Estremecedor relato; duro, amargo…
Ha conseguido trasladarme a ese verano de 1935; contagiarme esa angustia, esa sed, ese dolor que sufre el agonizante.
Perfecta utilización del lenguaje para tal fin.
Enhorabuena y suerte.
La lucha clandestina, la camaraderÃa, la complicidad… todo eso desaparece cuando se ponen en juego las pasiones personales, los celos, las envidias. Todo eso está muy bien expuesto, pero hubiera preferido profundizar un poco más en la historia, no sólo en el deleite de las palabras para describir ese atardecer agónico.
Impresionante, riquÃsima y acertada descripción de las sensaciones y evocaciones que experimenta el protagonista durante su agonÃa, exprimiendo los últimos fragmentos de su vida.
Consigue trasladar al lector la angustia del hombre durante los instantes precedentes al final; asà como paralelamente perfilar una hermosa composición de los elementos más valiosos de su vida, en especial de la tierna historia de amor y pasión desencadenante -junto con la envidia, frustración y celos del oponente- del trágico final.
¿Ha probado a colocar algún adjetivo detrás del sustantivo?
Tiene su gracia, se lo aseguro.
Suerte
Creo que David Linch harÃa unos espléndidos planos con esta imagen del finado rezumando sangre.
Mucha suerte.
otro relato más en donde el protagonista agoniza. la verdad es que se me hizo confuso. lo siento
La manera de expresarse me resulta un tanto indigesta. Lo encuentro un tanto rebuscado.
Suerte
Menos mal que no ha puesto pino entre comillas… Si hubiese sido asÃ, hubiera resultado divertido al menos su relato…
P.D.
«Pino», en determinadas zonas andaluzas, significa «mojón inhiesto que resalta tras las matas producido por un dominguero o excursionista con retortijones de vientre. Véase la voz «plantar un pino» un sábado o domingo…
Suerte.
Mientras leÃa tu relato pensé que, de repente, me habÃa vuelto lenta mentalmente. Tras leer el resto de comentarios que te han dejado, me he quedado más tranquila…Creo que la historia no está mal, pero quizá las palabras…y también opino que hay muchos puntos y pocas comas, lo cual no ayuda demasiado…Suerte.
Estremecedor relato; duro, amargo…
Ha conseguido trasladarme a ese verano de 1935; contagiarme esa angustia, esa sed, ese dolor que sufre el agonizante.
Perfecta utilización del lenguaje para tal fin.
Enhorabuena y suerte.
La lucha clandestina, la camaraderÃa, la complicidad… todo eso desaparece cuando se ponen en juego las pasiones personales, los celos, las envidias. Todo eso está muy bien expuesto, pero hubiera preferido profundizar un poco más en la historia, no sólo en el deleite de las palabras para describir ese atardecer agónico.
Te deseo suerte en el concurso y te dejo mi voto. También te invito a visitar mi relato, el 181. Ya me dirás si te ha gustado.
Un saludo.
Impresionante, riquÃsima y acertada descripción de las sensaciones y evocaciones que experimenta el protagonista durante su agonÃa, exprimiendo los últimos fragmentos de su vida.
Consigue trasladar al lector la angustia del hombre durante los instantes precedentes al final; asà como paralelamente perfilar una hermosa composición de los elementos más valiosos de su vida, en especial de la tierna historia de amor y pasión desencadenante -junto con la envidia, frustración y celos del oponente- del trágico final.
Relato duro, sin concesiones, pero hermosÃsimo a la vez.
A destacar el fantástico uso del lenguaje, con el que consigue contagiar y emocionar al lector, además de destilar una poética belleza en las descripciones.
Enhorabuena y mucha suerte.