No sé si quieres decir en el título verdaderamente decidua, lo digo teniendo en cuenta ambos significados, el de palestra y el de decidua (o puede que se deba a mi ignorancia, en ese caso perdona mi atrevimiento).
Comienzas el relato con un lenguaje propio de la prosa poética.
Y luego, tu relato me parece una parodia. Mezclas épocas, personajes y lugares, demasiados para un relato como este, demasiados nombres y hechos… Confieso que me parece una narración muy ambiciosa, por el lenguaje, los hechos y lo que pretendes, y tengo que decirte que me han gustado mucho algunos de tus párrafos y diálogos, pero no logro disfrutarlo en el conjunto. Los goliardos están bien dibujados en medio de tanto batiburrillo y: desde –El año mil no cambió nada, ¿y qué puede cambiar si todo es un eterno presente?– hasta el final, me parece memorable.
extraño y un tanto confuso relato, me hubiera gustado que todo se desarrollara con los monjes dormilones, ahí se disfrutaba la narración. también me gusto lo de: desde –El año mil no cambió nada, ¿y qué puede cambiar si todo es un eterno presente?– que ya mencionó ágata.
Inventar palabras o buscar las más «raras» del diccionario no sirve para situar la acción en el medievo, como bien lo demuestra este relato.
Suerte de todos modos.
A veces es bueno plantarse ante el espejo y leerse a uno mismo el relato en voz alta. Si lo intenta con este texto y no termina doblado de la risa, hágaselo mirar.
En serio.
No sé si quieres decir en el título verdaderamente decidua, lo digo teniendo en cuenta ambos significados, el de palestra y el de decidua (o puede que se deba a mi ignorancia, en ese caso perdona mi atrevimiento).
Comienzas el relato con un lenguaje propio de la prosa poética.
Y luego, tu relato me parece una parodia. Mezclas épocas, personajes y lugares, demasiados para un relato como este, demasiados nombres y hechos… Confieso que me parece una narración muy ambiciosa, por el lenguaje, los hechos y lo que pretendes, y tengo que decirte que me han gustado mucho algunos de tus párrafos y diálogos, pero no logro disfrutarlo en el conjunto. Los goliardos están bien dibujados en medio de tanto batiburrillo y: desde –El año mil no cambió nada, ¿y qué puede cambiar si todo es un eterno presente?– hasta el final, me parece memorable.
Suerte.
Mi relato es el 41
extraño y un tanto confuso relato, me hubiera gustado que todo se desarrollara con los monjes dormilones, ahí se disfrutaba la narración. también me gusto lo de: desde –El año mil no cambió nada, ¿y qué puede cambiar si todo es un eterno presente?– que ya mencionó ágata.
El problema es que el año 2000 tampoco cambió nada. No sé si es un perpetuo presente o un futuro imperfecto.
Mucha suerte.
Inventar palabras o buscar las más «raras» del diccionario no sirve para situar la acción en el medievo, como bien lo demuestra este relato.
Suerte de todos modos.
A veces es bueno plantarse ante el espejo y leerse a uno mismo el relato en voz alta. Si lo intenta con este texto y no termina doblado de la risa, hágaselo mirar.
En serio.