Una historia sencilla, pero deliciosa. Es fácil empatizar con el protagonista. Salvo algunas expresiones, rimas o repeticiones, es un relato bien estructurado y con un ritmo progresivo. Y tiene un final creíble, aunque a mí como lectora, me hubiera gustado una vuelta más de tuerca.
Yo solo puedo decirte que he pasado un ratito maravilloso leyendo tu relato, no sé por qué pero me ha dado paz. La sensibilidad, la falta de estridencia, casi de conflicto, y aunque habla del desamor no habla con rencor. Me ha gustado mucho. Que tengas mucha suerte
amdex, adafina y óskar wild: os agradezco vuestros comentarios, creo que mi relato cumplió con el fin para el cual fue hecho, es lo que yo esperaba de sus lectores. gracias, mil gracias. buscaré vuestros nombres para encontrar vuestros relatos y dar mi opinión. oscar, haz escrito algo esta vez?
A mi vecina le puedo decir que su cuento es un recorrido vital tan común como asumible. Tiene más explicaciones de las que yo hubiera puesto, pero, por otro lado, también una sencillez y una humanidad que tumban, lo que no es tan común.
Narrar episodios que atraigan al lector a base de un vocabulario cotidiano es casi una heroicidad dados los artefactos lingüísticos que actualmente uno puede llegar a leer en los inevitables best-sellers para regalo de Navidad.
mi querido Luc, lo que me tumba a mí es tu comentario, me gustó mucho, no sabes cuánto te lo agradezco. a lo mejor las explicaciones o lo reiterativo es a propósito y tienes razón, no es fácil ofrecer al lector un vocabulario cotidiano.
La ciudad.. ¿Cómo estás? Espero que sigas escribiendo, cada día, con la misma intensidad con que respirar pretendes; Si es verdad que de todo se aprende, ningún profesor hay mejor que la tenacidad.
Me agrada ver que por todo lo que aquí contestas, a ti mismo (¿’a’, ‘o’? Para volverse loco.. :D) no te tratas de hallar. Escribes para los demás, de tal manera que cualquiera de sus amables miradas te ponen una sonrisa: te imagino al otro lado de la pantalla, contemplando maravillado que unas simples palabras, una bella sonrisa en tu cara sean capaces de trazar.
Más no por ello –creo que me repito como un locuaz anciano- dejaré de recomendarte que te abstraigas… Y que tu propio relato leas, leas, leas… y al fin, si te sobra tiempo… Vuelvas a leer :D; en definitiva, estúdiate a ti misma, y sé tu mayor crítica. Consciente soy, desde hace mucho tiempo, de que todo aquello que el Silencio nos pueda sugerir, nada tiene que envidiar a lo que cualquiera de nosotros nos podamos aportar.
Pero ya que me pides que te lea –ingenu@ de ti :P-, lo hice con todo el cariño del lejano Plutón (entiendo que se te haga rara la expresión, ya que una muy parecida solía acompañar esas letras… Pero tan revuelta en horrores esta la tierra, que ya nadie creería tan manoseada expresión).
Me encanta el Principio. Aunque no sé si el mérito es tuyo, o del propio Becquer: tiempo al tiempo
“Por cuestiones de trabajo de mi padre, tuvimos que salir de la ciudad donde vivíamos, para irnos a radicar a la capital”
Creo que es el fallo más común que todos cometemos. Siempre que articules tres frases, piensa en la del medio como si de un niño se tratara; éste, agarrado de la mano de sus padres, debería poder salir corriendo en cualquier momento, permitiendo a papá y a mamá de la mano proseguir su caminar. Es una chorrada, aaaadmitido quedaa… 😀 y en tu caso:
“Por cuestiones de trabajo de mi padre (…) para irnos a radicar a la capital”. Algo le pasa, ¿no crees :D?
“Por cuestiones de trabajo de mi padre tuvimos que salir de la ciudad donde vivíamos, para irnos a radicar a la capital”
“Tuvimos que salir de la ciudad donde vivíamos -por cuestiones de trabajo de mi padre-, para irnos a radicar a la capital”
Puede que yo esa frase la dijera de otra manera… Pero es TU relato y el de nadie más (no dejes que nadie te diga ‘qué’ escribir, y pide que a todo aquel en quien confíes que te critique el ‘cómo’). Atiende a lo que quieras, y después haz lo que te plazca.
-Tenía yo doce años de edad, era el mayor de tres hermanos: mi hermana Carmela de seis y mi hermano José de cuatro.
Me encanta, pero creo que es una cuestión personal; en concreto –y por mi forma de escribir- todo lo que suene a musical detiene el canto mi alma… Y la pone inmediatamente a escuchar.
– (…) Por el contrario, mi madre no se consolaba por haber tenido que dejar a su madre y a sus hermanas, yo sentía y comprendía su tristeza, como si fuera mía, pues dejaba atrás amigos, abuelos, tíos y primos, a mis queridos maestros y sobre todo a Isabelita, mi primer amor, ese que piensas que es el amor para toda tu vida (…)
¡Respiro al fin! ¿No se te hace muy larga? Imagino que no conocerás a Pedro Antonio Urbina (falleció hace dos años), uno de los mejores escritores en lengua Castellana de los últimos 20 años (su novela, “Cena Desnuda”, está considerada una de las 100 mejores -en esta lengua- de toda la historia). Sus libros están plagados de textos como este, párrafos inmensos e interminables. A duras penas logra uno mantener la atención en lo que está leyendo; pero cuando lo consigues… Que bello resulta en conjunto.
Pero ni tú ni yo nos llamamos Pedro… 😀
¿Qué tal de esta manera?
– (…) Por el contrario, mi madre no se consolaba por haber tenido que dejar a la abuela (¡Habla la nieta :D!) y a sus hermanas; yo sentía y comprendía su tristeza -como si fuera mía-, pues dejaba atrás amigos, abuelos, tíos y primos, a mis queridos maestros y sobre todo… A Isabelita: mi primer amor, ese que piensas que es para toda tu vida (…)
Hay más frases como esa… Pero no creo que debamos nosotros ser quienes reescribirán tu bello relato: deberías ir reservando algún hueco en el trabajo.. 😛
– “En esos momentos comprendí cuanto de nosotros se quedaba en mi ciudad”. Precioso. Creo que el mismo J. Bucay estaría orgulloso de tan tierno trazo.
No te quiero comentar mucho más… en parte por que me da vergüenza, en parte porque rozaría lo no tan formal (materia y forma… no lo digo en el sentido de ‘formalidad’). Creo que, si continuara a partir de aquí, comenzaría a valorar el contenido más que el envoltorio… Y eso es algo muy personal.
Por ello, saltaté esta parte si no te interesa. Pero si te arriesgas, quedas advertido: esto que te diga no tiene porqué ser TU verdad… Tan solo es la de alguien, que se cruzó contigo al andar.
Las tristezas no se aminoran… Si lo hace la velocidad. Las miradas se dispersan, se difuminan, desvanecen, diluyen, disipan, disi, disi, disi,.. Pero sólo dilo, ‘sí’, si verdaderamente lo piensas; en caso contrario, que aminoren… Que para eso es tu relato.
“(…) al cine y al teatro, hermosos cines y teatros los de aquella época”. No repitas, por favor… Le harás pensar al lector que esa frase entrañaba una mensaje oculto o complicación extrema… descifrable solo si de nuevo la presentas.
Y a partir de aquí paro de desmenuzar… Porqué –de tantas cosas que comentaría- estaba empezando a no disfrutar, costándome incluso proseguir la narración; y por ese aro no paso. Así que retomo de nuevo el relato, con el único propósito de encariñarme con esa niña de “trenzas rubias y hermosos ojos verdes”.
Es un dócil relato, que discurre sin giro alguno que lo torne particular… pero que se redondea suavemente allí donde algunas esquirlas podrían saltar. El final se vuelve muy abrupto, excesivamente lineal… Comparto la opinión de Ágata de que le convendría hacerlo girar (no a ti.. sino al propio relato :D)
Animo, y no dejes de brincar (las letras más bellas son las que más alto se encuentran…)
Dominose U
Jajaja una última cosa.. Si Antístenes (uno de los compañeros que tiene publicado un relato –te lo recomiendo encarecidamente) viera esto, se colgaría de un árbol:
“en el mero centro de la ciudad”, (mismo, mismo.. :D)
DOMINOSE: No sabes cómo agradezco que me hayas leido y que me des tu valiosa opinión, que para mí es muy importante, tanto que ya la saqué de este contexto y la conservo en mis archivos para leerla con calma y aprovechar de ella todo lo que sea posible. gracias, gracias, gracias.
Qué conste que he continuado leyendo (a saltos, pero leyendo, al fin y al cabo) hasta el final y tras «…no sabía que (qué) hacer con sus extremidades inferiores..». He tenido la sensación de que el muchachito se transformaba en un lagarto o algo parecido. En fin, no está mal como guión para una telenovela de tercera…
Es una historia bonita y está bien contada. El final me parece demasiado rotundo, o quizás increíble, fíjate, pero claro eso es una opinión personal. La cuestión es que me cuesta creer que alguien condicione tanto su vida por un amor de la infancia, pero ya te digo, creo que adolezco de romanticismo (pobre de mi).
Tiene sus momentos tiernos desde luego. Sólo un pequeña pega y es el abuso reiterado en el empleo de adjetivos delante de sustantivo. Hace que todo «hermoso relato» se vuelva un tanto pomposo sin necesidad. Un «relato hermoso» hubiese hecho del chico un chico todo el tiempo hasta el final (creo yo).
De todos modos es entrenido. Tiene la chispa del reencuentro. Pregunto ¿por qué no hubo una reacción violenta, tartamudeos, que se le caiga algo de las manos, sudor frio, algo que no pudiese controlar que diese la medida de lo que realmente la quería? Toca el libro que lleva como recuerdo y la flor seca, peeeeero… ¿qué pasa? Me cuesta creer que siga tan enamorado como para renunciar a su vida amorosa. Conste que se lee fácil y que tiene momentos fáciles de compartir. Suerte
Max estrella y cánquel os agradezco haber dedicado su tiempo a leerme y agradezco también a cánquel las observaciones que me hace y que son bienvenidas, algo se aprende de ellas. leeré mas tarde vuestros relatos
La ciudad, tu relato me ha gustado mucho. En cuanto a críticas constructivas que te pueda dar, creo con las que ya te han dado no tengo más que añadir. Mucha suerte.
El tono sencillo, natural, de la narración me gusta. O la falta de artificios lingüísticos. Como prefieras. Y hasta con menos adjetivos aun, ganaría en naturalidad.
Suerte.
Creo que el relato «pringa» un poco. Me explicaré para que mi comentario no resulte hiriente -de cualquier modo, no soy profesional de la escritura ni de la crítica literaria- y, al contrario, aporte una vía de mejorar este trabajo. Habría que revisar la repetición de tristeza / tristezas. Cuando algo se prodiga mucho, pierde efectividad. Yo reduciría el relato en cuanto a extensión y sustituiría momentos «externos» -no explicar tanto lo que se ha de transmitir creando ambientes, con algún rasgo, no con palabras y más palabras- por más tensión interior. Hay que meterse más en las tripas del tal Everardo. Por último, si dice de sí mismo que ahora es un gran escritor, falla la credibilidad en cuanto al soporte que ha utilizado -todo lo que ha precedido- para que un literato se exprese así.
Gracias, La Ciudad, por haber comentado mi relato.
Aquí creo que casi todos somos aficionados y nuestra principal herramienta es la ilusión y la buena voluntad, tanto para escribir como para opinar sobre los relatos de los compañeros.
Un abrazo para ti y muchos saludos para todos.
Agradezco tus sabias palabras. ya había pensado en lo de ser un gran escritor, tal vez debí haber escrito: un «escritor exitoso», lo cual no lleva precisamente a ser un gran escritor.
Primero darte las gracias por dejar tu comentario en mi relato, me alegro de que te haya gustado.
Y segundo decirte que el tuyo me ha pareceido enternecedor, que es una historia muy sencilla y muy real, por la que muchos habrán pasado y seguro que al leerla volvieron aquellos maravillosos recuerdos. Eso sí que es un gran amor, hasta el punto de no haber encontrado a otra mujer por el peso del recuerdo de Isabelita.
Mientras leía la historia, por un momento pensé que se había casado con Alejandro, su mejor amigo de la infancia.
Me has hecho pasar un rato muy grato.
Mucha suerte.
Gracias Paulena. hombre, hubiera sido totalmente sorpresivo que alejandro la presentara como su esposa. buena ocurrencia la tuya, me hizo sonreir.
un beso
Muchas gracias por comentar Maybe, me ha impresionado positivamente la impresion que te causé, por lo que he buscado su relato para leerlo. Decirle que me ha encantado su lectura, que he terminado y he releido una segunda vez y eso significa que es un buen relato, que apetece saborearlo de nuevo.
Igualmente, mucha suerte en el certamen.
Me llevó a mi niñez, donde también andaba Bécquer, pero ni me lo regalaron ni lo regalé.., así ni olvidé ni me olvidaron…
También pensé por un momento que se hubiera convertido en la mujer de Alejandro..
Suerte!
la ciudad…a caminar se aprende andando, poco a poco, y quien más quien menos cometemos «fallos» reiteraciones. Cuenta, sobretodo, la intensidad del relato, ni modas, ni formas, ni estilos van a misa, cada cual con el suyo. Lo importante es el retazo de memoria que nos ofreces, sentida, tierna, sencilla. Suerte y gracias por leerme.
Una bonita historia de cómo alguien se puede amargar la vida pensando en lo que pudo ser y no fue. El hecho de que no rehiciese su vida después del último encuentro, apunta a algún trastorno tipo síndrome de Peter Pan. Isabelita era un sueño y él no quería despertar.
Suerte.
Un dulce y amargo recuerdo! Enhorabuena…
Una historia sencilla, pero deliciosa. Es fácil empatizar con el protagonista. Salvo algunas expresiones, rimas o repeticiones, es un relato bien estructurado y con un ritmo progresivo. Y tiene un final creíble, aunque a mí como lectora, me hubiera gustado una vuelta más de tuerca.
Suerte.
Mi relato es el 41
Noelia y Ágata, gracias por vuestros comentarios, claro leere vuestros cuentos y les daré mi opinión.
Hola «la ciudad». Algunas partes del relato me recuerdan a ciertos episodios de mi vida y seguro que no soy la única que se siente identificada.
Me parece que es un relato escrito con mucha sensibilidad. Mucha suerte también a ti.
Yo solo puedo decirte que he pasado un ratito maravilloso leyendo tu relato, no sé por qué pero me ha dado paz. La sensibilidad, la falta de estridencia, casi de conflicto, y aunque habla del desamor no habla con rencor. Me ha gustado mucho. Que tengas mucha suerte
¡Qué tiempos en los que aguardámos nervisosos las cartas de nuestro primer amor! Historia evocadora, sencilla, tierna.
Mucha suerte
amdex, adafina y óskar wild: os agradezco vuestros comentarios, creo que mi relato cumplió con el fin para el cual fue hecho, es lo que yo esperaba de sus lectores. gracias, mil gracias. buscaré vuestros nombres para encontrar vuestros relatos y dar mi opinión. oscar, haz escrito algo esta vez?
A mi vecina le puedo decir que su cuento es un recorrido vital tan común como asumible. Tiene más explicaciones de las que yo hubiera puesto, pero, por otro lado, también una sencillez y una humanidad que tumban, lo que no es tan común.
Narrar episodios que atraigan al lector a base de un vocabulario cotidiano es casi una heroicidad dados los artefactos lingüísticos que actualmente uno puede llegar a leer en los inevitables best-sellers para regalo de Navidad.
mi querido Luc, lo que me tumba a mí es tu comentario, me gustó mucho, no sabes cuánto te lo agradezco. a lo mejor las explicaciones o lo reiterativo es a propósito y tienes razón, no es fácil ofrecer al lector un vocabulario cotidiano.
Sencillo y tierno. Suerte!! (gracias por todo)
La ciudad.. ¿Cómo estás? Espero que sigas escribiendo, cada día, con la misma intensidad con que respirar pretendes; Si es verdad que de todo se aprende, ningún profesor hay mejor que la tenacidad.
Me agrada ver que por todo lo que aquí contestas, a ti mismo (¿’a’, ‘o’? Para volverse loco.. :D) no te tratas de hallar. Escribes para los demás, de tal manera que cualquiera de sus amables miradas te ponen una sonrisa: te imagino al otro lado de la pantalla, contemplando maravillado que unas simples palabras, una bella sonrisa en tu cara sean capaces de trazar.
Más no por ello –creo que me repito como un locuaz anciano- dejaré de recomendarte que te abstraigas… Y que tu propio relato leas, leas, leas… y al fin, si te sobra tiempo… Vuelvas a leer :D; en definitiva, estúdiate a ti misma, y sé tu mayor crítica. Consciente soy, desde hace mucho tiempo, de que todo aquello que el Silencio nos pueda sugerir, nada tiene que envidiar a lo que cualquiera de nosotros nos podamos aportar.
Pero ya que me pides que te lea –ingenu@ de ti :P-, lo hice con todo el cariño del lejano Plutón (entiendo que se te haga rara la expresión, ya que una muy parecida solía acompañar esas letras… Pero tan revuelta en horrores esta la tierra, que ya nadie creería tan manoseada expresión).
Me encanta el Principio. Aunque no sé si el mérito es tuyo, o del propio Becquer: tiempo al tiempo
“Por cuestiones de trabajo de mi padre, tuvimos que salir de la ciudad donde vivíamos, para irnos a radicar a la capital”
Creo que es el fallo más común que todos cometemos. Siempre que articules tres frases, piensa en la del medio como si de un niño se tratara; éste, agarrado de la mano de sus padres, debería poder salir corriendo en cualquier momento, permitiendo a papá y a mamá de la mano proseguir su caminar. Es una chorrada, aaaadmitido quedaa… 😀 y en tu caso:
“Por cuestiones de trabajo de mi padre (…) para irnos a radicar a la capital”. Algo le pasa, ¿no crees :D?
“Por cuestiones de trabajo de mi padre tuvimos que salir de la ciudad donde vivíamos, para irnos a radicar a la capital”
“Tuvimos que salir de la ciudad donde vivíamos -por cuestiones de trabajo de mi padre-, para irnos a radicar a la capital”
Puede que yo esa frase la dijera de otra manera… Pero es TU relato y el de nadie más (no dejes que nadie te diga ‘qué’ escribir, y pide que a todo aquel en quien confíes que te critique el ‘cómo’). Atiende a lo que quieras, y después haz lo que te plazca.
-Tenía yo doce años de edad, era el mayor de tres hermanos: mi hermana Carmela de seis y mi hermano José de cuatro.
Me encanta, pero creo que es una cuestión personal; en concreto –y por mi forma de escribir- todo lo que suene a musical detiene el canto mi alma… Y la pone inmediatamente a escuchar.
– (…) Por el contrario, mi madre no se consolaba por haber tenido que dejar a su madre y a sus hermanas, yo sentía y comprendía su tristeza, como si fuera mía, pues dejaba atrás amigos, abuelos, tíos y primos, a mis queridos maestros y sobre todo a Isabelita, mi primer amor, ese que piensas que es el amor para toda tu vida (…)
¡Respiro al fin! ¿No se te hace muy larga? Imagino que no conocerás a Pedro Antonio Urbina (falleció hace dos años), uno de los mejores escritores en lengua Castellana de los últimos 20 años (su novela, “Cena Desnuda”, está considerada una de las 100 mejores -en esta lengua- de toda la historia). Sus libros están plagados de textos como este, párrafos inmensos e interminables. A duras penas logra uno mantener la atención en lo que está leyendo; pero cuando lo consigues… Que bello resulta en conjunto.
Pero ni tú ni yo nos llamamos Pedro… 😀
¿Qué tal de esta manera?
– (…) Por el contrario, mi madre no se consolaba por haber tenido que dejar a la abuela (¡Habla la nieta :D!) y a sus hermanas; yo sentía y comprendía su tristeza -como si fuera mía-, pues dejaba atrás amigos, abuelos, tíos y primos, a mis queridos maestros y sobre todo… A Isabelita: mi primer amor, ese que piensas que es para toda tu vida (…)
Hay más frases como esa… Pero no creo que debamos nosotros ser quienes reescribirán tu bello relato: deberías ir reservando algún hueco en el trabajo.. 😛
– “En esos momentos comprendí cuanto de nosotros se quedaba en mi ciudad”. Precioso. Creo que el mismo J. Bucay estaría orgulloso de tan tierno trazo.
No te quiero comentar mucho más… en parte por que me da vergüenza, en parte porque rozaría lo no tan formal (materia y forma… no lo digo en el sentido de ‘formalidad’). Creo que, si continuara a partir de aquí, comenzaría a valorar el contenido más que el envoltorio… Y eso es algo muy personal.
Por ello, saltaté esta parte si no te interesa. Pero si te arriesgas, quedas advertido: esto que te diga no tiene porqué ser TU verdad… Tan solo es la de alguien, que se cruzó contigo al andar.
Las tristezas no se aminoran… Si lo hace la velocidad. Las miradas se dispersan, se difuminan, desvanecen, diluyen, disipan, disi, disi, disi,.. Pero sólo dilo, ‘sí’, si verdaderamente lo piensas; en caso contrario, que aminoren… Que para eso es tu relato.
“(…) al cine y al teatro, hermosos cines y teatros los de aquella época”. No repitas, por favor… Le harás pensar al lector que esa frase entrañaba una mensaje oculto o complicación extrema… descifrable solo si de nuevo la presentas.
Y a partir de aquí paro de desmenuzar… Porqué –de tantas cosas que comentaría- estaba empezando a no disfrutar, costándome incluso proseguir la narración; y por ese aro no paso. Así que retomo de nuevo el relato, con el único propósito de encariñarme con esa niña de “trenzas rubias y hermosos ojos verdes”.
Es un dócil relato, que discurre sin giro alguno que lo torne particular… pero que se redondea suavemente allí donde algunas esquirlas podrían saltar. El final se vuelve muy abrupto, excesivamente lineal… Comparto la opinión de Ágata de que le convendría hacerlo girar (no a ti.. sino al propio relato :D)
Animo, y no dejes de brincar (las letras más bellas son las que más alto se encuentran…)
Dominose U
Jajaja una última cosa.. Si Antístenes (uno de los compañeros que tiene publicado un relato –te lo recomiendo encarecidamente) viera esto, se colgaría de un árbol:
“en el mero centro de la ciudad”, (mismo, mismo.. :D)
DOMINOSE: No sabes cómo agradezco que me hayas leido y que me des tu valiosa opinión, que para mí es muy importante, tanto que ya la saqué de este contexto y la conservo en mis archivos para leerla con calma y aprovechar de ella todo lo que sea posible. gracias, gracias, gracias.
Qué conste que he continuado leyendo (a saltos, pero leyendo, al fin y al cabo) hasta el final y tras «…no sabía que (qué) hacer con sus extremidades inferiores..». He tenido la sensación de que el muchachito se transformaba en un lagarto o algo parecido. En fin, no está mal como guión para una telenovela de tercera…
Es una historia bonita y está bien contada. El final me parece demasiado rotundo, o quizás increíble, fíjate, pero claro eso es una opinión personal. La cuestión es que me cuesta creer que alguien condicione tanto su vida por un amor de la infancia, pero ya te digo, creo que adolezco de romanticismo (pobre de mi).
La Ciudad: una historia tierna, que nos hace reflexionar sobre lo que dejamos, por atarnos a ilusiones….
Suerte y un abrazo: Abeja.
granizo y abeja: os agradezco vuestros comentarios. suerte a los dos
Me gusta tu historia, la nostalgia y el calor de los recuerdos congelados. Mucha sensibilidad y una sencillez que se agradece, Te deseo suerte
Tiene sus momentos tiernos desde luego. Sólo un pequeña pega y es el abuso reiterado en el empleo de adjetivos delante de sustantivo. Hace que todo «hermoso relato» se vuelva un tanto pomposo sin necesidad. Un «relato hermoso» hubiese hecho del chico un chico todo el tiempo hasta el final (creo yo).
De todos modos es entrenido. Tiene la chispa del reencuentro. Pregunto ¿por qué no hubo una reacción violenta, tartamudeos, que se le caiga algo de las manos, sudor frio, algo que no pudiese controlar que diese la medida de lo que realmente la quería? Toca el libro que lleva como recuerdo y la flor seca, peeeeero… ¿qué pasa? Me cuesta creer que siga tan enamorado como para renunciar a su vida amorosa. Conste que se lee fácil y que tiene momentos fáciles de compartir. Suerte
Max estrella y cánquel os agradezco haber dedicado su tiempo a leerme y agradezco también a cánquel las observaciones que me hace y que son bienvenidas, algo se aprende de ellas. leeré mas tarde vuestros relatos
Muy bonito.
Igual que tu comentario. gracias jerry
Un relato tierno y hermoso, plagado de recuerdos y de un primer amor que es lo más bonito que hay en la vida.
Te deseo mucha suerte
La ciudad, tu relato me ha gustado mucho. En cuanto a críticas constructivas que te pueda dar, creo con las que ya te han dado no tengo más que añadir. Mucha suerte.
El tono sencillo, natural, de la narración me gusta. O la falta de artificios lingüísticos. Como prefieras. Y hasta con menos adjetivos aun, ganaría en naturalidad.
Suerte.
Gracias Rob, esa era mi intención al escribirlo
Rosa azul, tu comentario, al igual que el de Rob, me levantan el ánimo. gracias
AIDA: agradezco mucho tu hermoso comentario.
un beso
Emotivo. Como se ha señalado, hay alg´un problemilla de redacci´on, s´i. Sin embargo, la historia entra mejor que otras m´as correctas formalmente.
Enhorabuena y suerte.
Croqui: agradezco tu comentario en todo lo que vale.
Creo que el relato «pringa» un poco. Me explicaré para que mi comentario no resulte hiriente -de cualquier modo, no soy profesional de la escritura ni de la crítica literaria- y, al contrario, aporte una vía de mejorar este trabajo. Habría que revisar la repetición de tristeza / tristezas. Cuando algo se prodiga mucho, pierde efectividad. Yo reduciría el relato en cuanto a extensión y sustituiría momentos «externos» -no explicar tanto lo que se ha de transmitir creando ambientes, con algún rasgo, no con palabras y más palabras- por más tensión interior. Hay que meterse más en las tripas del tal Everardo. Por último, si dice de sí mismo que ahora es un gran escritor, falla la credibilidad en cuanto al soporte que ha utilizado -todo lo que ha precedido- para que un literato se exprese así.
Gracias, La Ciudad, por haber comentado mi relato.
Aquí creo que casi todos somos aficionados y nuestra principal herramienta es la ilusión y la buena voluntad, tanto para escribir como para opinar sobre los relatos de los compañeros.
Un abrazo para ti y muchos saludos para todos.
Agradezco tus sabias palabras. ya había pensado en lo de ser un gran escritor, tal vez debí haber escrito: un «escritor exitoso», lo cual no lleva precisamente a ser un gran escritor.
Primero darte las gracias por dejar tu comentario en mi relato, me alegro de que te haya gustado.
Y segundo decirte que el tuyo me ha pareceido enternecedor, que es una historia muy sencilla y muy real, por la que muchos habrán pasado y seguro que al leerla volvieron aquellos maravillosos recuerdos. Eso sí que es un gran amor, hasta el punto de no haber encontrado a otra mujer por el peso del recuerdo de Isabelita.
Mientras leía la historia, por un momento pensé que se había casado con Alejandro, su mejor amigo de la infancia.
Me has hecho pasar un rato muy grato.
Mucha suerte.
Gracias Paulena. hombre, hubiera sido totalmente sorpresivo que alejandro la presentara como su esposa. buena ocurrencia la tuya, me hizo sonreir.
un beso
Una bonita historia
¡Enhorabuena!
Atena: muchas gracias por tu comentario, buscar{e tu relato y te daré mi opinión.
Muchas gracias por comentar Maybe, me ha impresionado positivamente la impresion que te causé, por lo que he buscado su relato para leerlo. Decirle que me ha encantado su lectura, que he terminado y he releido una segunda vez y eso significa que es un buen relato, que apetece saborearlo de nuevo.
Igualmente, mucha suerte en el certamen.
Muy hermoso el relato.
Sencillo, lleno de ternura y con esos amores que recordamos toda la vida.
Me ha gustado mucho.
Me llevó a mi niñez, donde también andaba Bécquer, pero ni me lo regalaron ni lo regalé.., así ni olvidé ni me olvidaron…
También pensé por un momento que se hubiera convertido en la mujer de Alejandro..
Suerte!
Nesteia y Violeta, agradezco vuestros generosos comentarios. un beso a ambos o ambas.
la ciudad…a caminar se aprende andando, poco a poco, y quien más quien menos cometemos «fallos» reiteraciones. Cuenta, sobretodo, la intensidad del relato, ni modas, ni formas, ni estilos van a misa, cada cual con el suyo. Lo importante es el retazo de memoria que nos ofreces, sentida, tierna, sencilla. Suerte y gracias por leerme.
Os agradezco vuestro comentario y os mando mi voto.
Hola La Ciudad.
El relato tiene buena redacción, pero lo encuentro un tanto «ñoño» o un pelín «cursi» si me permite la expresión.
Saludos de Luzzz
Efectivamente, esa era mi intención al escribirlo. gracias por tu comentario Luzzz
Efectivamente, esa era mi intención al escribirlo. Agradezco tu amable comentario.
La ciudad, a mi humilde entender tu relato es precioso y nada pretencioso. Votos para ti.
Adafina, gracias por tu comentario. suerte ¡vas muy bien!
«la ciudad», bello relato , lleno de inocencia,
me gusta como las palabras fluyen ligeras y suaves,
mucha suerte.
un abrazo
Gracias Berny, otro para ti
Me hubiera gustado otro final para esta historia, un poquito más féliz.
Suerte y ánimo.
Roberta: Gracias por tu amable comentario. Un beso
Una bonita historia de cómo alguien se puede amargar la vida pensando en lo que pudo ser y no fue. El hecho de que no rehiciese su vida después del último encuentro, apunta a algún trastorno tipo síndrome de Peter Pan. Isabelita era un sueño y él no quería despertar.
Suerte.
Me gustó mucho el análisis que haces de mi relato. Te lo agradezco mucho, te mando un abrazo