Me parece muy original y muy bien construido, a semejanza del soneto que vas desgranando.
Solo una puntualización. El primer terceto del soneto de Garcilaso dice asÃ:
Yo no nacà sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero.
Muy lograda esta prosa con el lenguaje y la construcción verbal de quinientos años atrás, disuelta en los espacios de una ciudad emblema del Renacimiento, otro personaje más del relato. Hay que haber leÃdo mucha poesÃa para manejarla con esa soltura.
No puede hablarse de moraleja, pero sà de un aviso para navegantes más o menos románticos o más o menos adolescentes, proclives al desbarajuste amoroso transitorio. Por si alguno se asoma por aquÃ.
Pues me quedo con la intriga de qué habrÃa salido de ese hipotético encuentro entre Metáfora y Soneto.
Mucha suerte.
la verdad…
Completare la frase: «la verdad… me parece de una sensibilidad exquisita»
Me parece muy original y muy bien construido, a semejanza del soneto que vas desgranando.
Solo una puntualización. El primer terceto del soneto de Garcilaso dice asÃ:
Yo no nacà sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero.
Ignoro si los cambios que has introducido en él han sido deliberados o producto de una mala transcripción.
En cualquier caso, ese detalle no empaña para nada tu excelente trabajo.
Espero que tengas suerte.
Repasando el relato creo comprender que efectivamente esos versos los altera la protagonista para hacer ver al pretendiente molesto que ella ama a otro hombre. La lástima es que con ello se pierde la rima (quererle/deberos), aparte de que el último verso te ha salido de 12 sÃlabas en lugar de las 11 reglamentarias. PodrÃas haber suprimido la palabra «misma» y hubiera mantenido la métrica de los restantes versos.
Una «fabulita» bastante embrollada y algo cargante, sin más…
Suerte.
¿Qué hubiera salido del encuentro entre Metáfora y Soneto, Hóskar? Me parece que los únicos amores perfectos son los platónicos: nunca defraudan y son gratificantemente previsibles, ya que los conducimos a nuestro antojo y nos responden justo como y cuando queremos.
Hicieron muy rebién en largarse cada uno por su lado antes del momento fatal.
No llego al punto de recomendar el matrimonio con Indalecio Novela -dejando a Soneto en la recámara de la fantasÃa, para caldear las tardes invernales- porque mi cinismo y falta de escrúpulos no llegan hasta ahÃ.
¿O sÃ? No sé. ð
Olvidé decir, Polichinela, que el relato me ha gustado por el tema (los amores soñados) y por cómo lo has desarrollado, con el punto justo de efectos retóricos. Tierno, invita a la sonrisa y muy agradable de leer. Suerte.
Muy lograda esta prosa con el lenguaje y la construcción verbal de quinientos años atrás, disuelta en los espacios de una ciudad emblema del Renacimiento, otro personaje más del relato. Hay que haber leÃdo mucha poesÃa para manejarla con esa soltura.
No puede hablarse de moraleja, pero sà de un aviso para navegantes más o menos románticos o más o menos adolescentes, proclives al desbarajuste amoroso transitorio. Por si alguno se asoma por aquÃ.
Muy original.
«la felicidad no reside en ningún otro sitio que en el camino mismo que lleva hasta los sueños «,
Un saludo