nieves que otra vez hab\u00eda torpemente tropezado con alg\u00fan mueble. Fij\u00f3 su mirada en la del cabizbajo y arrepentido compa\u00f1ero que muy lentamente se le acercaba y frunciendo el ce\u00f1o le se\u00f1al\u00f3<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>con un gesto de su mano orden\u00e1ndole que se fuera hacia la chimenea. Su fiel compa\u00f1ero&#8230;, fue en sus tiempos mozos un inmejorable perro guardi\u00e1n, temido por zorros y alg\u00fan que otro lobo, compa\u00f1ero de andaduras y protector del peque\u00f1o reba\u00f1o que tiempo atr\u00e1s dio trabajo y algunos dineros al cansado anciano. Ahora a ambos solo les quedan las cicatrices y recuerdos de tiempos pasados.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>La dura chimenea de piedra que con su aliento confortaba toda la estancia, comenzaba a languidecer. El anciano tras terminar su aparentemente improvisada cena se acerc\u00f3 a avivar el fuego, rodeando a su viejo perro, que tumbando sobre su costado dormitaba en el suelo junto al calor de los le\u00f1os. A continuaci\u00f3n el anciano comenz\u00f3 a palpar sus bolsillos, primero de los pantalones luego del chaleco pero no encontr\u00f3 lo que buscaba. Recorri\u00f3 con su mirada las amplias lejas que a ambos lados de la chimenea se extend\u00edan. Apartando con la mano algunos objetos, un viejo cuchillo de caza, un par de jarrones de cobre, una peque\u00f1a bolsita con tabaco y unas monedas, pero nada. No aparec\u00eda. Comenz\u00f3 a frotarse el pecho lentamente con una mano pero sin apartar la mirada de su b\u00fasqueda, mientras con la otra se rascaba la canosa barba. Sin mediar un segundo de pronto record\u00f3 donde estaba. Cruz\u00f3 de nuevo frente la chimenea y acerc\u00e1ndose a la leja m\u00e1s alta alarg\u00f3 el brazo y all\u00ed estaba. Su vieja pipa. Tan vieja o m\u00e1s que \u00e9l. Una vieja pipa de madera de brezo que un antiguo amigo le tall\u00f3 para \u00e9l. La boquilla, presum\u00eda de tantas muescas de dientes como se pueda imaginar. la cazoleta en cambio hab\u00eda sido tallada en madera de cerezo y a\u00fan manten\u00eda su brillo. El anciano con notoria complacencia, la sujet\u00f3<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>como es debido en su mano y tras coger la bolsita de tabaco se sent\u00f3 de nuevo en su querida mecedora. All\u00ed sin prisa ninguna, y como si de un rito ancestral se tratase, abri\u00f3 la bolsita de tabaco, extrajo la cantidad justa que necesitaba, la volvi\u00f3 a cerrar, llen\u00f3 su pipa y tras encenderla con una ramita de la chimenea se acomod\u00f3 para disfrutar de un buen par de bocanadas. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Era tarde y se hab\u00eda quedado por un momento traspuesto en su mecedora. El viejo perro ahora dorm\u00eda profundamente, quiz\u00e1s so\u00f1ando con alg\u00fan lugar mejor que aquel<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>y las peque\u00f1as llamas de la chimenea apenas se dejaban ver. Los cristales de la \u00fanica ventana estaban tan empa\u00f1ados que las gotas de agua ya no soportaban su peso y se dejaban caer desliz\u00e1ndose por los traslucidos cristales hasta chocar con las varillas de madera que los separaban. Una de las l\u00e1mparas llevaba alg\u00fan rato casi apagada y la tenue luz apenas alumbraba. Pero fue un golpe de tos lo que despert\u00f3 a ambos. El anciano se volvi\u00f3 a rascar la barba, intentando recuperar la mirada mientras que su perro mir\u00e1ndolo desde el suelo algo sorprendido dej\u00f3 caer la cabeza de nuevo entre sus patas delanteras.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Algo anquilosado por el fr\u00edo y por el sue\u00f1o, intent\u00f3 un par de veces incorporarse hasta que las piernas recuperaron la suficiente energ\u00eda para ponerlo en pie. Record\u00f3 que llevaba a\u00fan la pipa en su mano derecha y tras sacudirla boca abajo un par de veces contra la palma de<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>su mano izquierda la dej\u00f3 de nuevo en su sitio. Intent\u00f3 algo parecido a un desperezo aunque su encorvada espalda apenas si le dejaba. Sobre una peque\u00f1a y circular mesa junto a la mecedora encendi\u00f3<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>la desgastada vela sujeta por un peque\u00f1o porta-velas de lat\u00f3n. Luego tras dolerse de la espalda volvi\u00f3 a ponerse de puntillas para apagar las l\u00e1mparas de gas. Levant\u00f3 la vista,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>se acerc\u00f3 para recuperar la vela y se dirigi\u00f3 hacia el dormitorio. Aquello m\u00e1s que un dormitorio era un simple<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>rinc\u00f3n con<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>una cama junto a una especie de mesita o peque\u00f1o tablero con patas. La peque\u00f1a cama sujetaba entre sus patas un viejo y abultado colch\u00f3n de lana de oveja, sobre el que destacaba una ro\u00edda manta que sin lugar a dudas llevaba mucho tiempo all\u00ed. La<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>peque\u00f1a y arrugada almohada apenas sobresal\u00eda. Sin prisa, el anciano se sent\u00f3 en aquel camastro, dej\u00f3 la vela en la mesita y muy lentamente se descalz\u00f3, dej\u00e1ndose caer para despu\u00e9s intentar no sin apuros echarse la manta sobre \u00e9l y apagar finalmente la vela. En esas medias, su fiel compa\u00f1ero, ya hab\u00eda llegado para postrarse junto a los pies de la cama enrosc\u00e1ndose sobre si mismo buscando<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>atesorar todo el calor que pudiera.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Esa noche realmente era muy fr\u00eda. Fr\u00eda y distinta a las dem\u00e1s. No hizo m\u00e1s que rozar el sue\u00f1o cuando de pronto un fuerte dolor en el pecho del anciano le hizo encogerse sobre s\u00ed. Una tos seca y fuerte acompa\u00f1aba al intenso dolor<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>le produc\u00eda una terrible opresi\u00f3n. El viejo perro al o\u00edr las toses se despert\u00f3 sobresaltado y puso sus patas delanteras sobre la cama sin dejar de mirar a su amo. Sab\u00eda que algo terrible le estaba pasando, pero no entend\u00eda el qu\u00e9.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>El anciano apretaba sus pu\u00f1os sobre su pecho pero el dolor no se iba. La respiraci\u00f3n se le hacia cada vez m\u00e1s pesada y entrecortada. El perro nervioso comenz\u00f3 a ladrar, pidi\u00e9ndole una se\u00f1al, una orden, pero \u00e9l no pod\u00eda mirarle. Tras un fuerte golpe de tos de pronto, el anciano hinchando el pecho aguant\u00f3 la respiraci\u00f3n, apret\u00f3 aun m\u00e1s los pu\u00f1os y cerrando sus ojos dej\u00f3 girar su cabeza hacia su fiel compa\u00f1ero. No volvi\u00f3 a respirar. At\u00f3nito su perro, qued\u00f3<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>junto a \u00e9l<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>mir\u00e1ndolo fijamente, totalmente inm\u00f3vil. Solo dej\u00f3 escapar unos peque\u00f1os gemidos de confusi\u00f3n al tiempo que inclinaba su cabeza. Y sin poder hacer m\u00e1s por el viejo anciano, su fiel compa\u00f1ero<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>se dej\u00f3 caer abatidamente de nuevo a los pies de la cama donde se volvi\u00f3 a acomodar<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>esperando<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>quiz\u00e1s al nuevo d\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span><span style=\"mso-tab-count: 2;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Esa noche era distinta y \u00e9l lo sab\u00eda. Esa noche comenzaba su \u00faltimo y gran sue\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt 35.25pt; line-height: 200%; text-align: justify;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-size: 10pt; line-height: 200%; font-family: Verdana; mso-font-kerning: 12.0pt;\">Hijo de tantos lamentos, hermano de grises sue\u00f1os. El despertar que me anticipa al caos me sonr\u00ede con su blanca cara. Somos uno entre todos, somos en un todo la unidad de un solo ser. <\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Sonidos mudos de una tarde de oto\u00f1o al abrigo de un hogar. Le\u00f1a crepitante que ante sus ojos manifiesta el frenes\u00ed del tiempo que pasa y desaparece.<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/?p=979\"><span>Continuar leyendo<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/979"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=979"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/979\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=979"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=979"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.es\/6certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=979"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}