Recorre todo el cuento un brillo de desolación, fruto de la dignidad injuriada y herida del vejete. Cualquiera se lo imagina como un aristócrata cubierto de telarañas mentales y, seguramente, vecino de algún ratón.
No hay faltas, o, al menos, yo no las he visto.
Por lo demás, un relato bien redactado, con frialdad y voz lóbrega, que empieza con unas lÃneas primorosas y que acaba en sobresalto.
Felicidades.
Efectivamente, las caras en ocasiones suelen resultar familiares aunque el tiempo las vaya envejeciendo. Lo que no puede cambiar el tiempo es el espejo de la mirada.
(Hoy me encuentro filósofa..)
Como antes, cuando era un demonio. Y es que no cambian, ilusos. Nunca lo hacen. Bien narrado.
Mucha suerte.
No está nada mal; un final bueno, sin duda alguna…
Suerte.
Exceelente el mini relato, me gustó mucho y el final es de primera. suerte florentino
Recorre todo el cuento un brillo de desolación, fruto de la dignidad injuriada y herida del vejete. Cualquiera se lo imagina como un aristócrata cubierto de telarañas mentales y, seguramente, vecino de algún ratón.
No hay faltas, o, al menos, yo no las he visto.
Por lo demás, un relato bien redactado, con frialdad y voz lóbrega, que empieza con unas lÃneas primorosas y que acaba en sobresalto.
Felicidades.
Efectivamente, las caras en ocasiones suelen resultar familiares aunque el tiempo las vaya envejeciendo. Lo que no puede cambiar el tiempo es el espejo de la mirada.
(Hoy me encuentro filósofa..)
Saludos y mucha suerte